BENJAMIN
CARRION MORA
PROMOTOR CULTURAL.- Nació en Loja “el
último rincón del mundo y al mismo tiempo
el sitio más bello del universo” según
propia confesion, el 20 de Abril de 1.897. Hijo legítimo
de Manuel Carrión Riofrio, profesor de literatura
y poeta fallecido en 1.903 y de Filomena Mora Bermeo,
lojanos.
Infancia plenamente feliz y
el último de diez hermanos, fue bautizado como
Manuel en honor a su padre y después le agregaron
Benjamín por ser el menor de la familia. Huérfano
de seis años. No tuvo instrucción primaria
pero su madre le enseñó las primeras
letras y un poco de francés aprendido por ella
de las monjas belgas de Cuenca. Mas tarde realizó
la secundaria en el “Bernardo Valdivieso”
donde su profesor de matemáticas Adolfo Valarezo
lo orientó hacia la cultura mientras su hermano
Héctor Manuel le enseñaba literatura
francesa y especialmente a los poetas modernistas
Baudelaire y Rimbaud. En 1.910 pretendió enrolarse
durante la movilización general decretada contra
el Perú pero fue rechazado “por mocoso
novelero”, de suerte que siguió leyendo
los libros de su hermano. El 13, en el cuarto curso,
descolló en Algebra, Trigonometría,
Cálculo Diferencia e Infinitesimal.
En 1.914 comenzó a frecuentar
las reuniones literarias que celebraba en su casa
el Gobernador Pío Jaramillo Alvarado; con gente
de su generación colaboró en el periódico
“Vida Nueva” que dirigía Clodoveo
Jaramillo Alvarado y tenía un marcado tinte
modernista. De esa época es su poema “Libertad
y Civilización”
En 1.916 se graduó de
Bachiller y viajó a Quito a estudiar en la
Facultad de Jurisprudencia de la Universidad Central,
empezó a reunirse con otros jóvenes
y en los café de la plaza del Teatro hacían
recitar a Ernesto Noboa y Caamaño y a Humberto
Fierro, fue electo presidente de la Escuela de Derecho,
colaboró en la “Revista de Estudio Jurídicos”
y en el diario “El Día” de Ricardo
Jaramillo donde trabajó seis años. En
1.918 dirigió “La Revista” denunciando
el anquilosamiento de la Universidad ecuatoriana y
colaboró en el semanario humorístico
“Caricatura”. En 1.919 escribía
versos sentimentales como “Romance antiguo”
el cuento “Mariana” que nunca publicó,
y figuró entre los Directores de la Revista
Literaria mensual lojana “Nuevos Perfiles”.
En 1.920 fue designado miembro
de la “Sociedad Jurídico Literaria”,
estuvo entre los fundadores de la “Federación
de Estudiantes del Ecuador” FEUE. y el profesor
Humberto Albornoz amplió sus horizontes de
lectura prestándole libros de autores españoles
recientes. Ese año colaboró en la revista
guayaquileña “Juventud Estudiosa”
de Teodoro Alvarado Olea.
En 1.922 se graduó de
Abogado, regresó a Loja, triunfando en los
Juegos Florales y contrajo matrimonio con su prima
segunda Agueda Eguiguren Riofrío, de 16 años,
a quien había conocido tiempo atrás
en una fiesta de Navidad. Tuvieron dos hijos y una
vida plena y feliz.
En 1.923 desempeñó
la prosecretaría de la Cámara de Diputados.
En 1.924 la dirección de la Gaceta Judicial
órgano de la Corte Suprema. En 1.925 el Presidente
Gonzalo S. Córdoba, muy amigo de su familia,
lo envió de Cónsul del Ecuador a El
Havre.
En Europa se dio tiempo para
estudiar en la “Ecole de Hautes Etudes”
de París y asistía a las tertulias de
Gabriela Mistral en el hotel de Montpassie; allí
nació la idea de fundar la editorial “París
América” para publicar libros hispanoamericanos.
También visitaba al maestro Miguel de Unamuno
y conoció a José Vasconcelos, Francisco
García Calderón, Manuel Ugarte, Alfonso
Reyes y José María Arguedas entre los
hispanoamericanos y a Roman Rolland, Georges Duhamel
y Herman Keyserling entre los europeos.
