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RAFAEL MENDOZA AVILES
MEDICO.- Nació en Guayaquil el 25 de septiembre de 1.899 en la casa de su abuelo José Antonio Avilés y Cortés, ubicada en Panamá entre Padre Aguirre y Tomás Martínez. Hijo legítimo de Eduardo Mendoza Ponce, empleado de la Casa exportadora Reyre Hermanos y luego comerciante independiente y firmante del Acta de Pronunciamiento Liberal del 5 de junio de 1.895; y de Victoria Avilés Morán; guayaquileños.

Su niñez transcurrió entre las ruinas calcinadas del puerto, que paulatinamente se iba reconstruyendo después del Incendio Grande de 1.896; por eso aprendió a amar a Guayaquil, porque la veía surgir de su tragedia.

De 6 años concurrió a la Escuela de la Beneficencia de Señoras y luego pasó al Colegio Mercantil del Prof. Marco A. Reinoso. Cursó la secundaria en el "Vicente Rocafuerte" y se hizo gimnasta de barras, pues era ágil y fuerte.

En 1.916 falleció su padre a causa de hemorragias y el 15 de abril de 1.918 obtuvo el título de Bachiller en Filosofía y Letras. Entonces sintió el hondo llamado de la medicina. Su carácter bondadoso, su entrega al prójimo y su constante actividad hizo de él un líder en la Facultad de Ciencias médicas de la universidad de Guayaquil. En 1.920 fue designado Interno del "Hospital Militar" con el grado de Teniente de Sanidad.

Para la insurrección del 15 de noviembre de 1.922 desafiando las balas del ejército cruzó la ciudad y se presentó en el Hospital Militar, donde cumplió con su deber atendiendo a los heridos. Ese año obtuvo el Primer Premio en el concurso Nacional de Tiro al Blanco celebrado en Quito con motivo del Centenario de la batalla del Pichincha; fue electo Delegado estudiantil al Consejo Universitario y obtuvo el premio de clínica "Julián Coronel" que anualmente se concedía al mejor alumno.

En 1.923 fue designado Secretario de la Asociación Escuela de Medicina y ganó por oposición el cargo de Interno del Hospital General. El 22 de diciembre de 1.925 se graduó de doctor en Medicina y Cirugía, obtuvo el premio "Accésit al Contenta" y entró de médico a la Sala "Santa Teresa" donde realizó práctica quirúrgica y ginecológica con el doctor Juan Bautista Arzube Cordero. Su tesis doctoral tituló "Contribución al síndrome de anemia en cirugía".

En 1.928 fue designado profesor de Dermatología y Sifilografia de la Universidad de Guayaquil. Era uno de los más destacados médicos se la ciudad, gozaba de la confianza de sus profesores Miguel H Alcívar en cirugía y Alfredo Valenzuela Valverde en clínica, hablaba inglés y leía en francés.

El 11 de abril de 1.930 pasó a la cátedra de Dermatología y medicina Legal con S/.450 mensuales de sueldo, meses después adquirió un auto marca Dodge, de 2 puertas, color plomo, con capot plegable en S/. 10.000 que manejó hasta su muerte, vehículo que hizo célebre en Guayaquil. En 1.937 fue llamado por su amigo el doctor Miguel Alcívar Elizalde para formar parte del cuerpo de cirujanos de su nueva clínica.

El 19 de marzo de 1.938 contrajo matrimonio con Josefina Avilés Tabares y fueron a una casa de madera ubicada en la esquina de Boyacá y Sucre, heredada del padre de ella, Martín Avilés Garaycoa.

En 1.940 se agudizó la dilatada pugna que venía manteniendo con el doctor Teodoro Maldonado Carbo, Director Técnico del Hospital. Esta situación se mantuvo por espacio de varios meses y constituyó la comidilla del cuerpo médico, hasta que el 13 de marzo de 1.941 se cursó a favor de Mendoza un nombramiento de "médico auxiliar", rebajando su categoría y consiguiendo su salida del Hospital.

