PEDRO DE PERALTA -
BARNUEVO Y ROCHA
SABIO.- Del matrimonio de español José
de Peralta Barnuevo y de la limeña Magdalena
de la Rocha y Benavides, nació en Lima en 1.663
el que sería considerado el mayor de los ingenios
durante la colonia, pues fue matemático, poeta,
abogado, historiador, astrónomo e ingeniero.
Llegó a dominar ocho idiomas y versificó
en todos ellos. Parece que en su hogar se respiraba
ciencia pues de los siete hermanos; José llegó
a Catedrático de Prima de Teología de
Santo Tomás en la Universidad de San Marcos
luego ocupó el Arzobispado de Buenos Aires
y Pedro fue sabio.
De niño fue un estudiante
voraz aunque normal, se doctoró joven de abogado
en San marcos y casó con Juana Fernández
de Rueda, sin sucesión. Su primera obra salió
en 1.687 y fue una poesía gongoriana como todas
las de su época, titulada "Apolo fúnebre
sobre el terremoto que destruyó a Lima en 1.687",
donde lució "altas dotes literarias y
conocimientos poco vulgares sobre los fenómenos
telúricos". Poco después estudió
matemáticas con el Ing. Juan Raimundo Koening,
flamenco llegado a Lima con el propósito de
dirigir la construcción de sus murallas. Peralta
colaboró con él y tuvo a su cargo la
supervisión de los cálculos y su ejecución.
Muerto Koening lo sustituyó en la Cátedra
de Prima de Matemáticas que incluía
Náutica y Pilotaje y fue designado Cosmógrafo
mayor del Reyno.
En 1.695 editó "Desvíos
de la naturaleza o tratado del orígen de los
monstruos" y en 1.709 ingresó a la Academia
literaria del Virrey Marqués de Castell Dos
Rius, previo estreno de una comedia titulada "La
Rodoguna" inspirada en Corneille. En 1.708 salió
su largo poema "Lima Triunfante" que le
granjeó el aprecio de sus contemporáneos
y afirmó su condición de literato; aparte
de Latín hablaba y escribía correctamente
el francés y hasta tenía numerosos libros
en ese idioma, pues era un representante de la erudición
que, sin embargo, no desdeñaba escribir obras
menores como ágiles entremeses y fines de fiesta
de comedia, en las que el polígrafo severo
abría las puertas a la vena criolla y costumbrista.
En 1.715 fue electo Rector
de la Universidad de San Marcos en un instante en
que dicha universidad estaba por desaparecer pues
el número de sus estudiantes era menor que
el de los profesores. Dos veces fue reelecto en 1.716
y el 17 y logró salvar dicho centro. En 1.720
publicó el "Templo de la fama Vindicado"
y ese mismo año "Cartel del Certamen,
el Júpiter olímpico para la festiva
consagración poética que consagra reverente
la Real Universidad de San Marcos de Lima, Emporio
del Perú, al Eximo. Señor don Fray Diego
Morcillo Rubio de Auñón del Consejo
de su Majestad". Igualmente sacó a la
luz otro Cartel ofrecido por la misma Universidad
a su Rector, Dr. Pedro de la Peña Cívico.
Estas obras eran hinchados panegíricos muy
del pomposo y barroco gusto de la época, pero
en ellas revolotea el sino de inteligencia que le
era tan característico y que imprimía
en sus obras un cierto ambiente polémico y
moderno.
En 1.721 empezó a salir
su almanaque titulado "El conocimiento de los
tiempos, pronóstico y lunario" con eclipses
y mareas para todo el Perú, obra que ciertamente
le salvaría de cualquier crítica contraria,
pues fue el primer trabajo científico de su
época, digno de figurar hasta en las cortes
de Europa y se publicó anualmente hasta 1.743
en que murió su autor, no pudiendo ser continuado
por nadie, tal era el atraso imperante en su época.
