ERNEST
CHARTON
PINTOR.- El 22 de marzo de 1.816 nació en París,
Ernest Charton Thiesson, el menor de los cuatro hijos
de Claude Edmé Charton y de Julie Thiesson,
acomodados burgueses de la capital de Francia. Incitado
desde temprana edad por sus aficiones artísticas
ingresó a la Escuela de Bellas Artes y se graduó
de dibujante y pintor. En 1.839 emprendió algunos
viajes por Francia para dibujar sus paisajes y contrajo
matrimonio en El Havre con Elizabeth Lagremoire Severin,
a quien abandonó a los pocos años para
viajar a Sudamérica. Primero visitó
Río de Janeiro donde se ganó la vida
vendiendo cuadros. Después pasó a Montevideo;
en Buenos Aires estuvo seis meses; pero, cansado al
fin de esa capital, dio la vuelta por el Cabo de Hornos
y llegó a Valparaíso.
Allí le ocurrió
la peor de sus aventuras, porque el viernes 25 de
octubre de 1.848 se embarcó en la goleta "Las
dos hermanas" con rumbo a California, a poco
el barco fue robado por piratas, que enfilaron con
rumbo a las islas Galápagos, donde vivió
horas de mucha amargura, temiendo constantemente por
su vida. Finalmente, en Marzo de 1.849, pudo desembarcar
en Guayaquil sin dinero ni ropas, pero sano y salvo.
La noticia del rapto de "Las Dos Hermanas"
había llegado a París donde sus parientes
se mostraban muy inquietos.
El Cónsul de Francia
en Guayaquil, Monsieur Girardot, dice Chartón
-nos miraba con una especie de duda . . . Nos preguntó
nuestros nombres, nuestras profesiones y cuando me
presenté, no pudo ocultar su sorpresa ¡Qué!
¿Es Ud. el hermano del Consejero de Estado?
¿Es Ud. pintor? Análoga sorpresa mostró
el Cónsul cuando Lavigne -otro pasajero- se
declaró "antiguo Capitán de largos
viajes" y propietario de un molino de trigo en
Chile. Oyó luego la espantosa historia que
le refirieron y aunque el Cónsul manifestó
que "semejantes piraterías ya no se cometían
en nuestros días" terminó por creer
y solicitadamente se ocupó de las gestiones
más urgentes para ayudar a los viajeros.
Entonces Charton salió
de apuros merced a la protección de su paisano
el señor Sicouret, que tenía una hacienda
en la península y casa de comercio en el puerto
de Guayaquil y del ciudadano argentino Juan Antonio
Gutiérrez, gran bibliógrafo y hombre
de cultura exquisita, además de muy rico, quienes
le encargaron dibujos y paisajes para que pudiera
ganarse la vida y estuvo "ocupado, buscado y
festejado" y reparó rápidamente
las pérdidas sufridas, al punto que escribió
agradecido lo siguiente: "Considero a Guayaquil
como a una segunda patria y habría cedido a
la tentación de establecerme aquí, si
mis afecciones y mis deberes no me hubieran llamado
a Francia".
Semanas después emprendió
su primer viaje a Quito donde dirigió el Liceo
de Pintura "Miguel de Santiago" bajo el
patrocinio económico del señor Angel
Ubillús, entusiasta amigo de las artes. Al
poco tiempo regresó a Francia y publicó
su libro "Robo de un Barco en el Océano
Pacífico, en 1.848, referido por Ernest Charton,
uno de los pasajeros".
En marzo de 1.862 volvió
a América y visitó por segunda vez Quito.
Numerosos grabados en blanco y negro y otros en colores
nos dejó en esta última estadía,
en los que se retrató a la raza indígena
con el colorido de sus trajes especiales.
De Guayaquil existen algunos
grabados que acaba de publicar el Banco Central del
Ecuador en un libro muy interesante sobre imágenes
del siglo pasado. Hace pocos años apareció
un óleo de grandes proporciones conteniendo
una vista del puente y sus cerros. Recuerdo que entonces
pedía su propietario la cantidad de S/. 50.000
que se juzgó excesiva. Ahora dicho precio hubiera
llamado a risa. Vistazo publicó a colores una
copia del paisaje, uno de los más bonitos y
expresivos que se ha pintado de la ciudad.