FRANCISCO
CAMPOS COELLO
HUMANISTA.- Nació
en Guayaquil el 24 de Julio de l.841.- Hijo legítimo
del Dr. José Antonio Campos Barrón,
ilustrado jurisconsulto, Gobernador del Guayas y “uno
de los hombres más notables de la época”
y de su prima hermana Maria de Jesús Coello
y Barrón, guayaquileños a quienes les
venía una antigua tradición de cultura
de médicos, anticuarios y bibliógrafos
en la colonia por sus ancestros de Barrón y
Ruiz.
Creció en la casa de
sus padres en Las Peñas y estudió en
el San Vicente del Guayas con gran aprovechamiento.
A los diecisiete años emprendió su primer
viaje a Europa. Su madre le había criado para
poeta y su padre para jurisconsulto. Cruzó
el istmo de Panamá a caballo y en un bergantín
enfiló a Génova. En Roma ingresó
interno al tradicional y católico Colegio Americano,
fue presentado al Papa Pio IX, conversó con
él y terminó recibiendo su bendición.
Este tipo de educación clásica y religiosa
gravitaría en su futuro; pues, nunca, a pesar
de la sorda pugna existente en su siglo entre ciencia
y fe, dejaría de ser un católico practicante.
Los domingos salía a casa de su tutor, un honesto
comerciante que tenía una hija quien solía
tocar al piano, a la cual haría aparecer en
su novela “La Receta” con el supuesto
nombre de Sara.
“Era un criollo de frente
tersa coronada de cabellos rubios y ojos celestes,
ingenuos y ávidos, su labio inferior ligeramente
saliente, por eso sus compañeros le apodaban
el español de Guayaquil. Estudió con
ahinco diversas materias e idiomas de manera que recibió
una exclente educación” pero no se doctoró
en Medicina o en Derecho, carreras que le hubieran
permitido ganar la vida en su Patria.
Antes de volver escribió
una carta a su padre solicitandole permiso para emprender
un largo viaje. Con la respuesta recibió una
letra contra un banco de Paris.y pudo recorrer Italia,
Suiza, Francia e Inglaterra.
En Paris observó con
asombro las obras de modernización ejecutadas
por el barón Huissman de órden de Napoleón
III y adquirió numerosos libros de las ediciones
de Didot y Lemerre en la orilla izquierda del Sena.
En Londres observó con curiosidad que ya no
se viajaba tanto en diligencia pues el ferrocarril
las había reemplazado exitosamente. También
se percató de la importancia del desarrollo
de las fábricas, las máquinas y la educación.
Antes de su regreso paseó por Escocia e Irlanda
y se embriagó de poesía, finalmente
conoció el sur del continente sudamericano
en l.863.
Al dia siguiente de su vuelta
a Guayaquil hubo elecciones, sus amigos de las Peñas
le incitaron a unírseles, sus primos Coello
a tomar partido por la candidatura oficial. Se negó
en ambos casos. Pasó la mañana bañandose
y leyendo un largo artículo de Montalvo. Por
la tarde observó con horror que la caballería
disparaba contra los miembros de los clubes electorales.
Hubo varios heridos, sintió asco de esto que
llamaban política. Lo que había que
hacer era enseñar y escribir, de manera que
para conocer bien a su Patria decidió viajar
hacia el interior del país, tratando de captar
en detalle la forma de ser y de pensar del pueblo.
Un joven de su educación
y cultura no podía pasar desapercibido y Pedro
Carbo, presidente del Concejo Cantonal, le llevó
a ocupar la dirección de la recién fundada
Biblioteca Municipal, a poco también le nombraron
profesor de Matemáticas y Física en
el Colegio Seminario cuyo rector era el Presbítero
Luis de Tola. El 4 de Diciembre de l.867 participó
en la sesión inaugural de la Junta Universitaria
del Guayas y redactó el proyecto de Reglamento
Interno para el funcionamiento de la primera Facultad,
que fue la de Derecho.
