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ROSA BORJA DE YCAZA
FEMINISTA.- Nació en Guayaquil el 30 de julio de 1.889. Hija legítima del Dr. César Borja Lavayen, médico, político, Ministro de Hacienda Pública en 1.907, poeta parnasiano y traductor de versos franceses, autor de “Flores tardías y joyas ajenas”, cuya biografía puede verse en este Diccionario y de su prima segunda Angela Febres-Cordero Lavayen; guayaquileños.

Por ser la última de cinco hermanos, dos de los cuales habían fallecido antes de que ella naciera, y de contextura delgadita y delicada, fue la consentida de todos y pronto demostró tener un hondo lirismo y clara inteligencia. En un viaje a Puná un amiguito de sus hermanos le preguntó viéndola caminar por la playa ¿Dónde vas plumita?. A donde me lleve el viento...fue la respuesta… Después diría: “Mi madre me guiaba siempre por la reflexión a fin de que mi obediencia fuera el resultado del convencimiento”.

Una tarde que jugaba en su casa con muchachos mayores simulando la batalla de Tarqui, sufrió una caída y la rotura de un brazo. Meses después asistió a la escuela “Carmen Sucre” que dirigía su tía Rosa Elena Borja de Izquierdo. En 1.895 su padre fue desterrado a Costa Rica y vivieron el ostracismo. En 1.899 y cuando regresaba por Panamá, enfermó gravemente de fiebre amarilla, pero fue sanada por su padre.

Desde 1.900 estudió piano con el maestro Domingo Brescia y siguió de alumna de su tía Rosa Elena Borja Lavayen. Cuando su padre se amistó nuevamente con Alfaro y fue designado Ministro en 1.907, viajaron a Quito, luciéndose en la sociedad capitalina como una consumada pianista.

En 1.910, nuevamente en Guayaquil, alquilaron una casa en Pichincha y P. Ycaza. Poco después murió su padre del hígado dejando S/ 60.000 para sus hijos Cesar y Camilo y una casa en Luque entre Chile y Pichincha para doña Angela y Rosita, que desde entonces vivieron de las rentas, acompañándose en la mayor armonía.

Entre, 1.914 y el 15 radicaron en Lima invitadas por su cuñado y tío Juan Vallarino Miró - Quezada. En 1.916 volvieron a Guayaquil y contrajo matrimonio el 16 de diciembre con Alberto Ycaza Carbo, viudo de Susana Pareja Llaguno y muy amigo de su hermano Cesar. Pronto nacieron Luis Alberto y Gustavo Ycaza Borja.

Entonces ingresó a la tercera Orden franciscana y al Belén del Huérfano que dirigía Ana Darquea de Sáenz de Tejada, entidad social y de beneficencia que mantenía un asilo-escuela para niños huérfanos, interviniendo en las exclusivas veladas artísticas que se realizaban en los teatros Edén y Olmedo para recaudar fondos, a un costo de S/. 30 la entrada (6 dólares). De esa época son sus primeras poesías que publicó en “El Guante” bajo el seudónimo de “Alma”.

En 1.920, enfermó su madre gravemente con arterioesclerosis y parálisis progresiva y su hermano César fue designado Cónsul en Hamburgo, así es que de común acuerdo decidieron llevarla a tratar a Alemania para ver si mejoraba, vendieron la casa y las dos familias se embarcaron en el “Negada” y soportaron tres días de temporal en el Caribe, luego murió doña Angela en alta mar y para colmos la nave colisionó cuando entraba a Hamburgo.

Enferma de los nervios, alquiló una casita de reposo a orillas del Elba, en el “Hans Gruneck”, del barrio Blankenese donde permaneció varios meses con su fiel empleada Filomena y sus dos hijos, leyendo todo lo relacionado con la participación de la mujer en la sociedad de la postguerra.

