MIGUEL
DONOSO PAREJA
ESCRITOR.- Nació en Guayaquil el 13 de Julio
de 1.931. Hijo legítimo de Miguel Donoso Moncayo,
quiteño educado en los Estados Unidos e Inglaterra,
marino mercante y capitán de los barcos Cypres,
Buaro, Catalina, Juanita Breszley y Quito que transportaban
diseloil y gasolina a Guayaquil, también fue
Capitán del Puerto de la Libertad, y de Leonor
Pareja Diez- Canseco, Guayaquileña.
Poco después de su nacimiento
lo llevaron al Campamento de Puerto Rico situado al
lado de la Libertad, donde creció sin asistir
a la escuela, jugando con sus amigos Amado Panchilique
hijo de pescadores y Edwina Watkins y Bobby Walton,
niños ingleses del Campamento y con ellos se
iba las mañanas a pescar a la playa. Varios
profesores particulares le enseñaron a leer,
escribir, las reglas de la aritmética y en
general todo lo concerniente a la instrucción
primaria. Anualmente una delegación ministerial
le tomaba exámenes y a los once años
lo enviaron a Guayaquil a vivir en casa de su abuela
Amalia Diez- Canseco Coloma Vda. de Pareja, con quien
jugaba Banco Ruso por las noches. “Cursé
el 1er. Año de Secundaria en el Americano.
Mi tío Alfredo Pareja visitaba la casa, me
regalaba libros y yo lo admiraba mucho por expansivo
y cariñoso. También nos visitaba mi
tío abuelo el poeta Wenceslao Pareja y Pareja
que ya estaba viejecito”.
Por abusar en los vales que
firmaba en el Fortich, acción calificada de
mala conducta por su padre, fue enviado interno al
Colegio de los Hermanos Cristianos de Quito. El 46,
a los dos años, regresó a casa de sus
padres que ya vivían en Guayaquil por los estudios
de sus hermanas menores y entró al Cristóbal
Colon. Jugaba basket, destacó hasta llegar
a la segunda categoría del Emelec y jugó
entre los de primera.
“Mi tío Alfredo
me regaló la colección completa de 24
tomos de las Mil Noches y Una Noche en versión
para adultos, que leí con avidez. Dos años
después el padre Cayetano Tarruel me negó
matrícula para el sexto curso porque había
notado que mis ideas eran peligrosas pues discutía
mucho con el profesor de Literatura padre Micheli
sobre asuntos realmente baladíes, entonces
pasé al Vicente Rocafuerte y allí me
gradué de Bachiller”.
En 1.948 empezó a trabajar
de ayudante de ventas de la Subdirección de
Subsistencias del Litoral. El 49 fue Inspector-Profesor
del Vicente Rocafuerte por las mañanas y de
tarde concurría a la sección Reclamos
de la Flota Grancolombiana y se embarcaba durante
las vacaciones de invierno, viajando y conociendo
puertos tan lejanos como Vancouver, New Orleans, Bremen
y Hamburgo.
En 1.951 comenzó a frecuentar
la casa de Enrique Gil Gilbert que lo aconsejaba en
cuestiones literarias, también concurría
al Núcleo del Guayas de la CCE, donde hizo
amigos como Jorge Fabara Castel y entre los jóvenes
poetas y literatos de izquierda. El 52 inició
sus estudios de Jurisprudencia que prosiguió
con mucha irregularidad. En 1.953 contrajo matrimonio
con Judith Gutiérrez Moscoso, de Babahoyo,
a quien había conocido en Subsistencia. “Tuvimos
tres hijos: Leonor que murió adolescente, María
del Carmen y Miguel, autor de una Colección
de Cuentos titulada Punta de Santa Clara, premiada
en el Concurso José de la Cuadra de 1.982 y
editada por la Universidad de Guayaquil el 86, en
el No. 2 de la colección Novel, en 114 págs.
además Judith tenía dos hijas de su
primer matrimonio: Amalia y Virginia, que crié
y me dicen papá”.
Entre el 55 y el 63 fue profesor
de varias materias en el Aguirre Abad, el 54 entró
a laborar como Jefe de Información del vespertino
La Hora. Entre el 57 y el 58 publicó dos poemarios
titulados “La Mutación del Hombre”
y “Las Raíces del Hombre”. De fresca
emotividad del primer cuaderno después se adelgaza
e intelectualiza la forma, se trabaja con algunos
aciertos el soneto y se juega con la metáfora,
desde lo simple hasta lo original o humorístico,
sin descontar lo artificioso, según ha expresado
Hernán Rodríguez Castelo. El 58 fue
Jefe de Información del vespertino “La
Hora”.
En 1.959 egresó de Jurisprudencia
después de haber sido candidatizado a la presidencia
de la Escuela de Derecho pero no dio los grados de
Licenciado ni de Doctor por su despreocupado carácter.
