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DAVID LEDESMA VASQUEZ
POETA.- Nació en Guayaquil el 17 de Diciembre de 1.934. Fueron sus padres legítimos el Dr. David Alberto Ledesma Véles, abogado y Ministro Juez de la Corte Superior de Justicia de Guayaquil a quien conocí y traté; y Carmen Lucía Vásquez Loor, nacidos en Portoviejo, quienes vivían en una cómoda villa del barrio del Centenario.

Realizó sus primeros estudios con una profesora privada, quien se admiró del extenso vocabulario que tenía el niño y empezó a anotarlo en un cuaderno; pasó al Colegio San José de La Salle, coleccionó estampillas, construyó en su dormitorio un teatro de aficionados para hacer de actor y el 46 comenzó la secundaria en el Colegio Nacional Vicente Rocafuerte.

José Guerra Castillo le ha descrito así: Cuando conocí a David contaba apenas catorce años. Era un muchachito delicado, de tez color perla, cabellos rizados muy obscuros, frente amplia, boca pequeña y un par de ojos enormes, afiebrados, indagando siempre, buscando sin encontrar. Fue al Hotel Ritz acompañado de una mujer opulenta, poeta y guapa: Morayma Ofir Carvajal, que había leído algo de sus primeras letras y quería mi opinión. Todavía me sorprendo que haya requerido de mis conocimientos. Morayma era amadora de jóvenes y David seguramente se sintió deslumbrado por todo lo que yo contaba sobre mi vida aventurera con gitanos, artistas y escritores. Tenía sus manos casi traslúcidas y sus dedos afilados, luego sus ojos profundos, rodeados de ojeras violetas sobre su cutis blanco pálido y su voz tan masculina, tan grave, tan en contraste con su figura delgada y frágil. De buenas a primera me contó que su padre lo había tenido seis meses recluido en una clínica de Lima para “curarlo de eso”. Entonces David todavía sabía reír mostrando sus dientecillos de conejo, muy blancos, a los que hacía de marco una boca de labios muy rojos y húmedos.

El 50 formó con Miguel Donoso Pareja, Francisco Pérez Febres Cordero, Javier Espinoza Zevallos y Fernando Cazon Vera la Asociación Literaria Ecuatoriana “ALJE” y publicó en el suplemento literario del diario La Nación su pequeño cuento “Soledad”. El 51, su poema “La Muerte del saltamontes” fue la revelación de los Juegos Florales del programa radial Vida Porteña.

Pepe agrega: Le volví a encontrar tres años después. Ya había regresado de Buenos Aires a donde sus padres lo llevaron dos años en su afán de curarlo de sus aficiones poéticas y de una excesiva sensibilidad que no era propia de un hombre, según palabras de su padre, quien siempre se refería a su otro hijo varón: el Teniente Hugo Ledesma Vásquez, fallecido trágicamente pero con gloria en acción militar durante la invasión peruana del 41 y convertido por ello en Héroe Nacional del Ecuador. El viaje de los Ledesma se había motivado en un infarto sufrido por el Doctor, tratado en una clínica de la capital argentina.

David era un inveterado asmático que se asfixiaba por las noches y comenzó a sufrir de insomnios. Su condición de pie plano le impidió realizar la conscripción como eran los deseos de su padre, con quien mantenía reiterados conflictos emocionales. Por eso salió del Colegio Vicente Rocafuerte y con el ánimo de huir se fue al hogar de su bella hermana mayor María Luisa, casada en Quito con su primo Alberto Barriga Ledesma, funcionario de la Cancillería.

“Ese año 53 fue indudablemente el más feliz de su existencia”. Pepe Guerra lo llevó a su Escuela de Arte Dramático donde conoció a Carlos Benavídes Vega a) Alvaro San Félix. Con Marco Barahona hijo y otros compañeros actuó en breves obras teatrales en la Sala de Actos del Colegio Salesiano y en las radionovelas que Pepe presentaba los domingos en la radio “La Voz de la Democracia” situada en la calle Caldas, donde formó grupo con los hermanos Lenín y Alicia de Janón, Julio del Campo, Julia Paz, Fanny Moncayo, Alvaro San Félix, Marina Barahona y Darío Almar. También brindó un recital en el Círculo Militar bajo los auspicios del Ateneo Ecuador que presidía Guillermo Bossano, presentado por el crítico Luis Cornejo Gaete.

