NICANOR
CORRAL Y BANDERAS
RELIGIOSO.- Nació en Cuenca el 17 de julio
de 1.837 en el hogar de Juan de Dios Corral y Guerrero
y Mercedes Banderas, comerciantes quiteños
establecidos en Cuenca, donde formaron un hogar religioso
y modelo, crisol de formación para tres sacerdotes:
los Dres. Nicanor, Pío Vicente y Adolfo Corral
y Banderas.
Desde muy niño dio muestras
de piedad y hasta de heroísmo pues, de escasos
13 años, reunía a sus amiguitos de los
barrios de San Cristóbal y San Blas y les enseñaba
la doctrina cristiana llenándoles de fervor
y con ellos fundó "La Sociedad de la Agonía"
para asistir moribundos y dar sepultura a los muertos
pobres. '"Causaba admiración ver como
los niños y jóvenes capitaneados por
Nicanor Corral pasaban por las calles llevando en
sus hombros los cadáveres que ellos mismos
habían amortajado"; por eso, el Obispo
Miguel León diría después: "Jamás
he visto a joven alguno que haya pisado las vanas
preocupaciones del inundo, como supo hacerlo en temprana
edad Nicanor Corral".
Pronto ingresó al Seminario
donde por sus dotes naturales llegó a ser escogido
por el Obispo Remigio Estévez de Toral, quien
le dijo: "Yo quiero que tu hagas reinar la piedad
en mi Seminario" y lo designó Regente
y Prefecto de Piedad, cumpliendo tan a la perfección
sus obligaciones que muchos años después
aún lo recordaban sus antiguos alumnos. En
Julio de 1.862 celebró su primera misa en San
Juan, pequeña población a orillas del
río Gualaceo.
En 1.865 fue llamado a Riobamba
por el Obispo Ignacio Ordóñez, para
ocupar el curato de la Parroquia de Sicalpa y de allí
pasó en 1.868 a Licto, en 1.871 a Punín
y en 1.874 a Cajabamba. En todos esos pueblos restauró
las iglesias, organizó las escuelas parroquiales,
visitó los anejos y con ternura y unción
se dedicó al servicio de sus feligreses indígenas.
En 1.871 y durante la gran sublevación indígena
de Fernando Daquilema en Cacha, fue sorprendido con
otros blancos mientras huía del lugar; los
indios mataron horriblemente a todos, excepto a Corral,
a quien sólo golpearon hasta dejarlo inconsciente,
perdonándole la vida por ser "excelente
persona" y es fama que fue el único blanco
que sobrevivió en esos contornos, desde entonces
creció su fama de hombre recto y bondadoso,
justo y caritativo, sobre todo con los pobres, a quienes
siempre ayudó con cariñosa unción.
En 1.874 asistió al
Concilio Provincial Quitense y fue presentado al Presidente
García Moreno, que en Diciembre lo premió
con una silla del Coro Catedralicio de Guayaquil.
Ya en el Puerto Principal empezó
a tener actitudes poco ortodoxas pues, siendo Canónigo,
no se avergonzaba de subir a una mula y salir a la
sabana a reunir numerosos niños de los llamados
"cholitos sabaneros" y debajo de un árbol
cualquiera los adoctrinaba con palabras propias para
esa edad y como era un orador nato y sabía
darse mañas para distraer a cada auditorio,
llegaba a conmoverlos. Los niños se retiraban
profundamente impresionados y aguardando con ansias
la siguiente reunión que nunca se hacía
esperar. Así le nació la idea de fundar
una Capilla al lado del actual Manicomio y una Iglesia
en el despampado que hoy es el barrio de la Victoria,
donde tantas horas invertía en hablar de Dios.
Pero no se piense que sólo
era bueno para catecismo y capillas, también
dedicaba parte de su tiempo al fomento de la educación
y con parte de su dinero fundó varias escuelitas
para niños pobres de la Diócesis. Una
estuvo ubicada en 9 de Octubre y Chanduy en un solar
de la Sociedad Filantrópica del Guayas y otra
frente al estero Salado, regentada por las hermanas
de la Caridad.
En 1.879 fue nombrado por Monseñor
Carlos Alberto Marriott Cura Interino de la Catedral
y tomó posesión el 13 de febrero, pero
en el primer sermón cometió la imprudencia
de dejarse llevar por su "inagotable cotorrería"
y de los temas sagrados pasó a los profanos
y zamarreó al gobierno del General Veintemilla;
la primera autoridad del Guayas se enteró y
el 24 de ese mes, a sólo doce días de
la posesión de Corral, fue obligado a embarcarse
a Panamá en el paylebot "Payta" y
allí estuvo algún tiempo. Después
pasó a Chile y al Perú y en Lima fue
Capellán de las Monjas del Buen Pastor.
