JOSE
MANRIQUE IZQUIETA
HUMANISTA.- Nació
en Guayaquil el 18 de Mayo de 1.908. Hijo legítimo
del Dr. José Manrique Jaramillo, médico
pediatra ibarreño, propietario en Guayaquil
de la botica “San Francisco” fallecido
trágicamente en Abril de 1.909 al bajarse de
un tranvía de mulas. La cola de su chaquet
quedó enganchada y el vehículo dio marcha
haciéndolo caer de espaldas y sufriendo la
fractura de la base del cráneo. Su viuda Rosario
Izquieta Pérez pasó con sus pequeños
hijos Carlos y José a vivir a la casa de su
hermano el Dr. Lepoldo Izquieta Pérez, quien
fue para los huérfanos como un padre.
En 1.914 inició su instrucción
primaria en el Colegio San José. En 1.920 ingresó
al Cristóbal Colón y al terminar el
tercer curso se cambió al Vicente Rocafuerte
donde obtuvo el bachillerato. En 1.926 se matriculó
en la Facultad de Medicina brillando como un excelente
alumno. En 1.930 editó un artículo sobre
“Automatismo Cardiaco”, en 1.931 fue designado
Ayudante de la Cátedra de Fisiología
y el 2 de Diciembre del 33 sustentó su tesis
sobre “Aplicación de la auscultación
arterial al estudio de la presión media”
que publicó en 56 páginas en la revista
de la Universidad.
El 17 de Junio de 1.934 y después
de siete años de amores, contrajo matrimonio
con Amada Trujillo Valle, tuvieron un matrimonio feliz
y cuatro hijos.
Desde 1.935 al 38 enseñó
Geografía en el Vicente Rocafuerte. En 1.935
triunfó en el Concurso para la Cátedra
de Fisiología que dictó hasta 1.968
que se jubiló. En 1.936 fue nombrado médico
de la Fábrica de Cigarrillos “El Progreso”
y ese año editó “Teoría
Fotoeléctrica del automatismo cardíaco”
en 19 páginas.
En 1.938 “Algunas ideas
para una nueva Fisiología”, en 1.940
“Un nuevo índice de insuficiencia cardíaca,
su aplicación clínica” y el “El
Hombre carga de Luz” que salió publicado
en la Editorial TOR de Buenos Aires en 192 páginas
y ha conocido dos ediciones, libro raro y pintoresco
por su carga de idealismo, novedad del tema, pasión
creativa puesta al servicio de la ciencia y fluidez
de estilo,en el cual comienza por estudiar Problema
Biológico, su aplicación química
que conceptúa falsa como respuesta al misterio
de los fenómenos vitales; da primacía
a la energía solar, síntesis de Luz,
calor y fuerza para el protoplasma vivo. También
intenta un criterio físico para comprender
el misterio biológico a través de la
emisión de luz ultravioleta de nuestras cédulas
o fenómeno fotoeléctrico, base de una
nueva fisiología verdadera. En 1.942 apareció
“Nueva interpretación de los cambios
gaseosos pulmonares” en 27 páginas.
Entre 1.944 y el 45 siguió
un curso de especialización cardiológica
en la Universidad de Michigan con el profesor Frank
N. Wilson. En 1.946 pasó a la Wester Reserve
U. de Cleveland y asistió hasta 1.947 a los
cursos de Fisiología Circulatorio y Farmacodinamia
de la Organización Mundial de la Salud, bajo
la Dirección del Profesor Carl J. Wiggers,
trabajando como ayudante de cátedra de Fisiología
en esa Universidad.
