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HENRY MICHAUX
ESCRITOR.- La noticia nos llegó algo retrasada, el 21 de octubre de 1.984 había muerto en París el incomparable Henry Michaux, quien fuera gran amigo de nuestro supremo poeta postmodernista Alfredo Gangotena.

"La vida de Michaux constituyó una prueba del esfuerzo del hombre moderno por encontrarse a sí mismo, para recorrerse interiormente, investigando las posibilidades de la imaginación y del cerebro, del yo interior que nos conmueve, atormenta, sofoca y termina por destruirnos en un mundo hostil, de potencias circundantes y alucinantes".

Michaux era belga pero después se nacionalizó francés. Había nacido en Namur el 24 de mayo de 1.899 en el seno de una familia burguesa; nunca tuvo buena salud, era cardíaco. Al graduarse de bachiller inició estudios de Medicina que renunció en 1.920 para iniciar un largo viaje como marinero de altura en Boulogne - sur - mer. Al año siguiente se embarcó en Rotterdam a bordo de "El Victorioso" y vino a América, visitando los puertos del Atlántico del Norte y Sur del continente.

Leía infatigablemente pero no encontraba paz ni sosiego. Las aventuras terminaron por hastiarlo, el exotismo de pueblos y países lo asqueaban. Su tema preferido era preguntase: "Los meses pasan, sufrir, sufrir. Marinero sin rumbo cierto ¿Qué haces por ti y por el mudo? Sin embargo, esa etapa de cuestionamiento interior terminó de golpe a la lectura de los "Chants de Maldoror" (Cantos de Maldoror) de Lautremont, que lo condujeron a la experiencia literaria y escribió por primera ocasión en su vida, dando rienda suelta a sus despechos y liberándose de ellos; era como si los hubiera soltado para que salieran a azotar el mundo con terrores; sus despechos fueron desde entonces dramas inenarrables para muchos, pero ya no para Michaux.
En 1.923 la revista "Le Disque Vert" (El Disco Verde) que editaba su amigo el poeta Franz Hellen en Bruselas, publicó sus “Fábulas de los orígenes”, “Caso de Locura Circular”, “Las Ideas Filosóficas de quien yo fui” con introspecciones, autobiografía y disquisiciones psicofilosóficas...

Para entonces Michaux vivía en París y pasaba hambre, aunque tenía amigos influyentes en el campo de la literatura que creían en su prosa barroca y rebuscada, pero fiel a su intención personalista y a su lirismo natural de poeta que escribía en prosa.

En 1.927 publicó su primer libro de versos titulado “El que fui” y salió de Europa con su amigo el poeta Alfredo Gangotena, realizando un viaje de un año por el Ecuador, Michaux escribía a diario y enviaba esos trozos a Jean Paulham, Director de la “Nouvelle Revue Francaise” donde causaban escozor en la piel de los ecuatorianos en París porque fue un testimonio escandaloso de nuestra pobreza y atraso. Nada le gustaba, ni los volcanes que tanto habían entusiasmado a los viajeros del pasado, ni la cordialidad y apertura natural de nuestro pueblo.

Michaux terminó por declarar que el viaje había sido una pifia, que ningún viaje hace el mundo más ancho, sino más mundano al viajero; sin embargo, fue decisivo para su prosa, que se enriqueció e hizo telúrica, porque habló de “las verdes ancas de las praderas”, de las “rocas bajo la luna”, del “Follaje de las rocas”, de las “raíces de la tormenta”, de la “frescura de las aguas” y de “las sienes, que más blancas que todas las nieves, palpitan en los fontaneras del limpio cielo”, “Diario de Viaje. Ecuador” se publicó en París en 1.929, constituyó su primer libro importante y fue trágico por haberse escrito en una época trágica, lamentablemente el Diario es casi desconocido en el Ecuador.

Entre 1.930 y el 36 viajó por Europa, Asia y Africa y salieron otras de sus mejores obras, “Mis propiedades” en 1.929, “Un tal Pluma” en 1.930 y “Un bárbaro en Asia” en 1.933. En 1.936 lanzó “Viaje a la gran caravana que sorprendió a la crítica por tratarse de “un viaje interior a regiones totalmente imaginarias” y fue calificado como “expresión de las múltiples posibilidades del ser humano ante las agresiones que le reserva su condición”. Más tarde saldrían otros relatos como "En el país de la Magia" y "Aquí, Poddema".

Después de la II Guerra Mundial Michaux ingresó al círculo de pintores de París con hermosos dibujos y composiciones Ya se había reconciliado con la pintura, a la que odiaba en un principio por ser “la representación o duplicación de la abominable realidad”. Michaux, sin embargo, nunca fue un pintor figurativo, más bien fue simbolista, como correspondía a su posición altamente subjetiva, profundamente mágica y absolutamente sincera.

Hacia 1.948 empezó a experimentar con drogas alucinógenas y en esto fue un adelanto a la década de los años 60 de la guerra del Vietnam. En un viaje a México probó la mezcalina y se adhirió por muchos años a ella; no para huir de realidades sino para experimentar las posibilidades e incógnitas de la máquina del ser".

En 1.956 publicó el ensayo “Miserable milagro” seguido de “El jardín exaltado” y “Los comienzos”, su único libro y en el que reitera su voluntad de encontrase, siempre encontrarse, en un viaje sin fin y sin comienzos.

“Fue un aventurero sin tregua”, intuitivo al margen de toda sociedad o grupo organizado. Su vida era seguida por el mundo intelectual europeo a pesar del rechazo de Michaux a la publicidad y a los periodistas, pues era un avanzado en la búsqueda de nuevas formas y vivencias y por ello fue un hombre solo, valiosamente solitario, ubicado frente a su misma y propia entidad.

Para nuestra patria Michaux representa uno de los puntos más altos de la poesía Postmodernista del presente siglo. Compañero y amigo de Gangotena, lo guió y condujo a nuevas interpretaciones, mitos y definiciones y su “Diario de viaje, Ecuador” constituye un testimonio único de este país por su originalidad.