LEOPOLDO
IZQUIETA PEREZ
FUNDADOR DEL INSTITUTO DE HIGIENE.- Nació en
Guayaquil el 15 de Noviembre de 1.879 y fueron sus
padres legítimos Bernardo Izquieta y Fernández.,
Jefe de la Aduana de Guayaquil fallecido en 1.880
y Rosario Pérez Antepara, guayaquileños.
Huérfano de padre a
temprana edad, ingresó al colegio de don Tomás
Martínez y cursó la secundaria en el
San Vicente del Guayas, descollando en ambos planteles
como uno de los mejores alumnos especialmente en matemáticas
y se graduó de Bachiller el 27 de Agosto de
1.897 en la mayor pobreza, pues su madre, quien habitaba
un chalet en Ciudavieja, había perdido todos
sus bienes durante el Incendio Grande del 5 al de
Octubre del año anterior.
Mientras tanto, desde el 96,
era miembro fundador del Círculo de Instrucción
Libre y el 97 fue del Juan Montalvo “donde nadie
osaba pronunciar en su presencia una palabra impropia,
dada su acostumbrada seriedad, que le hacía
aparecer como de mayor edad”.
En 1.898 se matriculó
en la facultad de Medicina y al año siguiente
fue designado Amanuence de la Universidad, desempeñándose
hasta 1.901. Era un excelente alumno que se hacía
notar por la bondad de su carácter y una eterna
sonrisa en el rostro y que se daba tiempo para ejercer
la Vicepresidencia del Círculo de Instrucción
libre y publicar artículos científicos
en el Boletín de la Sociedad Médico
Quirúrgica del Guayas como el titulado “Acceso
Hepático”. Liberal por convencimiento
y carácter, “abrasó el ideario
y su celo que traduce las más hondas emociones
de la conciencia respetuosa del derecho de los demás”.
En 1.899 fue Vocal de la Asociación
Escuela de Medicina. En 1.900 publicó “Carbunco”
y “Un caso de Histerectomía abdominal
supravaginal”. Entre 1.901 y el 3 presidió
la Escuela de Medicina y ascendió a Bibliotecario
de la Universidad, laborando allí siete años,
hasta 1.907.
Entre 1.902 y el 3 fue Presidente
de la Junta Patriótica de Guayaquil. En 1.903
dio a la Luz su artículo “Profilaxis
internacional de la Peste Bubónica”.
En 1.905 obtuvo la Licenciatura en medicina con la
máxima nota de cinco A y el 8 de Diciembre
se graduó de Doctor.
En 1.906 comenzó a dictar
la cátedra de Física en el Colegio Vicente
Rocafuerte y dirigió el Boletín de la
Sociedad Médico Quirúrgica del Guayas
donde insertó su artículo sobre “Reglamentación
profiláctica de la Prostitución”
dándose a conocer como médico salubrista.
En 1.907 fue designado Médico
del Hospital General de la ciudad. “Su paso
diario por el mencionado centro de salud dejó
huellas indelebles pues de 8 a 12 de la mañana
visitaba su Sala y el examen minucioso de los pacientes,
antes las miradas de sus alumnos de Clínica
Interna, lo avisoraba como un profesional a carta
cabal.
Atento y hasta paternal, pues
les hacía caer en cuenta con cariño
de los síntomas, para que aprendieran los secretos
de la medicina. Ese año fue Consejero Municipal
de Guayaquil.
Para la movilización
nacional decretada en 1.910 contra el Perú,
viajó a la provincia de El Oro como médico
de Campaña en la Segunda Sección de
La Cruz Roja, con el grado de Mayor asimilado. En
1.913 asistió a la quinta Conferencia Sanitaria
Panamericana celebrada en Lima. El 14 nuevamente fue
electo consejero Municipal, desempeñando la
comisión de Educación. El 15 ocupó
una de las secretarías del I Congreso Médico
Nacional celebrado en Guayaquil y comenzó a
dictar la cátedra de Terapéutica y Materia
Médica en la Universidad. El 18 estuvo entre
los fundadores de la Sociedad de Puericultura y al
abrirse la Casa Cuna colaboró con una crecida
suma.
En 1.924 fue ascendido a Subdecano
de la facultad de Medicina y electo Vicepresidente
de la Médico Quirúrgica del Guayas.