“David era feliz declamando sus poemas ante un entusiasmado núcleo de artistas. El pintor José Antonio Guerrero, que le admiraba mucho, le hizo un hermoso retrato al carboncillo, donde aparecía con el torso desnudo y un par de alas. Años después, al preguntarle su amigo Guerra por él, David le contestó: Mi padre me cortó definitivamente las alas.

Y comentando sus poesías con otros jóvenes, el Profesor Cornejo Gaete lo animó a reunir unas cuantas que aparecieron en Julio con el título de “Cristal” en 20 pags. con versos influenciados por la obra de César Dávila Andrade a quien David admiraba sinceramente.

AQUAMARINA - fragmento.- // El mar borracho con su barba verde / tocando sus panderos encantados. / Y un marinero hermoso de coral y bronce / pastoreando las olas con sus manos. / Y Dios amable, sosegado y tierno, / dormitando una siesta bajo el agua. / El agua pura, catedral de espuma; / de espuma limpia, suave, subceleste / Y un ángel por la playa caminando / llevando las sandalias de rocío / atadas a la espalda tarareando... //

De estos comienzos es una poesía donde se aprecia otra influencia, la del gran bardo colombiano Porfirio Barba Jacob, cuando escribe: // El agua de violeta entre tus manos//

ESTUDIO PARA NARCISO // Y la tarde y sus piras infinitas... / quemando de amaranto tus cabellos./ Tranquilo tu, desnudo de ti mismo / para admirar el fondo de tu estanque: / Tu adormecida sed y tu cintura / de nácar- si se quiere- o de durazno. // Tu sexo de naranja sin estío. / Tu sangre ebria de sol. Y tu mirada / de áspid, de triangulo sin sombra. / Tu estatura de verano. / y el mar en verdes cópulas de espuma. // Debiera hacerte dique si eres río / Debiera hacerte red inconmovible / para el perfil etéreo de tu aliento. / Debiera no quebrarte el alba pura / pero tu voz se torna mi silencio... / y muero en ti. Y mueren mis gaviotas / Y el mar - desde tus labios imposibles - / me nombra en ti, me asedia con sus rosas / con cítaras y abismos y misterios. / Y caigo yo vencido. Y tu vencido / sin lámparas, sin diques, sin barreras / y pierden paz mi alma y mi sendero / Y Dios, de bruces, ante tí, se rinde. // que dedicó a Paul Valery. “Más tarde desdeñaría estos primeros poemas por considerarlos casi infantiles y sin embargo contenían el germen de su gran poesía, que con los años se tornaría desolada y agónica; pues, mientras más trataba de ser sencillamente impuro, homofílico, más se aferraba al torturante dilema”.

“Una intelectualidad bohemia, su agradable personalidad de sabio niño fugaz y la bondad de su generoso corazón hizo que muchas mujeres se fijaran en él. Mantuvo un romance platónico con una prima de Quito y la actriz Fanny Monayo lo protegió como si fuera su madre, bien es verdad que le ganaba en años”.

David, en cambio, no olvidaba a su progenitora, de quien decía que era una madre antológica, y reclamado por ella con insistencia, más por complacencia volvió a fines de año a Guayaquil y escribió

ARITMETICA, poesía desolada que dice así: // Me decían los chicos en la escuela: / Aprende la aritmética. / - David, estudia la aritmética... / - Tu no sabes aritmética. Eres tonto! / Me gritaba mi padre diariamente: / Estudia la aritmética, / aprende la aritmética!... / Si no sabes la tabla de sumar, / no irás al cine el domingo, / ni al carrousel, ni al foot-ball... / Hay que saber que dos y dos son cuatro / para poder vivir! / Me rogaba mi madre, entristecida: - / Aprende la aritmética, /estudia la aritmética; / si no sabes restar y dividir / no tendrás un futuro / ni dinero, ni casa, ni amigos, ni coche...// Y no aprendí las tablas de aritmética. / Ni he logrado el futuro, ni el coche, ni el amigo; / pero he tomado todos los dones de la vida, / gozándolos intensa y plenamente! //
El 54 formó parte del “Club Siete” con Ileana Espinel Cedeño, Gastón Hidalgo Ortega que se alcoholizó y falleció el 73, Sergio Román Armendáriz que para la dictadura de la Junta Militar de Gobierno se exilió en Costa Rica el. 63 y no ha vuelto, Carlos Benavídez Vega, a) Alvaro San Félix que también había regresado a Guayaquil y después trabajó por muchos años en la Radio Nacional del Estado en Quito, Carlos Abadíe Silva que se radicó definitivamente en los Estados Unidos y Miguel Donoso Pareja, que tras seis meses de prisión durante la dictadura militar del 63 - 66 , vivió largos años de exilio en México y recién volvió a Guayaquil en los 80. Estos dos últimos se separaron pronto del grupo que servía como taller de poesía los sábados de tarde en casa de la familia Espinel o en el Núcleo de la Casa de la Cultura, donde sus miembros leían sus poemas para discutirlos y corregirlos, porque la mayor parte eran gay. Ese año publicaron “Club Siete” en 96 pags. obra en colaboración, selección personal del grupo. Allí consta:

