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ALFREDO PALACIO MORENO
ESCULTOR.- Nació en Loja el 9 de Agosto de 1.912, hijo de Manuel Belisario Moreno, escritor y orador, autor de la novela "Naya o la Chapetona" fallecido en 1.917 y la poca herencia que dejó fue reclamada por sus hermanas solteras las señoritas Moreno quedando los niños Palacio sin protección (1) y de Rosa Eloína Palacio Vélez, quien debió trabajar muy duro en costuras para mantener a sus cuatro hijos. Alfredo era de los menores y "con el deseo de ganarme unos centavitos a los seis años me puse a cargar sacos de arena y en mis horas libres me dedicaba a bocetar en cualquier pared o papel que veía y cuando comencé la primaria en la escuela Miguel Riofrío; una prima, directora de una escuelita rural se dio cuenta de mi vocación y no se qué argucias utilizó porque al poco tiempo, mientras asistía al Colegio de los Hermanos Cristianos, me ví contratado de profesor de dibujo para dar clases a niños que me superaban en edad."

En 1.922 la Municipalidad de Loja le concedió una beca a su hermano Daniel Elías para estudiar pintura en la Escuela de Bellas Artes de Quito. Dos años después también viajó Alfredo en pos de su hermano mayor e ingresó al Mejía, despuntando como alumno sensible y muy inquieto, pero al poco tiempo se cambió a Bellas Artes, ilusionado por lo que le refería su hermano.

En 1.926 empataron en puntaje para la beca Alfonso XIII del gobierno de España, consistente en un pasaje y estadía en Madrid. El Profesor Trajano Mera Iturralde decidió sortearla pero la Municipalidad de Loja resolvió el problema becando a uno de los dos para que ambos

(1) La más antigua novela lojana que se conoce es "La Emancipada" de Miguel Riofrío que se publicó por entrega en un periódico de esa provincia, después vino "Campana de Ciudadela" de José Alejo Palacio. La tercera es "Naya o la Chapetona" del Presbítero Manuel Belisario Moreno. Finalmente, la cuarta, en orden cronológico es "Luzmila" de Manuel E. Rengel Suquilanda.
pudieran viajar en 1.927 a bordo del vapor Oracio. En Octubre ingresaron a la Real Academia de Bellas Artes, de San Fernando, donde Alfredo fue apodado El Chaval por su corta edad y pequeña estatura; sin embargo, a los pocos meses, dejaron de remitirles la renta y los dos tuvieron que sobrevivir únicamente con el dinero de España.

La capital española era por ese entonces un centro de cultura y cobijaba en su seno a talentos tan preclaros como el Dr. Gregorio Marañon, quien hacía una intensa vida universitaria. Alfredo empezó a asistir a reuniones artísticas y en 1.929 logró el Premio Molina Higueras en la Academia y una Medalla de Oro en la Exposición Universal de Sevilla, pues despuntaba como excelente dibujante.

El 30, al fundarse la Federación Universitaria Latinoamericana hizo amistad con el ecuatoriano César Naveda Avalos, alumno de la Escuela de Medicina de San Carlos y con Abel Romeo Castillo, quien seguía los cursos de Historia. El 32, al completar cinco años de estudios y cuando se encontraba listo para obtener el título de Profesor de Artes Plásticas, pues pintaba retratos y esculpía magníficamente, los trastornos políticos originados por la iniciación de la República cortaron la beca y faltos de recursos regresaron al Ecuador.

Alfredo arribó a Guayaquil en plena crisis económica por la caída de las exportaciones de cacao pero logró emplearse como profesor del Curso de Modelado en la Escuela 9 de Octubre de señoritas que dirigía la Profesora Mercedes Moreno de Irigoyen y cuando en Octubre volvió su amigo Castillo y ocupó la Subdirección de El Telégrafo, fue contratado como ilustrador y caricaturista en ese periódico y en la redacción trabó amistad con Francisco Ferrandis Albors, crítico literario español que escribía bajo el pseudónimo de Feafa, en cuyo departamento alquilado en Clemente Ballén casi al llegar a Boyacá vivió hasta el 36, en alegre camaradería con otros jóvenes que acababan de casarse: Joaquín Gallegos Lara y Nella Martínez, Enrique Gil Gilbert y Alba Calderón, así como con la madre de Joaquín llamada Enma Lara de Gallegos, y a tiempo que leían numerosa bibliografía política de corte marxista, se discutía de arte, literatura, poesía y otros tópicos culturales. También fue de esa época su activa participación en el grupo cultural Allere Flamma formado por el Profesor italiano Enrico Pacciani, quien era muy unido al grupo de intelectuales de El Telégrafo.

