JORGE MARCOS
PINO
ARQUEOLOGO.- Nació en Guayaquil, el 25 de junio
de 1.932. Hijo legítimo de Jorge Marcos Ycaza,
graduado en la Ecole Comercial de Ginebra, funcionario
del banco Comercial y Agrícola hasta su clausura
en 1.925 contratado junto a J. Rafael Vélez
para trabajar en 1.927 en la Misión Económica
de Edwin W. Kemmerer, luego Gerente - Apoderado del
Banco Sociedad General por muchos años y de
su prima segunda Dolores Pino Ycaza; guayaquileños.
Estudió en unión
de varios primos con la señorita Pura Rivadeneyra
Erazo, hacía plumillas y tomó clases
de dibujo en Guayaquil con Hans Micaelson en 1.940
y en Quito con Lloyd Wulf el 44. En 1.941 pasó
a la Escuela de los Hermanos Cristianos y realizó
la secundaria en el Colegio Americano graduándose
de Bachiller en enero de 1.951, donde fue alumno de
historia del Prof. Francisco Huerta Rendón,
quien comenzó a interesarlo en cuestiones de
Arqueología “Le llevé unos torteros
o cuentas de hilar y él me explicó de
qué época eran. Yo había visto
los huacos que tenía mi tío Antonio
Pino en su casa, heredados de mi abuelo José
Gabriel Pino, quien se iba a recolectar con Otto Von
Buchwald a las pampas de Puná. También
había otras piezas más que le habían
regalado a mi abuelo en el Perú. Mi mamá
me hacía leer leyendas y tradiciones tales
como “Mi sangre Chimú”; nos hablaba
del alfarismo y a través de su historias oral
yo estaba al tanto del pasado”.
Después del bachillerato
fue llevado por su padre a una escuela de Boston que
le prepararía al curso de Ingeniería
del Massachusset Institute of tecnology (M.I.T.) y
quedó recomendado a su amigo Federico Stagg
Caamaño, investigador ecuatoriano asociado
en Antropología Física en el Peabody
Museum de la Universidad de Harvard en Cambridge;
pero a última hora decidió seguir el
aprendizaje de artes plásticas en la prestigiosa
escuela “Arts Students League” de la Calle
57 y Avenida Séptima, muy cerca del Carnegie
Hall y el Curso de Literatura Inglesa en Harvard aunque
hubiera preferido el de Antropología, pues
se hizo amigo del notable arqueólogo Dr. Gordon
Willey, que le hablaba acerca de sus trabajos.
En 1.955 obtuvo la Licenciatura,
regresó a Guayaquil y comenzó a trabajar
en las oficinas de “Plantaciones Ecuatorianas”',
propietaria de varias hacienda bananeras en la zona
de Balao Chico.
En 1.958 salió de allí
porque su tío Antonio Pino Ycaza le convenció
de la necesidad de instalar una fábrica de
venecianas, luego montó una de ventanas de
aluminio “Alumar”, asociándose
en 1.960 con Gustavo Vallarino Marquez de la Plata.
Ese año contrajo matrimonio con Eulalia Merino
Valdivieso.
En 1.967 un grupo de aficionados
compuesto por Carlos Pino Plaza, Guillermo de Rubira
Orellana, Vicente Matovelle y Adolfo Santistevan Amador
le invitaron a realizar excavaciones y juntos encontraron
un cementerio manteño temprano del siglo XI
D.C. en el sitio “La Loma de los Cangrejitos”
del valle de Chanduy y allí trabajaron varios
meses bajo la supervisión técnica del
prof. Carlos Zevallos Menéndez. El 24 de diciembre
hallaron un esqueleto femenino de casi dos metros
con cerámica típica del siglo X. Ese
año fue designado miembros de la “American
Antropological Association”.
En 1.969 ascendió a
investigador con Zevallos Menéndez y comenzaron
a excavar un nuevo sitio en “La Loma del Guasango
Torcido” hallando un cementerio Guangala tardío
del 750 al 800 D.C. Trabajaban de Viernes a Domingos
en despampado; en los inviernos preferían investigar
cerca de Punta Blanca donde Marcos tenía su
villa y así revisaron “Los Morros”
al norte de Santa Elena y “Engomala” en
el alto Valle de Chanduy. Por su parte, Zevallos Menéndez
seguía preparando nuevos arqueólogos
y trabajando con otros grupos, entre los que sobresalía
Luis Piana Bruno, Antonio Bédova Bellini, etc.