En 1.928 editó en Madrid
“Algunas opiniones sobre los creadores de la
nueva América” en 18 págs. con
prólogo de su amiga Gabriela Mistral donde
estudió a Vasconcelos, Manuel Ugarte, Francisco
García Calderón y Alcides Arguedas.
Este primer ensayo le granjeó el respeto y
la simpatía de la crítica.
En 1.929 apareció “El
desencanto de Miguel García” novela de
costumbres políticas ecuatorianas, en 219 págs.
que después juzgó un “pecadillo
de juventud”.
En 1.930 frecuentaba las tertulias
del café de Madeleine y discutiendo sobre la
producción hispanoamericana presentó
en Diciembre a Teresa de la Parra, Adolfo Costa Durels,
Lascone Tegui, Miguel Angel Asturias, Tonio Salazar,
Cesar Vallejo, Carlos Días, al grupo de Guayaquil,
recién formado por Gallegos Lara, Gil Gilbert
y Aguilera Malta, dándole el espaldarazo consagratorio.
A pesar de la pésima impresión y cortedad
del libro, Carrión habló de ellos dándole
el respaldo crítico que requería el
realismo social para imponerse definitivamente, pues
Francisco Ferrandis Albors ya lo había presentado
como algo excepcional en las páginas de “El
Telégrafo” de Guayaquil.
En 1.931 publicó “Mapa
de América” en 135 págs. dentro
de la misma línea de crítica que iniciara
tres años atrás, con estudios de Teresa
de la Parra, Pablo Palacios, Jaime Torres Bodet, el
vizconde de Lascone Tegui, Carlos Sabat Ercasty y
José Carlos Mariategui, pues el crítico
anterior había sido Gonzalo Zaldumbide. Con
esta nueva obra se consagró “el crítico
de su generación y la siguiente”. Este
fue el libro que más trabajo le costó
y al que más cariño le tuvo.
Ese año pasó
al Consulado General en Lima y el Callao y casi enseguida
fue ascendido a secretario de la Legación del
Ecuador, pero prefirió regresar a Quito tras
seis años de ausencia interviniendo activamente
en política como miembro del reciente creado
partido Socialista, poco después sería
nombrado Secretario General de ese partido.
El encargado del poder ejecutivo
Dr. Alfredo Baquerizo Moreno lo nombró en Octubre
del 31 Ministro de Gobierno, pero Carrión no
aceptó en solidaridad con los universitarios
apaleados en las calles. Entonces volvió a
escribir en “El Día” y empezó
a dictar la cátedra de sociología en
la Universidad Central.
Tras la descalificación
de Bonifaz intervino en los sucesos relacionados con
la batalla de los cuatro días, que permitió
la subida de Alberto Guerrero Martínez, quien
lo designó Ministro de Educación en
Septiembre de 1.932. Entonces publicó un Plan
de Labores, programa extraordinario que algunos calificaron
de utópico. La gente se emocionó ante
el milagro que ofrecía el flamante Ministro
pero éste no se produjo.
Al ascenso de Martínez
Mera en Diciembre de ese año, Carrión
volvió a la vida privada. Su gestión
ministerial solo había durado tres meses. Mientras
tanto al partido Socialista había declarado
la oposición al gobierno y en la casa de Carrión,
su Secretario General, se organizaba el Congreso del
Partido. En tales circunstancias a principios del
33, su amigo el Canciller Dr. Antonio Quevedo le propuso
la Embajada en México y aceptó, desencadenado
el derrumbe de sus coidearios que en desquite decretaron
su expulsión.
Su misión duró
dos años, tiempo que aprovechó para
escribir y publicar “Atahualpa” en 315
pags. el mejor de sus libros según criterio
generalizado, “obra de pasión creadora
y biografía de la conquista bellamente escrita”
que ha conocido varias ediciones en 1.939 y en 1.970
en el No. 38 de Clásicos Ariel y ha sido traducida
al inglés y al francés. Libro que gira
alrededor del choque de dos culturas la Española
y la Americana.