De todas maneras empezó a trabajar con el Dr.
Angel Felicísimo Rojas, pero a los tres meses
abandonó ese estudio profesional. Para completar
el presupuesto familiar siguió un curso de
títeres con su amiga Yuya González del
Real y formó el grupo La Carreta con su esposa
y Fernando Cazón Vera, comenzando a trabajar
en la feria de Octubre del Americano Park. Antonio
Morales Ribas era el agente artístico y después
iba solo, dando funciones de escuela en escuela y
así, durante tres años, que no fueron
del todo perdidos porque aprendió a vivir en
pobreza.
Cuando triunfó la revolución
cubana el 59 era un marxista ortodoxo, esquemático
y convencido, pero no afiliado, porque amaba mucho
su libertad de acción. El 61 obtuvo una mención
en la editorial “La casa de las Américas”
de la Habana con su poemario “Los Invencibles”
y fue invitado a participar en Cuba en una mesa redonda
sobre el intelectual y la revolución. Vivió
tres meses en el Hotel Habana Libre y a su regreso
el 62 se afilió al partido Comunista, asistió
a la reuniones políticas, ese año editó
“Krelko y otros cuentos'” en 96 pags.
con cuentos que Humberto Salvador calificó
de “plenos de patética realidad”
y Agustín Cueva de “muy superiores a
lo restante de su producción”.
En 1.963 fue Jefe de Recaudación
Ad-Honorem del semanario “El Pueblo”,
órgano oficial del Partido Comunista en Guayaquil
y a las pocas semanas la policía allanó
su hogar acusándole maliciosamente de terrorista.
“Me retrataron con unos fierritos que según
ellos eran algo así como granadas por estar
llenos de pólvoras y la foto salió en
todos los periódicos con grave escándalo,
pero a los quince días me soltaron. Ciertamente
que ya habían logrado su propósito,
de crear una atmósfera de agitación
política propicia para el golpe militar que
tenía programado contra el Presidente Carlos
Julio Arosemena; mas, el asunto me costo mi empleo
en La Hora y quedé sin tener con que vivir.
Entonces salió publicado mi poemario “Los
Invencibles”, en 76 pags. en Quito “donde
insufla alta y noble emoción”.
A las pocas semanas –el
11 de Julio de 1.963– subió al poder
la Junta Militar de Gobierno de Ramón Castro
Jijón y tuvo que esconderse, pasó a
la clandestinidad como dijeron los periódicos.
Una tarde hizo llevar a sus hijas al cine Odeon, ingresó
cuando las luces estaban apagadas y pudo conversar
con ellas; sin embargo, la policía las había
seguido, fue apresado con alboroto y gritos, lo mantuvieron
diez meses detenido sin formula de juicio en una celda
del Cuartel Modelo y de allí lo expulsaron
a México de simple turista y sin un centavo
en el bolsillo. “Tuve que solicitar ayuda económica
a mis amigos. Fausto Cueto Portes me dio para la mitad
del pasaje, otros también colaboraron y así
pude irme”.
En México inicialmente
le ayudó Jaime García Calderón,
luego vivió en una residencial barata Gustavo
Alatriste le puso a hacer la sección “Siete
días en el mundo” para el diario “Suceso”
y Manuel Marcué Pardiñas le dio empleo
como articulista en “Política”,
pero como no tenía permiso de trabajo escribía
con pseudónimos, entre otros, el de “Fernando
León”. Enmanuel Carballo lo llevó
al suplemento dominical del diario “Ovaciones”
y varias, de sus entrevistas a los viejos militares
aparecieron en “La revolución Mexicana”
de la editorial argentina “Codex”.
En 1.965 Javier Wimer lo recomendó
en el Diario “El Día” y entró
de Ayudante del Jefe de la Sección Internacional,
a la semana siguiente lo ascendieron a jefe con 2.000
pesos mensuales y pudo llevar a su familia. Cuando
cayó la Junta Militar de Gobierno en 1.966,
estaba tan acostumbrado a la vida en México
que no regresó al Ecuador. En México
su esposa, hizo carrera como pintora pero el matrimonio
terminó el 67 en divorcio; ya era articulista
de planta en “El Día” y colaborador
en el suplemento dominical ilustrado. La editorial
“El Corno emplumado” publicó su
nuevo poemario titulado “Primera Canción
del Exilado” en edición bilingüe
inglés español y en 1.968 apareció
su colección de cuentos “El Hombre que
mataba a sus hijos" en la CCE.. de Quito. Una
segunda edición data de 1.981.
En la Colección Escritores
de Lengua Española salió en 1.969 su
novela “Henry Blak” en 143 pags. con reflexiones
sobre un hombre en prisión, la segunda, edición
es de El Conejo en 1.983 en 155 págs. y contrajo
nupcias con la psicoterapeuta Aralia López
González, nacida en la Coruña y llevada
muy joven a Cuba.