El 25 fue Vicepresidente de la Sociedad Protectora
de la Infancia y trabajó gratuitamente en el
Hospital León Becerra.
Al triunfar la revolución
del 9 de Julio de 1.925 le fue ofrecida una de las
Vocalías en la I Junta de Gobierno pero se
excusó. El 27 fue designado por tercera ocasión
Consejero Municipal y ocupó la Vicepresidencia
de la Municipalidad de Guayaquil. El 28 fue Presidente
y concluyó las obras de construcción
del Palacio Municipal “que se levanta desafiante
al tiempo mostrando la huella de sus constructores”.
Igualmente proyectó y construyó el parque
de la plaza de la Victoria, publicó un Informe
y un Manifiesto dando cuentas de su gestión
y ocupó el Decanato de la Facultad de Medicina.
En 1.931 fue lanzada su candidatura
para ocupar el rectorado de la Universidad pero a
última hora en el paraninfo, su Jefe de Campaña
se postulo a sí mismo, alcanzó mayoría
y salió electo, demostrando que su ambición
era mayor que toda consideración y respeto
humano. Izquieta ni siquiera se inmutó pero
a la salida dijo “El hombre verdaderamente honrado
no se altera por nada” y bajó con mucha
dignidad las gradas, recibiendo el caluroso aplauso
de sus partidarios. Ese año comenzó
a dictar la cátedra de Fisiología y
lo hizo hasta 1.937 que se jubiló.
El 32 construyó una
elegante mansión de cemento armado y dos pisos
altos sobre el terreno familiar, pues era ordenado
y ahorrativo en el manejo del dinero. Hacía
mucha vida de club, asistía al Metropolitano
y al de la Unión invariablemente una o dos
a la semana.
El 33 solicitó al Presidente
del Perú General Oscar Benavídes, la
inmediata libertad del líder aprista Víctor
Raúl Haya de la Torre y de otros distinguidos
intelectuales peruanos.
El Partido Liberal Radical
lo presentó de candidato para Diputado por
el Guayas y salió electo, al mismo tiempo que
triunfaba para la presidencia de la República
el conservador Neptalí Bonifáz Ascázubi.
Pronto se inició en la Costa la propaganda
antibonifacista debido a su discutida nacionalidad.
Izquieta tenía resuelto no concurrir al Congreso
en razón de su amistad con Bonifáz pues
no quería votar en su contra, pero éste
le invitó por telegrama que hizo público.
Izquieta le contestó
“En caso de concurrir al Parlamento deberá
entenderse que mi voto le será desfavorable:
sin embargo de ello, Bonifáz insistió
en carta pública que en su parte medular decía:
“En mi despreocupada juventud fui peruano”
(había nacido en la legación peruana
en Quito y era hijo del secretario del Ministro peruano
y de madre quiteña) pero ésta cándida
declaración le perdió pues los legisladores
de la costa plantearon su inmediata descalificación
aún a riesgo de llegarse a una guerra civil,
que en efecto se produjo y ha pasado a la historia
con el nombre de “La Guerra de los cuatro días”.
Superada la crisis política
se llamó a nuevas elecciones y triunfó
el candidato liberal Juan de Dios Martínez
Mera, que le confió el Ministerio de Educación.
Era en esos días un líder cívico
y se enamoró de Eloísa Chiriboga Navarro
de Quito y hasta pensaron en contraer matrimonio,
pero finalmente se distanciaron, cuando renunció
su cartera durante la pugna del ejecutivo con el Congreso.
Nuevamente en Guayaquil reasumió
su cátedra y fue insultado soezmente en una
hoja volante anónima que circuló en
la Vieja Casona el 19 de Junio de 1.934, sus sobrinos
Carlos y José publicaron al otro día
en e1 diario “El Universo”, el siguiente
remitido: Deseamos conocer el nombre del universitario
que ha redactado o se haga responsable de la hoja
que ayer tarde apareció en la Universidad insultando
al Profesor Dr. Leopoldo Izquieta Pérez. Esperamos
que no sea un cobarde y se dirija a cualquiera de
los suscritos. Carlos Manrique Izquieta y José
Manrique Izquieta. Por esa época había
adquirido a sus sobrinas las Rendón Izquieta
la extensa propiedad de madera que había sido
de Carlos Rendón Pérez, ubicada en la
calle P. Ycaza, que tenía tres frentes e iba
de una cuadra a otra, entre Pedro Carbo y General
Córdova, donde instaló su consultorio.
