JOSE
DOMINGO DE LAMAR Y CORTAZAR
PRESIDENTE CONSTITUCIONAL DEL PERU.- Nació
en Cuenca el 12 de mayo de 1.776. Hijo legítimo
de Marco Lamar y Migura, Tesorero de las Reales Cajas
de Guayaquil y Contador Mayor del Tribunal de Cuentas
de Santa Fe y de Josefa de Cortázar y Labayen,
guayaquileña, hermana de los Drs. Ignacio Cortázar
y Labayen designado Obispo de Cuenca en 1.815 y falleció
tres años después y Francisco Cortázar
y Labayen uno de los hombres más notables de
la Audiencia de Quito donde fue Regente.
Muy joven pasó a Madrid
con su tío Francisco a estudiar en el Colegio
de Nobles de esa capital. Para 1.794 tenía
18 años y formaba parte del Regimiento de Saboya
con la clase de Teniente, asistiendo a varias acciones
de la guerra con Francia a las órdenes de los
Generales Ricardo y del Conde de la Unión,
enfrentando a las tropas de Dugonmier, Moncey y Perignon,
hasta que un año después cesaron las
hostilidades y se firmó el Tratado de Paz de
Bailén, prosiguiendo como Capitán en
el mismo Regimiento.
Posteriormente addicaron los
reyes españoles y ascendió al trono
José Bonaparte.
El 2 de mayo de 1.808 se produjo
el alzamiento general del pueblo de Madrid contra
los franceses. Lamar se hallaba de Teniente coronel
y estuvo en Zaragoza bajo las órdenes de Palafox,
siendo mortalmente herido en la defensa del fuerte
de San José. Poco después los franceses
abandonaron el asedio y tras largas semanas de forzosa
inactividad logró recuperarse y pasó
a Valencia a servir al General Black, que le confirió
el mando de una columna de 4.000 hombres que se llamó
"Columna Lamar" y que pronto se acreditó
por su disciplina y moralidad entre los pueblos aragoneses
de las orillas del río Turia.
En 1.811 las fuerzas de Souchet abrieron campaña
en Aragón y cercaron a las de Black que el
9 de enero de 1.812 se rindió en Tudela, al
sur de Navarra, conviniéndose que los jefes
españoles serían remitidos a Francia
en calidad de prisioneros. Lamar pasó a Dijon
población situada al sur oriente de París,
y luego a Saumur y permaneció prisionero en
ese castillo por no haber querido dar su palabra de
honor de que no fugaría si le daban por cárcel
la ciudad, pero merced a la ayuda de un legitimista
pudo fugar a Suiza en 1.813 y de allí pasó
a Italia, encontrándose en Nápoles con
su antiguo compañero de armas el Príncipe
de Castel Franco, que le proporcionó los medios
necesarios para adquirir un pasaje a Cádiz.
En junio de 1.814 arribó
finalmente a Madrid, cuando ya había terminado
la guerra y reinaba Fernando VII, a quien fue introducido
por sus amigos los Generales Eguía, Madia,
Freire, O' Donnell y Abadía, quienes intercedieron
para que se le premiara con el cargo de Sub inspector
General del Virreinato del Perú y Gobernador
de la plaza amurallada del Callao, además se
le confirió el grado de General de Brigada
y la Cruz de la Orden militar de San Hermenegildo.
En noviembre de 1.816 arribó
a Lima con su tío el doctor Cortázar
que llegaba para posesionarse de su obispado y encontraron
a esa capital revuelta. El momento no podía
ser más crítico para la causa española
porque a pesar de haberse sofocado las revoluciones
de Quito y Bogotá, aún se peleaba con
intensidad en Caracas y Buenos Aires.
En noviembre de 1.819 fue promovido
por el Virrey Joaquín de la Pezuela a la clase
de Mariscal de Campo, siendo el militar de más
alta graduación en el Perú. En 1.820
los americanos independentistas y los españoles
constitucionalistas que residían en Lima se
reunieron secretamente para deponer al Virrey y proclamar
la Constitución del año 12, para lo
cual decidieron nombrar Jefe provisorio a Lamar. Su
íntimo amigo Pedro Abadía se encargó
de la delicada misión de comunicarle el proyecto,
que Lamar rechazó "porque sabía
ahogar en su pecho el amor a la independencia para
escuchar la voz de su deber y de la fidelidad que
le ligaba al gobierno español de quien había
recibido tan honoríficas pruebas de confianza",
agregando que "en el momento en que la fortuna
abandonase en América la causa de España
y que se viera libre de todo compromiso de honor,
volvería a servir de simple soldado y sería
tan leal y fiel a la causa de América como
lo había sido a la de España".