En 1.970 comenzó a publicar sus informes en
los Cuadernos de Historia y Arqueología del
núcleo del Guayas de la C.C.E. y asistió
al 39 Congreso Internacional de Americanista celebrado
en Lima donde leyó sus ponencias sobre la Loma
del Guasango.
Al finalizar su lectura fue
abordado por el Dr. Udo Oberem, Director del Seminario
Fur Volkerkunde de la U. de Bonn, quien le dijo: “Felicitaciones.
Un trabajo magnífico, la excavación
perfecta”. “Desde entonces pensé
estudiar arqueología; pues, como amteur era
una pasión, una vocación, pero debía
adquirir el conocimiento metodológico necesario
para lograr una mayor precisión”.
En 1.971 celebramos el Simposium
Internacional en Salinas con asistencia de los más
notable s arqueólogos y antropólogos.
Presley Norton ayudó a conseguir los fondos
y Carlos Zevallos Menéndez presidió
nuestra delegación. El Dr. Donald W. Lathrap
de la U. de Illinois, en Urbana- Champaign, me invitó
a estudiar y a trabajar en dicho centro, porque tenía
un programa de etnografía sobre el Ecuador
a cargo de los Dres. Joseph Casagrande y Norman Wihtten,
pero nada sobre arqueología y necesitaba personal”.
Ese año y “mientras
realizaba la prospección el Valle de Chanduy,
recibí la visita de Tristán de Avilés
Jiménez quien llegó acompañando
por el arqueólogo Franco suizo Ferderico Engel,
que entonces trabajaba en el Perú en un proyecto
de la Unesco, para localizar sitios precerámicos
en el Noroeste sudamericano. Uno de mis trabajadores
llamado Pablo Torres, nativo de Guanguelsan, nos informó
que cuando él era niño acostumbraba
jugar con sus primos en el sitio Pechine donde habían
numerosísimas conchas desparramadas sobre el
suelo, enseguida nos fuimos con Engel a verlas, localizando
un depósito de grandes conchas del pleistoceno,
que estaban siendo explotadas por una fábrica
de abonos de la Libertad. Al regreso se adelantaron
mis amigos y el viejo Adán Lindao me contó
en el jeep, que él conocía de otro sitio
cercano donde había muchos restos de arcilla,
vistos por él en su niñez. Hacia allí
nos encaminamos, bajé, di unas vueltas y subí
a una loma que de lejos parecía una albarrada
y de cerca se mostró como un tello acumulativo
de viviendas. En los siguientes días hice una
recolección marcada del sitio y sus contornos,
así como un mapa topográfico y como
la loma era alta y se hallaba situada entre los pueblos
el Real (1) y Pechiche, la denominé “Real
Alto”.
La formación del paradero
sugirió que se erigieron edificaciones rodeando
un espacio central, el que no presentaba más
ocupación que la evidenciada por dos montículos
mayores que se levantaban en oposición uno
frente a otro en el centro de este espacio y dos menores
cada uno al lado derecho del mayor, mirando al espacio
interior que lo designamos como la plaza. Una recolección
de superficie se llevó a cabo y el material
se estudió en la Universidad de Illinois para
planificar una estrategia y táctica de prospección
y excavación a gran escala de Real Alto. La
primera excavación de magnitud para someter
a prueba la hipótesis sobre la producción
y reproducción de una sociedad prehispánica,
que se implementa en el Ecuador. A través de
la metodología de investigación que
se diseñó para Real Alto, se obtuvo
la evidencia necesaria para explicar la organización
social Valdivia, su economía, su organización
ritual y sus nexos con una incipiente cosmología
pan- andina.
La ocupación de Real
Alto empezó en los 3.200 A. C. el conjunto
cerámico típico de Valdivia más
temprano- hallado por Presley Norton en Loma Alta-
por los fechados radio carbónicos, así
lo evidencia.
En 1.972 y luego de su divorcio,
viajó a estudiar a la Universidad de Illinois
en goce de una beca concedida por Lathrap que consistía
en libros y 128 mensuales para gastos menores y como
sólo contaba con un pequeño capital
de $700, fueron épocas pobres y duras, pero
después lo
(1) El nombre de Real proviene
de que en 1.532 Francisco Pizarro suituó el
campamento de sus tropas en dicho sitio, es decir,
sentó el Real, como entonces se decía.
ayudó el Banco Central con una mensualidad
fija, que fue en aumento hasta la conclusión
de sus estudios dos años mas tarde.