En 1.923 regresó por Bélgica y Holanda. Ya en Guayaquil se decidió a actuar, pues intuía que era necesario hacer algo para cambiar el modo de ser y de pensar de las gentes y apoyada por Ana Darquea de Sáenz de Tejada dio una conferencia en el teatro Edén, como número principal de una velada artística-musical, sumándose a un pequeño grupo de jóvenes mujeres que lucharon por la superación del bello sexo utilizando los caminos de la poesía y la literatura, entre las que figuraban Aurora Estrada y Ayala, María Piedad Castillo de Levi y Zaida Letty Castillo de Saavedra.

El 4 de Octubre de 1.926 leyó una conferencia en la Tercera Orden con motivo del VII Centenario de la muerte de San Francisco de Asís y el 21 de junio de 1.927 se presentó su diálogo “El azar de la vida” que se resintió por la falta de ensayo, aunque fue calificada de “delicada filigrana por la pureza de la dicción como por el interés de la acción”.

En 1.928 fue electa Vicepresidente del Comité Patriótico Orientalista de Señoras y el domingo 29 de septiembre de 1.929 sustentó en el paraninfo de la Universidad una conferencia sobre la mujer. Esta fue la primera ocasión que una mujer ocupó el Paraninfo, especie de Santo Santorum varonil, en nuestro medio. El asunto atrajo la antención de todos. “Subió frágil, delicada y vestida de negro por ser el color de los poetas, de suerte que la tersura de su albo cuello resaltaba en la solemnidad del recinto y leyendo con gracia y soltura dijo: Hay que educar a la mujer. Solo liberándolas de la ignorancia no seguirá padeciendo la reducción de su personalidad social”. Frases que fueron como una clarinada que anunciaba el alto destino de la mujer cultivada primordialmente y por supuesto, causaron desazón en los espíritus retrógrados y pacatos y cuando los aplausos desmayaban, Gabriel Pino Ycaza le obsequió en gesto galante y modernista, con un ramo de espléndidas rosas.

La conferencia fue publicada en 54 págs., bajo el titulo de “Influencia de la mujer como factor importante en el mejoramiento humano” y ocasionó la reacción de la “Asociación Social Católica Guayaquileña” formada por damas caritativas que no comprendían los altos fines “de esta esposa y madre joven y dama del gran mundo, caso un tanto excepcional de mujer intelectualizada, de escritora y periodista en paz con sus faldas y su manicure, con los modales de su sexo y que brillaba y descollaba por todos los aspectos de su múltiple personalidad”; así pues, el director espiritual de la Acción, jesuíta francés y de moda en Guayaquil, padre Francisco de Borja Kueney, desde el púlpito de la iglesia de san José y a través de la páginas de la revista “Bandera de Cristo Rey” la criticó por esparcir teorías contrarias al papel natural de la mujer en el hogar, imitadora de las virtudes de María en Nazareth”.

Pronto se regó la noticia y la ciudad tomó partidos, Alberto Ycaza salió a reclamar pero felizmente no se encontró con el padre Kueney. Los masones la felicitaron e influyeron para que se le reconocieran sus méritos. El 22 de octubre “El Telégrafo” lanzó su nombre para representar el feminismo en las elecciones municipales. El jueves 21 de noviembre la Sociedad Filantrópica del Guayas la condecoró con Medallas de Oro y el 29 de diciembre la “Sociedad Trece de mayo” la recibió en sesión solemne para oír su disertación sobre “La mujer moderna y la obrera”.

Los años 30 comenzaron con tan buenos auspicios para el feminismo porteño, sin embargo acababa de morir Ana Darquea de Sáenz de Tejada y poco después tuvieron que ausentarse a Quito y Lima Aurora Estrada de Ramírez y Zaida Letty Castillo de Saavedra y un silencio pesado fue cubriendo sus hermosos poemas. Rosita quedó en el campo de las bellas letras con María Piedad Castillo de Leví. Entonces editó “Aspectos de mi sendero” en 144 pag., con sus tres conferencias que un crítico calificó de “Bellos desahogos de una alma de élite”.

