FRANCISCO
DE PAULA VIGIL
REPUBLICO.- Nació en Tacna, Perú, el
15 de septiembre de 1.792, justamente cuando la Revolución
francesa erigía en París la guillotina
y los libros de la Enciclopedia llegaban a América
despertando enorme simpatía.
Su padre, un español
de Asturias llamado Joaquín González
Vigil y su madre Micaela Yánez, terrateniente
oriunda de Tacna, al sur del virreinato del Perú,
en la costa del Pacífico. En 1.803 ingresó
al Seminario de San Jerónimo en Arequipa, que
dirigía el sabio Obispo Chávez de la
Rosa y allí tuvo por maestro al Dr. Francisco
Javier de Luna Pizarro, sacerdote que tantas glorias
cosecharía como aximio orador en los Congresos
liderando el partido antibolivariano.
En 1.812 se graduó de
doctor en Teología en la Universidad del Cusco.
El 15 fue catedrático de Teología en
el Seminario de Arequipa cuyo Vicerrectorado ejerció
hasta 1.819 que ascendió a Presbítero,
consagrándose a la enseñanza de la juventud
por sus ideas independentistas.
En 1.825 fue elegido Diputado
por Arequipa y viajó a Lima, oponiéndose
al año siguiente, en la Junta preparatoria
del Congreso del 26, a la dictadura Vitalicia del
Libertador, por considerarla contraria y afrentosa
a los principios democráticos de una República.
En aquella memorable asamblea sorprendió votando
contra la implantación del Catolicismo como
religión oficial del Perú. Escandalizáronse
todos porque Vigil (ya no usaba el apellido compuesto
de González- Vigil) era eclesiástico.
Desde entonces ganó fama de excéntrico.
En 1.827 era Diputado por Tacna
y tuvo especial participación en la elaboración
de la Constitución de 1.828. Afectado en su
salud se dirigió a Chile en 1.829. De regreso
el 31 fue designado Rector del Colegio de la Independencia
Americana de Arequipa, cobrando fama por sus Sermones
revolucionarios. Reelegido Diputado por dos períodos
más, la última vez por aclamación,
tenía en su Patria una bien ganada posición
como tribuno liberal y reformista.
En 1.832 ocupó la presidencia
del Congreso y en la sesión del día
8 de noviembre, mientras se discutía acaloradamente
la acusación constitucional contra el Presidente
de la República, que lo era el Gran Mariscal
Agustín Gamarra, de pronto, Vigil, abandonando
la presidencia, bajó a la tribuna y empezó
a hablar con ademán tranquilo, continente reposado,
voz suave, de la siguiente manera: "Esta es una
discusión que deberá contarse entre
los progresos del sistema americano. El ejecutivo
ha decretado la expulsión sin previo juicio
del ciudadano Jaramillo. Ha deportado a un legislador
y por orden suya se ha asaltado el sagrado depósito
de una imprenta. Los cargos son graves y la Constitución
impone el deber ineluctable de acusar. Tengo que distinguir
entre la dignidad de la función y la debilidad
del hombre que la desempeña. Yo entiendo que
el magistrado no obra mal porque él es obra
de las leyes, el que se sobrepone a ellas es el hombre
y ese hombre, en tal caso, es un tirano y decid entonces
que lo rodean el terror y el despotismo, pero no le
deis el nombre de respetabilidad, porque la respetabilidad
no puede nacer de la infracción de la ley.
¿Y si cae el gobernante se alterará
la paz? Y yo pregunto a mi vez ¿Puede haber
paz en el desorden?.
Cristo no vino a traer la paz
sino la guerra porque el señor trajo una buena
guerra para romper una mala paz. Se habla de la humana
imperfección como excusa del incumplimiento
de la ley, porque los hombres son lo que son, se han
hecho las leyes para que sean lo que deben ser, se
anuncia el caos pero los males del presente nada tienen
que envidiar a los horrores que se preveen para el
porvenir. Si se nos objeta la sangre y el terror de
la anarquía, objetaremos la sangre y el terror
del despotismo, a más de la ignominia. La nación
nos está mirando en este instante y aguarda
nuestra resolución para cubrirnos de gloria
o de ignominia sempiterna. Yo debo acusar, yo acuso,
para que sepa mi Patria y sepan también todos
los pueblos libres, que cuando se trató de
acusar al ejecutivo por haber infringido la Constitución,
el Diputado Vigil dijo: ¡Yo debo acusar, yo
acuso!.
Ese discurso fue calificado
de Catilinaria genial y lo ubicó entre los
primeros repúblicos del Continente americano.
Vigil creía en la validez del pacto social
como medio para alcanzar la dicha y felicidad del
género humano y por eso tenía todo el
candor de los Enciclopedistas, de allí su indignación
de liberal del siglo XVIII ante el ataque a las garantías
individuales y al sagrado recinto de una imprenta
y sus luchas contra las barreras que impedían
la felicidad de su tiempo, por eso bregó por
abolir el celibato eclesiástico e implantar
el matrimonio civil entre los ciudadanos no católicos
del Perú. Era entonces, el más grande
adalid de las democracias americanas, pues su fama
había rebasado con holgura las fronteras del
Perú y sus discursos y sermones se producían
en los periódicos sudamericanos.