A su regreso en 1.935 ocupó
la cátedra de Literatura en la Escuela Superior
de Pedagogía de la Universidad Central, y anunció
el nacimiento de un gran pintor, que acababa de ser
rechazado del Salón “Mariano Aguilera”,
Eduardo Kingman Riofrío. Al año siguiente
ejerció la presidencia de la “Sociedad
Jurídico Literaria”.
Entonces la editorial Ercilla
de Chile le solicitó un volumen antológico
que salió a la Luz en 1.937 con el título
de “índice de la poesía ecuatoriana
contemporánea” en 169 págs. y
que causó escándalo nacionalidad porque
se burló de la poesía Mariana y de los
Poetas cuencanos. El asunto trajo cola y Francisco
Ferrandis Albors agregó que Remigio Crespo
Toral era un carpintero del verso. Mientras tanto
la dictadura del Ing. Federico Paez había iniciado
en 1.936 un vuelco a la derecha y comenzó la
represión de las izquierdas a escala nacional.
Carrión fue encarcelado y sufrió destierro
a Ipiales con su esposa y Gonzalo Escudero, hasta
que Antonio Quevedo les consiguió el permiso
para que pudieran regresar. Después surgió
el grupo “Inquietudes Nuevas” con Angel
Modesto Paredes y Gonzalo Escudero.
En 1.937 fue designado por
el canciller Luis Bossano, de la dictadura de Enríquez
Gallo, para Ministro Plenipotenciario en Bogotá
y allí permaneció dos años, colaborando
en varias publicaciones y tratando a la intelectualidad
de ese país.
A fines del 38, enterado de
la elección presidencial de Mosquera Narvaéz,
regresó a Quito con un mes de permiso. En el
interim fue reemplazado por Gonzalo Zaldumbide y entonces
Carrión telegrafíó a su familia
y se reunieron en Quito. De allí en adelante
escribió en diarios y revistas del país
y del exterior, dictó su cátedra en
la Universidad Central y dirigió “Nuestra
España” en 79 pags. homenaje de los poetas
y artistas Ecuatorianos a la República española,
atacada por el falangismo.
Entre 1.941 y el 43 aparecieron
en “El Día” una serie de artículos
titulados “Cartas al Ecuador”, al estilo
de las escritas por Rocafuerte en 1.843 en Lima. En
ellas estudiaba Carrión la problemática
del Ecuador y América manifestando que había
llegado la hora de indohispania. Esta primera Serie
fue editada en 1.943, en 149 pags. como un ensayo
de interpretación socio-histórica, en
la que Carrión luchó por dar a conocer
lo ecuatoriano y sentó las bases de su teoría
de la pequeña gran nación por la cultura,
a través de la búsqueda de nuestra identidad,
en esto, como en muchos otros aspectos de su vida,
se motivó a través de una instuición
genial. Entonces Arroyo del Río vetó
su candidatura al rectorado de la Universidad Central
y Carrión escribió “El Pensamiento
vivo de Montalvo”, ensayo.
Entre el 43 y el 44 conspiró
con Jacinto Jijón, Camilo Ponce, José
María Plaza Lasso. Después de la revolución
del 28 de mayo de 1.944, gestionó la creación
de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, fue su primer
presidente y fundó la revista “Letras
del Ecuador” que devino en órganos casi
oficial de dicha institución. Carrión
fue el alma de la Casa, laboraba casi a tiempo completo
y sin sueldo, promocionando la plástica, fomentando
el teatro, publicando lo mejor de la producción
Literaria, invitando a primeras figuras internacionales
y fundó el Instituto Ecuatoriano del Folklore.
En 1.946 presentó una Memoria sobre la vida
y actividades de la Casa, titulándola “Un
año de labores”, en 35 pags.
En 1.945 presidió el
Instituto, escribió sus ensayos “San
Miguel de Unamuno” y “Santa Gabriela Mistral”.
En 1.947 fue electo Diputado al Congreso extraordinario
y luego miembro del Consejo Ejecutivo de la Unesco
con sede en París. En 1.948 pasó de
Embajador en Chile pero renunció al año
siguiente y a su regreso a Quito el Congreso lo nombró
Vocal principal del Consejo de Estado.
