SALVADOR
BUSTAMANTE CELI
MÚSICO.- Nació en Loja el 1° de
marzo de 1.876, hijo legítimo del maestro Teodosio
Bustamante Vivar, célebre organista, tenor,
compositor de sanjuanitos y yaravíes, (1) y
de Mercedes Celi, música. En 1.882 estudió
las primeras letras en la escuela de los Hermanos
Cristianos de su ciudad natal con singular muestra
de aplicación. Durante las vacaciones escolares
en Malacatos recibió sus primeras nociones
musicales del maestro Miguel Cabrera. 1.889 murió
su padre y el Cabildo lojano lo mandó becado
a estudiar talabartería en la Casa de Artes
y Oficios de los Salesianos en Quito y también
logró perfeccionarse en arte musical con los
profesores Aparicio Córdova y Pablo Ramos.
En 1.894 regresó a Loja, pero viendo que no
tenía ambiente propicio para su especialidad,
viajó a Guayaquil y a Lima, aprendió
"armonía, melodía, instrumentación,
composición, contrapunto y fuga" y perfeccionó
la técnica del piano, órgano y otros
instrumentos.
Para 1.900 era organista de
la Iglesia Catedral de Lima y profesor de numerosos
hogares donde le apreciaban por la sencillez de sus
modales En 1.906 tuvo en Macará a José
María Bustamante Palacios. De nuevo en Lima
dio clases particulares de música y hasta se
hubiera quedado en la ciudad del Rimac de no haber
sido por el conflicto armado de 1.910 que trajo una
fiebre bélica a nuestros dos países,
al punto que tuvo que liar sus maletas y embarcarse
en el Callao, salvándose de mayores agravios
por la ayuda recibida de varias comunidades religiosas;
sin embargo, al momento de llegar al muelle "fue
objeto de pifias, insultos y otros improperios”.
(1) Con el padre Guarro, regente
de una escuela de música en Loja, está
considerado el precursor de ese arte en la provincia,
pues formaron a la siguiente generación (Antonio
Hidalgo, Abel Moreno, Salvador Bustamante, etc.)
Ya en Guayaquil se enroló en el ejército,
compuso el "Himno Guerrero Ecuatoriano"
con letra del Dr. Carlos Carbo Viteri, calificado
de música imitativa y hermosa porque contenía
"el sonar de los clarines y tronar de los cañones"
y pasado el momento de inflamado patriotismo volvió
a lo suyo desempeñándose como organista
de las Iglesias de San Francisco y de la Catedral,
creando varias colecciones de 1etanías, cantos
sagrados y una misa de réquiem, a dos voces
e instrumentada. Al mismo tiempo escribió "pasillos,
valses y marchas" muchos de los cuales se encuentran
perdidos para siempre.
En 1.913 volvió a Loja
y formó el "Sexteto Lejano" que al
ser escuchado por el gobernador Pío Jaramillo
Alvarado, logró que dicha autoridad patrocinara
un viaje a la capital, donde se presentaron con gran
éxito en el Teatro Sucre. Posteriormente formó
la banda de música de la "Sociedad Obreros
de Loja" y organizó la Banda de la Policía
que se refundió con la de la "Unión
Obrera". En 1.919 ganó el ler. Premio
en el Concurso de Música Religiosa de Quito
con su composición "Salve Regina",
con ocasión de la coronación canónica
de la Virgen de la Merced.
Hacia 1.921 pasó a organista
de la Catedral de Loja y poco después enseñó
solfeo y música en el Colegio "Bernardo
Valdivieso"; para entonces sus pasillos, yaravíes
y marchas eran tocados en todo el país y su
fama había crecido tanto que traspasaba las
fronteras patrias, pero no tenía holgura económica
porque a los autores no les reconocían sus
derechos y vivía pobremente en una casa antigua
y destartalada.
En 1.925 viajó a Cuenca
con Fco. Rodas Bustamante en el piano y Segundo Cueva
Celi en el violín, a solemnizar los festejos
del 3 de Noviembre, Bustamante tocaba el órgano
y se llamaban el Trío Lojano. El 27 fue contratado
como director de la parte musical por la Compañía
teatral Viera-Monti. El 20 de Febrero de ese año
había contraído matrimonio con Isabel
Guaricela Espinoza y tuvieron tres hijos.
En 1.930, con motivo de la
coronación de la Virgen del Cisne, compuso
la "Misa de la Coronación", aprobada
y elogiada como obra completa. Sus "Motivos Incásicos"
fueron apreciados en Lima, pero su obra cumbre fue
"Auroral", en tres actos, precioso poema
sinfónico de música imitativa compuesto
en 1.922 con motivo del Centenario de la Batalla del
Pichincha, "donde se escucha hasta el canto de
las aves y de los gallos" y que fuera parcialmente
ejecutado por la Orquesta Sinfónica de Quito
que dirigía el maestro Pedro Pablo Traversari.
En 1.934 fue atacado de artritis
reumatoide, se le hincharon y deformaron las manos
y ya no pudo tocar ningún instrumento, solo
tenía 58 años de edad pero la enfermedad
avanzó aceleradamente y falleció en
Loja el 8 de marzo de 1.935 a las 9 de la mañana,
de 59 años de edad y durante sus exequies en
la Catedral se tocó su misa de Réquiem
a tres voces. Sus restos reposan en esa cripta.
Su Obra se halla dispersa y
lo que es peor, gran parte de sus producciones se
ha perdido. Toca a la lojanidad, a la Casa de la Cultura
Ecuatoriana Núcleo de Loja y a la Escuela Superior
de Música emprender una labor restauradora
y compiladora de esa obra, para salvar lo que queda,
y que es honra y prez para Loja, lo que ya se está
haciendo por parte de sus familiares y el Banco Central.
Es necesario dejar constancia
que el Maestro Bustamante triunfó en numerosos
concursos nacionales y extranjeros, obteniendo lauros
muy merecidos que confirman su alta calidad de Artista.
Escribió asimismo dos
misas de Réquiem de inmenso valor artístico.
En música profana supo interpretar fielmente
y a maravilla el alma nacional, el alma del pueblo,
traduciendo sus ternuras, sus tristezas, y también
su rebeldía indómita, y vertió
en sus composiciones el sello de su genialidad.
Entre la música ligera
se destacan por su popularidad, Himno Guerrero Ecuatoriano,
Amor y Olvido, Ultimas Quejas, La Morita, Isabelita,
Lucerito, El Pasillo de los Adioses, El Negrito, Lojanita,
y su inmortal canción intitulada Pensil Lojano,
que es el canto heráldico de Loja, el canto
de sus amores y ternuras; y como para cerrar esta
parte con broche de oro, la más hermosa y sentida
de sus canciones poéticas y líricas,
escribió su inmortal canto Himno a Loja, que
el pueblo lojano venera con amor y unción,
y lo entona enardecido en las grandes gestas patrióticas.
En las composiciones de corte
clásico nos legó música de magistral
valor, y entre ellas merecen puesto preferente Canto
Matinal. Otra composición de inmenso valor
es Juvenalia, en donde la inscripción artística
se hace recuerdo grato e inolvidable para un amigo
a quien estimó inmensamente. Y por relato fidedigno
sabemos que hace pocos años se ha estrenado
en uno de los Teatros de París una Opera inédita
del Maestro Bustamante, que había merecido
los más elogiosos comentarios.
Dejó discípulos,
hizo música vernácula y clásica,
tocando esta última por primera ocasión
en Loja, educando al público que al principio
oponía resistencia.