JOSE
MARIA ESTRADA COELLO
MEDICO.- Un hospital es algo más que el edificio
y sus jardines, es un ente vivo que respira y vibra
en cada instante; a veces es obra de un solo hombre,
en otras nace al impulso de un grupo. El Hospital
de niños "León Becerra" de
Guayaquil tuvo su ángel en ciencias y caridad
y ese fue el Dr. José María Estrada
Coello, caballero trigueño, de rasgos finos,
ojos negros, cabello y bigotes blancos, contextura
delgada, de trato severo, de pocas palabras, no era
demostrativo, íntegro, pulcro y muy afectuoso
en casa.
Había nacido en Guayaquil,
el 14 de enero de 1.881 en el hogar de César
Estrada y Mercedes Coello y Alvarez, cristianos, honorables
y pobres. Primero estudió con las hijas del
preceptor Tomás Martínez, luego pasó
al San Vicente del Guayas, se graduó de bachiller
el 6 de mayo de 1.899 y pese a su situación
económica poco favorable ingresó a la
Facultad de Medicina donde se hizo notar por su contracción
al estudio. En 1.904 publicó el folleto "Profilaxis
de la fiebre amarilla en Guayaquil" y fue electo
presidente de la Asociación Escuela, cargo
que desempeñó hasta 1.908. En julio
de 1.906 obtuvo su licenciatura en Medicina y el 19
de septiembre rindió su grado de médico
y cirujano presentando como tema de tesis "La
pinza hemostática fijadora del Profesor Martínez
Aguirre" que mereció la aprobación
unánime del Jurado. En 1.907 fue Jefe de la
campaña contra la peste bubónica y estuvo
al frente de la dirección del Lazareto de Guayaquil.
En 1.909 figuró entre
los redactores de los "Anales de la Sociedad
Médico-Quirúrgica de los hospitales",
fue tesorero de la Asociación Escuela de Medicina
y al año siguiente viajó a la frontera
Sur como Jefe de cirugía de la Sección
Móvil de Ambulancia que trabajó con
la vanguardia del Ejército y ayudó a
sanar a los enfermos de Fiebre amarilla en la provincia
de El Oro durante esa emergencia nacional. De regreso
al puerto casó con su prima hermana Juana García
Coello y aunque no tuvieron hijos fueron muy unidos
y felices.
En 1.912 fue elevado a Concejero
Municipal de Guayaquil y desde el 14 hasta el 36 ocupó
una vocalía en el directorio de la Sociedad
Filantrópica del Guayas. En 1.915 publicó
"Un caso de paludismo agudo" y "Prácticas
de autopsias", folleto que escribió como
capítulo de sus Clases de Anatomía Patológica.
En 1.918 fue designado profesor
de Clínica quirúrgica infantil, cátedra
que por primera vez se establecía en la U.
de Guayaquil. En 1.919 fue electo Vicepresidente de
la Sociedad protectora de la Infancia y se encargó
de la dirección del Hospital "León
Becerra", función que desempeñó
hasta su muerte y por espacio de 29 años y
en la que invirtió lo mejor de su vida. Allí
practicaba la cirugía infantil ortopédica,
arreglaba lesiones congénitas y llegó
a operar cientos de labios leporinos, llevando su
gestión personal a obtener de Inés Chambers
Vivero la donación de una considerable extensión
de terreno perteneciente a la antigua hacienda La
Saiba y dentro del perímetro urbano, a favor
de la mencionada Sociedad.
En 1.922 viajó a Brasil
como delegado del Ecuador al III Congreso Internacional
del Niño y publicó el folleto "Estado
actual de la protección de la infancia en el
Ecuador". En 1.923 formó parte del Consejo
Escolar de Guayaquil. En 1.927 fue vocal de la Junta
de Asistencia Pública. En 1.930 Subdecano de
la Facultad de Medicina de la U. de esta ciudad y
pocos meses después pasó al decanato,
siendo condecorado con la 0rden Nacional al Mérito
en el grado de Comendador. Ese año publicó
"El Hospital de niños León Becerra"
y como no tenía hijos se fue a vivir al hospital
con su señora y desde entonces militó
activamente en el partido liberal y dentro del bloque
arroyista.
En 1.935 fue designado Vocal
de la Junta Suprema del Partido Liberal Radical unificado
en Guayaquil, al unirse los bandos arroyista y baquericista
olvidando pasadas ofensas.
En 1.938 fue electo Ministro
de Educación por el presidente Mosquera Narváez,
permaneciendo en dicho portafolio durante los regímenes
de Arroyo, Andrés F. Córdova y Julio
Moreno hasta 1.940. En octubre del 38 fue declarado
el mejor ciudadano de Guayaquil por el Concejo Cantonal
y en marzo del 39 procedió a clausurar el alma
mater capitalina, en Guayaquil protestaron los estudiante
y fueron sableados, en Quito la policía ocupó
a la fuerza el edificio de la Universidad, Estrada
Coello declaró a la prensa que había
visto pintado en las paredes interiores el dibujo
de la Hoz y el Martillo símbolo de la internacional
comunista y procedió a nombrar nuevos profesores
cancelando las becas existentes, también reorganizó
los Normales, en abril fue clausurada la Universidad
de Guayaquil para volverla a abrir con elemento adicto
totalmente a Arroyo del Río, haciendo tabla
rasa de la Ley de educación superior y de la
autonomía universitaria. Todo ello, lo hizo
Estrada Coello por influjo del Dr. Arroyo del Río;
pero, recibió el embate del Rector de la U.
Central de Quito Dr. Gualberto Arcos Gangotena que
el 40 publicó en su contra el libro "Años
de Oprobio", alegato terrible contra Estrada
Coello del que no pudo defenderse pues hasta tenía
su caricatura deformada en la carátula, donde
aparece pequeño, delgado, moreno, cara perfilada,
ojos vivaces, negros, profundamente negros.
En 1.941 editó "Tratamiento
del pie Bot Varus equino congénito", regresó
al Concejo Cantonal de Guayaquil y enseguida fue electo
Presidente, desempeñándose hasta 1.943
con el general beneplácito de la ciudadanía.
Después de este interregno volvió a
su hospital que ya no dejaría jamás.
Murió en Guayaquil el
29 de Julio de 1.948 de 67 años de edad. Aún
no se le ha hecho justicia, fue un gran cirujano de
niños, nadie como él para operar deformaciones
en labios y pies, hizo de la medicina un sacerdocio
y del servicio al menesteroso una diaria obligación
y como vivía dentro del hospital, en un pequeño
pabellón de madera y hasta había noches
que tenía que abrir la puerta, era cirujano,
administrador, portero y todo lo demás. Felices
tiempos aquellos en que los médicos se daban
por entero; sin embargo, como Ministro de Educación
fue intolerante y despótico, hizo tabla rasa
de la ley y de la Autonomía Universitaria y
su memoria despertó resquemores para siempre.