En 1.970 ingresó a la
dirección de Difusión Cultural de la
Universidad Nacional Autónoma de México
como coordinador del taller de cuento y una selección
de sus artículos sobre literatura y cine publicados
en El Día fueron editados en Guayaquil con
el título de “La Hora del Lobo”.
Dictaba sus clases en el décimo piso de la
torre de la rectoría. En 1.971 escribió
con tres periodistas argentinos el ensayo: “Chile
¿Cambio de gobierno o toma de Poder?”
que al circular causó sensación pues
anunciaba el golpe dictatorial que se producirá
dos años después. El Ateneo de Puerto
Rico lo invitó a dictar unas charlas y a pesar
de su alejamiento de toda actividad política
le fue negada la visa.
Entre el 74 y el 76 fue profesor
de Estructura de Novela en la Facultad de Filosofía
y Letras de la Universidad de México. Entre
el 74 y el 77 desempeñó la gerencia
de producción de la Editorial Extemporáneos.
Entre el 75 y el 81 fue Coordinador del Taller Piloto
de Literatura en San Luis Potosí, como funcionario
del Instituto Nacional de Bellas Artes de México
(INBA) y el gobierno de esa nación lo delegó
al encuentro Binacional de Cultura a celebrarse entre
México y los Estados Unidos en San Diego. Entonces
le dieron visa, pudo asistir al Encuentro y recorrió
dicho país casi por entero; pues, como nunca
ha aceptado responsabilidades, disponía de
todo el tiempo libre para sus gustos.
En 1.976 editó “Día
tras día” su novela del exilio, en la
colección Nueva Narrativa Hispánica
de México, en 256 págs. la segunda edición
salió en Bogotá, en Oveja Negra, el
86. “Esta Obra lo ha convertido en uno de los
novelistas más importantes de la literatura
ecuatoriana actual”. El mismo año 76
empezó a dirigir con Juan Rulfo, Julio Cortázar,
José Revueltas, Pedro Orgambide y Eraclio Zepeda
la revista “Cambio” que apareció
hasta 1.981.
El 77 fue jefe del Dpto. de
Literatura de la Dirección de Promoción
del INBA, donde también estuvo como Supervisor
Nacional de Talleres Literarios y la CCE. de Guayaquil
editó sus poemario “Cantos para celebrar
una Muerte” en 89 págs. que Rodríguez
Castelo ha calificado de “encuentro con la vida
y con la muerte, con el dolor y la cólera del
hombre contemporáneo acosado” y poesía
erótica y desgarrada, densa de sentidos humanos.
Versión muy actual y muy honda del erotismo.
En 1.979 fue coordinador del Taller de Literatura
en el INBA y nuevamente obtuvo su divorcio.
Mientras tanto hacía una gran labor en beneficio
de las letras ecuatorianas en el exterior, escribiendo
numerosas prólogos, artículos, antologías
y demostrando especial interés por los poetas
César Dávila Andrade, Alfredo Gangotena
y Jorge Enrique Adoum y por los prosistas Gallegos
Lara, Gil Gilber y Pablo Palacios.
Fue su época de mayor
dedicación a las letras, su ritmo de vida era
agitadísimo, servía de jurado en certámenes
internacionales, escribía para diarios y revistas,
trabajaba con alumnos de literatura. Entre el 79 y
el 81 dirigió el Taller de Literatura de Puebla;
ese último año editó “Nunca
más el mar” en 177 págs. que constituye
su novela del regreso, pues había ocurrido
que una mañana del 81 estuvo esperando que
pasara un taxi desocupado; para entonces, esa capital
tenía casi 14 millones de habitantes y una
gravísima polución atmosférica.
Ese día comprendió que ya no podía
seguir viviendo allí y tomó la decisión
de radicar definitivamente en el Ecuador.
Con ligeras interrupciones
había estado casi 18 años en México
donde tenía empleos, amigos y era muy conocido,
pero todo lo abandonó para volver. Primero
estuvo en Quito coordinando talleres literarios para
la Casa de la Cultura, luego fue articulista del suplemento
de Meridiano, el 84 de Semana de Expreso, desempeñó
la Cátedra de Didáctica de la Literatura
en la Universidad Católica de Guayaquil, siguió
de asesor de la Liebre Ilustrada del diario Hoy de
Quito y Coordinador de la Colección Doce Novelas
Breves en El Conejo.
En 1.985 obtuvo la beca internacional
de la John Simon Guggenhein Memorial Fundation para
escribir una novela consistente en 26.000 dólares
y viajó varios meses por España y Europa.
