DAVID
LEDESMA VASQUEZ
POETA.- Nació en Guayaquil el 17 de Diciembre
de 1.934. Fueron sus padres legítimos el Dr.
David Alberto Ledesma Véles, abogado y Ministro
Juez de la Corte Superior de Justicia de Guayaquil
a quien conocí y traté; y Carmen Lucía
Vásquez Loor, nacidos en Portoviejo, quienes
vivían en una cómoda villa del barrio
del Centenario.
Realizó sus primeros
estudios con una profesora privada, quien se admiró
del extenso vocabulario que tenía el niño
y empezó a anotarlo en un cuaderno; pasó
al Colegio San José de La Salle, coleccionó
estampillas, construyó en su dormitorio un
teatro de aficionados para hacer de actor y el 46
comenzó la secundaria en el Colegio Nacional
Vicente Rocafuerte.
José Guerra Castillo
le ha descrito así: Cuando conocí a
David contaba apenas catorce años. Era un muchachito
delicado, de tez color perla, cabellos rizados muy
obscuros, frente amplia, boca pequeña y un
par de ojos enormes, afiebrados, indagando siempre,
buscando sin encontrar. Fue al Hotel Ritz acompañado
de una mujer opulenta, poeta y guapa: Morayma Ofir
Carvajal, que había leído algo de sus
primeras letras y quería mi opinión.
Todavía me sorprendo que haya requerido de
mis conocimientos. Morayma era amadora de jóvenes
y David seguramente se sintió deslumbrado por
todo lo que yo contaba sobre mi vida aventurera con
gitanos, artistas y escritores. Tenía sus manos
casi traslúcidas y sus dedos afilados, luego
sus ojos profundos, rodeados de ojeras violetas sobre
su cutis blanco pálido y su voz tan masculina,
tan grave, tan en contraste con su figura delgada
y frágil. De buenas a primera me contó
que su padre lo había tenido seis meses recluido
en una clínica de Lima para “curarlo
de eso”. Entonces David todavía sabía
reír mostrando sus dientecillos de conejo,
muy blancos, a los que hacía de marco una boca
de labios muy rojos y húmedos.
El 50 formó con Miguel
Donoso Pareja, Francisco Pérez Febres Cordero,
Javier Espinoza Zevallos y Fernando Cazon Vera la
Asociación Literaria Ecuatoriana “ALJE”
y publicó en el suplemento literario del diario
La Nación su pequeño cuento “Soledad”.
El 51, su poema “La Muerte del saltamontes”
fue la revelación de los Juegos Florales del
programa radial Vida Porteña.
Pepe agrega: Le volví
a encontrar tres años después. Ya había
regresado de Buenos Aires a donde sus padres lo llevaron
dos años en su afán de curarlo de sus
aficiones poéticas y de una excesiva sensibilidad
que no era propia de un hombre, según palabras
de su padre, quien siempre se refería a su
otro hijo varón: el Teniente Hugo Ledesma Vásquez,
fallecido trágicamente pero con gloria en acción
militar durante la invasión peruana del 41
y convertido por ello en Héroe Nacional del
Ecuador. El viaje de los Ledesma se había motivado
en un infarto sufrido por el Doctor, tratado en una
clínica de la capital argentina.
David era un inveterado asmático
que se asfixiaba por las noches y comenzó a
sufrir de insomnios. Su condición de pie plano
le impidió realizar la conscripción
como eran los deseos de su padre, con quien mantenía
reiterados conflictos emocionales. Por eso salió
del Colegio Vicente Rocafuerte y con el ánimo
de huir se fue al hogar de su bella hermana mayor
María Luisa, casada en Quito con su primo Alberto
Barriga Ledesma, funcionario de la Cancillería.
“Ese año 53 fue
indudablemente el más feliz de su existencia”.