En 1.950 fue director general
del Diario “El Sol”. En 1.951 apareció
“El nuevo Relato ecuatoriano”, crítica
y antología en dos tomos, de 408 y 541 págs.
respectivamente, del que Rodríguez Castelo
ha opinado: “Carrión precisa el sentido
y valora el aporte de los hombres del 30 en la línea
que fueron más potentes, el relato, pero la
voluminosa obra nunca nos da todo lo que acudimos
a pedirle lo cual no impide que tenga lugares de crítica
agudísima, luminosa, suscitadora, casi profética”.
En 1.952 editó “Puerto
Rico, un pueblo manos a la obra” y fue designado
Presidente de Honor de “Alianza Democrática
Nacional”. En 1.954 apareció “San
Miguel de Unamuno”, con selección de
ensayos, en 327 págs. defendiendo al gran escritor
y maestro español, pero tan inofensiva obrita
en 1.957 fue puesta en el índice de los libros
prohibidos por el Vaticano, lo que ocasionó
la burla de los ecuatorianos cultos.
En 1.955 prologó bellísimamente
en 32 págs. la “Historia de Loja y su
Provincia” de Pío Jaramillo Alvarado,
su antiguo maestro y amigo el más admirado.
En 1.956 apareció “Santa Gabriela Mistral”
en 339 págs. con nuevos ensayos.
Entre 1.955 y el 56 volvió
a la presidencia de la Casa de la Cultura Ecuatoriana.
Su nombre había alcanzado preeminencia internacional
y la Universidad de México lo contrató
de profesor de Historia de la Literatura Hispanoamericana,
ejerciendo dicha cátedra entre 1.956 y el 58
que por la rotura de una pierna en accidente, regresó
a operarse en Quito. Entonces apareció en la
revista política “La Calle” sus
“Nuevas Cartas al Ecuador” que recogió
en un volumen de 202 págs.
En 1.959 editó “García
Moreno, el santo del patíbulo” en 746
págs. libro extraordinario por el enfoque psicológico
del personaje, que la pudibundez de la seudo critica
ha calificado de mediocre, sin darse cuenta que es
el estudio de toda una época. Ese año
fue condecorado “Al mérito Docente”
por la Universidad Central, por cumplir 25 años
de labores.
En 1.960 fue candidatizado
por los estudiantes de país para Vicepresidente
de la república en binomio con el Dr. Antonio
Parra Velasco, ex rector de la Universidad de Guayaquil,
y aunque la campaña fue muy irregular, Carrión
se separó de ella un mes antes con una fracción
del socialismo y la CFP. retiró su apoyo a
última hora y el resultado de las votaciones
arrojó un triunfo para Velasco Ibarra, el slogan
“Parra - Carrión, revolución”,
aún se recuerda con patriótica emoción
no exenta de una sutil melancolía. En esa oportunidad
Carrión esgrimió la idea de la segunda
independencia.
En 1.961 salió en Buenos
Aires “El Pensamiento vivo de Montalvo”.
En 1.963 la estulta dictadura de Castro Jijón
lo encarceló varios días en el Panóptico,
de donde partió a dictar su cátedra
en la Universidad de México. Entonces publicó
“Porque Jesús no vuelve” en 396
págs. El 64 asistió en Génova
a una invitación del Padre Angel Arpa, director
del “Columbianum Institución Cultural
para América Latina”, presidió
la II comisión, la ideológica. El 65
firmó el Acta de constitución de la
“Comunidad Latinoamericana de Escritores”
con sede en México.
En 1.966 defendió a
su amigo el crítico y novelista G. Humberto
Mata en su ensayo titulado: “El Comprendedor
y Montalvo”, sobre dicho escritor. Ese año
volvió a la presidencia de la Casa de la Cultura
Ecuatoriana. En 1.967 fue electo presidente del Tribunal
Supremo Electoral, pero a las pocas semanas un corrupto
entente político de los conservadores lo depuso
del cargo. Por esos días apareció su
obra de relatos titulada “El cuento de la Patria”,
escrita para formar el criterio de la juventud ecuatoriana,
en 236 págs. Durante la presidencia de Otto
Arosemena Gómez, la Casa de la Cultura y Carrión
le ofrecieron un banquete del que salió la
Embajada en México para Carrión, quien
viajó a ese país bajo las severas protestas
de sus codearios comunistas, especialmente Manuel
Agustín Aguirre, que no aceptaba ninguna clase
de entendimientos.