Su dedicación artística, especialmente a la pintura, sobresaliendo en el fígurativismo dentro del realismo, le confería singular importancia en el medio artístico de nuestra urbe; sin embargo, en 1.934 ganó el Concurso del monumento al Bombero con un premio de cinco mil sucres. El grupo escultórico está formado por figuras dramáticas y vigorosas "donde los personajes desbordan el pedestal en actitud de despegue o vuelo". La revista Ercilla de Santiago de Chile envió un delegado a entrevistarlo, pero la maqueta no se convirtió en la obra final por desidia de las autoridades; sin embargo, fue fundida al bronce por Alfredo y vendida años después al Museo del Banco Central de Guayaquil. Por esos días también participó en la Exposición colectiva de Arte realizada en el antiguo y abandonado edificio del Correo en P. Ycaza y Córdova. Las jovencitas del Allere Flamma (Alba Celeste Rivas, Pacífica Ycaza Aspiazu, y Aracely Gilbert Elizalde) baldearon el piso y salieron a invitar a los transeúntes a que visitaran el Salón, tal el atraso y el ambiente anodino que se vivía en Guayaquil.

En 1.937 se separó del Allere FIamma y estuvo entre los fundadores de la "Sociedad de Artistas y Escritores Independientes" que presidió Carlos Zevallos Menéndez. El 40 obtuvo el Primer Premio en el Concurso de Esculturas en Madera de la Compañía Watson por su obra Ñuca Llacta (Nuestra Heredad). Ese año los miembros de la SAEI montaron en pocas horas una Exposición de saludo a David Alfaro Siqueiros, quien estaba de tránsito por Guayaquil. A comienzos del 41. Fue designado Director de la recién fundada Escuela Municipal de Bellas Artes y empezó una larga etapa de su vida, la más importante, por formadora de varias generaciones de artistas de talento. Diariamente se le veía asistir a la Escuela con renovados bríos, sin escatimar horas de trabajo ni esfuerzo alguno."Era una escuela creativa y democrática. Había cursos a todas horas, desde la mañana hasta las once de la noche. Ni el grado de instrucción ni la edad establecían diferencias entre los educandos. Solo exigíamos vocación, de manera que bien podríamos tener a una ama de casa con educación primaria junto a un arquitecto de campanillas o a un adolescente talentoso al lado de un aficionado cincuentón. Cada uno tomaba las materias que le interesaban. El sistema tuvo muchas críticas pero era el mejor. El índice de artistas que formó la Escuela de Bellas Artes no tiene parangón..."

En 1.944 participó activamente en la propaganda política de la revolución del 28 de Mayo con Carteles que circularon en todo el país. Uno de los más conocidos se llama "29 de Mayo" de fuerte colorido festivo que documenta la victoria del pueblo sobre la tiranía civil de Arroyo del Río. El 45 sus pinturas se exponían en los mejores Museos de América y se planeó una gira por el sur del continente con Oswaldo Guayasamín y César Valencia. La crítica calificó sus composiciones pictóricas como vivas y esenciales, todo movimiento y color, por eso trasmitían mensajes sin ser cartelistas y presentaban la realidad escuetamente y sin tapujos. La Cancillería apoyó el proyecto y concedió los pasaportes abiertos, pero a última hora Alfredo no pudo realizarla y fue representado por sus compañeros que llevaron la totalidad de las obras y recibieron elogiosos comentarios de la crítica internacional; sin embargo, desde ese año, empezó a dejar la pintura por la escultura. En el segundo Salón Nacional de Bellas Artes de Quito en 1.946 presentó una pequeña figura titulada Tagua Negra, calificada como lo mejor del Salón por el crítico Jorge L. Guerrero. El 51 creó el busto del Dr. Leopoldo Izquieta Pérez para el Instituto Nacional de Higiene que lleva su nombre. De allí en adelante creó para el Banco La Previsora dos bustos de Víctor Emilio Estrada y su estatua pedestre que adorna uno de los parques de esta ciudad.

En 1.956, dada la situación a la que se había llegado en el Núcleo del Guayas de la CCE. donde el Presidente se había dedicado a tiempo completo al Museo de Oro, fundó con el pintor Edmundo González del Real y con otros artistas e intelectuales el famoso grupo "La Manga", cuyas reuniones se hicieron proverbiales en el Guayaquil de esa época.

