DEMETRIO
AGUILERA MALTA
ESCRITOR.- Nació en Guayaquil el miércoles
24 de Mayo de 1.909, a las seis de la mañana,
en una casa que había sido de propiedad del
Dr. Ramón Flores Ontaneda que alquilaban sus
padres en la esquina de Industrias (Eloy Alfaro) y
Manabí y que años después fue
adquirida por el Dr. Julián Lara Calderón
quien construyó otra para habitarla con sus
hijos, hermanas y con su sobrino Joaquín Gallegos
Lara.
Fue bautizado con los nombres
de Raúl Demetrio, hijo legítimo de Demetrio
Aguilera Sánchez, natural de Montecristi en
Manabí, liberal que había peleado en
Gatazo, luego fue Tenedor de libros donde “L.
Tous y Cia.” y propietario de la fábrica
de tejidos de punto “Aguilera Hnos”. Que
en 1. 914 importó varias maquinarias de Europa,
pero el vapor fue hundido y perdió mucho dinero
por esa causa. Entonces viajó con el pequeño
Demetrio a Chicago a fin de adquirir otras y regresaron
a los cinco meses; pero en 1.918 vendió todo
a Jacinto Jijón y Caamaño para adquirir
la isla San Ignacio en el golfo de Guayaquil, donde
sembró algodón, maíz y frutales
hasta 1.927 que regresó a vivir al puerto y
fundó la fábrica de fideos y galletas
Aguilera; y de Teresa Malta y Franco, buena conversadora,
que había sido alumna de la señorita
Débora Lamota y luego preceptora en Naranjal
y en Guayaquil.
Recibió las primeras
letras de una profesora particular y posteriormente
frecuentó la escuela de los Hermanos Cristianos.
Desde 1.918 al 22 vivió en la isla con su familia,
haciendo vida de campo, recorriendo los manantiales
y sembríos y navegando por los canales del
intrincado sistema de islas del golfo en las balandras
de su padre llamadas San Ignacio y Mercedes Orgelina.
Por las tardes recibía clases de su madre y
leía viejos libros de la biblioteca de su abuelo
materno donde encontró un ejemplar de “El
Gran Caballero”, obra de teatro editada y representada
en Madrid por su bisabuelo Juan José de Malta
y Salcedo, quien había sido dramaturgo y periodista.
Un día su padre decidió
que debía regresar a la ciudad a seguir estudios
en serio y puso término a las vacaciones. Demetrio
recibió alojamiento en casa de su tío
León S. Aguilera Sánchez, entró
al colegio del Profesor Nelson Matheus y casi enseguida
al “Vicente Rocafuerte” que era mixto,
donde tuvo de profesor de Literatura al Dr. José
de la Cuadra y de Dibujo a José María
Roura Oxandaberro.
Entonces dibujaba y pintaba,
hacía xilograbado en madera y con su abuela
Teresa Franco de Malta tocaba al piano. Era un muchacho
sano e inquieto, le agradaban los ejercicios y las
peleas y por eso lo apodaban “Pescozón
Aguilera”; sin embargo, ha contado el propio
Aguilera “Cuando conocí a Joaquín
Gallegos Lara fue un verdadero deslumbramiento, era
de las personalidades más fuertes y más
interesantes que yo he conocido y su buhardilla era
el centro de reunión de los jóvenes
que se interesaban en la literatura y la política.
Un día, Gallegos Lara le dijo: Quítese
el nombre de Raúl y quédate como Demetrio
que es un buen nombre y muy popular en Rusia”.
En 1.924 publicó sus
primeros poemas en la revista “Cromos”
y en el vespertino “La Prensa” dirigió
junto con Vicente Arenas C., la revista literaria
“Ideal”, donde apareció su primer
cuento titulado “Estrella”. Al año
siguiente tentó por primera ocasión
un cuento de ambiente cholo “La maldita canoa”
y con su amigo Jorge Pérez Concha publicaron
en 1.927 un librito de versos y en prosa llamado “Primavera
Interior” en 76 pags. La prosa corrió
a cargo de Aguilera excepto su poesía “En
pos de lo inefable”, con 21 poemas suyos.