El 31 de julio la nombraron en Quito Vicepresidente del Comité Bolivariano de Guayaquil; poco antes había viajado a Riobamba a sustentar una conferencia en el teatro León, donde excitó a las damas a fundar el “Centro General de Cultura”. Entonces y para sorpresa de todos, no leyó como era su costumbre, tratando el tema “Acción social de la mujer aplicada especialmente al niño”.
En octubre fue designada Consejera Provincial del Guayas y su nombre fue conocido en todo el país, pero habiendo aparecido el libro “Los que se van, cuentos del cholo y del montubio”, mostró su desagrado por el abuso de las malas palabras y opinó que eso no era literatura. En esto se comportó reaccionaria.

El 20 de Diciembre declamó su composición “Canto bolivariano” en el salón máximo de la Universidad. En Mayo del 31 se sumó al Apoteosis Nacional en homenaje al Dr. Honorato Vásquez y envió su discurso, que fue leído por Remigio Crespo Toral.

El 1 de diciembre de 1.931 fue electa Presidente del “Centro de estudios Literarios de la Universidad de Guayaquil” integrándolo con Francisco J. Falqués Ampuero, Modesto Chávez Franco, José María Egas, José Antonio Falconí Villagómez, Carlos Alberto Flores y Joaquín Gallegos Lara, el más joven de todos. El 17 de ese mes pronunció como vicepresidenta de la Sociedad Bolivariana, un discurso al pie de la estatura del Libertador. A fines de año fue presentada su candidatura para el Ministerio de Educación por el diario “El Telégrafo”.

A principios de 1.932 fundó con el Director Provincial de Educación, Alberto Wither Navarro, la “Legión Femenina de Educación Popular”, institución destinada a “combatir el analfabetismo, proteger al niño y estimular la cultura nacional por todos los medios que se hallen al alcance de la mujer”, así como a la formación de escuelas y talleres para educar y tecnifícar a la mujer y prepararla para la vida. La Legión nació como una institución privada y de servicio público, sin director espiritual ni orientación política o religiosa y aceptó entre sus miembros a todas las mujeres de buena voluntad que quisieran trabajar, prefiriendo siempre a las más cultas e ilustradas y esto de que la Legión no tuviera director espiritual le acarreó serios reparos de parte de algunas selectas matronas poco acostumbradas a andar sueltas en el servicio social; pues, desde la época colonial, cada dama tenía su sacerdote confesor y director espiritual.
Y al mismo tiempo que iniciaba su magna gestión no descuidaba otros aspectos de su vida. En marzo del 32, mientras pasaba vacaciones en Riobamba, se sumó a la celebración del Centenario del Nacimiento de Numa Pompilio Llona con un discurso largo que dedicó a sus hijas. El 11 de octubre la compañía Vidal-Montoya estrenó en el Olmedo su comedia costumbrista de clase alta y fin moralista, en tres actos y en prosa, titulada "Las de Judas", que dedicó a su amiga María Piedad y tuvo que presentarse en escena a recibir reiteradas y estruendosas palmas. La obra se editó en 112 págs. al año siguiente.

A principios de 1.933 fue descrita desde Caracas por Víctor Hugo Escala como “joven dama de talla continental”. En mayo fue electa Presidente del Comité Patriótico de Guayaquil y el 17 de ese mes inauguró los cursos de enseñanza para obreras y domésticas en tres escuelas fiscales. En estas actividades era ayudada por su esposo quien jamás se negó a compartir sus anhelos por el bienestar popular.

El 3 de agosto izó la bandera de América también llamada de la raza ante 30.000 personas congregadas en la rotonda. En julio fue electa miembro de la “Sociedad Bolivariana del Ecuador” y en octubre fundó la revista “Nuevos Horizontes” con María Piedad Castillo de Leví en Guayaquil e Hipatia Cárdenas de Bustamante en Quito. “La revista reflejó, como órgano oficial de la Legión, por años y hasta mayo del 36, los nuevos rumbos que las escritoras y las intelectuales tomaron para asegurar que la mujer tuviera un rol más significativo en la sociedad ecuatoriana”. Rosita escribía los Editoriales.