Entonces puso consultorio en Pedro Carbo y P. Ycaza y prontamente se llenó de clientela; pero, fiel a su consigna de servir al prójimo, atendía y operaba gratis o cobraba muy poco. "Era un médico notable que no había nacido para negociar a la sombra de Esculapio y practicaba el patriotismo de las almas grandes, la sencillez y la cordialidad en el trato con sus semejantes, la modestia de quien sabe que toda gloria es pasajera. Incansable para el trabajo, caritativo para el enfermo, nunca vistió galas, un blanco mandil era su uniforme de combate".

En 1.943 fue electo Tesorero del Comité por construcción del nuevo edificio Colegio Nacional "Vicente Rocafuerte" y "de su consultorio un día y de su cátedra otro, fue llevado a la contienda cívica en momentos muy graves para la nación, cuando Francisco Arízaga Luque dirigía "Acción Democrática Ecuatoriana" ADE., y a su lado trabajó hasta alcanzar el triunfo de la revolución la noche del 28 de mayo de 1.944.

El 6 de junio se reunió la Junta de profesores de la Universidad de Guayaquil y formó una terna para ocupar el rectorado; la presidía el doctor Alfonso B. Larrea Alba con 177 votos y seguían Mendoza con 124 y Parra Velasco con 110, pero salió electo Mendoza Avilés y se posesionó. A los dos días, el 8 de junio, fue designado Segundo Concejal principal del Cantón. El Ministro de Gobierno, Aparicio Plaza Sotomayor, había conformado la lista que encabezaba Víctor Emilio Estrada, quien resultó electo Presidente del Concejo, Mendoza ocupó la Vicepresidencia.

En septiembre se ausentó Estrada a los Estados unidos y Mendoza se encargó de la presidencia, organizando el suministro de abasto en la ciudad. Entonces pidió licencia del rectorado, que ocupó el doctor Modesto Carbo Noboa, Decano de la Facultad de Medicina. El 23 de octubre regresó Estrada, pero por discrepancias con el concejal Simón Cañarte Barbero se retiró del cargo y el 1°. de noviembre Mendoza fue electo por unanimidad para el desempeño de la Presidencia del Concejo, "que ejerció con honestidad, elevación e inagotable dinamismo y arrostró los embates del encono político y la calumnia". Su obra fue inmensa, obtuvo la creación a favor del Concejo del impuesto adicional al consumo de cerveza, rellenó los terrenos de la Quinta Pareja, desde la calle Mendiburo al norte de la urbe habilitando toda esta extensa zona de la ciudad, creó las boticas populares; construyó el segundo piso del Mercado Central, las primeras casas colectivas y el llamado barrio Garay y obtuvo del Eximbank un préstamo de cuatro millones de dólares para extender la red de agua potable. "Trabajó con empeño aún haciendo abandono de su actividad profesional a la que siempre estuvo dedicado y en la que hubo de singularizarse por su humanitarismo y gran desinterés".

A fines del 44 fue Diputado funcional por la universidad de Guayaquil a la Asamblea Nacional que expidió la Constitución de 1.945. El 11 de abril de ese año fue designado Profesor de Medicina Legal y Deontología de la Universidad de Guayaquil. En 1.946 asistió a la IV Conferencia Internacional de la Cruz Roja realizada en Caracas; el 9 de octubre suscribió el Contrato para el estudio, construcción y administración de las obras del nuevo abastecimiento de agua potable para Guayaquil con las firmas Frederick Snare Corporation, Buck, Seifert and Jost y The Pitometer Company Inc. y aunque su popularidad iba en aumento a la sombra de su gestión municipal, abandonó el Concejo y fue reemplazado por el doctor Leonidas Ortega Moreira.