Pepe Guerra lo llevó a su Escuela de Arte Dramático
donde conoció a Carlos Benavídes Vega
a) Alvaro San Félix. Con Marco Barahona hijo
y otros compañeros actuó en breves obras
teatrales en la Sala de Actos del Colegio Salesiano
y en las radionovelas que Pepe presentaba los domingos
en la radio “La Voz de la Democracia”
situada en la calle Caldas, donde formó grupo
con los hermanos Lenín y Alicia de Janón,
Julio del Campo, Julia Paz, Fanny Moncayo, Alvaro
San Félix, Marina Barahona y Darío Almar.
También brindó un recital en el Círculo
Militar bajo los auspicios del Ateneo Ecuador que
presidía Guillermo Bossano, presentado por
el crítico Luis Cornejo Gaete.
“David era feliz declamando
sus poemas ante un entusiasmado núcleo de artistas.
El pintor José Antonio Guerrero, que le admiraba
mucho, le hizo un hermoso retrato al carboncillo,
donde aparecía con el torso desnudo y un par
de alas. Años después, al preguntarle
su amigo Guerra por él, David le contestó:
Mi padre me cortó definitivamente las alas.
Y comentando sus poesías
con otros jóvenes, el Profesor Cornejo Gaete
lo animó a reunir unas cuantas que aparecieron
en Julio con el título de “Cristal”
en 20 pags. con versos influenciados por la obra de
César Dávila Andrade a quien David admiraba
sinceramente.
AQUAMARINA - fragmento.- //
El mar borracho con su barba verde / tocando sus panderos
encantados. / Y un marinero hermoso de coral y bronce
/ pastoreando las olas con sus manos. / Y Dios amable,
sosegado y tierno, / dormitando una siesta bajo el
agua. / El agua pura, catedral de espuma; / de espuma
limpia, suave, subceleste / Y un ángel por
la playa caminando / llevando las sandalias de rocío
/ atadas a la espalda tarareando... //
De estos comienzos es una poesía
donde se aprecia otra influencia, la del gran bardo
colombiano Porfirio Barba Jacob, cuando escribe: //
El agua de violeta entre tus manos//
ESTUDIO PARA NARCISO // Y la
tarde y sus piras infinitas... / quemando de amaranto
tus cabellos./ Tranquilo tu, desnudo de ti mismo /
para admirar el fondo de tu estanque: / Tu adormecida
sed y tu cintura / de nácar- si se quiere-
o de durazno. // Tu sexo de naranja sin estío.
/ Tu sangre ebria de sol. Y tu mirada / de áspid,
de triangulo sin sombra. / Tu estatura de verano.
/ y el mar en verdes cópulas de espuma. //
Debiera hacerte dique si eres río / Debiera
hacerte red inconmovible / para el perfil etéreo
de tu aliento. / Debiera no quebrarte el alba pura
/ pero tu voz se torna mi silencio... / y muero en
ti. Y mueren mis gaviotas / Y el mar - desde tus labios
imposibles - / me nombra en ti, me asedia con sus
rosas / con cítaras y abismos y misterios.
/ Y caigo yo vencido. Y tu vencido / sin lámparas,
sin diques, sin barreras / y pierden paz mi alma y
mi sendero / Y Dios, de bruces, ante tí, se
rinde. // que dedicó a Paul Valery. “Más
tarde desdeñaría estos primeros poemas
por considerarlos casi infantiles y sin embargo contenían
el germen de su gran poesía, que con los años
se tornaría desolada y agónica; pues,
mientras más trataba de ser sencillamente impuro,
homofílico, más se aferraba al torturante
dilema”.
“Una intelectualidad
bohemia, su agradable personalidad de sabio niño
fugaz y la bondad de su generoso corazón hizo
que muchas mujeres se fijaran en él. Mantuvo
un romance platónico con una prima de Quito
y la actriz Fanny Monayo lo protegió como si
fuera su madre, bien es verdad que le ganaba en años”.