El 68 renunció a la
Biblioteca para aceptar el rectorado del San Vicente
del Guayas que ejerció durante un año
conjuntamente con las cátedras de Física
y Astronomía, concibiendo el proyecto de dar
a la luz algunos apuntes sobre estas materias. El
69 publicó como texto “Elementos de Física
y Astronomía” en 212 pags. cuya segunda
edición es de l.878 en 174 pags. El 70 comenzó
a colaborar en “Los Andes” escribiendo
crónicas de sabor científico a lo Camilo
Flammarion o leyendas a lo Ricardo Palma, así
como artículos de ciencia ficción con
la fantasía que después distinguiría
a G. H. Wells.
El 70 estaba casado con Manuela
Rivadeneira Olvera, matrimonio feliz con numerosos
hijos. El 71 ejerció la secretaría del
Banco Nacional y dedicó a sus padres una novela
sobre el drama del cristianismo que denominó
“Plácido”, ingenua y romántica
en la vuelta al clasicismo, con sabor de juventud
y poesía y en estilo fresco. Plácido
le mostró “hábil para el relato,
de fe denodada y limpieza en la forma artística”y
se publicó por entregas en “La Esperanza”,
luego salió en la Imprenta de Calvo y Cia.
en 211 pags. La segunda edición apareció
a destiempo y por entregas en l.898 en la revista
Guayaquil, en 336 pags. como una muestra de arqueología
literaria.
En l.874 fue designado miembro
de la Sociedad Humanitaria del Guayas, entidad dedicada
a realizar obras de beneficencia y colaboró
en “El Porvenir Nacional”. Entre el 75
y el 76 fue director y redactor de “El Comercio
de Guayaquil”.
Con el asesinato de García
Moreno salieron los jesuítas del San Vicente
y ocupó el rectorado el Canónigo Carlos
Alberto Marriott Saavedra pero solo actuó hasta
finalizar el curso. Entonces fue reemplazado por Campos,
que actuó entre el 76 y el 77.
El 20 de Abril del 77 se instaló
por segunda vez la Junta Universitaria de Guayaquil
y la presidió en su calidad de rector del Colegio;
en Octubre logró que comenzara a funcionar
la Facultad de Medicina y el Colegio de Obtetricia
y dirigió la Junta hasta el 4 de Agosto de
l.878, siendo reemplazado por el Dr. Francisco Xavier
Aguirre Abad.
El mismo año 77 publicó
“Viaje por la Provincia de Guayaquil”
en 16 pags. escrito en forma imaginaria y novelesca,
con noticias, historias, tradiciones, crónicas
antiguas, biografías y datos estadísticos.
El 78 editó “Viaje de Guayaquil a Cuenca”
en 94 pags. con noticias del Ecuador adentro y desempeñó
la Secretaría de la Gobernación del
Guayas hasta l.880 que viajó con su esposa
a los Estados Unidos y a Europa. Por entonces colaboraba
en el diario “La Nación” de Juan
Bautista de Elizalde Pareja.
De regreso en l.881 colaboró el periódico
“El Comercio” con José Matías
Avilés Giraud y con el notable filólogo
panameño Ramón Pérez Pareja y
apareció su obra “De Guayaquil a Washington”,
páginas descriptivas y panorámicas muy
del gusto de entonces.
En l.884 fue primer redactor
de “El Telégrafo” . Allí
apareció su Galería Biográfica.
El 85 dio a la luz un folleto necrológico titulado
“A la memoria del Dr. Francisco X. Aguirre Abad”
en 11 pags. reimpreso al año siguiente en la
Corona Fúnebre. Entre Campos y Aguirre había
existido una gran amistad nacida al rescoldo de un
parentesco político. Ese año dio a la
publicidad su hermosa “Galería biográfica
de hombres célebres ecuatorianos” en
111 pags.de gran utilidad pedagógica en su
tiempo, así como “Viajes por Inglaterra,
Escocia e Irlanda” donde consta su leyenda de
Rixdener y Vercingetorix. Se le consideraba un humanista.
“La frente alta, el bigote bien cortado, el
brío de los ademanes, prestigiaban señera
su presencia.”