El 58 fue designado Director del I Salón Municipal de Pintura y Escultura que por celebrarse con motivo de las fiestas de la fundación de la ciudad se denominó de Julio.- El Salón tuvo resonancia nacional. Ese año logró el Primer Premio en el Concurso privado para la construcción del monumento a Eloy Alfaro, que realizó en bronce, sobre un grupo compacto de seres que simboliza al pueblo, todo en pasta de cemento, sobre una base de piedra y cemento que realizó el Arq. Rafael Rivas Nevares. Este monumento constituye su obra más importante por su grandiosidad y expresividad, por la fuerza de sus figuras que se entrelazan hasta formar una masa compacta de seres desnudos que simbolizan el sentido revolucionario de esa gesta y en el Concurso Internacional de la Galería Waltson de New York triunfó con su obra Llucayacta o Madre Tierra, alegoría al subdesarrollo de los países latinoamericanos, representada por una mujer con los brazos atados y sosteniendo billetes. En los años 60 realizó el busto de Francisco Urbina Jado para el parterre de 9 de Octubre y Machala.

El 64 llevó a pintar delante de sus alumnos de la Escuela al gran artista catalán Manuel Viola. Fue una experiencia maravillosa. El 66 reunió a un grupo de artistas en el local de la Escuela con la finalidad de fundar una Asociación dedicada al fomento del arte y la cultura, así nació la Asociación Cultural Las Peñas, que presidió adhonorem hasta su muerte. Ese año recibió la Condecoración Municipal al Mérito Artístico. El 68 creó la monumental cabeza de Juan Montalvo para el parque de su nombre en Guayaquil. Al finalizar los cursos del 72 y por culpa de la pedestre dictadura militar el General Guillermo Rodríguez Lara, renunció a la dirección de la Escuelas Municipal de Bellas Artes, tras 32 años de servicios. Sus ex alumnos le homenajearon y el país aplaudió este reconocimiento a su increíble labor, realizada en pro del arte nacional.

El 75 fundó la "Unión Democrática Popular" UDP fue designado su Presidente Nacional y el 78 presentaron la candidatura presidencial del Dr. René Maugé Mosquera, quien obtuvo una significativa votación en todo el país. El 80 construyó uno de los Murales interiores del edificio del Banco Central de Guayaquil. El 84 ganó el Gran Concurso Nacional para la creación y construcción del mural de la fachada del edificio de la Casa de la Cultura Núcleo del Guayas que debía realizarse en bronce. La incuria burocrática demoró innecesariamente su ejecución y los materiales subieron escandalosamente de precio por obra de la inflación, de suerte que el 89 tuvo que acceder a ejecutarlo simplemente en resina acrílica. Este mural, que se pierde por la uniformidad del color oscuro en que fue trabajado es una maravilla de creatividad y fuerza expresiva. Cientos de detalles de enorme interés le dan una rareza y una vitalidad única; mas, la crítica algo miope, aún no le hace entera justicia.

En el 86 falleció su esposa Anita María González Villegas, quien le había acompañado con una dedicación total. El 91 modeló y fundió un busto denominado Cabeza del Che para el Movimiento Cubano por la paz. El 92 modeló el busto del Profesor Lauro Ordóñez. El 93 recibió el Premio Nacional de Cultura Eugenio Espejo. Todo el país se alegró de esta distinción y la Municipalidad de Loja le dispensó un merecido homenaje. Desde entonces no volvió a participar en actividades públicas y aunque se encontraba anciano gozaba del entero uso de sus facultades mentales y asistía permanentemente a las exposiciones y demás eventos culturales de la ciudad.

Vivía de una módica pensión jubilar en una villa propia de cemento armado ubicada en las colinas del Bim Bam Bum en compañía de su hija Cecilia y de varios nietos, trabajando obras y creando para el porvenir. Sus discípulos le visitaban de continuo y era respetado y hasta venerado pero dada su proverbial modestia, vivía oculto a la publicidad, sin dejarse sentir, hasta su fallecimiento en 1.998, de 86 años de edad.

Bohemio y generoso con los jóvenes artistas sobre los que ejercía una marcada influencia paternal, era el maestro por antonomasia. Concebía el quehacer artístico como mitad instinto y sensibilidad y mitad inteligencia y análisis. Su estatura mediana, blanco, bigote y pelo lacio y negro, bastante escaso en su vejez. Nariz afilada y pronunciada y ojos negros y vivísimos aunque pequeños. Siempre muy delgado y lleno de vitalidad.