Entonces el mendocismo constituía una fuerza política de primer orden en la provincia del Guayas, eran los inicios del Populismo que aún perdura. Mendoza, comprendiendo su hora histórica, fundó el 46 partido "Unión Popular Republicana" y poco después, el Ministro de Gobierno, doctor Carlos Guevara Moreno, ofreció a la U.P.R el apoyo oficial del régimen para robustecer la agrupación.

Durante la dictadura velasquista del 30 de marzo de 1.946, Mendoza siguió fiel al gobierno y se malquistó con la izquierda del país. Ese año presidió la lista de Diputados a la Asamblea Nacional y salió electo por la U.P.R., concurrió al congreso y votó a favor de Velasco para la presidencia de la República. Al terminar las sesiones, el 14 de febrero de 1.947 fue designado Gobernador del Guayas con S/.2.500 mensuales de sueldo y le correspondió terminar el carretero Guayaquil - Playas, demostrando que seguía siendo "un rectilíneo funcionario y un gran realizador", pero sólo pudo estar pocos meses, porque el 25 de agosto, el Ministro de Gobierno, coronel Carlos Mancheno Cajas, depuso al gobierno y el Jefe de la II Zona Militar, Cor. Rafael Armijos Valdivieso, le mandó a comunicar a Mendoza que estaba destituido. Este concurrió a la Zona y trató de convencer a Armijos de que apoyara a Velasco, pero todo fue inútil. Al final, la discusión tomó caracteres violentos y Mendoza abandonó el edificio.

En 1.948 presentó su candidatura a la Alcaldía de Guayaquil auspiciado por la U. P. R. pero perdió tras discutidas votaciones, frente al gobiernista Rafael Guerrero Valenzuela. Su derrota frente a Guerrero se debió a la alta votación de este último en las parroquias la Victoria, Playas y Durán. Poco después comenzó a ser molestado por los guardias de la comisión de Tránsito que cumplían consignas políticas de casa adentro. Una tarde Mendoza bajó de su carrito y de un solo trompón derribó a un guardia. La prensa respaldó su gesto de hombría y no lo volvieron a importunar.

En 1.950 volvió a perder las elecciones de Alcalde, nuevamente por culpa de la discutible votación que obtenía su oponente en las parroquias, Mendoza siempre ganaba en la ciudad.

El 15 de julio Guevara trató de tomarse el poder con ayuda de la Policía pero no lo consiguió y los principales dirigentes Cefepistas fueron apresados. Mendoza salió al exilio y se mantuvo en el Perú por varios meses. A su regreso en 1.951 se desafilió del C.F.P. y fue candidatizado a Alcalde de Guayaquil por el partido liberal, pero perdió frente a Guevara Moreno que estaba en su mejor momento, después de una larga campaña política contra el presidente Galo Plaza. Guevara ascendió a la Alcaldía, pero en 1.952 Velasco lo mandó a coger preso por medio del Comandante Félix Guerrero Zárate, quien pistola en mano subió al Palacio municipal y lo condujo detenido al aeropuerto, llevándolo hasta Bogotá. Entonces Mendoza fue designado Alcalde de Guayaquil por decreto presidencial de Velasco, entre sus logros principales está la donación de los terrenos de la actual ciudadela universitaria y el contrato de pavimentación y repavimentación de Guayaquil y actuó hasta 1.953 en que fue depuesto, igualmente por decreto. "Acaso por decepción y explicable repugnancia, se negó en lo sucesivo a intervenir en las luchas locales o nacionales, dedicándose únicamente a su quehacer profesional y así siguió su misma línea de costumbre".

El 25 de septiembre de 1.953 reingresó a la Universidad de Guayaquil como profesor de Medicina Legal con S/.2.700 mensuales de sueldo. "Era el modesto y ejemplar ciudadano, incapaz de un resentimiento para aquellos que lo habían ofendido.