ARTE POETICA.- Soy un grito / que flota entre la niebla... / Vengo / desde lo oscuro de la carne... // De lo más limpio de la sangre subo / como una escala tenue / al infinito. // Soy un grito no más... / un grito ronco y solitario / como un aullido de una loba herida, o el fatal aletear de mil palomas / degolladas al filo de la luna. // Soy un grito, no más.. / Y bien pudiera / ser el grito común de cualquier hombre, / Porque en la inmensa soledad del mundo; / (en este mar sin límites ni rumbos) / ¡Soy una gota más que se deslíe! //

“David era inquieto y refinado más que delicado, vivía inmerso en la poesía y totalmente desadaptado de la realidad, tomando simplemente los dones de la vida, gozándola intensa y plenamente”. Trabajaba con los actores Paco y Elsie Villar en obra de Eugene O'Neil y con Enrique Wilford del Ruiz en teatro de Camus, Sartré, Lermontov y Cocteau. “Su voz hábil y plena de inflexiones poseía una admirable tesitura y cuando leía en la radio, las manos en los bolsillos y balanceando el cuerpo, ponía todo de sí, se transformaba, era otro”.
El 55 emprendió un largo viaje por el sur del continente. Primero estuvo en La Paz donde “su capacidad escénica, radiofónica y lírica le depararon merecidos triunfos”, tras lo cual avanzó a Santiago de Chile y a Buenos Aires. Bertha Singermann, al escucharle, se quedó encantada y le admiró desde entonces. Era un actor y recitador nato..

El 56 volvió, nuevamente trabajó en el elenco de teatro de José Guerra Castillo en Radio Atalaya, formado por Antonio Hanna, Alvaro San Félix, Sergio Román, Delia Garcés, Mercedes Mendoza, Cástula León, Darío Almar y dijo “Si algún día me caso lo haré con Ileana Espinel” su amiga y consejera de siempre, a quien acostumbraba sincerar su corazón. Por esos años editó en el diario “La Nación” algunos cuentos como “La garza en llamas”, “La semana perdida”, “El beso de la línea Nº 9”, “Historia de un puñal”, etc.

Pepe recuerda: Una tarde en la que yo había ido a casa de David, él me mostraba su colección de figuritas de vidrio, entre ellos había un pequeño unicornio. “Ves, soy como él, no hay otros tan solos como nosotros”. Una semana después encontré una preciosa lechucita de vidrio y la compré. Cuando se la entregué le dije: Para tu colección. Es el símbolo de la sabiduría. Me miró con tristeza: Mi padre rompió toda la colección. Dijo que ya tenía que ser hombre, quédatela tú que eres libre.

Después viajó a participar en el Concurso Poético Internacional convocado en Caracas por “Lírica Hispana” y logró la segunda Mención con el poemario “Gris”, que apareció en el Volumen No. 183 de esa Colección, en durísima competencia con 181 trabajos de España y América Latina, siendo el único hispanoamericano con premio, porque los demás fueron españoles. Los dos primeros poemas hablan claramente de su hastío de la vida.

CONOCIMIENTO DE LA MUERTE.- Fragmento.- // Lentamente nos vamos acabando / Con los cuellos lascados, con las medias / con los viejos zapatos, / la camisa / que arrancamos como una piel gastada, / lentamente nos vamos acabando. //

NADA ME PERTENECE.- Fragmento.- Soy apenas como el viajero que una noche toma en alquiler el cuarto de un hotel / Nada me pertenece / ni siquiera / esa cosa con pelos y sonrisa / que cuido y nutro como un cuerpo propio. //

Gris es un libro rico en vivencias líricas de una exactitud léxica sorprendente, con imágenes depuradas, sencillo y majestuoso a la vez y le mostró el gran poeta que era, por eso está considerado como lo mejor de lo suyo y al mismo tiempo como una obra maestra de la poesía ecuatoriana del siglo XX.