Hasta hoy solo dos escritores ecuatorianos han merecido
tal homenaje pero se gastó en el viaje todo
el dinero y de regreso –encerrado en un departamento
prestado– en Punta Blanca, escribió 22
historias de amor, donde se expresa un hondo sentimiento
de soledad inútil y total. Próxima al
paroxismo. Cuentos más desgarrados que eróticos,
producto de un estado de ánimo desencantado
y lírico al mismo tiempo visión antiromantica
del amor, de la pareja, desesperada por la imposibilidad
de asir para siempre al objeto amado, atormentada
por el encuentro y la perdida y obsesionada por la
búsqueda constante de la mujer representante
por la mítica Gudrum, en todas las mujeres.
El 86 aparecieron en forma de cuentos “Lo mismo
que el olvido” en 171 págs. en la colección
Letras Viva de El Planeta.
En 1.987 resultó electo
Presidente del núcleo del Guayas de la Casa
de la Cultura Ecuatoriana y radicó definitivamente
en Guayaquil, terminando con su forzada inactividad;
pero su labor fue torpedeada por una mafia que saqueó
el Museo de Oro propiedad del Núcleo, para
lo cual provocaron más de un incendio intencional
y como resultado las piezas desaparecieron en manos
de los ladrones, muchas fueron criminalmente fundidas
y el país perdió un invalorable tesoro
histórico y cultural y Guayaquil el mejor de
sus museos.
En enero de 1.991 salió
a la luz “Todo lo que inventamos es cierto”
en la Editorial El Conejo, de Quito, con cuentos donde
las preocupaciones temáticas y los motivos
ideológicos son tratados en complejidad, buscando
generar a partir de ellos y su organización
discursiva, excesos de significación. Texto
de lectura agradable pero sin concesiones. Presencia
de hechos, sueños y deseos acumulados en la
memoria, convertidos en olvido.
En 1.994 salió en México
“Hoy empiezo a acordarme”, novela sobre
el don juanismo y la soledad final de quien solo busca
el erotismo y no al amor, que es lo único verdadero.
Lamentablemente circuló muy poco en el Ecuador.
Vivía en el Condominio Estrella de Mar, escribía
de lunes a jueves y los fines de semana visitaba Guayaquil,
concurría al banco, a exposiciones y conciertos,
compraba libros, veía a su familia.
De estatura más que
mediana, cuerpo fornido, piel trigueña y ánimo
vital. Un cabello canoso y rebelde completa su viril
figura costeña, muy de acuerdo con la sencillez
de su carácter abierto y franco con todos.
Trato sincero, conversación intelectualizada
pero sin afectación. Donoso Pareja es una de
las más representativas figuras de la generación
de los años 50 “por su trayectoria sostenida,
certera y radical hacia una retórica contemporánea”
y como prosista se encuentra entre los que mayores
logros han alcanzado en una “línea existencialista
de situaciones límites”. Honesto a la
par que desinteresado, no ambiciona bienes ni se desespera
por alcanzar honores, pues su carácter libre
se lo ha impedido siempre. Sus amigos le dicen cariñosamente
“Mangueron”.
En 1.996 dio a la luz en México
“El Otro lado del Espejo” con cuentos
nuevos.
En 1.997 asistió invitado
a1 XVI encuentro de narrativa que se desarrolló
en México y en Guadalajara donde se lanzó
una recopilación de sus cuentos editada por
la Universidad Antónoma de México Unam,
en la colección “Raynela Internacional”
ideada por Julio Cortázar y recibió
un sentido homenaje en el Palacio de Bellas Artes.
De regreso finalizó su novela de corte policiaco
“La Muerte de Tyrone Power López en el
monumental Barcelona” donde se refieren las
investigaciones del detective Clit Mairot.
Acaba de finalizar un libro
de memorias “A río revuelto” en
que lo vivido y lo inventado se funden hasta que el
lector no sabe distinguir, de suerte que en última
instancia, todo se torna ficcional.
En 1.998 la editorial Eskelectra,
de Quito tuvo la ocurrencia de pedirle que escriba
un libro de sociología sobre la identidad nacional
pero le concedió un plazo muy corto, creo que
solo dos meses. Así nació un bolsilibro
titulado “Ecuador, identidad o esquizofrenia”
donde planteó diversos aspectos de nuestra
nacionalidad en formación, lamentablemente
en total desorden y con conclusiones disparatadas,
de suerte que la obra ha sido calificado por la crítica
como algo aberrante en su línea de escritor
serio y profesional y ojalá que esta clase
de abortos sociológicos no se repitan pues
le hacen daño y restan fuerza.
Se le considera un escritor
ordenado y responsable, su mayor importancia está
en haber dirigido los talleres literarios de los años
80 en todo el país y ha arribado a una edad
en que se requiere de madurez para envejecer con dignidad,
como escritor comprometido con la literatura de su
país.
Ha comenzado a sufrir del mal
de Parkinson, que ha disminuido sus facultades físicas,
dificultando sus movimientos.