En 1.968 México le otorgó
el premio “Benito Juárez”. En 1.970
presidió el Jurado del premio “Rómulo
Gallegos” y dio a la luz “Raíz
y camino de nuestra cultura”•con 8 ensayos
de gran claridad mental, en 133 págs. el 71
presidió el V Consejo de Honor Editorial de
la Biblioteca “Clásicos Ariel”.
En 1.975 se creó en
el Ecuador el premio de cultura “Eugenio Espejo”
para serle conferido a Carrión. En 1.977 editó
“Plan del Ecuador” en el No. 45 de la
Colección Letras del Ecuador, con sugestivos
ensayos culturales.
En 1.978 fue designado Presidente
del Tribunal Supremo Electoral, cargo clave en el
Plan de Retorno Constitucional ideado por la dictadura
de los triunviros, que poco después iniciaron
una maquiavélica política para prolongarse
en el gobierno. Carrión renunció a sus
funciones alegando avanzada edad y mala salud. Tenía
81 años y venía sufriendo hacía
4 ó 5 años de pequeñas hemorragias
por la orina. El Ministro de Gobierno Gen. Bolívar
Jarrín Cahueñas, le pidió que
continuara pero se negó.
En los siguientes meses fue
agravandose e internado en la Clínica Pasteur
falleció tranquilamente y de cáncer
a la vejiga, sin perder la conciencia ni conocer de
su enfermedad, el 9 de marzo de 1.979. Su sepelio
demostró cuanto lo quería el país.
Escribía a mano en cuadernos
de cubierta rígida y le gustaba hacerlo en
el campo, luego le fue ganando la civilización
y lo hacía a máquina. Una secretaria
le transcribía todo después, pero lo
primero en su vida era conversar con cualquier persona
que estuviera cerca de él, sin que le importara
el nivel cultural o la edad.
Maestro cuya “magnanimidad
llegaba a exceso en lo referente a estimular las nuevas
vocaciones. De conversación erudita y fina,
sin petulancia ni insolencia, respetuoso e inacabable,
sabía de libros y en hechos”.
Tuvo una memoria privilegiada
y no se le escapaba el menor detalle. “No fue
amigo de los norteamericanos pero respetaba a sus
escritores considerándoles superiores a los
europeos”. Su tendencia, la marxista-leninista.
Su palabra era buscada por los más representativos
organismos culturales y educativos de los Estados
Unidos, Europa e Hispanoamérica.
“Vida dedicada por completo
al cultivo de la Inteligencia”, generoso, amplio
y sin egoísmo, más de una vez pidió
que sobre su sepultura se escribiera “Aquí
yace un hombre bueno”; en síntesis, un
gran ecuatoriano, de los mejores de este siglo.
Después de su muerte
se editó “El Libro de los Prólogos”
con 23 de ellos que su viuda y su nieto Andrés
encontraron entre sus papeles bajo el título
de “Los prólogos que he preferido”.
En 1.981 apareció “América dada
al Diablo”, cuyos originales sacó en
limpio en Caracas la escritora Alba Luz Mora, cumpliendo
un gratísimo encargo del autor. Las “Obras
Completas” han comenzado a aparecer en un tomo
papel Biblia, en 610 págs.
Para el Ecuador del siglo XX
Carrión ha sido el gran suscitador, el gran
promotor, mezcla de vigía cultural y espiritual
y a pesar que Hernán Rodríguez Castelo,
Michael Haudelsman, Fernando Tinajero y Alejandro
Moreano han estudiado su pensamiento, aún sigue
siendo casi un desconocido entre nosotros porque las
nuevas generaciones no le recuerdan aunque amó
mucho al Ecuador. Jorge Enrique Adoum le ha cantado
así “El hizo más grande nuestra
patria / la llevaba orgulloso como una flor en el
ojal a donde iba / y de donde iba volvía dejando
amigos que la querían por contagio...// Luchó
por una América unida/ y por un gigantesco
movimiento de masas para cambiar el presente//