En l.886 ascendió a la presidencia del Concejo
Cantonal de Guayaquil y de inmediato dispuso el ordenamiento
del histórico archivo de la ciudad, especialmente
en lo tocante a las Actas del Cabildo, proyectó
la dotación de agua potable convocando a una
Junta de Notables y formando una comisión técnica
y económica, elevó un Informe al Congreso
indicando algunas reformas y solicitando ciertas prerrogativas
como el aumento de dos Concejeros más para
atender los ramos de beneficencia, cárceles,
obras municipales, ornato, fábricas, instrucción
pública, alumbrado, terrenos municipales y
matadero. Igualmente para dotar con una renta al Presidente
del Concejo, a fin de que pudiera consagrarse por
completo a las labores administrativas a su cargo,
una autorización para gravar y reglamentar
la matanza de ganado menor, otra para que pudiere
vender fajas de terreno y rectificar calles, facultad
para crear fondos destinados a la canalización
y desague, reducción del impuesto a la policía
rural.
Meses después aparecía
su “Informe sobre Agua Potable” que suscribió
con Teodoro Wolf y Fernando García Drouet,
obtuvo un préstamo en el Banco Hipotecario
y comenzó la obra con la localización
de una fuente de aprovisionamiento en el sitio Agua
Clara en las estribaciones occidentales de los Andes,
el trazo y la colocación de la red de cañería
hasta Durán, la instalación de la red
subfluvial, la colocación de los algibes en
la cumbre del cerro y su sistema de bombeo.
En l.887 publicó el
“Informe del Presidente del I. Concejo Cantonal
al Jefe Político” en 97 pags. con datos
históricos y estadísticos de gran valor.
Su paso por la Municipalidad fue del todo exitoso
pues también sirvió para estudiar las
Actas de Cabildo y entre el 87 y el 88 incluyó
en la Gaceta Municipal su “Diccionario Geográfico
y Biográfico Ecuatoriano” que se anunciaba
monumental pero que solo llegó hasta la letra
G quedando lo restante sin publicarse y a estos originales
debieron referirse los editores de las “Lecturas”
en 1.931 cuando advertían que Campos era poseedor
de una ilustración poco común y que
nueve décimas partes de todo cuanto escribió
seguía inédito. Nosotros hemos tenido
la rara fortuna de ver encajonados millares de cuartillas,
agregaron.
Igualmente colaboró
en el semanario “ El Guayas” y en “La
Palabra”, editó “A través
de los Andes”, leyenda histórica formada
con materiales y episodios del tiempo de la conquista
en 90 pags. y “El Castillo de Mislis”
novelina que apareció por entregas en La Nación,
así como sus “Estudios sobre el Calendario”
donde lució erudicción en matemáticas,
historia y astronomía y “Un Cuaderno
histórico sobre los Concilios Ecuménicos”
posiblemente trabajado desde su época estudiantil
en Roma. También colaboraba en el diario de
la tarde “La Opinión”, de formato
pequeño y a dos columnas.
Durante la presidencia de su
amigo personal el Dr. Antonio Flores Jijón
sirvió de consejero al régimen. En l.889
ocupó la Jefatura del cantón y al poco
tiempo reemplazó a José Toribio Noboa
Baquerizo en el Ministerio de Hacienda, trabajando
en los proyectos de Acuerdo de Conversión de
la deuda externa y del Ferrocarril.
Al renunciar a dicha cartera
le fue ofrecido un cargo diplomático en Europa,
que no pudo aceptar pues ya no contaba con los medios
económicos necesarios para esos lujos; sin
embargo, volvió a la Jefatura Política
y al desempeño de la Visitaduría Fiscal.
I a la par de estas funciones meramente burocráticas,
prestaba sus servicios gratuitamente a la “Sociedad
Protectora del Cuerpo de Bomberos” desde l.890
hasta l.920 que se retiró por vejez.
Se le consideraba el perfecto
ciudadano, ejemplo viviente de lo que la cultura europea
podía hacer en los americanos y por su formación
tradicional de liberal católico figuraba en
política como Progresista. El 17 de Diciembre
creó la Junta Municipal de Beneficencia que
reemplazó a la extinta Sociedad Humanitaria
del Guayas, procediendo a su instalación el
29 de Enero de l.888.
En l.893 dio a la luz los
“Programas de Instrucción secundaria
que sostendría en certámen público
la señorita Aurelia Palmieri” y en “El
Globo Literario” apareció por entregas
“La Receta” o Guayaquil en el año
2.000 que causó sensación y revuelo
pues presentaba lo que sería nuestra ciudad
en esa fecha. Tres años después editó
“La receta” en 107 pags. con un recuerdo
amistoso a Aurelio Noboa Baquerizo.