En 1.834 redactó el
periódico "El Genio del Rimac", órgano
del partido liberal y reformista y al iniciarse los
trastornos que ensangrentaron su país por casi
doce años, optó por retirarse a escribir
a Arequipa, hasta donde le fueron a buscar en 1.836,
para hacerlo Director de la Biblioteca Nacional en
Lima, pero dos años después renunció
tal función para dedicarse únicamente
a escribir.
En 1.839 fue deportado por
el Mariscal Santa Cruz. El 45 el Mariscal Castilla
le nombró nuevamente director de la Biblioteca
Nacional, cargo que desempeñó con brillantez
y lustre hasta su muerte.
En 1.847 ayudó a bien
morir a su amigo Vicente Rocafuerte, quien tenía
tan alto concepto de Vigil que hasta le había
calificado de "el sacerdote más digno
y más sabio del Perú."
En 1.848 editó la primera
parte de una obra que tituló "Defensa
de la autoridad de los gobiernos contra las pretensiones
de la Curia romana" en seis tomos. El 56 apareció
la segunda parte "Defensa de la autoridad de
los Obispos" en cuatro tomos. Un "Compendio
de la Defensa" en un volumen, complementó
ambas, de suerte que su obra pasó a ser la
mayor y más voluminosa publicada en América
en su tiempo y dada la índole revolucionaria
de los planteamientos, constituyó un best seller.
Ese año se enfrentó
al Mariscal Castilla, quien quería cambiar
la Constitución peruana. Entonces Vigil tenía
64 años pero seguía activo y patriota.
En los siguientes años
volvió a las andadas con "Carta a Pío
IX con documentos", "Roma o el principado
católico del romano pontífice",
"Manual de Derecho Público eclesiástico",
"Catecismo patriótico", "Diálogos
sobre la existencia de Dios", "Bosquejo
histórico sobre Bartolomé de las Casas",
"Defensa de Bossuet", "Defensa de Fenelón"
y varios opúsculos sobre temas tan diversos
como la pena de muerte, política, Guerra del
Pacifico, réplica a varios Obispos peruanos
que atacaron su libro, el gobierno republicano, la
soberanía nacional, importancia de las asociaciones,
etc.
En 1.864 protestó por
la invasión de Napoleón III a México
y por la injusta agresión de España
al Perú, pues era un americanista a ultranza,
aunque acostumbraba titularse ciudadano del mundo
por la amplitud de miras y de criterios y cuando a
raíz de la publicación de su "Defensa
de los gobiernos frente a las pretensiones de la Curia
romana" le llegó de la Santa Sede el Breve
de Excomunión, exclamó ¿Y voz
también Santo Padre? Por haberse sumado el
Papa a la legión interminable de sus detractores,
entre los cuales figuraba en primer término
el guayaquileño José Ignacio Moreno
y Silva-Santistevan, (tío abuelo de Gabriel
García Moreno) Arcediano de la Catedral de
Lima y cerril autor de "La Supremacía
del Papa" y "Cartas peruanas".
Dedicó sus últimos
años a la Dirección de la Biblioteca
Nacional que le sirvió entre otras cosas buenas
para ayudar a nuestra paisana Rosita Campuzano, la
Protectora, así conocida por sus amores con
el Libertador José de San Martín. Ella,
dada su pobreza, abandono y ancianidad, vivía
en un cuartito que el gentil Vigil le había
cedido para vivienda en el edificio de la Biblioteca,
donde falleció anciana y llena de achaques.
Con el joven Eloy Alfaro tuvo buena y larga amistad
y hasta le proveyó de documentos para que Nicolás
Augusto González Tola escribiera su obra sobre
el Asesinato del Gran Mariscal de Ayacucho en cuatro
Tomos.
Murió en Lima el 9 de
junio de 1.875, de 82 años de edad y entonces
se dijo: "Fue la sinceridad sublime, el valor
frente a la pusilanimidad, la libertad ante la opresión,
la constancia y el esfuerzo ante la inercia, el talento
abierto a lo nuevo y el triunfo del vivir serenamente
y con decoro".
Otro aspecto interesante de
su personalidad y que aún no ha sido bien estudiado
es la enrome influencia que tuvo sobre su amigo personal
Pedro Carbo y fue tanta, que difícilmente se
hubiera producido la protesta del Concejo Cantonal
de Guayaquil en 1.862 contra la suscripción
del Concordato, de no haber existido las obras de
Vigil, que sirvieron de base y fundamento a la Protesta
y luego a la polémica que sostuvo Carbo a travésde
los escritos jurídicos del Dr. Francisco X.
de Aguirre Abad, con el Canónigo Carlos Alberto
Marriot Saavedra.
Como dato anecdótico
cabe mencionar que a su sepelio concurrió tal
cantidad de público que se desplomó
el balcón que daba a la calle. Murió
excomulgado pero en 1.975 la Santa Sede levantó
tan injusta medida. Entonces el gobierno peruano dispuso
la inhumación de sus restos del Cementerio
Presbítero maestro de Lima y su traslado a
Tacna la heroica. Otra vez se arremolinó la
multitud en el camposanto y al abrirse la tumba, encontraron
que el cadáver estaba cubierto de insignias
masónicas, como correspondía a su altísima
categoría intelectual.