David, en cambio, no olvidaba
a su progenitora, de quien decía que era una
madre antológica, y reclamado por ella con
insistencia, más por complacencia volvió
a fines de año a Guayaquil y escribió
ARITMETICA, poesía desolada
que dice así: // Me decían los chicos
en la escuela: / Aprende la aritmética. / -
David, estudia la aritmética... / - Tu no sabes
aritmética. Eres tonto! / Me gritaba mi padre
diariamente: / Estudia la aritmética, / aprende
la aritmética!... / Si no sabes la tabla de
sumar, / no irás al cine el domingo, / ni al
carrousel, ni al foot-ball... / Hay que saber que
dos y dos son cuatro / para poder vivir! / Me rogaba
mi madre, entristecida: - / Aprende la aritmética,
/estudia la aritmética; / si no sabes restar
y dividir / no tendrás un futuro / ni dinero,
ni casa, ni amigos, ni coche...// Y no aprendí
las tablas de aritmética. / Ni he logrado el
futuro, ni el coche, ni el amigo; / pero he tomado
todos los dones de la vida, / gozándolos intensa
y plenamente! //
El 54 formó parte del “Club Siete”
con Ileana Espinel Cedeño, Gastón Hidalgo
Ortega que se alcoholizó y falleció
el 73, Sergio Román Armendáriz que para
la dictadura de la Junta Militar de Gobierno se exilió
en Costa Rica el. 63 y no ha vuelto, Carlos Benavídez
Vega, a) Alvaro San Félix que también
había regresado a Guayaquil y después
trabajó por muchos años en la Radio
Nacional del Estado en Quito, Carlos Abadíe
Silva que se radicó definitivamente en los
Estados Unidos y Miguel Donoso Pareja, que tras seis
meses de prisión durante la dictadura militar
del 63 - 66 , vivió largos años de exilio
en México y recién volvió a Guayaquil
en los 80. Estos dos últimos se separaron pronto
del grupo que servía como taller de poesía
los sábados de tarde en casa de la familia
Espinel o en el Núcleo de la Casa de la Cultura,
donde sus miembros leían sus poemas para discutirlos
y corregirlos, porque la mayor parte eran gay. Ese
año publicaron “Club Siete” en
96 pags. obra en colaboración, selección
personal del grupo. Allí consta:
ARTE POETICA.- Soy un grito
/ que flota entre la niebla... / Vengo / desde lo
oscuro de la carne... // De lo más limpio de
la sangre subo / como una escala tenue / al infinito.
// Soy un grito no más... / un grito ronco
y solitario / como un aullido de una loba herida,
o el fatal aletear de mil palomas / degolladas al
filo de la luna. // Soy un grito, no más..
/ Y bien pudiera / ser el grito común de cualquier
hombre, / Porque en la inmensa soledad del mundo;
/ (en este mar sin límites ni rumbos) / ¡Soy
una gota más que se deslíe! //
“David era inquieto y
refinado más que delicado, vivía inmerso
en la poesía y totalmente desadaptado de la
realidad, tomando simplemente los dones de la vida,
gozándola intensa y plenamente”. Trabajaba
con los actores Paco y Elsie Villar en obra de Eugene
O'Neil y con Enrique Wilford del Ruiz en teatro de
Camus, Sartré, Lermontov y Cocteau. “Su
voz hábil y plena de inflexiones poseía
una admirable tesitura y cuando leía en la
radio, las manos en los bolsillos y balanceando el
cuerpo, ponía todo de sí, se transformaba,
era otro”.
El 55 emprendió un largo viaje por el sur del
continente. Primero estuvo en La Paz donde “su
capacidad escénica, radiofónica y lírica
le depararon merecidos triunfos”, tras lo cual
avanzó a Santiago de Chile y a Buenos Aires.
Bertha Singermann, al escucharle, se quedó
encantada y le admiró desde entonces. Era un
actor y recitador nato..
El 56 volvió, nuevamente
trabajó en el elenco de teatro de José
Guerra Castillo en Radio Atalaya, formado por Antonio
Hanna, Alvaro San Félix, Sergio Román,
Delia Garcés, Mercedes Mendoza, Cástula
León, Darío Almar y dijo “Si algún
día me caso lo haré con Ileana Espinel”
su amiga y consejera de siempre, a quien acostumbraba
sincerar su corazón. Por esos años editó
en el diario “La Nación” algunos
cuentos como “La garza en llamas”, “La
semana perdida”, “El beso de la línea
Nº 9”, “Historia de un puñal”,
etc.