En l.894 editó el “Compendio
Histórico de Guayaquil desde su fundación
hasta el año de l.820” en 256 pags. estudio
histórico y socio económico con una
lista de las invasiones piráticas, incendios
y otras calamidades sacados de las Actas de Cabildo,
las principales obras públicas y monumentos
históricos, los Presidentes de Concejo desde
Olmedo en l.820, cuadros estadísticos de la
producción y otras noticias. Por esta publicación,
así como por el Agua Potable y la Junta de
Beneficencia ha sido calificado como el ejecutivo
municipal de mayores logros en la historia de la ciudad.
Ese año escribió
en la sección Editorial y en las páginas
del diario “El Imparcial”, comenzó
a colaborar en la revista semanal de literatura y
artes “Guayaquil” que dirigía el
Dr. Cesáreo Carrera Padrón y en entregas
anexas apareció “Narraciones Fantásticas”
con anticipaciones científicas a lo Julio Verne,
que recogió en 119 pags. y que fueron muy al
gusto de la moda. De allí que a los pocos meses
en l.895 se formó una “Sociedad de Amantes
de las Ciencias” bajo los auspicios del Dr.
Alcides Destruge Maitín, en la que Campos fue
Presidente de Honor.
Pocas horas más tarde
de producida la revolución del 5 de Junio de
l.895 los alumnos del Colegio San Vicente del Guayas
asaltaron las habitaciones del rector , el Canónigo
José Maria de Santistevan Plaza, al grito de
“Abajo los clérigos, las misas y confesiones”,
pusieron su sotana encima de una mesa y le prendieron
fuego con gravísimo escándalo social.
Comprendiendo que la teocracia había concluído
en el Ecuador Santistevan presentó su renuncia
y no volvió al rectorado. Luego, los mismos
alumnos fueron a la casa del jefe Civil y Militar
Ignacio Robles y Santistevan, quien formó una
terna para reemplazar a su pariente: 1) Dr. Felicísimo
López, 2) Francisco Campos, y 3) Ramón
Matheus.
El 7 de Junio fue llamado por
el Ministro General de la revolución liberal,
para proponerle formalmente el rectorado pues el Dr.
López estaba públicamente excomulgado
y hubiera sido impolítico su nombramiento.
Campos aceptó inmediatamente y el 10 de Octubre
inauguró el Observatorio metereológico
y se empeñó en sacar los “Anales
del Colegio San Vicente” y cuando en Agosto
renunció Luis Felipe Carbo y Amador a sus funciones
como Ministro de Instrucción Pública,
fue llamado a reemplazarlo, pues formaba parte de
su grupo liberal, encargandose en Septiembre, por
dos semanas, de los Ministeriores del Interior y de
Relaciones Exteriores.
Su designación fue
política pues Alfaro no quería romper
con el ala liberal moderada, pero las diferencias
ideológicas se hacían cada vez mayores
pues mientras los Radicales eran masones y anticatólicos,
los tradicionales aún usaban escapularios,
aunque no aceptaban la ingerencia de la iglesia en
política. Por esta razón su paso fue
corto y precario en los ministerios y volvió
al rectorado del San Vicente donde, como buen decimonónico
– fiel a su programa científico y positivista
– dio impulso a las ciencias naturales y fundó
los Museos de Zoología, Botánica y Mineralogía.
En el Vicente enseñaba
Retórica Poética y Literatura, suprimió
el confesionario y la comunión obligatoria,
subsistiendo la misa dominical y las clases de religión,
lo que originó nuevos reclamos y protestas
de los alumnos que deseaban un laicismo a raja tablas,
hasta que dichas misas también fueron suprimidas.
Su labor, aunque corta, fue
sumamente provechosa pues llenó el tiempo que
el alumnado dedicaba a prácticas memorísticas
y piadosas propias del anticuado dogma católico
con clases científicas e instructivas, así
como también con prácticas experimentales
pues creó las cátedras de Física
y Química con sus respectivos Laboratorios
que importó de Paris y puso en práctica
el método inductivo de pensamiento lógico.
En Noviembre del 95 el Presidente Eloy Alfaro le reconoció
una pensión mensual de 100 pesos pára
aliviar en algo su situación de severa pobreza.