A principios de 1.948 regresó
a Guayaquil después de casi cuatro años
de ausencia y pudo asistir a los últimos meses
de vida de su tío Leopoldo Inquieta Pérez,
en Mayo abrió su consultorio en 9 de Octubre
y Escobedo, y puso el siguiente letrero: “Enfermedades
del corazón exclusivamente. No se atiende otra
clase de enfermos”, inaugurando la especialidad
de Cardiología en el Ecuador. Fundó
el Departamento de Farmacodinamia del Instituto Nacional
de Higiene y dio a la imprenta los siguientes trabajos:
“Electrocardiografía clínica,
escuela de Wilson” en 149 páginas. Y
para conocimiento de los médicos y estudiante
de la Universidad sacó su “Programa de
Curso de Electrocardiografía clínica”
en 7 páginas así como “Circulación
artificial”. En 1.949 publicó “Trabajos
experimentales para el control de los productos biológicos”.
Entre 1.949 y el 50 aparecieron dos tomos de “Clínica
Cardiológica”, estudio clínico
y estadístico de tres síndromes, en
228 y 226 páginas respectivamente.
En 1.950 editó “Aspecto
clínico legal de la cardiopatía chagásica
crónica” sobre el mal de Chagas y Avitaminosis
B-12 cardíaca” donde explicó los
doce primeros casos de esta enfermedad encontrados
en el Ecuador. La segunda edición apareció
en 1.953. Igualmente publicó “Interpretación
de los cambios gaseosos pulmonares”.
Entre 1.950 y el 52 siguió
un Curso completo de teoría sobre especialización
en Cardiología Infantil del Hospital de Niños.
En 1.952 retornó a Guayaquil
y el 54 editó “La conciencia de las cédulas”
en 176 páginas, concurriendo al II Congreso
Mundial de cardiología celebrado en Washington.
En 1.956 fundó la “Sociedad Ecuatoriana
de cardiología” y la presidió
durante el primer año. En 1.957 fundó
los Departamentos de Cardiología del Hospital
de Guayaquil y del Alejandro Mann y publicó
el texto “Conocimientos básicos de Fisiología
Humana” en 541 páginas asistiendo al
IV Congreso Internacional de Cardiología celebrado
en Buenos Aires.
En 1.958 viajó por Europa
con su señora, en una ciudad italiana admiró
el David de Bernini y sintiéndose llamado por
una vocación indescriptible se le salió
decirle a ella, lleno de entusiamo! “Yo también
puedo hacer algo parecido”. Nuevamente en Guayaquil,
aguijoneado por una fuerza que venía de su
interior, comenzó a esculpir su primera obra,
luego realizó un hermosísimo busto de
su esposa y se convenció de que podía
esculpir cualquier clase de trabajo.
En 1.959 dio a la luz “Lo
real y lo imaginario en las enfermedades del corazón”
en 121 páginas y habiendo arribado a los cincuenta
años decidió realizarse como artista
con una exposición de las esculturas que venía
modelando más por distracción que por
otra causa, en sus ratos de ocio. La exposición
se inauguró en los salones de la Biblioteca
Municipal y alcanzó gran éxito y el
folleto se editó en 60 páginas y 23
láminas. La Municipalidad premió su
esfuerzo concediéndole la Medalla al Mérito
Artístico.
Años después
y cuando sus hijos Javier y Eduardo se especializaban
en Cardiología, Luis en pediatría y
su esposa acababa de fallecer, decidió humanizar
la medicina dictando conferencias gratuitas y a todo
nivel, sobre temas tan trascendentales como “Medicina
Humanizadora”, “La investigación
científica y el concepto de Dios”, “El
aspecto médico, filosófico, legal y
social de los trasplantes cardíacos”
y “No dejes que los años roben tus sueños”,
al mismo tiempo que donaba sus obras escultóricas,
algunas de grandes dimensiones, a instituciones e
iglesias del país.
En 1.967 obtuvo el ler. premio
en la Exposición de escultura de Paskad Art
Ass en Emerson, New Yersey y el 2do. Premio en la
Paramus N. J., fue designado miembro de la Sociedad
de Escultores profesionales de los Estados Unidos.