El 35 se unificaron los grupos
arroyistas y baqueristas y en la nueva Junta Suprema
fue electo tercer vocal principal.
A principios de 1.937 ocupó
la Dirección General de Sanidad tras lograr
que dichas oficinas fueran transferidas a Guayaquil
y fue Consejero Municipal por cuarta ocasión.
El 17 de Agosto de 1.938 se creó a su instancia
el Instituto Nacional de Higiene en Guayaquil (1)
para realizar el control de los productos médicos
y de los laboratorios del país.
Por esos días fue electo
por el Presidente Interino Manuel María Borrero
para el desempeño por segunda ocasión
del Ministerio de Educación, que ocupó
durante ese gobierno hasta 1.939, previa licencia
en la Sanidad, a cuya Dirección volvió,
iniciando las obras del edificio del Instituto con
un préstamo que garantizó personalmente
y ahorrando hasta el último centavo y habiéndosele
preguntado en 1.942 cómo había podido
culminar tan importante proyecto, contestó
“Lo hice con mi cajita de lata donde suelo guardar
el dinero, depositando allí lo que me tocaba
robar”. Por ello, la obra lleva su ilustre nombre.
El 1.940 entró en polémica
con el Ministro de Gobierno Aurelio Aguilar Vásquez,
para que no trasladen la sede del Instituto a Quito.
Entre el 41 y el 42 ocupó la presidencia de
la Sociedad de Puericultura y recibió el homenaje
de la Sociedad Médico Quirúrgica del
Guayas. El 42 asistió como Delegado del Ecuador
a la Conferencia Sanitaria Panamericana reunida en
Washington y de regreso “devolvió cinco
dólares a las arcas del Estado, que le habían
sobrado de los viáticos, con las siguientes
palabras: “lo que a uno no le pertenece debe
ser devuelto a su dueño” Entonces dejó
de asistir al Hospital General después de treinticinco
años de servicio ininterrumpidos.
A raíz de la revolución
del 28 de Mayo de 1.944 “fatigado, se retiró
a la vida privada después de siete años
de conducir la Sanidad, .acaso tocado ya por la enfermedad;
pero conservó sus preocupaciones patrióticas
y vivió inquieto ante todo problema nacional,
dada su aguda sensibilidad cívica y su amor
a las instituciones republicanas”.
En 1.945 fue Director Supremo
del Partido Liberal Radical y quiso terciar en las
elecciones de Alcalde de Guayaquil contra el socialista
Antonio Mata Martínez y el populista Rafael
Mendoza Avilés quien finalmente triunfó.
El 47 comenzó a sentir
fuertes molestias en la próstata y supo enseguida
que se trataba de un cáncer; sin embargo “empezó
el momento final resignado y hasta estoico, sin pronunciar
una queja, sin lamentos, sabiendo que se iba aproximando
al fin de su jornada terrenal. La Municipalidad le
declaró el Mejor Ciudadano de Guayaquil, concurrió
el 9 de Octubre a la Sesión Solemne y recibió
la Medalla y el Diploma. Fue su último triunfo.
A principios del 48 sufrió
un notable deterioro en su salud a consecuencia de
una metástasis pulmonar y guardó cama.
La noche del 4 de Abril su sobrino Pepe que le cuidaba,
le preguntó porqué se hallaba intranquilo,
como desasosegado y le respondió “No
te preocupes, que todo se resuelve solo”. Falleció
el día lunes 5 de Abril, a la seis de la tarde,
de solo 68 años de edad, con la mirada tranquila,
la faz reposada.
Circunspecto, pulcro y elegantísimo
en el vestir, invariablemente usaba unos impertinentes
sostenidos por una cinta de seda negra. De andar sereno,
hablar reposado, movimiento rápido y alegre
fisonomía, pues jamás le abandonaba
una agradable sonrisa; pero lo más notables
de su persona eran los bellísimos ojos color
de miel tirando a verdes melados se decía entonces,
únicos en la ciudad.