Pepe recuerda: Una tarde en
la que yo había ido a casa de David, él
me mostraba su colección de figuritas de vidrio,
entre ellos había un pequeño unicornio.
“Ves, soy como él, no hay otros tan solos
como nosotros”. Una semana después encontré
una preciosa lechucita de vidrio y la compré.
Cuando se la entregué le dije: Para tu colección.
Es el símbolo de la sabiduría. Me miró
con tristeza: Mi padre rompió toda la colección.
Dijo que ya tenía que ser hombre, quédatela
tú que eres libre.
Después viajó
a participar en el Concurso Poético Internacional
convocado en Caracas por “Lírica Hispana”
y logró la segunda Mención con el poemario
“Gris”, que apareció en el Volumen
No. 183 de esa Colección, en durísima
competencia con 181 trabajos de España y América
Latina, siendo el único hispanoamericano con
premio, porque los demás fueron españoles.
Los dos primeros poemas hablan claramente de su hastío
de la vida.
CONOCIMIENTO DE LA MUERTE.-
Fragmento.- // Lentamente nos vamos acabando / Con
los cuellos lascados, con las medias / con los viejos
zapatos, / la camisa / que arrancamos como una piel
gastada, / lentamente nos vamos acabando. //
NADA ME PERTENECE.- Fragmento.-
Soy apenas como el viajero que una noche toma en alquiler
el cuarto de un hotel / Nada me pertenece / ni siquiera
/ esa cosa con pelos y sonrisa / que cuido y nutro
como un cuerpo propio. //
Gris es un libro rico en vivencias
líricas de una exactitud léxica sorprendente,
con imágenes depuradas, sencillo y majestuoso
a la vez y le mostró el gran poeta que era,
por eso está considerado como lo mejor de lo
suyo y al mismo tiempo como una obra maestra de la
poesía ecuatoriana del siglo XX.
En Caracas vivió año
y medio de su trabajo en el teatro y la radio. Hizo
valiosas amistades. León de Grieff le comparó
con Porfirio Barba Jacob, “pero este David Ledesma
lo supera en fuerza dramática. Es extraordinario”.
El 59, mientras ejercía
el cargo de director de las programaciones culturales
y artísticas de la Cadena Radial Ecuatoriana
CRE. se unió a la actriz Mercedes Mendoza (
mujer que lo amaba entrañablemente ) hija del
primer actor cómico Toño Cajamarca y
de la también actriz Meche Mendoza. El asunto
fue una gran equivocación. El propio David
confesó: “Lo hice para taparles la boca
(refiriéndose a sus padres) vivo junto a una
mujer, pero la estimo, no la amo. Al menos ya no dependo
de mi padre”, y nació una niña
que llevó a la villa de su madre a que la criara,
dada la pobreza del ambiente en que vivía:
un cuartucho interior de una vieja casa de vecindad,
con sueldo escaso que apenas le alcanzaba, trabajando
horas y horas como locutor e intérprete de
novelas adaptadas de obras de Corin Tellado. Por eso,
en opinión de Pepe, su genial amigo parecía
un colibrí de fulgurantes colores, atado con
una piola en un sórdido patio de vecindad.
El 60 se atrevió a editar
su poemario “Los Días Sucios” que
apareció con otras colaboraciones de Ileana
Espinel y Sergio Román bajo el título
de “Triangulo” en 73 pags.
El 7 de Agosto estableció
con Sergio Román el programa radial “Aquí
Cuba”, vocero oficial de la “Sociedad
amigos de Cuba” para decir la verdad histórica
de la revolución sin temor ni miseria (sic.).
Los libretos eran de Román, colaboraban Germán
Cobos y Otón Macias. Entonces David escribió
versos políticos de gallarda belleza que le
conferían un aliento auténticamente
americano, a lo Walt Whitman..