En 1.968 fundó la Facultad
de Medicina de la Universidad Católica de Guayaquil,
proeza que se debe casi exclusivamente a su esfuerzo,
pues primero consiguió la donación del
terreno y luego la emisión de bonos que personalmente
salió a vender a las calles obteniendo S./
1'400.000 para la construcción del edificio.
Después se preocupó de su adecuación
y fue el primer Decano, dictando las cátedras
de Fisiología y Clínica Cardiológica
hasta 1.974, que asumió el rectorado por renuncia
del titular y en momentos que habiéndose producido
un peligro conflicto entre el alumnado y la superioridad
religiosa, se requería de su actitud mediadora.
Superado el impasse a las pocas semanas, renunció
por sensibilidad personal y para dejar el paso libre
a las nuevas generaciones.
En esa época se inicia
su preocupación por la Gerontología,
ciencia que estudia los problemas de la ancianidad
y comenzó a ayudar a los miembros del “Centro
de longevos de Vilcabamba”. Años después
la Municipalidad de Loja premiará esta iniciativa,
con una “Placa de Oro”.
En 1.971 se inauguró
su mural de seis metros “El simbolismo médico”
en la fachada del edificio de la Facultad de Medicina
de la Universidad Católica y en 1.972 los murales
interiores “La Lucha eterna” y “Las
teorías teológica y biológica
del origen del hombre” que hoy se exponen en
el salón del Decanato de dicha Facultad.
Ese año fue designado
Director de la “Escuela de Docencia y Vida de
la Universidad de la Tercera Edad que funciona abscrita
a la Universidad Laica y comenzó a dictar varias
cátedras.
En 1.975 editó “Medicina
Humanizada, capítulos de la cátedra
que no existe” en 145 páginas y “La
Vejez es un estado mental” en 167 páginas,
ésta última obra ha conocido un éxito
sin precedente y actualmente consta de cuatro ediciones,
la primera del 75 y tres más del 76, 78, 80.
Estas publicaciones le ubicaron en la primera línea
de los humanistas del país por sus ideas avanzadas,
fina sensibilidad y afectuosa solidaridad con el género
humano, en el cual va en todo de acuerdo con su personalidad
extrovertida y su permanente deseo de ser y estar
en función de su criterio y de sus obras.
En 1.976 donó “El
Cooperativismo” para el salón principal
del Banco de Cooperativas de Guayaquil. En 1.977 publicó
“Enseñanzas de Vivir” con conceptos
y pensamientos en 213 páginas, premiada por
Hiliar como el Mejor libro del año y de la
que existe una segunda edición en 1.978. En
1.981 apareció “Poemas Románticos”
en 149 páginas.
José Manrique Izquieta
es un símbolo de lo que puede conseguir el
científico cuando humaniza su profesión
y se dedica a alentar al anciano, al enfermo y al
inválido, su vida constituye un ejemplo de
intelectualidad puesto al servicio de la sociedad,
a través del arte y la motivación.
Introductor de la Cardiología
como especialidad en el Ecuador y fundador de la Facultad
de Medicina de la Universidad Católica de Guayaquil,
ha dado todo de sí y aún seguía
activo, animoso y apasionado, pues sus movimientos
eran rápidos, su andar nervioso y hablaba siempre
con gran convicción, por eso se le reconocía
como un profesor magnífico, carismático,
extrovertido, de aquellos que generan discípulos
con su sola forma de ser.
En 1.994 contrajo matrimonio
con Lucía Carbo Avellan, se instalaron a vivir
en las Lomas de Urdesa y pasaban en Miami largas vacaciones.
Fueron muy unidos y formaban una de las parejas más
populares de Guayaquil pues concurrían con
asidnidad a todo género de eventos, sociales,
científicos, artísticos y culturales.
De tez blanca rosada, mediana
estatura, ligeramente calvo, ojos café iluminados
por altos ideales. Pepe era uno de los pocos hombres
ilustres que quedaban en esta ciudad, hasta que ocurrió
su fallecimiento el 2.002.