En Caracas vivió año y medio de su trabajo en el teatro y la radio. Hizo valiosas amistades. León de Grieff le comparó con Porfirio Barba Jacob, “pero este David Ledesma lo supera en fuerza dramática. Es extraordinario”.

El 59, mientras ejercía el cargo de director de las programaciones culturales y artísticas de la Cadena Radial Ecuatoriana CRE. se unió a la actriz Mercedes Mendoza ( mujer que lo amaba entrañablemente ) hija del primer actor cómico Toño Cajamarca y de la también actriz Meche Mendoza. El asunto fue una gran equivocación. El propio David confesó: “Lo hice para taparles la boca (refiriéndose a sus padres) vivo junto a una mujer, pero la estimo, no la amo. Al menos ya no dependo de mi padre”, y nació una niña que llevó a la villa de su madre a que la criara, dada la pobreza del ambiente en que vivía: un cuartucho interior de una vieja casa de vecindad, con sueldo escaso que apenas le alcanzaba, trabajando horas y horas como locutor e intérprete de novelas adaptadas de obras de Corin Tellado. Por eso, en opinión de Pepe, su genial amigo parecía un colibrí de fulgurantes colores, atado con una piola en un sórdido patio de vecindad.

El 60 se atrevió a editar su poemario “Los Días Sucios” que apareció con otras colaboraciones de Ileana Espinel y Sergio Román bajo el título de “Triangulo” en 73 pags.

El 7 de Agosto estableció con Sergio Román el programa radial “Aquí Cuba”, vocero oficial de la “Sociedad amigos de Cuba” para decir la verdad histórica de la revolución sin temor ni miseria (sic.). Los libretos eran de Román, colaboraban Germán Cobos y Otón Macias. Entonces David escribió versos políticos de gallarda belleza que le conferían un aliento auténticamente americano, a lo Walt Whitman..

CASTRO EN MANHATTAN.- // Los banqueros cerraron las ventanas; / había llegado un soplo de aire limpio. / Los hoteleros clausuraron sus puertas / el sol ardía exasperadamente. // Pero él llegó / pisó sencillamente / la tierra india de Manhattan / con sus botas de rudo guerrillero / Y desde su gran cárcel de hierro / la libertad lo miró como a un hijo. // ¡Qué tiene este hombre!/ se dijeron / ¿Cómo es posible que entre tan confiado / en la guarida misma de los lobos?/ Pero él miró todas las casas / con su mirada recta de varón: / dijo palabras tan duras y tan simples / que desde el polvo de los grandes montes / lo saludaron Lincoln y Walt Whitman. // ¿Qué sol es este? - se dijeron - / ¿Qué viento nuevo corre por la isla / contagiándolo todo? / ¿Qué rayo ha descendido? / ¡Oh Manhattan! / vieja isla / ha llegado tu día, /el hombre de Sierra Maestra / ha pisado tu suelo. // Un viento nuevo corre sobre los rascacielos / de la ciudad gris... / Un sol aunque más ardiente / quema las calles asfaltadas. / Un barbudo titán hiere tu tierra / para decir con su garganta enorme: / ¡América Latina reclama en pie / la Libertad que es tuya! //

Empero su situación íntima se tornaba cada vez más angustiosa y conflictiva y terminó por separarse amistosamente de su pareja, que volvió a Germán Cobos, amigo íntimo de David y a éste solo le quedó regresar con sus padres, como si nada hubiera pasado, pero no era así pues comenzó a beber. Nunca a sus horas de trabajo pero cuando llegaba a las diez u once de la noche ya estaba ebrio y buscaba en el parque del Centenario a cualquier transeúnte para saciar su carne y castigar su pobre alma. Escribió entonces poemas tan dolorosos como:

DISTINTO.- // El pájaro que tiene sólo un ala, / la naranja cuadrada / el -árbol tenso que tiene las raíces para arriba / y el caballo que galopa para atrás, / solo ellos me entienden. // Mis hermanos, mis diferentes que amo. / Y un día / distinto / sin pareja, / con ellos cavaré un hoyo muy negro / donde meterme con mi sombra a cuestas. // este poema fue encontrado inédito a su muerte.