CASTRO EN MANHATTAN.- // Los
banqueros cerraron las ventanas; / había llegado
un soplo de aire limpio. / Los hoteleros clausuraron
sus puertas / el sol ardía exasperadamente.
// Pero él llegó / pisó sencillamente
/ la tierra india de Manhattan / con sus botas de
rudo guerrillero / Y desde su gran cárcel de
hierro / la libertad lo miró como a un hijo.
// ¡Qué tiene este hombre!/ se dijeron
/ ¿Cómo es posible que entre tan confiado
/ en la guarida misma de los lobos?/ Pero él
miró todas las casas / con su mirada recta
de varón: / dijo palabras tan duras y tan simples
/ que desde el polvo de los grandes montes / lo saludaron
Lincoln y Walt Whitman. // ¿Qué sol
es este? - se dijeron - / ¿Qué viento
nuevo corre por la isla / contagiándolo todo?
/ ¿Qué rayo ha descendido? / ¡Oh
Manhattan! / vieja isla / ha llegado tu día,
/el hombre de Sierra Maestra / ha pisado tu suelo.
// Un viento nuevo corre sobre los rascacielos / de
la ciudad gris... / Un sol aunque más ardiente
/ quema las calles asfaltadas. / Un barbudo titán
hiere tu tierra / para decir con su garganta enorme:
/ ¡América Latina reclama en pie / la
Libertad que es tuya! //
Empero su situación
íntima se tornaba cada vez más angustiosa
y conflictiva y terminó por separarse amistosamente
de su pareja, que volvió a Germán Cobos,
amigo íntimo de David y a éste solo
le quedó regresar con sus padres, como si nada
hubiera pasado, pero no era así pues comenzó
a beber. Nunca a sus horas de trabajo pero cuando
llegaba a las diez u once de la noche ya estaba ebrio
y buscaba en el parque del Centenario a cualquier
transeúnte para saciar su carne y castigar
su pobre alma. Escribió entonces poemas tan
dolorosos como:
DISTINTO.- // El pájaro
que tiene sólo un ala, / la naranja cuadrada
/ el -árbol tenso que tiene las raíces
para arriba / y el caballo que galopa para atrás,
/ solo ellos me entienden. // Mis hermanos, mis diferentes
que amo. / Y un día / distinto / sin pareja,
/ con ellos cavaré un hoyo muy negro / donde
meterme con mi sombra a cuestas. // este poema fue
encontrado inédito a su muerte.
A principios del 61 viajó
a Cuba pero le pareció injusta y decepcionante
la persecución que se realizaba en la isla
contra los homosexuales. En Marzo le confesó
a su madre que el sistema de gobierno cubano le había
desencantado y no era lo que él había
pensado; sin embargo, siguió haciendo el Programa
radial aunque sin el interés inicial. Diariamente
almorzaba con su madre, quien se desesperaba al ver
su pobreza material y precario estado de salud, pues
sufría de intensos dolores de oído a
causa de una otitis supurante y ella, al ver que no
aceptaba su ayuda, le confesó a José
Guerra Castillo: Tengo horror de lo que puede pasar.
Cada día está más desmejorado
y triste, y era verdad pues estaba perdiendo el cabello,
tenía la nariz afilada, había perdido
peso, envejecía prematuramente en cuerpo y
alma.
EN EL ESPEJO se expresó
así.- // Yo estuve aquí, / desde hace
años que muero y resucito. / Nadie me ve morir.
/ No me reconocen quienes creen que soy yo el que
pregunto: / ¿Por donde pasa el bus? / ¿Me
presta un fósforo? // Ceñido al sexo
/ a su materia oscura. / Comprando la cadena atormentada.
/ El labio / el alarido, / Y el mordisco. / Gimiendo
por la sal de la entrepierna. / Yo estoy allí.