Fue un clubman e influyó
muchísimo en sus conciudadanos pues tuvo carismas
y logró formar numerosos discípulos
en Salubridad, enviándoles becados a los Estados
Unidos con la ayuda económica de la Misión
Rockefeller, de manera que creó en el país
esta especialidad Médica.
“Por su discurrir analítico
como médico distinguíase en sus observaciones
nada retóricas y de talento poco común”.
De joven había estado de novio con Sara Arrarte
Crosbyy, que falleció en 1.913 a causa de un
cólico miserere (entonces la apendicitis no
se operaba) y tal fue el impacto que le causó
su muerte, que juró de por vida guardar su
romántico recuerdo, como efectivamente lo hizo,
manteniendo el retrato de la amada encima del velador
y de su escritorio.
De estatura mediana, tez blanca
rosada, pelo negro aunque calvo desde la mediana edad.
Sagaz, honorable y rectilíneo, delicadísimo
con el manejo de los fondos públicos, científicos
y humanitarios.
De carácter suave y
exquisito y de modestia rosa tropical que dejaba sentir
sus palabras convincentes. Su porte social iba más
allá de los límites de la etiqueta y
su elegancia era proverbial aún en Quito, pues
vestía con lujo y fue de los últimos
caballeros ecuatorianos en usar polainas blancas y
guantes de cabritilla gris cuando concurría
a fiestas o a ceremonias de cumplimiento sociales.
Finalmente, como dato explícito,
era fama que jamás negaba sus servicios gratuitos
a los pobres, ni de noche ni de día. Muchas
veces tuvo que salir en las madrugadas y con lluvia,
a la Quinta Pareja, para atender un parto difícil
pues era época en que no existían todavía
las especializaciones y se esperaba de los médicos
que hasta supieren partear.
(1) El 22 de Abril de 1.937,
siendo encargado del Mando supremo de la República
el ingeniero Federico Páez, se expidió
un Decreto que establecía la obligación
de obtener una “Patente” para la elaboración
y venta de productos químicos y farmacéuticos
en el país, encargando el control de tal función
al Instituto Nacional de Previsión Social,
al que se autorizó a fundar los laboratorios
necesarios para el control, análisis y estudios
que demandaren dicho dictamen.
El Doctor Leopoldo Izquieta
Pérez desempeñaba el cargo de Director
General de Sanidad y objetó el citado Decreto
por cuanto el Instituto de Previsión nada tenia
que hacer en el ámbito sanitario, pues el estudio
de los productos químicos y especialidades
farmacéuticas, su análisis y control,
eran funciones netamente sanitarias, debiendo por
consiguiente estar a cargo de la Dirección
General de Sanidad.
El Mandatario acogió
la objeción y el 17 de Agosto dictó
un Decreto modificatorio del anterior mediante el
cual encargaba a la Dirección General de Sanidad,
según proforma presentada por su Director,
el Registro y Control de Especialidades Farmacéuticas
y Medicamentos en general, incluyendo Artículos
de tocador a los cuales se atribuyeran propiedades
terapéuticas.
Para financiar el cumplimiento
de este cometido que incluía la instalación
de un laboratorio, el Gobierno creó impuestos
y tasas sobre dichos análisis, confiando también
su recaudación, manejo o inversión a
la misma Dirección General de Sanidad, con
carácter de RENTAS DESCENTRALIZADAS. La indeclinable
rectitud del Doctor Izquieta Pérez en la recaudación
de los impuestos y tasas establecidas en el anterior
Decreto y en el cuidado de los fondos provenientes,
hizo que en 1.939 se dispusiese ya de una cantidad
apreciable para iniciar la construcción del
Laboratorio que ordenaba la Ley.
Mas adelante, sin embargo,
esta cantidad resultó insuficiente, por lo
cual el doctor Inquieta Pérez comprometió
su crédito personal con una institución
bancaria, obteniendo un préstamo de S/. 120.000
para llevar adelante la obra.
La mentalidad avanzada y el
afán patriótico de servicio del doctor
Izquieta Pérez hicieron que desde su inicio,
mirara el laboratorio a construirse como un INSTITUTO
DE INVESTIGACIÓN al servicio de la salud Pública
del país y no solamente como laboratorio de
análisis y control de medicinas. En ese sentido
dirigió todas sus entregas.