Ese año fue nominada Presidente Internacional de la Legión Femenina de Educación Popular debido al éxito alcanzado por el capítulo de Guayaquil. En esta labor contaba con la inteligente colaboración de María Barredo de Castillo, Amarilis Fuentes Alcívar, María Esther Martínez Macías, Flérida Rodríguez de Maruri y otras abnegadas mujeres. Por esta dignidad continental “su obra trascendió las fronteras y su contribución a la cultura se plasmó en una amplitud de preocupaciones e intereses que incluirán campañas de alfabetización, legislación especial para proteger a las trabajadoras y a los niños, la enseñanza para la mujer, panamericanismo y la paz mundial, logrando atraer hacia el Ecuador la atención de los círculos literarios de América e incluso de Europa y llevó a la literatura nacional su perspectiva universal y humanista”.

En 1.934 fue premiada en la exposición del libro por su obra “Hacia la vida”, que auspició la Municipalidad en 1.935 y editó al año siguiente en 184 págs. con el No. 1 de la colección Biblioteca Guayaquil de selección de autores ecuatorianos, fue electa presidente del Consejo Nacional Ecuatoriano de la Unión de Mujeres Americanas (U.M.A.) compartiendo un ideario cristiano, femenino y práctico con otras notables mujeres como Juana de Ibarbourú, Gabriela Mistral, Amada Laborea, Georgina Fletcher, Harman Hull, Gloria Dall, Doris Steven, Esther Croock, Maximina Olmos de Jiménez, Rosa Tornero, Graciela Bográ, Lucy Martinelly, Elena Torres, Margarita Robles de Mendoza, Isabel Morel, Nelly Merino de Carvallo, Lina Tersi y Leonor Llach.

En 1.935 recibió y atendió en su casa a las escritoras Juana de Ibarbourú y Concha Espina cuando pasaron por Guayaquil. En el teatro “Edén” y a beneficio de la sociedad El Belén del huérfano pronunció una conferencia titulada “Orientaciones Sociales” donde expuso su pensamiento arielista y con una asignación fiscal abrió los comedores populares y agrandó los talleres femeninos. El 5 de Junio disertó sobre el feminismo en la radio “El Telégrafo”. Poco después disertó sobre el arte como función social en el Conservatorio de Guayaquil. En septiembre fue condecorada por el gobierno de Venezuela con la medalla de Honor de la Instrucción Pública y en Octubre por el dictador Federico Paez con la Nacional al Mérito, en ambos casos en Quito.

Por todo ello la Municipalidad de Guayaquil el 4 de Agosto de 1.936, queriendo alentar su labor, designó a una calle del Barrio del Centenario con su nombre y ejecutó la ordenanza el 7 de septiembre siguiente, honor altísimo pero muy merecido, que la consagró.

En 1.937 fue vocal del “Círculo de Periodistas del Guayas”. El 14 de Octubre de 1.938 la Compañía Soler Malumbres, dirigida por el primer actor Andrés Soler, estrenó en el Olmedo su alta comedia en prosa “Vendrá mañana” con gran éxito, pues la autora tuvo que salir a escena y la concurrencia se puso de pie.

Los años 30 culminaron con el advenimiento de la II Guerra Mundial y el feminismo pasó a ocupar segundos planos en América; sin embargo en 1.942 fue galardonada por la “Asociación Argentina de Música de Cámara” con un 1er. Premio por su “Album de Música”, conteniendo varias partituras propias donde lució sus dotes de compositora. Ese año pasó a Quito con su esposo que acababa de renunciar la administración del Cementerio General de Guayaquil por un problema; pues sus hijos trabajaban en la capital y el gobierno la designó Directora de la Biblioteca Nacional, desempeñando esas funciones hasta después de la revolución de Mayo. El 43 había sido nombrada miembro del “Instituto Cultural Ecuatoriano” que antecedió en meses a la creación de la Casa de la Cultura Ecuatoriana.