Ese año dirigió
la parte artística de la revista “Voluntad”
y fue designado Bibliotecario del Vicente Rocafuerte
con S./ 250 sucres mensuales de sueldo; mas, por robarle
un inocente beso en uno de los corredores, a su compañera
Argentina Palacios, resultó expulsado, aunque
luego fue perdonado por el rector. A ella sólo
le mandaron a llamar al representante.
En 1.929 se graduó de
Bachiller e inició estudios de Derecho que
truncó casi dos años después,
editó en mimeógrafo “El libro
de los Manglares” en 38 pags. con algunos poemas
sobre los cholos, decorado por él mismo con
dibujos punaes.
En el Salón anual de
Arte triunfó en caricatura con su montuvio
“Como lo vé Triana, como lo vé
el Patrón”. También presentó
un lienzo al óleo “Cuenta Arriba”
y ganó un premio especial por sus trabajos
en madera al pirograbado. Ese año nació
su hijo Ciro Aguilera López en Milagro.
En 1.930 viajó a Panamá
en el motovelero “Cinco de Abril” con
varios amigos, entre los cuales estaba Ernesto Sáenz
de Viteri Illescas y tres cantantes argentinos. Llegaron
casi para los carnavales y empezó a ganar dinero
haciendo letreros, después se dio a conocer
pintando catorce aguafuertes de las ruinas de Panamá
antigua, que vendió al “Panamá
Herald”. También fue cronista de “El
Diario de Panamá”, “El Gráfico”
y “La Estrella de Panamá” y contrajo
matrimonio con la joven itsmeña Ana Rosa Endara
del Castillo.
Mientras tanto, el día
5 de Noviembre, había circulado en Guayaquil
“Los que se van” con 24 cuentos del cholo
y del montubio, recopilados por Joaquín Gallegos
Lara de entre su producción y las de sus amigos
Enrique Gil Gilbert y Demetrio Aguilera Malta. El
libro fue ignorado en un comienzo a pesar que el crítico
español Francisco Ferrandis Albors lo comentó
muy favorablemente en su columna de “El Telégrafo”
y marcó definitivamente al movimiento literario
de protesta, de realismo social en el Ecuador, comprometido
con las izquierdas. Aguilera era socialista, Gallegos
y Gil comunistas.
En 1.931 regresó a Guayaquil
con su esposa, mantuvo una sección titulada
“Savia” en el diario El Universo, fue
designado Secretario del Vicente Rocafuerte. El 32
editó “Leticia”, crónica
en 148 pags, tratando sobre dicho conflicto internacional.
El 33 salió en Madrid “Don Goyo”
en 206 pags. bajo el subtítulo de “Novela
Americana”, con la historia de Don Goyo Quimí,
cholo natural del Morro, fundador de la Comunidad
del cerro de los morreños en la isla San Ignacio.
Esa fue su primera gran obra, calificada de la expresión
más alta de su arte total. (1)
En Octubre intervino en la
I Exhibición del Poema Ecuatoriano y en la
V Exposición artística de “Allere
Flamma” con 8 grabados. En Noviembre comenzó
a trabajar como Cronista de “El Universo”.
El 35 viajó a Chile
y publicó en la “Editorial Ercilla”
de Santiago su obra “Canal Zone” en 154
pags. testimonio de una Panamá colonizada por
los yanquis a través de numerosas transnacionales,
mundo de marineros, sexo y alcohol, donde la mayoría
negra vivía inmisericordiamente explotada,
obra que le acarreó numerosos tropiezos pues
durante muchos años le fue prohibido el ingreso
a los Estados Unidos.
Nuevamente en Guayaquil, pasó
a colaborar en “La Prensa” y “El
Telégrafo” y empezó a figurar
entre los principales políticos socialistas
del país. Quizá por eso, el Ministro
de Educación, Dr. Carlos Zambrano Orejuela,
le becó para que estudiara literatura en Madrid,
a donde arribó tres días antes de que
estallara la Guerra Civil. Entonces comenzó
a servir de Cronista en el frente de batalla, asistió
al Congreso de escritores republicanos celebrado en
Valencia y finalmente dio a la luz en la editorial
“Orion” de Barcelona: “Madrid, reportaje
novelado de una retaguardia heroica”.
(1) La segunda edición de “Don Goyo”
apareció en Quito en 1.938, Ediciones Antorcha,
Imprenta Ecuador, en 112 pags.