Buscó asesoramiento técnico, y tuvo
conferencias con diversas fundaciones internacionales
de Salud Pública, púsose en contacto
con el doctor Eugenio Suárez, distinguido salubrista,
fundador y Director del Instituto Bacteriológico
de Chile de paso en Guayaquil por aquellos días
y quien informado por el doctor Izquieta, hizo elaborar
por arquitectos chilenos y envió los planos
que sirvieron de base para la edificación del
primer cuerpo del Instituto. Al mismo tiempo sostenía
conversaciones con el doctor D. Long, Comisionado
Viajero de la Oficina Sanitaria Panamericana, quien
consiguió que esta Organización se interesara
en el proyecto y muy especialmente consiguió
de la Fundación Rockefeller una ayuda que fue
decisiva.
Por los últimos meses
de 1.940, la edificación estaba al terminarse
en los mismos terrenos que ocupaba el antiguo laboratorio
de sanidad (antes Lazareto de Fiebre Amarilla, donde
había hecho importantes investigaciones el
sabio japonés Hydeyo Noguchi) terrenos ampliados
luego por la Junta de Beneficencia de Guayaquil, propietaria
de ellos. En estas condiciones la Fundación
Rockefeller envió al doctor Lewis W. Mackett,
quien concretó la ayuda ofrecida por esta institución
de la siguiente manera:
a) Suministro de equipo básico
para los laboratorios por una suma de 30.000 dolares.
b) Pago de honorarios por 2
años a un especialista en Salud Pública
para que se encargara de la organización del
Instituto que se estaba formando. Para este cargo
fue escogido el doctor Atilio Macchiavello Varas,
reputado investigador chileno, doctorado en Salud
Pública en la Universidad de Harvard.
c) Concesión de becas
para especialización de profesionales ecuatorianos
en el exterior, siendo una de ellas para la persona
que debiera ocupar la Dirección del Instituto
luego del periodo de organización. Para esta
última, fue designado por el doctor Izquieta,
el joven doctor Juan A. Montalvan Cornejo, médico
que había demostrado especial devocación
por la Salud Pública, colaborando estrechamente
en la Dirección General de Sanidad y compartiendo
con el doctor Izquieta sus inquietudes y desvelos.
Posteriormente y de acuerdo
con este programa de adiestramiento en Salud Pública,
viajaron becados a los Estados Unidos los doctores
Roberto Nevárez Vasquez, Vicente Mosquera Ferrés,
José Crusellas Ventura, Luis Fernando Gómez
Lince y Daniel Uriguen Bravo y al Uruguay viajó
a seguir un curso de bacteriología entérica
el doctor Clodoveo Alcívar Zevallos.
d) Subvención para el
Instituto por el valor de $120.000 en el primer año
de funcionamiento, con el compromiso por parte del
Gobierno del Ecuador de aportar en el mismo año,
igual suma; en los años subsiguientes la fundación
iría disminuyendo dicha asignación en
un 20% anual mientras aumentaría la del Gobierno
en el mismo porcentaje, de modo que al cabo de 5 años
acabaría la ayuda otorgada por la Fundación
Rockefeller, como en efecto sucedió.
En los primeros meses del año
1.941, estando ya terminada la edificación
de lo que es ahora el Pabellón Norte o Principal
del Instituto, fueron trasladados al nuevo local el
laboratorio de la Sanidad que funcionaba en el Lazareto
de peste y el laboratorio de Ratas y Pulgas también
relacionados a la Campaña Antipestosa y que
funcionaba en el llamado Corralón de la Sanidad
de la Avenida Olmedo.
El 23 de Octubre, en le registro
Oficial No. 348, siendo Presidente de la República
el doctor Carlos A. Arroyo del Río, se promulgó
la LEY DE CREACIÓN DEL INSTITUTO NACIONAL DE
HIGIENE, al que se le señalaba las siguientes
atribuciones.
“A.- CIENTIFICAS: En
el terreno de la bacteriología, parasitología,
epidemiología, patología humana y animal,
y ciencias afines relacionadas con la biología
y medicina sanitaria”.
