JUAN DE VELASCO Y PEREZ
– PETROCHE
HISTORIADOR.- Nació en Riobamba el 6 de enero
de 1.727. Fueron sus padres legítimos el Sargento
Mayor Juan de Velasco y López de Moncayo, Alcalde
Ordinario de ese Cabildo y rico terrateniente de la
zona y su segunda mujer María Pérez
- Petroche.
Fue bautizado el mismo día
de su nacimiento por su precaria condición
y a causa de los problemas de salud de su madre lo
enviaron al campo a que lo crie una nodriza indígena.
Cuatro años después regresó hablando
quichua y español.
Desde 1.723 realizó
estudios, posiblemente con algún preceptor
particular. Después siguió Letras, Gramática,
Humanidades y Retórica en el Colegio de la
Compañía de Jesús con el padre
José María Maugueri que lo guió
con sus consejos y ejemplos, al punto que decidió
su vocación religiosa.
En 1.736 arribaron a Riobamba
los Académicos franceses La Condamine, Josieu,
Bourguer, Godin y otros más y se hospedaron
en la casa de los Jesuitas y en la de Pedro Vicente
Maldonado influyendo en el ambiente cultural de esa
villa. El 38 partió Maugueri de Riobamba. Velasco
siguió el Curso de Humanidades que terminó
en 1.743.
En diciembre fue enviado interno
al Colegio Jesuita San Luis de Quito y finalizando
el primer semestre decidió ingresar a la Compañía
de Jesús.
En junio de 1.744 viajó
a descansar en Riobamba y el 22 de ese mes partió
al Convento de Latacunga como novicio, siendo recibido
por el padre Francisco Javier Zephiris y por el Provincial
Carlos Brentano, ambos de nacionalidad alemana.
En Latacunga presenció las dos grandes erupciones
del Cotopaxi el 30 de noviembre de 1.744 y el 10 de
febrero de 1.746. Casi enseguida, el 22 de ese último
mes y año ocurrió un fortísimo
terremoto que destruyó casi toda esa ciudad
y los jesuitas salieron a Quito, donde Velasco estudió
Filosofía en el Colegio máximo y fue
compañero del guayaquileño Juan Bautista
Aguirre Carbo y del ambateño Joaquín
Aillón entre otros.
Ese año pronunció
sus tres votos religiosos, siguió el Curso
de Teología en la Universidad de San Gregorio
y logró en 1.753 el ansiado Doctorado y la
ordenación sacerdotal. Tenía 26 años
de edad.
En el siguiente Curso hizo
el tercer año de noviciado o de Probación
y empezó a sufrir de sordera, enfermedad común
en su familia, pues en Riobamba había conocido
a varios parientes viejos y sordos como una tapia.
Sus primeras labores docentes
fueron desempeñadas en el Colegio que la Compañía
regentada en Cuenca, donde también predicó
y catequizó indígenas, "examinando
sus antiguos monumentos, haciendo observaciones geográficas
y de Historia Natural, leyendo manuscritos y oyendo
las tradiciones de los indios" porque hablaba
muy bien la lengua del Inca, como ya se dijo.
En 1.755 se hallaba trabajando
en Azogues, después pasó a los Colegios
de Cuenca, Loja y Guayaquil. Entre 1.760 y el 61 fue
Prefecto Administrador y Oficial Procurador de la
Casa de Ibarra y posiblemente compuso allí
su "Relación Histórica Apologética
sobre la prodigiosa imagen, devoción y culto
de Nuestra Señora, con el título de
Madre Santísima de la Luz", folletito
sin mayor importancia que sin embargo debió
servirle para empezar a adiestrarse en el arte de
escribir historias, pero contagiado por la epidemia
de gripe que azotaba la región estuvo treinta
días entre la vida y la muerte, sanó
y comenzó a consultar los archivos y bibliotecas,
porque tenía pensado escribir una Historia
de estas regiones.
En 1.762 radicó en Quito por breve tiempo empeñado
en leer manuscritos antiguos y compuso un Catálogo
de escritores consultados. Por eso se ha dicho que
esa estadía le fue del todo provechosa, pues
también recogió apuntes de impresos,
muchos de ellos, copias de otros más antiguos.
Ese año pasó
a Popayán a dictar la Cátedra de Filosofía
en el colegio de la Compañía en esa
ciudad. Allí elaboró un texto o "Tratado
de Física" para uso de sus estudiantes,
el cual no ha sido hallado todavía.