En 1.962 visitó al Alcalde Assad Bucaram, para solicitarle un permiso especial de reparación de la casa de su cónyuge que amenazaba ruina. Bucaram se lo concedió y le dijo: "Ud. podría tener muchas casas pero prefirió ser honorable. ¡Se merece mi permiso y mi admiración!".

En 1.963 fue designado "Mejor ciudadano de Guayaquil" y recibió la condecoración al "Mérito Cívico".

En 1.966 se discutía la necesidad de construir el puente que habría de unir a Guayaquil con la vecina población de Durán y con las vías de comunicación que enlazan al litoral con la zona interandina y, como ocurre con toda obra para Guayaquil, esta era atacada por esbozados enemigos del progreso. El 12 de mayo Mendoza se puso al frente del movimiento guayaquileño en pro de la construcción impostergable del puente y creóse el Comité, que desde aquel instante laboró sin descanso porque tal obra se hiciera realidad. Así pues, comenzó por obtener la declaratoria del gobierno de que el puente era "obra de interés nacional, de vital y urgente necesidad", encomendándose la construcción al Comité Ejecutivo de Vialidad.

Poco después tuvo que volver a intervenir para que no se declarara nula la licitación de la obra ganada en buena ley por una empresa italiana, cuando un goloso Secretario de Estado quiso hacer el agua lodo y volverla a licitar a favor de sus amigos. Así pues, tras larga brega, logró verla concluida el 25 de julio de 1.970 y fue el primero en cruzar el Puente, en su gastado vehículo de los años 30, gesto romántico -un capricho si se quiere- pero estaba en su derecho. Entonces fue declarado presidente de honor de la "Unión de Instituciones Suburbanas de Guayaquil" y la universidad Laica lo designó Profesor de Medicina Legal, más bien para ayudarlo económicamente.

Su figura se había tornado legendaria y hasta anecdótica. Desde la muerte de su esposa ocurrida el 19 de julio de 1.974, no había regresado más a su casa y vivía en compañía de su hermano Alfredo en la vieja casona familiar de Panamá No. 303, de donde salía diariamente a su consultorio y visitaba enfermos, porque hasta el fin de sus días fue "popularísimo en su carrito viejo, padrino de más de cien ahijados, médicos de ex - presidentes de la República, del señorío porteño y de las clases más necesitadas". Habría que preguntar ¿A qué casa no concurría, quién no fue alguna vez su paciente? Y aún más ¿A quién cobraba?

Su liberalismo le distinguía, conversaba con detalles y porte discreto y señorial. Era su ser algo quijotesco y cordial, aunque en ocasiones fustigante. Con el hombre común sencillo y altivo con los poderosos y por sobre todas las cosas, amaba entrañablemente a su ciudad.

En 1.977 su salud de hierro se resintió y tuvo que internarse en la clínica del Seguro aquejado de un aleve insuficiencia cardiaca, pero los cuidados del doctor Lelio Alvarado lo salvaron de esta crisis y al mes pudo egresar; sin embargo, en noviembre, volvió a ser internado, esta vez en la clínica Panamericana, en razón de la cercanía con su domicilio y aquejado de arterio-esclerosis.

El 10 de diciembre fue visitado por una Comisión especial del Concejo formada por varios ediles del Cantón; honor que jamás se ha repetido en los anales del Cabildo porteño. Fluimos recibidos bondadosamente, nos trató con mucho humor y se emocionó al despedirnos. Se veía fatigado y a pesar de ello terminó el año, luego su vida se fue extinguiendo muy lentamente y falleció este santo laico el 23 de abril de 1.977, a los 78 años de edad. Sus despojos fueron conducidos al Salón de Honor de la ciudad y al día siguiente recibieron el homenaje de la Universidad de Guayaquil.

Sus restos reposan en un simple nicho del Cementerio como corresponde a quien vivió y murió en pobreza, más “su espíritu selecto, que halló luz y más luz en los ámbitos de la eternidad y del misterio” seguirá guiando al sentimiento cívico de su ciudad con el recuerdo de sus hermosos hechos.