“B.- SANITARIAS: De orientación,
control técnico de las campañas que
emprenda la Dirección General Sanidad, de diagnóstico
aplicado a las enfermedades transmisibles, de análisis
de control bramatológico, de aguas, de especialidades
farmacéuticas y productos biológicos,
y otros destinados al diagnóstico, prevención
y curación de enfermedades especiales y contagiosas”.
“C.- EDUCACIONALES: De
preparación de personal técnico sanitario,
cooperación a la enseñanza superior
de la Higiene y ramas afines, divulgación y
propaganda en materia de higiene”.
“D.- COMERCIALES: De
preparación y venta a bajo costo de los productos
que elabore, cuando sean de utilidad para la conservación
y protección de la salud Pública”.
Creado en virtud de la anterior
Ley y materializado en el bello edificio recién
construido, cuyos laboratorios comenzaban a recibir
los diversos equipos enviados por la Fundación
Rockefeller, había nacido el Instituto de investigaciones
al servicio de la Salud Pública, que la mentalidad
progresista del doctor Leopoldo Izquieta Pérez
concibió.
DESENVOLVIMIENTO
Una vez creado el Instituto
y de acuerdo con el convenio de ayuda con la Fundación
Rockefeller, fue contratado por 2 años como
Director Organizador, el doctor Atilio Macchiavello
Varas, quien asumió el cargo en Noviembre de
1.941, dedicándose desde el comienzo con gran
actividad, a la organización inicial del Instituto.
En ese momento solamente existían en funcionamiento
el laboratorio de Peste a cargo del doctor Clodoveo
Alcívar Zevallos y el de Ratas y Pulgas también
para control de la Peste, de modo que el director
Organizador planificó la división del
Instituto en Departamentos y luego hubo de dedicarse
a formular los pedidos del instrumental, vidriería,
reactivos, etc. para su debido equipamiento y trabajo.
Mientras este equipo estaba en viaje ya el Instituto
comenzaba a rendir servicios a la salud pública,
habiéndose hecho un estudio epidemiológico
muy importante con motivo de la epidemia de tifoidea
que Guayaquil en los primeros meses de 1.942; hizo
después el doctor Macchiavello importantes
trabajos científicos en el campo de las Rickettsiosis,
tifus exantemático clásico, Tifo murino,
tracoma y el de la peste bubónica.
Durante el año de 1.942,
solamente funcionaron 4 laboratorios o Departamentos,
a saber:
El de Bacteriología
e inmunología a cargo del doctor Clodoveo Alcívar,
que comenzó a trabajar activamente en bacteriología
entérica, en especial Salmonellas y Shigellas,
efectuándose por primera vez en Guayaquil el
control sistemático de los manipuladores de
alimentos.
El departamento de Patología
Tropical a cargo del Doctor Juan Montalvan Cornejo
también Sub-director del Instituto, al que
se agregó la sección Entomología
a cargo del ilustre Doctor Francisco Campos Rivadeneira
y el Departamento de Elaboración de Vacunas
Antivariólica a cargo del Doctor Víctor
Castañeda Auz.
El laboratorio de BCG a cargo
del doctor Jorge Higgins Jaramillo, que venía
realizando estudios en el Instituto Pasteur de París.
Durante ese año se afianzó
y amplió la ayuda de la Fundación Rockefeller
pues a la primitiva acordada, se añadió
una contribución especial para las campañas
contra las grandes endemias que preocupaban en aquel
entonces a los salubristas: Paludismo, anquilostomiasis
y fiebre amarilla selvática.
También durante ese año se recibió
la mayor parte del equipo enviando por la fundación
Rockefeller.
En el año de 1.943,
con el equipo recién recibido, se añade
a los laboratorios que venían funcionando,
los siguientes departamentos:
Departamentos de Elaboración
de Vacuna Antivariólica a cargo del doctor
Víctor Castañeda Auz, departamento de
Química y Bromatología a cargo del doctor
José Crusellas Ventura, que se encargaría
de los análisis para inscripción y control
de especialidades farmacéuticas y cosméticos
y del control bromatológico.
Departamento de Patología
y Diagnóstico a cargo del doctor Vicente Mosquera
Ferrés; departamento de Patología Tropical
a cargo del doctor Julio Alvarez Crespo, departamento
de Esterilización y preparación de Medios
de Cultivo a cargo del señor Alejandro Cabrera
F.