En su habitación instaló
más de mil especies de orugas observando diariamente
la naturaleza y propiedades diversas en la propagación
de esta especie para conocer la forma en que se produce
la metamorfosis de insectos epidócteros y posiblemente
comenzó a escribir su Historia Natural.
En 1.763 el Superior General
de la Compañía de Jesús, padre
Lorenzo Ricci, le envió desde Roma su Cuarto
voto, que le ligó definitivamente a la Orden.
Sus ocupaciones ordinarias
no le impedían distraer sus estudios favoritos
de Historia, Geografía y Ciencias, así
como el trato con indios para conocer mejor sus ritos,
costumbres, tradiciones, etc. y con excursiones científicas,
como la realizada al lago de las Papas, se enteró
del origen de los ríos Cauca y Magdalena; sin
embargo, a las cuatro de la mañana del 16 de
agosto de 1.767 fue notificado con la Orden de extrañamiento
de los dominios españoles y al día siguiente
emprendió el viaje al destierro.
Aún no habían
concluido sus investigaciones pero se fue provisto
de todos sus documentos y apuntes "como se ha
comprobado debidamente por parte del padre José
Jouanén. S. J. quien descubrió el inventario
de los libros y demás papeles dejados por los
jesuitas en el Colegio Máximo de Popayán,
donde no consta ninguno de Velasco" que era en
aquel tiempo de salud robusta, juicio muy sano, buen
ingenio, gran talento, acendrada virtud y tierno amor
a su religión.
Es muy posible que el Gobernador de Popayán
le permitiera poner en sus petacas de viajes, libros,
papeles de apuntes y versos, etc. de donde no sería
verdad que escribió su Historia auxiliado únicamente
por su de memoria en Italia, sino documentadamente.
El viaje a los Estados Pontificios
fue largo y doloroso. Los jesuitas más ancianos
desfallecían y morían en el trayecto
que duró varios meses con escalas en La Plata,
Cartagena, La Habana -donde Velasco se internó
varios días en el Hospital aquejado de desnutrición-
Cádiz, isla de Córcega, el balneario
de Sastri cerca de Génova -donde volvió
a enfermar cerca de un mes siendo cuidado por el Padre
Orozco-. Finalmente arribaron los jesuitas quiteños
el 24 de octubre de 1.769 a Faenza. Velasco llegó
acompañado por el Padre José Veloz.
De esas peripecias ha quedado un Diario suyo, con
los más insignificantes pormenores, que bien
podría constituir la Tercera Parte de su Crónica
de la provincia de la Compañía de Jesús
del mismo reino".
Suponían que Faenza
sería únicamente una estación
provisional pero al prolongarse más de la cuenta,
resolvieron ayudarse mutuamente y vivir en comunidad.
Para mantenerse ocupados se distribuyeron trabajos
y obligaciones. El Superior Joaquín Alvarez
encargóle una "Historia del Reino de Quito
y Crónica de la Compañía de Jesús
del mismo reino" que éste aceptó
escribir con gusto, porque se había preparado
varios años para ello, "formando los convenientes
estractos, averiguando con varios sujetos no menos
doctos que prácticos de aquellos países,
especialmente misioneros "y gastó el espacio
de seis años en viajes, cartas y apuntes"
y cuando me encontraba en estado de ordenar aquellos
indigestos materiales, quiso Dios que me faltara la
salud" posiblemente debido a la honda impresión
que le causó saber que el Papa Clemente XIV
había suscrito el 24 de agosto de 1.773 el
Breve de Extinción de la Compañía
de Jesús, Tal hecho puso fin a todas sus esperanzas
de regresar a América.
De allí en adelante
cada jesuíta vivió solo, destruyéndose
\a comunidad que habían formado y en la que
solía rezar, leer y trabajar. En otras palabras,
donde se sentía necesario, importante.
Tuvo que conseguir un mísero
cuarto ya que no podía pagar otro mejor y hasta
volvió a enfermarse. "Los síntomas
se generalizaban, los dolores de cabeza crecían,
las conjuntivas supuraban, disminuía la vista
y aumentaba la sordera. También sufría
de amnesias más o menos prolongadas y después
de nueve años de estos padecimientos más
bien psicosomáticos pues debieron ser producidos
por su situación emocional, recién en
1.784 empezó a mejorar tan misteriosamente
como había enfermado pero le quedó la
sordera".
Entonces volvió a sus
antiguas aficiones literarias y escribió unas
"Cartas al Lingüista Lorenzo Hervás
y Panadura."