En 1.937 regresó al Ecuador y al producirse
la dictadura del General Enríquez Gallo, quien
llamó a colaborar a los socialistas, ocupó
la Dirección del Archivo Nacional de Historia
y allí editó con Rafael Euclides Silva,
una revista de Arte, Literatura e Historia denominada
“Trópicos”. Luego fue ascendido
a la Subsecretaría de Educación, publicó
“La revolución española a través
de dos estampas de Antohny Edén” y llevó
a escena su tragedia “España Leal”,
escrita en prosa y en versos romances, en tres Actos,
prólogo y dos cuadros, estrenada por la compañía
de Eduardo Albornoz en Guayaquil y editada el 38 en
los talleres Gráficos de Educación.
“Por su verosimilitud
la obra es fiel reflejo de una realidad sin mixtificación,
con diálogos dinámicos tomados del pueblo
madrileño. El transcurrir de los hechos se
detiene para darle sabor poético a la gesta,
con trasmutaciones de una voz que resume en romance
el momento patriótico, dando realismo a la
inmobilización de la escena.”
El éxito alcanzado le
decidió a dedicarse al teatro a tiempo completo
y con verdadero ahínco, “exponiendo sus
tesis con limpidez, expresando la denuncia obligada,
dado su temperamento, su amor por la verdad y su condición
de escritor de denuncia”.
En 1.939 estrenó en
el teatro Colón de Guayaquil su obra “Sátiro
encadenado”. El 41 apareció “Lázaro”
también para teatro, en veintiocho pags, caricatura
escénica con la tragedia del Profesor Lázaro
Ronquillo y Chancleta que pasaba necesidades por su
escaso sueldo. “Lázaro” fue llevado
a escena por un grupo de sus alumnos en el Rocafuerte
bajo la dirección del popular artista Paco
Villar, en tres estampas y un prólogo. Luego
fue representada varias veces y con gran éxito
por Ernesto Albán y su Compañía
“Gómez Albán” en el teatro
Olmedo, pero su mejor reconocimiento le vino del exterior
donde se ha escenificado más de un millar de
veces. Por eso se ha dicho que Demetrio Aguilera Malta,
Jorge Ycaza, Augusto Sacoto Arias, Ricardo Descalzi
y Paco Tobar García constituyen los más
altos valores del teatro ecuatoriano en las décadas
que van de 1.930 al 60.
En 1.942 la editorial “Vera
y Cia.” imprimió su novela “La
Isla Virgen” en 313 pags. donde se narran las
aventuras de su tío Héctor Malta, quien
después de visitar París con el producto
de las cosechas de unas huertas de cacao en Vinces,
regresó a los pocos años para encontrar
que las dichosas huertas habían enfermado y
resolvió vivir en la isla para trabajarla,
produciéndose la simbiosis del hombre en la
naturaleza. Esa fue su segunda obra maestra. En 1.946
editó el drama para teatro “Sangre Azul”
que se estrenó en el teatro “Gloria”
de Santiago de Chile y su amigo el profesor Willis
Knappe Jones lo tradujo al inglés. “Sangre
Azul” se publicó en 1.948 en Washington
en tres actos, pero existen varias versiones en inglés
y en portugués. (2)
En 1.947 fue designado Encargado
de Negocios del Ecuador en Chile por el Gobierno del
Presidente Carlos Julio Arosemena Tola. El 49 rodó
la película “La Cadena Infinita”
con libreto basado en su novela “Tierra de Esperanza”
que aún permanece lamentablemente inédita
y cuyo argumento trata sobre los españoles
que salieron de su Patria a causa de la Guerra Civil,
llevando sus problemas íntimos, que trasladaron
a América. La película fue distribuida
por “Plaza Film” de México y aún
se pasa en cines de pueblo, pues las copias originales
no han dejado de circular. El papel protagónico
fue representado por el actor José Borh pero
la película constituyó un completo fracaso
económico y Aguilera perdió todo su
capital.
(2) Se ha dicho, sin confirmación que "Sangre
Azul" fue escrita a medias con Willis Knappe
Jones, quien era por entonces profesor de Literatura
Teatral de la Universidad de Oxford en Ohio.