En 1.881 volvió a Guayaquil
porque después de todo "su crimen no había
sido de marca mayor", pero se tuvo que quedar
calladito. En agosto partió a Roma y cumplió
ante la Santa Sede una delicada misión, luego
siguió a Tierra Santa.
A su regreso fue Capellán
del Manicomio y se ganó la simpatía
de los internados presentándose ante ellos
como "uno más entre vosotros"; pero,
a la larga, sus ideas se alteraron, pues el mucho
trato con locos como que desquicia al más cuerdo.
De esa época fue su inagotable vena folklórica,
sus temas permanentes y hasta mandó a imprimir
un pintoresco afiche que donde se lo ve pidiendo dinero
para la construcción de la Iglesia del Purísimo
Corazón de María.
Sobre esto cuéntase
que en cierta ocasión se metió en una
panadería a pedir limosnas y fue recibido con
un rotundo no, entonces el padre se plantó
firme y dijo: "El no es para mi y ¿Qué
para la Virgen?" desarmando al panadero que terminó
por reírse y chacotear con Corral hasta que
finalmente le entregó una buena limosna. De
todos esos esfuerzos nació el templo del Purísimo
Corazón de María y el barrio de la Victoria
que pronto fue habitado por familias conocidas y se
incorporó a la ciudad. En diciembre de 1.886
editó el Semanario religioso científico
y literario "La vida" con el Dr. Luis Antonio
Chacón en 16 págs. a dos columnas pero
sólo aparecieron 6 números, allí
escribió ¿De qué trata un periodista
religioso, de lo que eleva el corazón y necesita
el alma; la paz, la moral y la virtud.
En 1.891 formó un Seminario
con un grupo de estudiantes que lo seguían
como a profeta y con ellos inauguró dos escuelitas,
la del Belén para niños y la de la Aurora
para niñas, que abrió sus puertas en
1.893; y cuando se llevó a los Seminaristas
a estudiar a Daule, tuvo que dejar profesores al frente
de ellas.
La transformación Liberal
no le complicó la vida. El 16 de Nov. de 1.895
mandó bajar de la torre del templo del corazón
de María el pabellón azul y blanco que
entonces representaba al partido liberal, produciéndose
un tumulto entre los feligreses y la intervención
del Intendente Eduardo Hidalgo Arbelaez, pero el día
19 dio una explicación y se superó el
impase.
En abril de 1.896 volvió
a sermonear de política durante una misa en
la Catedral, fue conducido al vapor "Imperial"
y salió desterrado a Panamá; al enterarse
Alfaro de este suceso, ordenó desde Quito que
lo regresen para evitar que sablee en el istmo a los
panameños -como que lo conocía bien-
y así volvió Corral en noviembre, siendo
aclamado en el barrio y tal como lo había pensado
Alfaro trajo numerosas limosnas que aplicó
para la terminación de la Iglesia, que inauguró
personalmente y en medio del general entusiasmo de
la nación que había seguido con curiosidad
sus esfuerzos. Para entonces ya disponía de
cuatro sacerdotes y fundó otra escuelita que
llamó del Sinaí por su destierro y el
del pueblo judío. Sus últimos tiempos
gastó en servir esa parroquia y robustecer
a su incipiente comunidad religiosa.
En 1.903 viajó al Salitre
en misión pastoral y a su regreso se sintió
mal y falleció posiblemente del corazón,
el viernes 23 de octubre de 66 años de edad.
La ciudad entera se conmovió porque había
muerto el "Apóstol de Guayaquil"
y se le tributaron honores de santo y hasta los liberalotes
de entonces asistieron a sus honores fúnebres
que fueron solemnísimos y "en medio de
un numeroso concurso de sacerdotes y fieles de todas
las condiciones sociales. Jamás se había
visto en Guayaquil entierro en que los acompañantes
guardasen mayor compostura y manifestarse mayor devoción".
Todos decían: "Ha muerto un santo".
Sus restos fueron sepultados
en el cementerio y el 19 de enero de 1.907 se exhumaron
y colocaron en un sencillo túmulo de la Iglesia
de la Victoria. Poco después el neurótico
arzobispo Federico González Suárez terminó
con la "Sociedad de Sacerdotes del Purísimo
Corazón de María", única
congregación religiosa guayaquileña
en lo que va de más de cuatro siglos y medio
que lleva de vida esta ciudad. ¿Por qué
lo hizo González Suárez?. El no acostumbraba
explicarse, había semanas enteras que ni hablaba,
recogido y ensimismado en sus pensamientos, por eso
sólo lo que quiso decir, dejó escrito
para que se publicara después de su muerte.