A principios del 61 viajó a Cuba pero le pareció injusta y decepcionante la persecución que se realizaba en la isla contra los homosexuales. En Marzo le confesó a su madre que el sistema de gobierno cubano le había desencantado y no era lo que él había pensado; sin embargo, siguió haciendo el Programa radial aunque sin el interés inicial. Diariamente almorzaba con su madre, quien se desesperaba al ver su pobreza material y precario estado de salud, pues sufría de intensos dolores de oído a causa de una otitis supurante y ella, al ver que no aceptaba su ayuda, le confesó a José Guerra Castillo: Tengo horror de lo que puede pasar. Cada día está más desmejorado y triste, y era verdad pues estaba perdiendo el cabello, tenía la nariz afilada, había perdido peso, envejecía prematuramente en cuerpo y alma.

EN EL ESPEJO se expresó así.- // Yo estuve aquí, / desde hace años que muero y resucito. / Nadie me ve morir. / No me reconocen quienes creen que soy yo el que pregunto: / ¿Por donde pasa el bus? / ¿Me presta un fósforo? // Ceñido al sexo / a su materia oscura. / Comprando la cadena atormentada. / El labio / el alarido, / Y el mordisco. / Gimiendo por la sal de la entrepierna. / Yo estoy allí. / Yo soy David! //

Pepe ha manifestado que David amaba a un amigo. “Es mi aberración” le confesó en cierta ocasión y refiriéndose a dicho personaje llegó a escribir

ELEGIA.- Sangre pura con miel en las axilas.- Jean Aristeguieta.- // ¡Oh soledad completa de tu axila! / dulce tibieza del vellón tan suave / en donde nace - en un espasmo absorto - / tu desnudez más íntima. / Y la llama tan pálida que hiere tus pupilas / con esa lividez que es de otro mundo; / un mundo en donde - acaso -ya no existen / sino tus finas cejas perseguidas / por el viento de aroma - yodo y sangre - / en el país extraño de tu rostro. //

Para la Semana Santa sus padres viajaron a la villa en Salinas. David prometió reunirse con ellos. La noche del Miércoles bebió copiosamente con amigos y en la mañana del Jueves Santo 30 de Marzo, invitado a almorzar por Meche Mendoza y Germán Cobos con quienes seguía llevándose bien, “azotado por el virus de la melancolía del vacío y del inconformisrno esencial, por las dolencias físicas y somáticas que lo torturaban, sucumbió a la tentación y se ahorcó en el closet de su cuarto utilizando para el efecto una corbata amarilla”.

En el bolsillo de su camisa el Comisario de turno halló “El Poema Final” dedicado a su madre y a su hija testimonio desgarrador y tierno de quien tornaba a la soledad donde había, vivido con apetencia de muerte, para borrarse del paisaje, hacerse humo.

POEMA FINAL.- // De pronto, como cortado o incompleto / como un silencio nada más / desciendo / como una sequedad en la garganta / como una pausa en que vacila el aire / amor mío, amor mío ¿Qué cosa puedo darte? / tu me has dado tan solo tu presencia / tu sonrisa y a veces tu aliento / una proximidad y nada más / yo te regalo un muerto cuídalo bien es tuyo! // poema que Meche había hallado días antes en la Radio y leído con un mal presentimiento.

Su AUTORETRATO CON UNA PENA dice: // Este pobre David que nada pide / sino un poco de paz para vivir / una piedra pequeña en que apoyar / la cabeza cansada de palabras / y un centavo de sueño que permita / creer que todavía hay buena gente / este pobre David que nada pide...//

Quedaron sueltos “Cuatro poemas por Guatemala” que escribiera el 54, su poemario “La Corbata amarilla o la risa del ahorcado” con poesía sardónica compuesta entre el 54 y el 59 y que diera parcialmente a conocer, tres Relatos aparecidos en Suplementos dominicales, dos bellísimos Poemas en prosa lírica y quizá hasta un poemario que tenía anunciado bajo el título de “Cuba en el corazón” que nadie ha visto.

Su amiga Ileana Espinel recibió de la madre de David un copioso número de poemas llenos de imprecaciones a Dios y al diablo, muy baudelerianos, para entregarlos a Alejandro Carrión, quien escribió un estudio introductorio bellísimo, lo mejor que existe sobre la obra de David, para la edición que se había programado hacer en la imprenta de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, que por educación envió a los padres para su aprobación y éstos, motivados por absurdos prejuicios, se disgustaron muchísimo por las veladas referencias a la homofilia de David, al punto que María Luisa Ledesma de Barriga, que vivía en Quito, fue a la secretaría de la CCE y exigió la inmediata devolución del poemario, asestándole una cachetada a Carrión.