Entre 1.785 y el 87 pudo terminar
un "Vocabulario de la lengua peruana quítense
llamada del Inca" que había comenzado
en Ibarra. El manuscrito original se conservaba en
el Museum fur Volkerkunde de Berlín que desapareció
en la II Guerra Mundial y registraba 3.000 palabras
quichuas y un índice que logró copiar
Paul River hacia 1.920. Un manuscrito, copia del anterior,
fue hallado por Humberto Toscano en el Colegio Jesuíta
de Alcalá de Henares bajo el título
de "Vocabulario de la Lengua Indica".
En 1.787 logró dar fin
a sus apuntes sobre la "Historia del reino de
Quito en la América Meridional" y los
pasó en limpio por mandato real porque quería
hacer un corto obsequio a la nación y a la
patria según sus propias palabras, sentíase
quiteño por nacionalidad y español por
Patria, apreciación de mucho interés
para conocer la psicología de los jesuitas
del extrañamiento y se dio a consultar todo
libro de interés que hallaba en Italia, cuyo
Catálogo formó y dice mucho en favor
de su vocación científica como historiador
y bibliógrafo.
En marzo de 1.789, concluida las dos primeras partes
en que dividió su Historia, las remitió
el Ministro Antonio Porlier, archivando dos copias
"y en haberme atareado por concluir la segunda
parte, quedé inhábil de los ojos por
una pertinaz fluxión que no ha querido ceder
por más que han hecho los médicos, quienes
me han prohibido leer, escribir y aún rezar
el Oficio Divino. Este nuevo incómodo sobre
mis años y males crónicos de cabeza,
me hace ya dudar si podré o no trabajar la
última parte, para la cual apenas tengo apuntes
y materiales indigestos", pero, a los pocos meses,
por agosto, remitió a Madrid dicha tercera
parte acompañándola de un Mapa o "Carta
General de la Provincia del Quito propio, de las orientales
adjuntas y de las misiones del Marañón,
Napo, Pastaza, Guayaga, Ucayale, delineada según
las mejores Cartas modernas y observaciones de los
Académicos y misioneros, Maldonado y La Condamine
y Padres Fritz y Magnin. Escala: 1: 1.460.000 con
indicación muy pormenorizada de todas las tribus
de estos territorios" advirtiendo que el libro
lleva el estilo puramente natural y sin lima y el
carácter -entiéndase la letra- arruinado
por la falta de pulso y vista con la sobra de años
y males.
La Academia de Historia de
Madrid formó una Comisión para su estudio
-Antonio de Alcedo y Casimiro Gómez de Ortega-
que informó de la siguiente manera: “Esta
obra, por la admirable división de épocas,
por multitud de conocimientos y curiosas investigaciones,
por la juiciosa crítica que reina en ella,
por la solidez conque trata las materias y por la
inteligencia de la lengua quichua, la constituyen
una de las mejores y quizá la más completa
que se ha escrito en América”.
La aprobación salió
no sin ciertos reparos en lo tocante a Historia Natural
pero no llegó a publicarse y su autor quedó
"sin el oportuno apoyo en su vejez y miserable
estado de vida," siendo la primera historia de
la actual República del Ecuador cronológicamente
hablando y la más trascendente de todas las
que se ha escrito sobre nuestro país. (1)
A Velasco también se le conoce una Colección
de Arte Poético que puede llamarse "Comedia
sobre el Calvario y el Tabor" intercalando algunas
poesías propias de índole religiosa,
de límpida e ingenua emoción, con poemas
jocosos que testimonian otra de sus facetas, pues
gozaba de fama de hombre irónico y bondadoso
que hacía las delicias de sus numerosos amigos
en sociedad. Porque a pesar de su pobre renta que
apenas le alcanzaba para pagar una escasa y modestísima
comida, era llamado a las
(1) La Primera Parte titula
"Historia natural" y trata del medio físico
de la Presidencia de Quito, clima, montañas,
ríos, puertos, montes, lagos, mares, con observaciones
muy curiosas sobre botánica, zoología
y mineralogía. Reúne una lista de plantas,
algunas de uso medicinal, refiriendo sus virtudes
que debió escuchar de curanderos indígenas,
que hasta utilizaban métodos mágicos
por espirituales. Velasco creía en la evolución
de las especies y en la generación espontánea,
teoría muy antigua y hoy desechada por fantástica
También en el transformismo que se basa en
los supuestos cambios que experimentan los vegetales
al hacerse animales y al morir éstos vuelven
a originar vegetales vivos.
La Segunda parte contiene cinco libros que narran
la Historia Antigua y Moderna de estos territorios.