Por eso se ha dicho que nunca
fue ambicioso ni pretendió mando político;
la elevación de sus sentimientos y su caballerosidad
y abnegación le hicieron perder esta brillantísima
oportunidad que hubiera ahorrado a Sudamérica
muchos años de estériles guerras.
El 8 de septiembre San Martín
desembarcó en la bahía de Paracas al
sur de Pisco y amenazó Lima. El 4 de Octubre
entró en conversaciones con el Virrey Pezuela,
quien había ordenado a Canterac que bajara
de las sierras a proteger el fuerte del Real Felipe
del Callao donde permanecía Lamar con solamente
2.000 hombres. El 29 de enero de 1.821 la plana mayor
de la oficialidad realista depuso al Virrey, lo reemplazó
con el General José de la Serna, que el 2 de
junio celebró una conferencia con San Martín
en Punchauca, a la que también asistió
Lamar. Posteriormente la Serna ordenó a Canterac
que se dirigiera nuevamente a las sierras y el 6 de
julio abandonó Lima a San Martín. En
tal difícil situación Lamar no tuvo
otra salida honrosa que aceptar la benévola
Capitulación que el 19 de septiembre le ofreció
San Martín y el 21 entregó la plaza.
Entonces San Martín
quiso retener a Lamar entre los suyos y el 26 de octubre
le confirmó su grado de General de División,
pero éste usó un salvoconducto y viajó
a Guayaquil pensando establecerse en su hacienda Buijo;
más, a los pocos días de su arribo,
el Presidente de la Junta de Gobierno Dr. José
Joaquín de Olmedo fue a visitarlo y el 14 de
enero de 1.822 lo designó Comandante General
de Armas de Guayaquil, contando .con el visto bueno
de Sucre, Jefe de las fuerzas auxiliares de Colombia.
Después de la Batalla
del Pichincha que selló la independencia de
Quito. Lamar viajó a entrevistarse con Bolívar,
llevándole la felicitación de la Junta
de Gobierno de Guayaquil. La reunión se llevó
a efecto el 2 de Julio en Guaranda y fue cordialísima.
Pocas semanas después Bolívar anexaría
por la fuerza a Guayaquil y su provincia, intimando
a Lamar que se hallaba tranquilamente en su hacienda,
para que "abandonara el suelo de Colombia".
Lamar regresó a Lima
en compañía de San Martín, que
acababa de celebrar su histórica entrevista
con Bolívar y que enseguida convocó
el Congreso Constituyente del Perú. Lamar fue
electo Diputado por el Departamento de Puno. El 20
de septiembre se instalaron los Diputados y San Martín
resignó su mando.
El 21 se nombró una
Junta Gubernativa de tres miembros presidida por Lamar
y conformada por el General Felipe Antonio Alvarado
y por Manuel de Salazar y Baquijano, Conde de Vista
Florida. Al conocer estas designaciones Bolívar
escribió a Santander: "Lamar es el mejor
hombre del mundo porque es tan buen militar como hombre
civil. Es lo mejor que conozco", entonces, el
6 de noviembre contrajo Lamar su primer matrimonio,
por poder, con su deuda Josefa Rocafuerte y Bejarano,
de 41 años de edad, quien acababa de enviudar
de su tío el Coronel Jacinto de Bejarano y
Lavayen. Ella viajó inmediatamente a Lima y
arribó en enero de 1.823.
El 27 de febrero ocurrió
el motín militar de Balconcillo y la Junta
se disolvió siendo reemplazada por la Jefatura
del Mariscal José de la Riva Agüero, quien
compartió poderes con el General Antonio José
de Sucre, que acababa de arribar a Lima con las primeras
fuerzas militares colombianas. El 18 de junio Canterac
bajó de las sierras y ocupó Lima por
espacio de 28 días. En tales circunstancias
el Congreso peruano designó Presidente a José
Bernardo de Tagle y Bracho. Marqués de Torre
Tagle, que confirmó a Lamar en el grado de
Mariscal.
El 1º. De septiembre Bolívar hizo su entrada
triunfal en Lima, proclamó la dictadura, reorganizó
el ejército patriota con Sucre, Lamar, Necochea,
Miller, Lara y Córdoba y emprendió la
campaña de las sierras, derrotando el 6 de
agosto de 1.824 a los realistas en la célebre
batalla de Junín, donde correspondió
a Lamar comandar el centro con la "División
peruana" compuesta de tres batallones de Línea,
la Legión de Honor, uno de Caballería,
dos escuadrones y seis piezas de artillería.