/ Yo soy David! //
Pepe ha manifestado que David
amaba a un amigo. “Es mi aberración”
le confesó en cierta ocasión y refiriéndose
a dicho personaje llegó a escribir
ELEGIA.- Sangre pura con miel
en las axilas.- Jean Aristeguieta.- // ¡Oh soledad
completa de tu axila! / dulce tibieza del vellón
tan suave / en donde nace - en un espasmo absorto
- / tu desnudez más íntima. / Y la llama
tan pálida que hiere tus pupilas / con esa
lividez que es de otro mundo; / un mundo en donde
- acaso -ya no existen / sino tus finas cejas perseguidas
/ por el viento de aroma - yodo y sangre - / en el
país extraño de tu rostro. //
Para la Semana Santa sus padres
viajaron a la villa en Salinas. David prometió
reunirse con ellos. La noche del Miércoles
bebió copiosamente con amigos y en la mañana
del Jueves Santo 30 de Marzo, invitado a almorzar
por Meche Mendoza y Germán Cobos con quienes
seguía llevándose bien, “azotado
por el virus de la melancolía del vacío
y del inconformisrno esencial, por las dolencias físicas
y somáticas que lo torturaban, sucumbió
a la tentación y se ahorcó en el closet
de su cuarto utilizando para el efecto una corbata
amarilla”.
En el bolsillo de su camisa
el Comisario de turno halló “El Poema
Final” dedicado a su madre y a su hija testimonio
desgarrador y tierno de quien tornaba a la soledad
donde había, vivido con apetencia de muerte,
para borrarse del paisaje, hacerse humo.
POEMA FINAL.- // De pronto,
como cortado o incompleto / como un silencio nada
más / desciendo / como una sequedad en la garganta
/ como una pausa en que vacila el aire / amor mío,
amor mío ¿Qué cosa puedo darte?
/ tu me has dado tan solo tu presencia / tu sonrisa
y a veces tu aliento / una proximidad y nada más
/ yo te regalo un muerto cuídalo bien es tuyo!
// poema que Meche había hallado días
antes en la Radio y leído con un mal presentimiento.
Su AUTORETRATO CON UNA PENA
dice: // Este pobre David que nada pide / sino un
poco de paz para vivir / una piedra pequeña
en que apoyar / la cabeza cansada de palabras / y
un centavo de sueño que permita / creer que
todavía hay buena gente / este pobre David
que nada pide...//
Quedaron sueltos “Cuatro
poemas por Guatemala” que escribiera el 54,
su poemario “La Corbata amarilla o la risa del
ahorcado” con poesía sardónica
compuesta entre el 54 y el 59 y que diera parcialmente
a conocer, tres Relatos aparecidos en Suplementos
dominicales, dos bellísimos Poemas en prosa
lírica y quizá hasta un poemario que
tenía anunciado bajo el título de “Cuba
en el corazón” que nadie ha visto.
Su amiga Ileana Espinel recibió
de la madre de David un copioso número de poemas
llenos de imprecaciones a Dios y al diablo, muy baudelerianos,
para entregarlos a Alejandro Carrión, quien
escribió un estudio introductorio bellísimo,
lo mejor que existe sobre la obra de David, para la
edición que se había programado hacer
en la imprenta de la Casa de la Cultura Ecuatoriana,
que por educación envió a los padres
para su aprobación y éstos, motivados
por absurdos prejuicios, se disgustaron muchísimo
por las veladas referencias a la homofilia de David,
al punto que María Luisa Ledesma de Barriga,
que vivía en Quito, fue a la secretaría
de la CCE y exigió la inmediata devolución
del poemario, asestándole una cachetada a Carrión.