Ese año fue cambiado a Río de Janeiro
como Adjunto Cultural. Estaba separado de su esposa,
quien retuvo a sus dos hijas: Ada Teresa y Marlene,
pero le acompañó a Río la escritora
Velia Márquez, secretaria de la Embajada de
México, quien renunció a sus funciones
por seguirle. En el Brasil fundó la compañía
la “Arco Iris Film” que rodó la
primer película a colores producida en dicho
país: “Entre dos Carnavales”, también
un fracaso económico; pues, según dijeron
los críticos con verdadero racismo, denigraba,
al país porque en ella aparecerían muchos
negros (3).
En 1.950 escribió “Dos
Comedias Fáciles”. El 53 regresó
con Velia al Ecuador y contrajeron matrimonio. El
54 sus cuentos figuraron en la Antología francesa
“Gens de 1'Equateur” y mediante contrato
con el Ingeniero Pedro Carbo Medina, Ministro de Obras
Públicas, filmó los iguientes documentales:
1) “El transporte de banano”, 2) “Los
Salasacas”, 3) “Los Colorados” y
4) “Las Iglesias de Quito” que se procesaban
en Colombia y sirvieron para dar a conocer aspectos
importantes del comercio y la antropología
nacional. También obligó a su amigo
Francisco Tobar García a fundar el grupo “Teatro
Independiente del Ecuador” que con altas y bajas
duró hasta 1.970 con el uruguayo Arístides
Meneguetti.
El 55 la Casa de la Cultura
publicó en Quito su comedia en prosa, tres
actos y diez cuadros titulada “No bastan los
átomos”, cuyo contenido enigmático
transcurre en una isla, mundo extraño y fantástico
donde tres personajes juegan sus papeles simbólicos;
y su comedia en prosa y en un acto “Dientes
Blancos”, cuya acción se desarrolla en
una ciudad de los Estados Unidos. “Estupendo
resumen de un drama sin tragedia: la discriminación
racial, donde el negro con sus dientes blancos raya
de alegría la noche. Todo está comprimido
pero suficiente para producir la impresión.
El diálogo es breve, sustancial, se acopla
a la acción continua,
(3) “La Cadena Infinita”
y “Entre dos Carnavales” se rodaron con
sus libretos y bajo la supervisión y ayuda
de Velia Márquez, quien solo era por entonces
su competentísima Secretaría. Después
vendría el matrimonio.
agitaba, como corresponde al deseo planeado. Esta
obra se estrenó en Quito bajo la Dirección
del profesor alemán Lowenberg, en el local
conocido como “La Cueva del Buho”, con
notable éxito.
A fines del 55 radicó
definitivamente en México. Vivía en
una villa de su esposa, ubicada en Pozito No. 32,
Colonia Popoctla, Distrito Federal, y se ganaba la
vida dictando clases en la Universidad Latinoamericana
de escritores, igualmente en el Distrito Federal,
como Vocal representante de Sudamérica y publicó
“Teatro”.
En 1.956 apareció “Tigre”
también para teatro en un acto y tres cuadros,
tragedia en prosa sobre la psicosis del miedo alimentada
por la psicosis campesina sobre la astucia del tigre.
Obra fatalista e intensamente dramática, con
alucinaciones concordantes y diálogos libres
y sencillos como corresponde al habla del cholo, lo
cual dá veracidad a la obra y un cierto acento
dramático y de angustia.
En 1.960 dio a la luz en Buenos
Aires sus relatos titulados “Una Cruz en Sierra
Maestra”, tema adaptado de España pero
trasladado a un ambiente cubano del tiempo, pues acababa
de triunfar un año atrás la célebre
revolución cubana que derrocó al dictador
Fulgencio Batista.
El 63 salió a la luz la segunda edición
de su obra para teatro “Dientes Blancos”
que se tradujo al inglés. El 64 escribió
en Quito su ensayo “El Cuento Hispanoamericano”.
Entre el 64 y el 65 editó
en Madrid “El Quijote del Dorado”, “La
Caballeresa del Sol”, “Un nuevo Mar para
el Rey” y “Los Generales de Bolívar”
con episodios americanos sobre las vidas de Gonzalo
Pizarro, Manuela Sáenz, Vasco Núñez
de Balboa y Simón Bolívar y sus tenientes
respectivamente. El 67 salió su relato “Infierno
Negro” sobre los abusos de los blancos contra
los negros de los Estados Unidos.