Luego de la batalla Bolívar
regresó a Lima a atender el gobierno y dejó
a Lamar encargado de la comandancia General del Ejército.
Sucre protestó y en
septiembre, al reemprenderse las operaciones militares,
Bolívar designó titular a Sucre, que
el 9 de diciembre se puso a la vista de los españoles.
Entonces Lamar convenció a la Junta de Guerra,
contra las órdenes expresas de Bolívar,
de dar el combate, que al principio estuvo indeciso
pero luego, merced a la valentía de la División
peruana Lamar, que resistió la embestida principal
del General realista Valdés y estabilizó
la situación, se definió a favor de
las armas patriotas, por eso fue calificado de "El
Adalid sin miedo y sin mancilla". (1)
Se ha dicho que Ayacucho es
el momento cumbre de la vida de Lamar, pues de allí
en adelante se instaló a vivir en Lima como
miembro del Consejo de Gobierno y en varias ocasiones
durante 1.825 lo presidió en ausencia del Libertador,
siendo condecorado por el Congreso peruano con la
Medalla del Busto del Libertador.
En uno de los tantos banquetes
ofrecidos a Bolívar, éste se levantó
y tomando en brazos a Lamar, dijo: "Este es,
señores, el hombre digno de mandar al Perú",
sin embargo, la oposición de Santander y Páez
en Colombia, las luchas intestinas de los bandos de
Monteagudo y Sánchez
(1) Lamar fue el único
Gral. nacido en territorio escuatoriano que participó
en la gloriosa Jornada de Ayacucho.
Carrión en Lima y los asesinatos de ambos,
debilitaron el gobierno vitalicio y terminaron con
la popularidad de Bolívar. A fines de ese año
Lamar renunció al Consejo de Estado por no
coincidir con la dictadura y se retiró a Buijo
con su esposa enferma, que murió el 22 de abril
de 1.826, entonces, en gesto de total desprendimiento,
entregó los bienes de su cónyuge a dos
sobrinas muy queridas de ella.
El 3 de septiembre Bolívar
se alejó definitivamente del Perú no
sin antes haber obtenido la capitulación de
Rodil en el Callao, último bastión español
en Sudamérica. Al poco tiempo, las fuerzas
colombianas del General Lara, que ocupaban militarmente
Lima, se amotinaron bajo las órdenes del Tnte.
José Bustamante y también salieron con
destino a Colombia.
El 26 de enero del 27 el cabildo
de esa capital llamó al Mariscal Andrés
de Santa Cruz, quien derogó la Constitución
y la presidencia Vitalicia, restauró la Carta
del 23 y convocó al Congreso, que se instaló
el 4 de junio bajo la presidencia del Diputado Dr.
Francisco Javier de Luna Pizarro. Mientras esto sucedía
en el Perú, el General Antonio de Elizalde
y Lamar ocupaba la provincia de Manabí desconociendo
al Gobierno de Colombia. Las autoridades del Cabildo
guayaquileño solicitaron la intervención
de Lamar, pero éste se negó alegando
su condición de ciudadano peruano; entonces,
el Cabildo lo designó Jefe Político
y Militar de la Provincia y Lamar se posesionó
enseguida, llamando a su sobrino Elizalde, quien entró
pacíficamente en el puerto, de suerte que la
costa ecuatoriana quedó segregada del departamento
sur de Colombia.
El Intendente del Departamento,
General Juan José Flores, bajó a la
costa en plan de guerra y Lamar trasladó su
cuartel militar a Daule, en cuyas inmediaciones se
produjo un ligero roce armado; luego, las partes,
designaron emisarios y se pactó una tregua
en la hacienda "La Florida".
En el interim, la Convención Nacional del Perú,
había electo a Lamar presidente Constitucional
de esa república por 58 votos contra 29 de
Santa Cruz.
Lamar viajó a Lima,
se posesionó ante el Congreso el 27 de agosto
de 1.827 y dijo: "Soy más peruano que
el que más blasone de serlo". Era muy
popular, "de elevado cuerpo y bellas facciones,
elegante y militar apostura. Su mirada era seria,
viva, bondadosa; su hablar dulce, elocuente y persuasivo.