En l.899 editó el diario
“El Cóndor” de esmerada redacción
y ameno material informativo, publicó un “Informe
de Labores” en 29 paginas y en l.900 renunció
al rectorado, figurando con varios trabajos en la
“Miscelánea Popular” que editaba
en Quito Celiano Monge, así como en “La
Idea” donde aparecían las Tradiciones
Históricas y sus Rayos Catódicos.
En l.901 ingresó a la
Academia Ecuatoriana de la lengua donde solamente
figuraban escritores progresistas y conservadores.
Durante los gobiernos de los presidentes Leonidas
Plaza y Lizardo García entre l.901 y el 6 ocupó
la Dirección de Estudios del Guayas, retirandose
a la vida privada a raíz del triunfo del alfarismo
en Enero de ese último año. En l.903
apareció su primer tomo de “Miscelánea”
en 105 pags. con una Instrucción de su amigo
el profesor Luis Wamdenberg.
Sus ideas políticas,
estancadas en un liberalismo erudito y católico,
era diferente al radicalismo en boga que desembocaría
en los años veinte en el socialismo teórico.
De allí en adelante colaboró en diferentes
revistas y periódicos.
Habitaba en su casa propia
de Sucre y Morro con su esposa y prima Manuela Rivadeneira
Olvera y numerosos hijos, de los cuales Antonio era
literato y Francisco entomólogo. La Municipalidad
le tributó un grandioso homenaje, fue declarado
“benemérito de la Patria y su retrato
colocado en vida en la Galería de ecuatorianos
notables” , otorgandosele numerosas condecoraciones
como reconocimiento a su saber y asídua labor
de progreso.
Modesto Chavez Franco lanzó
la iniciativa a través de su columna en “El
Grito del Pueblo”, de que era preciso sanearle
su casa, pues estaba hipotecada en un banco y había
el riesgo de que terminara perdiendola. La colecta
fue pública y arrojó en poco tiempo
una suma considerable de dinero, que sirvió
para que pudiera pagar su deuda.
En 1.913 colaboró en
la revista “Mundo Nuevo” con tradiciones
y trozos de nuestra historia tales como “La
Odisea de Orellana”. El 14 ya no podía
salir a la calle por su estado de general postración,
más por vejez que por enfermedad visible, aunque
estaba cardiaco y después de una corta dolencia
falleció tranquilamente a las nueve de la noche
del 24 de Abril de l.916, a causa de su mal cardiaco,
de 75 años de edad, en extrema pobreza, considerado
como el más ilustre de los guayaquileños
pero paradójicamente sin haberse integrado
a la Junta Municipal de Beneficencia que él
forjó.
Su sepelio constituyó
un acontecimiento tumultuoso y en todos los semblantes
notábase la más profunda tristeza, y
todas las cabezas se descubrían al paso del
cortejo que ocupaba más de tres cuadras. Se
cerraron los establecimientos de enseñanza,
el Concejo Cantonal costeó los funerales y
el gobierno declaró duelo nacional, enlutandose
las columnas de la prensa nacional sin que surgiera
una nota discordante, tal su fama de maestro, hombre
público, y patriota.
Posteriormente la Beneficencia
le erigió un solemne Mausoleo en el Cementerio
general y un busto en bronce en los bajos de su sede
principal. En l.931 apareció el primer tomo
de sus obras completas bajo el título de “Lecturas
del Dr. Francisco Campos” en 87 pags y se anunció
nueve tomos más que nunca aparecieron y la
continuación del Diccionario tan esperado.
De faz hermosa y sabia , todo
en él denotaba al caballero que había
pasado la vida entera en el estudio y la meditación.
Amplia la frente, calvicie pronunciada, cabello castaño,
ojos azules, nariz recta y grandes bigotes blancos.
Su mejor obra es el “Compendio histórico
de Guayaquil desde su fundación hasta el año
de l.820” y su mayor realización el Agua
Potable y la Junta de Beneficencia.
La crítica lugareña
le ha asignado el sexto lugar entre los guayaquileños
más importantes del siglo XIX después
de Olmedo, Rocafuerte, Carbo, Aguirre Abad, y Llona,
pues García Moreno constituye una línea
aberrante debido a su mentalidad cavernaria, contraria
a la forma de sentir y de pensar de los guayaquileños.