Su lectura y uso se generalizó hasta en Guayaquil
y Quito.
En 1.723 editó "Júbilos
de Lima y fiestas reales que hizo esta muy noble y
leal ciudad..." En 1.728, en cambio, fue una
"Fúnebre pompa. Demostración doliente,
magnificencia triste en las exequias del duque de
Parma".
Para 1.730 se propuso escribir
una historia de España pero sólo alcanzó
a publicar el primer tomo, que apareció con
el nombre de "Historia de España Vindicada
en que se hace su más exacta descripción,
la de sus excelencias y antiguas riquezas", quedando
el resto de la obra para otra ocasión que no
se presentó jamás.
En 1.732 nuevamente sorprendió
a todos con un Canto Triunfal o Poema Heroico "Lima
Fundada o conquista del Perú" escrito
en honor de Pizarro, con la serie de Reyes, historia
de virreyes y Arzobispos y memoria de los Santos y
Varones Ilustres de Lima, donde lució expresiones
románticas, puras y nobles, versificación
métrica y polirítmica que vuelve alucinante
su lectura. Sus héroes son inteligentes y corregidos
pero sus versos son libérrimos y vivaces".
En 1.736 y con motivo de un
certamen poético salió "El cielo
en el Parnaso" en verso. En 1.737 escribió
una "Relación del Auto de fe celebrado".
Para 1.738 editó su "Pasión y triunfo
de Cristo" que casi le costó caro pues
cometió el error de escribirla en versos castellanos
y no en Latín como se estilaban los temas religiosos
o teológicos, por tal motivo recibió
el reproche de los inquisidores que objetaron diciendo
que Roma había prohibido la traducción
de la Biblia y que Peralta era solamente Doctor en
Cánones más no en Teología.
El inquisidor Torrejón,
de la Orden Mercedaria, llegó a insultarlo
de ignorante, embustero, presumido y falsario. Otro
inquisidor, el agustino Ruiz de Alvarado, le espetó
la siguiente amenaza "podría ser que el
fin del autor fuera en donde perecen miserablemente
los contumaces (la hoguera)" y todo porque veían
invadidos sus cotos religiosos donde nadie más
que ellos podían actuar. Sin embargo, la prudencia
del Virrey, que mucho estimaba a Peralta, así
como su avanzada edad de 75 años y una prostatitis
avanzada que lo tenía la mayor parte de su
tiempo en cama y aquejado de dolorosas molestias,
le salvaron de caer en manos de sus enemigos y pasear
por las calles de la capital peruana montado en burro
y vestido de San Benito o perecer entre las llamas
y el humo de la leña verde encendida.
En 1.739 sacó "Relación
de la Sacra, festiva pompa en reverente acción
de gracias de la exaltación a la Cardenalicia
dignidad del Eminentísimo señor D. Fr.
Gaspar de Molina y Oviedo". Para 1.740 aún
pudo pergeñar unas notas y editó "Lima
inexpugnable, discurso hereotectórico o de
defensa por medio de la fortificación de este
gran emporio". Poco después murió;
corría el año 1.743 y tenía entonces
80.
Había finalizado una
gran obra para dar paso a una nueva etapa, menos gongórica
y ya no en verso, pero más eficaz como arma
para solucionar problemas de cultura y de política
en general. La Enciclopedia comenzaba a editarse en
Francia. España seguía decayendo a ojos
vista por su alejamiento de las ciencias y la experimentación;
estos reinos americanos vegetaban en la ignorancia
y sólo unos pocos sabios auto ilustrados emergían
de las tinieblas del medio rural como faros de luz.
Pedro Vicente Maldonado y Pedro Franco Dávila
primero, luego Eugenio Espejo y Juan Bautista Aguirre
en el Ecuador, serían los portaestandartes
de esta verdad y sin exageración, todo ellos
leerían a don Pedro de Peralta, considerado
el más sabio de esos tiempos, en estos reinos.