Nunca se sabrá a ciencia cierta cuántos otros poemas dejó David, pues sus padres se negaron sistemáticamente a darlos a la publicidad y hoy deben estar irremediablemente perdidos. Para colmos, la madre rompió las fotografías a fin de terminar con la fama de su hijo, a quien se tenía por poeta y por suicida, dos cualidades consideradas feas por entonces, y hasta llegó al extremo de disgustarse con Ileana, que ninguna participación había tenido en la confección del Prólogo, que años después apareció tímidamente incluido en las Obras Completas de Carrión publicadas por el Banco Central y que en una de sus partes dice: Están en este libro - se refiere a la obra final de David que jamás llegó a publicarse - algunos de los mejores poemas ecuatorianos de todos los tiempos, poemas insuperables en técnica y en auténtica emoción, los poemas más espantosos y envenenados que haya podido crear un poeta excelso, hundido en la más mortal e indigna desesperación de la espesa mugre del alma, en las aguas negras de las horas, cuando ya toda esperanza, la más ilusoria y absurda, ha sido cuidadosamente eliminada. En este libro, junto a la alta calidad lírica, a una plenitud de oficio que lo gradúa de poeta de primer rango se halla, lo que podríamos llamar, el primero, auténtico y brutal trasunto de la desesperación total surgida entre nosotros”.

El 62 apareció “Cuadernos de Orfeo” en 23 pags. con poesías del 59 en la editorial del Núcleo del Guayas, así como una “Antología General” impresa en Venezuela con poemas éditos e inéditos en 64 pags., que constituyó el sentido homenaje de sus amigos y admiradores de “Lírica Hiospana” de Caracas.

POR VATZLAV NIJINSKI.- Je en suis pas un sauteur, je suis un artiste,- Nijinski.- // Para decir cómo eres / sería imprescindible hablar de un pájaro: / de tal manera estaba / cerca de Dios su vuelo / que no se lo concibe / sino como flotando entre dos rayos. // En torno a él abría la pavana / su cima de espectrales melodías: / El vals lo atravesaba como un dardo. // Su limpio corazón de alado ciervo / ardía en altas llamas. Y su danza // era un terrible viento apasionado. // Había en su mirada siempre ausente / Trigales de misterio y en sus labios // la voz era un murmullo alusinado. // El arpa derramaba sus aceites / de músicas sombrías y de llanto. / desde su cabellera atormentada / hasta sus muslos de impecable atleta. / Y cuando el éxtasis del movimiento / transfiguraba su ligera planta, / se le veía cruzar - como en un cuento - / por un bosque de cítaras y flautas. // Vatzlav Nijinski se llamaba. Y era / trágico y dulce como las canciones / que cantan en las tardes de su tierra / las viejas campesinas que regresan / llevando un haz de leña en los hombros / y una pena suavísima en el alma. //

EL DIALOGO.- // Esta boca que te habla no es la mía. / Este rostro que miro no es el tuyo. / Ni esta risa es tu risa. Y sin embargo / presente estoy aunque me sienta lejos. // Ni tu ni yo. Posiblemente nadie / Y sin embargo / frente el uno del otro en este mundo donde somos extraños, sobre sitios / que nuestros cuerpos ya no reconocen! // No eres tu, ni soy yo; / pero me basto / para indagar el nombre / que te oculta. // Y esa luz, oh, - esa luz - / mágica, absorta / pura como el amanecer, / como la muerte, / que brillaba en el fondo de tus ojos / hace mil años de imposible ausencia! // Nadie habita estos cuerpos. Nadie dice / las palabras que rozan nuestras bocas. / Y sin embargo a media noche grito / este nombre / que sin ser cosa tuya, / ni cosa mía, / ni señal exacta / hace creer al fuego que me habita / que eres tú, / que soy yo, / y que existimos / en un país de blancas torres puras!

// POEMA,- // Ahora escribo un poema para tí. // Como quien habla en tus oídos digo: / las cosas más sencillas se revisten / de una absoluta luz, si tú las nombras. / Por ejemplo, si tu dices: - el día- / El día está de pie entre tus labios. / Si - ternura - comprendo la ternura / en su completa dimensión de espiga // Y si dices: - cansancio - hasta mis huesos / cae el cansancio tuyo y ya no escribo.- //

Tuvo poderosa, fuerza lírica y humana, seguro y penetrante ritmo, elegante y a la vez coloquial, con originalidad sardónica y creativa.