La Antigua desde los orígenes hasta la conquista
incásica y las guerras civiles de los españoles.
Habla de los Caras, los Quitus, Tupac Yupanqui, Huayna
Capac, Atahualpa, Rumiñahui, Benalcázar,
Alvarado, Gonzalo Pizarro, Núñez de
Vela y La Gasca. Sus culturas, religiones, costumbres,
fiestas, sistemas de gobierno, instituciones, establecimientos,
lengua, arte, ciencia, edificios públicos,
etc. 1a Historia Moderna versa sobre la Presidencia
de Quito, sus corregimientos y Gobiernos, así
como las Misiones en el Marañón. Termina
con un Indice y dos Cartas Geográficas.
Todas esas materias conoció entre 1.743 y 1.767,
tiempo en el cual habló con los indios enterándose
de sus tradiciones y recuerdos, observando cómo
vivían, qué hacían y cómo
los trataban. Vio sus comarcas, las ruinas de sus
monumentos, los lugares sagrados. Revisó la
alfarería, instrumentos de piedra y tejidos.
En todo fue un precursor de los posteriores estudios
de arqueología y antropología. "Observador
atento, cuidadoso en el detalle y de gran vuelo imaginativo",
retenía datos y consignaba observaciones. Igualmente
tuvo a mano numerosos manuscritos hoy perdidos. Entre
ellos merecen especial atención los originales
del Cacique Jacinto Collahuaso a quien trató
en Ibarra cuando dicho Cacique tenía ochenta
años de edad, revisando su "Guerras Civiles
de Atahualpa y Huascar Incas" que reposaba en
el Convento dominicano de esa ciudad y las "Cartas
Informativas de lo obrado en las provincias de Perú
y Quito" escritas por el padre Marcos de Niza,
célebre por sus aventuras en Nueva México
y por el pseudo descubrimiento de las siete ciudades
perdidas de Cibola.
más ricas casas de Faenza y gozaba de la amistad
de nobles literatos, entre otros, el Marqués
Alejandro Ghini, su mejor amigo. (2)
De allí en adelante
utilizó sus últimos años en dar
forma a una Colección de poemas propios y ajenos
iniciada en 1.757 y terminada de ordenar entre 1.790
y el 91, que la empastó en cinco tomos. Poesías
escritas en octavas reales y arte menor, diversas
en asunto, metro e idioma, con otras relativas a la
caída de los Jesuitas y con un Certamen, bajo
el título de "Colección de Poesías
hechas por un ocioso en la ciudad de Faenza".
De ella se ha dicho que contiene poemas excelentes
como "La conquista de Menorca" de José
de Orozco, otros no tan importantes de los padres
Ramón Viescas y de los Larrea, los de Velasco
son poemas religiosos de limpia e ingenua canción,
tales como "A la Virgen de la Luz" y poemas
jocosos que testimonian al hombre de ingenio chispeante,
de crítica a veces acerba pero temperada por
esa bondad innata, rasgo distintivo de su personalidad.
En 1.791 se intensificaron
sus enfermedades. A duras penas tenía 64 años
pero aparentaba más por la dureza del destierro.
Y tras varios meses en cama entró en varías
agonías, no sin antes conocer la ordenación
sacerdotal de su sobrino José Dávalos
y Velasco, con quien vivía en el destierro
y a quien dejó en custodia sus numerosos papeles,
ordenándole que los entregara al primer personaje
distinguido de Quito, que pasara por Italia, a ver
si los podía publicar.
Tres veces recibió el
viático y varias los sacramentos pero no moría
por la fortaleza de su corazón, hasta que finalmente
falleció el 29 de julio de 1.792 y fue enterrado
al siguiente día en la Iglesia parroquial de
Santo Domingo de Faenza, de los Padres Carmelitas.
(2) Su buen humor era proverbial.
Se chanceaba con todos a pesar de su sordera y cuando
en 1.788 su amigo el Padre Ambrosio Larrea le dedicó
un soneto a su sordera, contestóle con otro
en chanza. Ambas composiciones se han conservado.
La primera como simple Soneto y la segunda como "Apología
de la Sordera", escritas ambas en italiano, pero
traducidas al español.
"De figura noble y digna, aunque de talle pequeña
pero robusta. Sus miembros inferiores también
pequeños pero proporcionados. La cara redonda
y gruesa, el cuello corto y ancho, el abdomen abultado.
Tez blanca, rubicunda y ligera tendencia a la calvicie".
Su carácter franco y
candoroso, versado en la literatura y en la historia,
nutrido de todos los conocimientos de su estado. De
palabra pronta y abundante como buen viajero y misionero.