La gran capacidad de que estaba dotado y la esmerada
educación que recibiera, hacía su trato
afable y subyugante; y las nobles cualidades de su
alma se rebelaban en todas las acciones y todos los
momentos de su vida"; además, "siempre
fue adorado por las damas", pero carecía
de concepciones políticas y filosóficas
y como le disgustaba el poder "perteneció
al género de los gobernantes tristes".
Durante su mando fue astutamente
manejado por Luna Pizarro quien levantó una
reacción antibolivariana que dio por resultados
el embarque de las últimas tropas colombianas
por el Callao, el desconocimiento del pago de la deuda
de la independencia que ascendía a 7.595.747
pesos y la terminación del gobierno de Sucre
en Bolivia.
En 1.828 y a consecuencia de
todo esto, la situación se volvió tensa
con Colombia y el 20 de junio Bolívar declaró
la guerra al Perú, que contestó con
el bloqueo de Guayaquil, puerto que tomó el
Almirante Guisse por la fuerza el 18 de enero de 1.829,
mientras Lamar hacía su ingreso por Loja; pero,
el 13 de febrero, los peruanos fueron derrotados en
Saraguro y el 27 en Tarqui por la defección
del General Agustín Gamarra, "que abandonó
el campo en medio de la acción", obligando
a retirarse al resto del ejército peruano.
Al día siguiente Lamar firmó el Tratado
de Paz de Girón comprometiéndose a la
entrega de Guayaquil y Sucre obtuvo una "paz
honrosa y una victoria espléndida", conforme
lo había ofrecido; pero, Lamar se resistió
a esa devolución, pretextando que el decreto
de honores expedido por Sucre era deshonroso para
las armas del Perú y ordenó al Coronel
Prieto que no abandone Guayaquil. Esta disposición
obligó a Bolívar, que se hallaba muy
enfermo de tuberculosis con fiebres, a trasladarse
a Buijo y abrir operaciones contra el Perú,
mientras el General Gamarra traicionaba el 9 de junio
a Lamar y lo enviaba desterrado de Piura a Centroamérica,
firmando el Armisticio de Piura del 10 de julio con
los delegados colombianos, que recibieron a cambio
Guayaquil.
El 23 de junio arribó
Lamar en la goleta "Mercedes" a Punta Arenas.
De allí pasó a San José donde
fue agasajado por los diputados, luego de la cual
se radicó en Cartago y aunque enfermo del hígado,
envió poderes a Guayaquil y contrajo segundas
nupcias con su sobrina María de los Angeles
Elizalde y Lamar, de estado civil soltera, pero esta
unión no se consumó debido al repentino
fallecimiento del General, ocurrido el 11 de diciembre
de 1.830, de solo 52 años de edad y a causa
de apendicitis o cólico miserere. En ataúd
fue conducido al cementerio en hombros de sus seis
esclavos. Su soberbio caballo, ricamente enjaezado
y conducido delante del féretro por palafreneros,
los brillantes arreos e insignias militares del finado
y formando parte del acompañamiento un carnero
traído del Perú al que llamaban el Chivo
del Cusco y que salía con su amo porque estaba
domesticado, regalado por su amiga Francisca González-Otoya
y Navarrete.
En 1.834 la Convención
Nacional del Perú autorizó al ejecutivo
el traslado de sus restos. Diez años después
la Sra. Otoya, que lo había acompañado
en sus últimas semanas, los llevó a
Piura y finalmente fueron conducidos a Lima y enterrados
en la capilla de San Bartolomé de esa Catedral,
"con todos los honores de Presidente de la República
y con la pompa, solemnidad y magnificencia debida
al Libertador y Padre del Perú" (2).
(2) Dña. Francisca tenía
23 años en 1.830 y era separada de su esposo
el Capitán de navío Jorge Hippe de nacionalidad
alemana.
A su muerte Olmedo le dedicó el siguiente soneto:
I
No fue tu gloria el combatir
valiente
al derrotar las huestes castellanas.
Otros también con lanzas inhumanas
anegaron en sangre el continente.
II
Gloria fue tuya el levantar
la frente
en el solio sin crímen; las peruanas
leyes santificar y en las playas lejanas
morir proscrito e inocente …
III
Surjan del sucio polvo héroes
de un día
y tiemble el mundo ... a sus feroces hechos,
pasará al fin la horrenda nombradía.
IV
A la tuya los siglos son eternos,
La Mar, porque el poder que te dió el cielo
sólo sirvió a la tierra de consuelo.