MANUEL SERRANO RENDA
MILITAR . Nació en El Guabo, parte del antiguo Departamento de Guayaquil y hoy Provincia de El Oro, el 15 de Diciembre de 1.844 y fue bautizado dos días después. Hijo legítimo de Leandro Serrano Minuche, propietario de varias fincas en El Guabo, Concejal de Máchala en 1.861 y en 1.864, en 1.865 ayudó a la invasión armada del General José María Urbina, combatiendo a las tropas gobiernistas del General Juan José Flores, finalmente fue Jefe Político de Máchala en 1.869 y de Rosa Renda Potes, natural de Santa Rosa.
Sus padres le mandaron a estudiar la primaria en Guayaquil y luego en Lima donde obtuvo el bachillerato en Humanidades Clásicas en 1.862 y regresó para dedicarse a la agricultura, trabajando en las tierras de su padre en El Guabo por espacio de muchos años, allí procreó varias familias.
En 1.881 se sumó al levantamiento armado del Coronel José Sotomayor y Nadal, Jefe Militar de Máchala, contra el régimen de Veintemilla. A fines del 82 fue convocado por el Dr. David Rodas Pesantes para levantar a la población civil de Máchala. En estas labores revolucionarias le acompañó Luis Barrezueta.
Caído el gobierno volvió a sus actividades agrícolas pero en 1.884 fue designado Coronel jefe de las Guardias Nacionales. Al año siguiente felicitó al Presidente Caamaño por el triunfo obtenido sobre los revolucionarios liberales en Jaramijó y fue confirmado en su grado. Ya era un rico propietario dueño de las haciendas Santa Clara, Filadelfia, La Paz y Santo Domingo. Ese año presidió el Concejo Cantonal de Machala.
El 86 pasó con los suyos a Guayaquil y colaboró en el quincenario " La Democracia ". El 93 se trasladó a curarse en Lima y de regreso contrajo matrimonio en Máchala con la joven Clara Murillo Izaguirre, muy menor a él.
El 31 de Abril de 1.895, frente a la crisis política que azotaba al país por la venta de la bandera nacional a los chilenos, los Comandantes Víctor Panza y Abdón Puell encontraron entre Santa Rosa y El Guabo al Coronel Federico Irigoyen y al Comandante Amadeo Ayala, comprometidos para la revolución. Despachada una comisión a los campos, pronto volvieron con más de cien caballos y algunas personas de viso como Juan Borja Mata dispuestos a sumarse al golpe. La noche del 1 al 2 de Mayo organizaron un batallón para el servicio de campaña y en plebiscito desconocieron al gobierno en El Guabo. Serrano fue designado Jefe de Operaciones. Ese día se incorporó el Coronel José Luis Barrezueta. El 3 salieron cincuenta y cuatro hombres con rumbo a El Pasaje que ocuparon el 4. Dos días después marcharon sobre Santa Rosa y allí se les unieron más hombres formando la División Sur que tomó el camino a Máchala, pero dicha capital había sido fortificada por los hombres del Gobernador Pompeyo Saquero y por la tripulación del vapor Sucre que había atracado en Puerto Pilo. Por ello Serrano estimó prudente dar el combate en esas pampas de Pilo el día 7, que fue corto pero sangriento y dio el triunfo a los liberales, que continuaron su avance y el día 9 se situaron en las afueras de Máchala y pidieron la rendición Ese día se cañoneó el cuartel donde permanecía el Gobernador y sus soldados. El día 10 siguió el asedio y habiéndose propuesto una capitulación honrosa, el día 11 fueron entregadas las armas y el parque de municiones. Ese mismo día se acordó suscribir una Acta de Adhesión a la Jefatura Suprema del General Eloy Alfaro.
Estos sucesos de El Oro debilitaron la posición del gobierno, Guayaquil quedó prácticamente incomunicada del resto del país por cuanto las guerrillas de Plutarco Bowen habían ocupado Babahoyo y las de Manuel Serrano Máchala Tras el triunfo de la revolución Alfaro pasó a Guayaquil y designó al Coronel José Luís Alfaro para Director de la Guerra en El Oro. Serrano fue designado Jefe de Operaciones. En Agosto salió a Cuenca con 520 hombres "para secundar la acción de los ejércitos liberales que subían por Alausí con Eloy Alfaro y por Babahoyo, San Miguel y Guaranda con Cornelio E. Vernaza. Entre Girón y Yunguillas recibió al batallón Vargas Torres que venía desde Esmeraldas comandado por el Coronel Pedro Concha y un refuerzo de tropas del Coronel Filomeno Pesantes."
El enfrentamiento con los defensores dé Cuenca se produjo el 23 de Agosto de 1.895 en el Chorro de Girón. La victoria fue completa para los liberales y el Coronel Antonio Vega Muñoz se retiró en desorden. Los jefes vencedores Manuel Serrano y José Gabriel Ullauri fueron proclamados Generales en el campo de batalla y ya sin ningún impedimento hicieron su ingreso a Cuenca el día 25 ante la consternación de los azuayos.