De inteligencia clara y despejada como hombre de meditación
y trabajo. Serio, estudioso y comunicativo. Brilló
en Italia ante los Jesuitas de otras naciones y con
su obra de lenguaje fácil y bello estilo ayudó
a formar el sentimiento de los ecuatorianos, sus compatriotas.
En confianza ganaba voluntades
por su carácter práctico, alegre, sociable
y bondadoso. Era de humor levantado, bromista, extrovertido,
tranquilo, sociable.
Fue un autodidacta genial que
se levantó sobre la mediocridad a la que habían
caído los jesuitas de su tiempo y por su Historia
se convirtió en el más importante miembro
de esa orden en nuestro país.
Hacia 1.825 José Modesto
Larrea y Carrión recibió los manuscritos
de Velasco de manos de su anciano sobrino el Padre
Dávalos con la consigna de publicarlos. La
fama de Velasco se había mantenido en América,
prueba de ello es que Eugenio Espejo le menciona en
“Las Primicias de la Cultura de Quito”
informando que había terminado su Historia
en Italia, presentándole como un sacerdote
erudito por sus conocimientos sobre las antigüedades
del país.
Pablo Herrera le ha descrito así: Alto y bien
apersonado, de figura noble digna, de carácter
franco y candoroso, versado en la literatura antigua
y en la historia.
En l.828 Larrea cedió los originales al médico
francés Abel Victoriano Brandin para que los
imprimiera en París, como efectivamente sucedió
en 1.837, pero sólo hasta el Libro Tercero
de la Historia Antigua y en edición tan deficiente
que Larrea no quedó satisfecho del encargo,
que buen dinero le había costado.
En 1.841 el Dr. Agustín
Yerovi Pintado sacó el Segundo Tomo y continuó
con los demás hasta 1.843, finalizando la obra
el 44, menos los Mapas de Quito y Popayán,
el Catálogo, las Cartas comentarios y las Dedicatorias
del autor que no salieron. Fue, pues, una edición
pobre e incompleta. Dichas omisiones fueron conservadas
en la segunda edición quiteña de 1.946,
efectuada por entregas por el Diario "El Comercio".
En 1.960 el Padre Aurelio Espinosa
Pólit la mandó a editar en Cajica de
México, a base de los originales de 1.789,
para la Colección "Biblioteca Ecuatoriana
mínima". En 1.970 apareció una
edición popular de "Clásicos Ariel"
y en 1.977 la Casa de la Cultura Ecuatoriana editó
la cuarta en el país con Estudios Introductorios
muy interesantes.
También se han realizado
algunas traducciones como la de Ternaux Compans de
París en 1.840 de la Historia Antigua al idioma
francés. Existe otra al italiano de 1.842 basada
en la anterior.
Desde 1.918 Jacinto Jijón
y Caamaño principalmente y Homero Viteri Lafronte,
pusieron en duda las aseveraciones de Velasco sobre
la existencia del reino de Quito y la genealogía
de los Shirys, siguiendo en ello a gran americanista
Marco Jiménez de la Espada, que había
sido el primero en censurarla. Se dijo entonces que
Velasco había sido un genial embaucador, que
escribía sin documentos y posiblemente basado
en su memoria. Que lo tocante a la prehistoria era
absolutamente falso, opuesto a los descubrimientos
arqueológicos.
Tal fue la magnitud de los
ataques que ese año una Comisión del
Consejo General de Instrucción Pública
del Ecuador propuso borrar de un texto lo tocante
a los Shirys, pero salieron defensores de Velasco
y entre ellos Juan Félix Proaño, Pío
Jaramillo Alvarado, el Padre José Legohuir,
S. J. el arqueólogo chileno Joaquín
Santa Cruz, el Dr. Leonidas Batallas, etc. Hoy se
acepta como verídico todo lo dicho por él,
no por un sentimiento patriotero o chauvinista sino
porque el padre José Jouanen, S. J. descubrió
que Velasco había sacado todos sus apuntes
de Popayán merced a la Real Orden que tenía
para escribir su Historia y que debió enseñar
en su recorrido a Faenza, para que le dejaran pasar
sus libros y papeles.
Velasco es una de las mayores
glorias del Ecuador por paradigma de patriotismo,
pues escribió en condiciones precarias, falto
de salud y de dinero, en el abandono físico
y espiritual de sus compatriotas, expatriado injustamente
de su tierra natal, todo lo cual habla muy en alto
de su amor a su tierra.