Nunca se sabrá a ciencia
cierta cuántos otros poemas dejó David,
pues sus padres se negaron sistemáticamente
a darlos a la publicidad y hoy deben estar irremediablemente
perdidos. Para colmos, la madre rompió las
fotografías a fin de terminar con la fama de
su hijo, a quien se tenía por poeta y por suicida,
dos cualidades consideradas feas por entonces, y hasta
llegó al extremo de disgustarse con Ileana,
que ninguna participación había tenido
en la confección del Prólogo, que años
después apareció tímidamente
incluido en las Obras Completas de Carrión
publicadas por el Banco Central y que en una de sus
partes dice: Están en este libro - se refiere
a la obra final de David que jamás llegó
a publicarse - algunos de los mejores poemas ecuatorianos
de todos los tiempos, poemas insuperables en técnica
y en auténtica emoción, los poemas más
espantosos y envenenados que haya podido crear un
poeta excelso, hundido en la más mortal e indigna
desesperación de la espesa mugre del alma,
en las aguas negras de las horas, cuando ya toda esperanza,
la más ilusoria y absurda, ha sido cuidadosamente
eliminada. En este libro, junto a la alta calidad
lírica, a una plenitud de oficio que lo gradúa
de poeta de primer rango se halla, lo que podríamos
llamar, el primero, auténtico y brutal trasunto
de la desesperación total surgida entre nosotros”.
El 62 apareció “Cuadernos
de Orfeo” en 23 pags. con poesías del
59 en la editorial del Núcleo del Guayas, así
como una “Antología General” impresa
en Venezuela con poemas éditos e inéditos
en 64 pags., que constituyó el sentido homenaje
de sus amigos y admiradores de “Lírica
Hiospana” de Caracas.
POR VATZLAV NIJINSKI.- Je en
suis pas un sauteur, je suis un artiste,- Nijinski.-
// Para decir cómo eres / sería imprescindible
hablar de un pájaro: / de tal manera estaba
/ cerca de Dios su vuelo / que no se lo concibe /
sino como flotando entre dos rayos. // En torno a
él abría la pavana / su cima de espectrales
melodías: / El vals lo atravesaba como un dardo.
// Su limpio corazón de alado ciervo / ardía
en altas llamas. Y su danza // era un terrible viento
apasionado. // Había en su mirada siempre ausente
/ Trigales de misterio y en sus labios // la voz era
un murmullo alusinado. // El arpa derramaba sus aceites
/ de músicas sombrías y de llanto. /
desde su cabellera atormentada / hasta sus muslos
de impecable atleta. / Y cuando el éxtasis
del movimiento / transfiguraba su ligera planta, /
se le veía cruzar - como en un cuento - / por
un bosque de cítaras y flautas. // Vatzlav
Nijinski se llamaba. Y era / trágico y dulce
como las canciones / que cantan en las tardes de su
tierra / las viejas campesinas que regresan / llevando
un haz de leña en los hombros / y una pena
suavísima en el alma. //
EL DIALOGO.- // Esta boca que
te habla no es la mía. / Este rostro que miro
no es el tuyo. / Ni esta risa es tu risa. Y sin embargo
/ presente estoy aunque me sienta lejos. // Ni tu
ni yo. Posiblemente nadie / Y sin embargo / frente
el uno del otro en este mundo donde somos extraños,
sobre sitios / que nuestros cuerpos ya no reconocen!
// No eres tu, ni soy yo; / pero me basto / para indagar
el nombre / que te oculta. // Y esa luz, oh, - esa
luz - / mágica, absorta / pura como el amanecer,
/ como la muerte, / que brillaba en el fondo de tus
ojos / hace mil años de imposible ausencia!
// Nadie habita estos cuerpos. Nadie dice / las palabras
que rozan nuestras bocas. / Y sin embargo a media
noche grito / este nombre / que sin ser cosa tuya,
/ ni cosa mía, / ni señal exacta / hace
creer al fuego que me habita / que eres tú,
/ que soy yo, / y que existimos / en un país
de blancas torres puras!
// POEMA,- // Ahora escribo
un poema para tí. // Como quien habla en tus
oídos digo: / las cosas más sencillas
se revisten / de una absoluta luz, si tú las
nombras. / Por ejemplo, si tu dices: - el día-
/ El día está de pie entre tus labios.
/ Si - ternura - comprendo la ternura / en su completa
dimensión de espiga // Y si dices: - cansancio
- hasta mis huesos / cae el cansancio tuyo y ya no
escribo.- //
Tuvo poderosa, fuerza lírica
y humana, seguro y penetrante ritmo, elegante y a
la vez coloquial, con originalidad sardónica
y creativa.