De allí en adelante tuvo problemas burocráticos para que el Ministerio de Guerra aprobara sus gastos y con tal motivo editó el folleto "Manifiesto del Jefe de Operaciones de la División del Sur, al señor Ministro de Guerra."
Vuelto a la tranquilidad de su hogar , siguió en el cultivo del campo hasta 1.908 que fue llamado por Alfaro para ocupar la Comandancia de Armas de Guayaquil. El 9 fue designado Gobernador de la Provincia de El Oro. El 10, al declararse la movilización nacional contra el Perú organizó nuevamente a la División del Sur y esperó el arribo de Alfaro en Puerto Bolívar, insinuándole la ocupación de Huaquillas con la firme decisión de atacar Tumbez, plaza fuerte peruana que debía ser tomada por las armas, pero al estabilizarse la situación, Alfaro prefirió regresar a Guayaquil.
El 1 de Agosto, al producirse el derrocamiento del gobierno y el ascenso a la primera magistratura de Emilio Estrada Carmona, renunció públicamente y volvió a la vida privada. Sus malquerientes lanzaron una serie de acusaciones en su contra, que en su mayor parte resultaron infundadas. Era un agricultor pudiente, sus haciendas producían abundante cacao que vendía a las Casas exportadoras en Guayaquil y había adquirido en la esquina de las calles Junín y Pichincha una hermosa casa esquinera que habitaba con los suyos.
A principios de 1.911 residió varios meses en Lima con su familia. En Octubre volvió a Guayaquil y no intervino en ninguno de los sucesos políticos motivados por la Jefatura Suprema del General Pedro J. Montero, negando en varias ocasiones su contingente, como fue público y notorio en la ciudad.
Producida la conflagración entre el gobierno de Carlos Freiré Záldumbide y los revolucionarios de Guayaquil, ocurrieron los sangrientos combates de Huigra y Naranjito entre el 11 y el 13 de Enero de 1.912 y cuando los gobiernistas ocuparon Yaguachi el 22, se vio que la situación se tornaba insostenible para los revolucionarios, que entregaron la plaza de Guayaquil por el Armisticio suscrito en Duran ese mismo día, en presencia de los cónsules acreditados en el puerto principal. Mientras tanto el General Serrano permanecía tranquilamente en su casa pues -como ya se dijo -era ajeno a los acontecimientos, pero por venganzas personales el General Leónidas Plaza dispuso su captura.
A las siete de la mañana del 25 de Enero de 1.912 una escolta comandada por sus ayudantes Víctor Manuel Naranjo y Gotario Paz Paladines allanaron su domicilio y "lo arrancaron de brazos de su mujer ante el llanto de sus hijas, que tenían el razonable temor de no volverlo a ver". Se ha dicho que ese mismo día pidió al General Alfaro que declarara a su favor y que además solicitó su inmediata libertad a Plaza, pero éste le puso por condición que renunciara a sus grados militares, lo cual era una deshonra que no merecía. Así las cosas, a las dos de la madrugada del 26 fue sacado con el resto de los detenidos y llevados por calles fangosas hasta el malecón, para que tomaran el tren a la capital.
El viaje fue accidentado y demoró más de la cuenta pues recién a las once y cuarto de la mañana del día 28 de Enero pudieron arribar a la estación de Chiriacu, donde una población levantada por el alcohol les esperaba para ejecutarlos. La tropa los condujo al Panóptico. Serrano ocupó una de las celdillas ubicada al lado de la escalera que se dejaron abiertas excepto la de Flavio Alfaro, quien había sostenido un fuerte altercado con dos guardias, que por eso la cerraron con un candado. A la una de la tarde se abrieron las puertas de la prisión para que pudiera ingresar el pueblo. La primera víctima fue Eloy Alfaro, la segunda el General Ulpiano Paez, la tercera Medardo Alfaro, la cuarta el General Serrano, la quinta Luciano Coral y la sexta el General Flavio Alfaro.
El General Serrano, al ver que le iban a asesinar como a los demás, clamó que era inocente; pero sus ignaros atacantes, que ni siquiera le conocían, le asesinaron de igual manera y arrojado su cadáver a los pasillos, fue desnudado para ver si tenía algunas monedas escondidas, luego le bajaron por la rampla del Panóptico y arrastrado por las calles de Quito hasta el Ejido, se prendió una pira.. Sus restos carbonizados fueron recogidos por manos piadosas y traídos a Guayaquil.
Su viuda enfermó de melancolía y falleció en 1.914 en plena juventud. La casa de Guayaquil y una de las hacienda en El Guabo fueron rematadas por una deuda insignificante en el Banco de Crédito Hipotecario.