Ese año se obtuvo un
aporte especial del naciente Servicio Cooperativo
Interamericano de Salud Pública, para la ampliación
del pabellón central del edificio dedicado
a Auditorium, Biblioteca, Sala de Demostración
para adiestramiento de personal y 2 laboratorios complementarios.
El 2 de diciembre de 1.943,
fecha en que se celebraba el Día Panamericano
de la Salud, fue inaugurado oficialmente el Instituto
Nacional de Higiene, con la asistencia de distinguidas
personalidades. El doctor Leopoldo Chávez,
ministro de Previsión Social y Sanidad, a nombre
del Gobierno Nacional, puso de relieve el mérito
de la obra efectuada por el fundador del instituto,
le rindió homenaje de reconocimiento e impuso
la condecoración Nacional AL MERITO a los doctores
L. W. Hackett y J. L. Hydrick de la Fundación
Rockefeller, al doctor Atilio Macchiavello y al señor
Carlos Julio Arosemena Tola, Gerente del Banco de
Descuento, que había prestado decidido apoyo
económico en la construcción del edificio.
En diciembre de 1.943 terminaba
el contrato del Director Organizador doctor Macchiavello,
pero a solicitud del doctor Izquieta Pérez,
fue éste prolongado por la Fundación
Rockefeller, por un año más.
Habiendo retornado al país
el doctor Juan Antonio Montalván Cornejo, después
de haber terminado sus estudios y recibido el Título
de Master en Salud Pública, de la Escuela de
Higiene y Salud Pública de la Universidad de
Johns Hopkins, fue nombrado Director del Instituto,
tomando posesión del cargo el 24 de Mayo de
1.944; pero a los pocos días, ocurrieron cambios
en el orden político que alteraron el normal
desenvolvimiento del servicio Sanitario Nacional y
por ende del Instituto.
Por razones de orden personal
el doctor Leopoldo Izquieta Pérez se excusó
de seguir frente a la Dirección de Sanidad.
El nuevo Gobierno aceptó la excusa pero en
acto de reconocimiento a la trascendental labor por
él desarrollada, acordó denominar con
su nombre al Instituto que él había
creado, que en delante se llamaría INSTITUTO
NACIONAL DE HIGIENE “LEOPOLDO IZQUIETA PEREZ”.
El doctor Juan A. Montalván
fue requerido para ocupar la Dirección General
de Sanidad teniendo que dejar el Instituto, cuya Dirección
ocupó el doctor Clodoveo Alcívar Zevallos.
Durante este año se reincorporaron los 2 becarios
de la Fundación Rockefeller, doctores Luis
Fernando Gómez Lince y Daniel Urigüen
Bravo que venían de cumplir estudios de especialización
en Salud Pública en los Estados Unidos, el
primero con dedicación especial a Laboratorios
de Salud Pública y el segundo a la Epidemiología
en la Universidad Johns Hopkins, donde también
obtuviera el Título de Master en Salud Pública.
Con la colaboración de tan distinguidos becarios
se organizaron el Departamento de Diagnóstico
cuya jefatura fue entregada al Doctor Gómez
Lince y de Epidemiología al doctor Urigüen
y comenzó a editarse la Revista Ecuatoriana
de Higiene y Medicina Tropical, órgano publicitario
de la Institución.
E1 15 de Noviembre de 1.944
con motivo de celebrar su natalicio del doctor Leopoldo
Izquieta Pérez, se reunió el Consejo
Técnico del Instituto y resolvió por
unanimidad que en adelante, todos los años
en esa fecha, se celebre el día Patronal del
Instituto. Estas festividades debían ser de
diversa índole pero incluyendo siempre una
sesión Solemne en la que el Director presente
un informe global de los trabajos efectuados durante
el año.
Habiendo terminado la prórroga
de su contrato, y siendo requerido por la Oficina
Sanitaria Panamericana para reanudar sus interrumpidas
funciones, se separó el doctor Atilio Macchiavello
en Diciembre de 1.944. En reconocimiento de su fecunda
obra se impuso su nombre al Auditorium del Instituto.
En mayo de 1.945 fue nombrado
Director General de Sanidad el doctor Roberto Nevárez
Vásquez, y asumió nuevamente la dirección
del Instituto el doctor Juan A. Montalván.