En 1.948 enviudó y el 49 representó al Ecuador en el “Día de la Mujer de América” celebrado en New York. En 1.952 el Alcalde. Dr. Carlos Guevara Moreno, la designó directora de la Biblioteca Municipal y con el paso de los meses se hicieron amigos y fue una de sus principales consejeros y no cosechó rosas modernistas como en sus primeras épocas, sino la admiración y el cariño del pueblo, de esas gentes que la consideraban por sus obras y sus años; pues, a los 63 de edad, inició una nueva faceta de su vida siempre ascendente, desde dama de sociedad, activista feminista, directora de entidades socioculturales y de bibliotecas públicas, hasta consejera política del único gran partido populista que ha conocido el Ecuador en el siglo XX: C. F. P. Entonces renunció a la Presidencia de su querida Legión Femenina y dedicó a los libros el día y a la política las noches pues fue constante en las visitas a los Comités populares del Centro y aún del Suburbio que recién se estaba formando.

En 1.953 fue llevada a la dirección del Departamento de Extensión Cultural de la Municipalidad de Guayaquil por el concejal Rafael Dillón Valdés y a fin de año hizo una extensa exposición al Alcalde Dr. Rafael Mendoza Avilés “sobre los lineamientos de la obra renovadora que dicho departamento podría desarrollar” que editó en 78 págs., bajo el título de “El Municipio y los problemas sociales de Guayaquil”. Lamentablemente la situación política no permitió el cumplimiento de tan vastos propósitos que doce años después revivirían con el nombre de “Patronato Municipal de Bellas Artes”, y luego como “Centro Municipal de Cultura”.(1)

En 1.959 publicó en 25 entregas y con dibujos de Jorge Sweet otros tantos capítulos de su autobiografía novelada “Mi mundo íntimo”, que solo abarcó sus primeros diez años de vida hasta el destierro de su padre en Centroamérica. Novela de costumbres, intimista y subjetiva que sugería un cambio de la escritora. Igualmente dio a la luz su poemario “Ritmo Espiritual” en 142 págs. y en 1.960 editó con prólogo del padre Aurelio Espinoza Pólit su canto “Libertador”, de corte anacrónico por romántico neoclásico, dedicado a Bolívar en 49 págs.

En 1.961 fue directora fundadora del “Grupo Cultural Oasis” y disertó varias veces en el “Club femenino de Cultura de Quito”, recogiendo esas charlas en un volumen titulado “Impresiones” aún inédito. En 1.962 el núcleo del Guayas de la C. C. E. publicó en la “Colección Popular” sus dos obras de teatro en 179 págs.


(1) En 1.989 fue cerrado durante la Alcaldía de la Ab. Elsa Bucaram Ortiz.
A fines de diciembre de 1.964 se encontraba bien de salud, muy animosa y hasta preparaba otro libro pues se la observaba atareada y con papeles entre manos, cuando al bajar una tarde al portal de la casa de su hijastra María Mercedes Icaza de Illescas ubicada en el Malecón casi al llegar a la Avenida Olmedo, por no divisar una grada perdió el equilibrio, cayó y se rompió el tabique nasal. Llevada a la Clínica Guayaquil fue operada por el Dr. Roberto Gilbert Elizalde mejoró y egresó pero a la semana se sintió mal y poco después el Dr. José Manrique Izquieta le diagnóstico un infarto, falleciendo sin agonía el 22 de diciembre a las diez de la mañana “con la tranquilidad propia de las almas grandes, gozando de los beneficios de su cultura integral y en perfecto equilibrio de su personalidad”.

“Tuvo la plenitud de espíritu razonando y sintiendo permanentemente el infinito”. Murió de 75 años. Su estatura normal, contextura algo gruesa al final de su vida, ojos café, piel blanca rosada y pelo negro. Su voz dulce, suave y agradable. Tuvo carisma, don de mando y femeneidad.