En 1.970 apareció su
tercera gran obra “Siete lunas y siete serpientes”
de ambientación chola y dentro del realismo
mágico y alucinante, en la misma línea
ascendente de Don Goyo e Isla Virgen, que lo situó
entre los escritores del boom literario. En “Siete
lunas y siete serpientes” tentó las formas
nuevas que recién estaban experimentando los
jóvenes escritores de Latinoamérica,
antecediendo en tres años a La aparición
de “Cien Años de Soledad” de Gabriel
García Márquez.
Casi enseguida salió
a la luz su “Teatro Completo” y “Guayaquil
70”, vademécum de la historia de nuestra
urbe con motivo del sesquicentenario de la independencia,
que editó en colaboración con su hermano
Fausto y varios escritores entre los que me encuentro
yo.
En 1.971 recibió el
homenaje del Cabildo Guayaquileño, se le impuso
una medalla de Oro durante el Encuentro de Escritores
Latinoamericanos que se llevó a cabo en la
urbe.
En 73 dio a luz “El Secuestro
del General”, novela absurda por esperpéntica,
sobre la dura realidad política de Hispanoamericana.
El 77 editó “Jaguar” y dictó
un curso de español sobre Literatura Hispanoamericana
en “The Clermont University” de los Angeles.
En 1.978 publicó “Réquiem
para el diablo”, novela calificada de extraña
y profunda, de prosa espléndida e imaginación
desbordada, cuyo argumento se repite, pues trata de
transnacionales y negros explotados.
Estaba produciendo obras prodigiosas
y aceleradamente, como si los años no le pesaran,
milagro que realizaba por haber aprendido taquigrafía
sin profesores, ayudándose únicamente
de un texto.
El 79 celebró sus cincuenta
años como escritor y ese parece que fue su
mejor momento, pues estaba en la cumbre de su carrera
internacional. Entonces fue invitado a dictar un Cursillo
de Literatura en “The Irving University”
de Los Angeles y el Gobierno de su sobrino segundo
el Presidente Jaime Rodós Aguilera le designó
Embajador del Ecuador en México, altísima
función que desempeñó con su
acostumbrada sencillez, pues ni siquiera quiso cambiarse
de casa y hasta siguió escribiendo y pintando.
En 1.981 viajó por España
especialmente invitado por la Editorial Guadarrama
y el día 7 de Agosto recibió en Quito
el Premio Nacional de Cultura Eugenio Espejo que le
confirió el gobierno del presidente Hurtado
Larrea.
Estaba diabético y había
perdido gran parte de su visión. De retorno
a México se sintió con la salud abatida
pero mejoró hasta que a mediados de Diciembre
sufrió un resbalón en el cuarto de baño
y se partió la ceja con una saliente de la
pared de su dormitorio, debiendo ser hospitalizado
para cogerle varios puntos.
Al día siguiente amaneció
con principio de derrame cerebral y falleció
tranquilamente, sin haber recobrado el conocimiento
en ningún momento, el 28 de ese mes.
El 30 fue incinerado en el
panteón de Dolores en ciudad México
donde quedó su corazón, pero las cenizas
fueron traídas a su Patria y arrojadas con
una concha spondilius a las aguas del golfo el 7 de
enero de 1.982, según habían sido sus
deseos, “para que flote mi sombra como Don Goyo.....”
Hablaba y escribía en
inglés y en francés. Dejó escritos
varios relatos sobre un jugador de fútbol,
que iba a publicar con el título de “Las
pelotas de Píndaro”, aparecido en Marzo
del 90 como “Una pelota, un sueño y diez
centavos” terminado por su esposa.
Como escritor “Aguilera
Malta representó la grandeza de la sencillez,
el señorial trato amable, el genuino y magnánimo
interés por el prójimo que merecía
toda su atención”. Fue admirado, querido
y dejó amigos.
De estatura mediana, contextura
gruesa, ojos glaucos, piel trigueña, pelo negro
y ensortijado en bucles. Era un excelente conversador
que sabía matizar sus historias y aún
así, dicen los que le trataron profundamente,
que era mejor como amigo.