Mientras tanto había
contraído nuevas nupcias con Ana Zevallos Ampuero,
hija de su maestro, asistía a certámenes
de gran importancia en materia de arqueología,
realizó excavaciones en Cahokia III bajo la
dirección del prof. C. Bareis, publicó
un estudio sobre el cultivo del cacao en 18 páginas
y 10 láminas y otro sobre uniones, matrimonios
y parentescos en el área de Chanduy, en 12
páginas, que causó revuelo internacional
(Ambos en inglés) y en 1.975, luego de invertir
$3.000 en sus tesis, pudo sustentarla con el título
de “The ceremonial precint at Real Alto, organization
of time and space in Valdivia Society” para
lo cual tuvo que analizar las muestras en el laboratorio
de arqueología de Sudamérica, de dicha
Universidad. Lamentablemente esta tesis no ha sido
traducida al español, aunque su autor la amplió
y publicó en dos tomos en 1.988.
El año 1.974 había
entregado dicho material a Lathrap, quien se entusiasmó
y aprobó la continuación de los trabajos
en Real Alto. Varias fundaciones internacionales aceptaron
contribuir a su financiamiento y entre ellas la Wemner
Grenn Foundation, la National Science Foundation,
la propia Universidad de Illinois y el Banco Central
que sólo cooperó con $ 1.000. En Agosto
del 74 comenzaron los trabajos que continuaron hasta
noviembre del 76 con Jonatan Damp, James Zeiderr y
Debora Pearsall así como otros investigadores
más del grupo de la Universidad de Illinois.
Así apareció la primera aldea que hasta
ahora se conoce con plaza y templo ceremonial en el
nuevo continente. La más antigua muestra fehaciente
del triunfo de la revolución paleolítica
en la cultura Valdivia, donde el hombre primitivo
y nómada se transformó en agricultor
y aldeano allá por el año 3.400 antes
de Cristo y que llegó a metrópoli hacia
el 3.100 antes de Cristo.
“Mientras tanto las demás
campañas arqueológicas que se estaban
llevando a cabo en el país eran poco llamativas
y sacaban a la luz del día frutos que sólo
interesaban a los especialistas, cada uno de los cuales
estudiaba una faceta diversa”; aún más,
los Museos de Guayaquil y Quito del Banco Central,
dirigidos por Olaf Holm y Hernán Crespo Toral,
respectivamente, se habían dedicado a gastar
millones en comprar tiestos y cacharros financiando
indirectamente la destrucción de los sitios
arqueológicos, con daño irreversible
para el país.
“El panorama arqueológico
ecuatoriano no podría ser más desalentador,
pero, Real Alto vino a cambiarlo todo; sin embargo,
“Real Alto” no se convertirá en
lugar obligado del turismo internacional porque le
faltan los edificios monumentales. Lo que se sacó
a la luz fue sólo una idea, que en Ecuador
existió una civilización urbana mucho
antes de que América Central y Perú
hubiera alcanzando una civilización igualmente
evolucionada, noticia que publicó el “New
York Times” en grandes caracteres, conmocionando
al mundo científico americano.
Entre 1.977 y el 78 empezaron
a nombrarlo miembro de varias instituciones tales
como “The Society for América Arquology”,
“The Royal Geographic Society”, “The
Scientific Research Society of North América”,
y “The Association of Tropical Biology”.
En 1.978 regresó a Guayaquil.
Entre el 78 y el 81 desempeñó la Dirección
de Investigaciones del Museo Antropológico
del Banco Central en Guayaquil, ayudó a la
compra del edificio y planificación del Museo
e instaló los laboratorios de investigación;
pero, a la postre, tuvo que presentar su renuncia
por desacuerdos, egoísmos, emulaciones y hasta
fue molestado para que saliera del país, teniendo
el Ministro de Educación Claudio Malo González
que intervenir para poner punto final a tan criminal,
por absurda como injusta persecución.
El año 79 fue muy importante
para Marcos y para la arqueología de la cuenca
del Guayas; pues, en el “Coloquio Internacional
sobre críticas y perspectivas de la Arqueología
Andina”, celebrado en Paracas, proclamó
que en la cuenca de nuestro río Guayas se dieron
las condiciones ideales para que hace 5.500 años
se desarrollaran los instrumentos y la agricultura,
debido a la variedad de sus microclimas.
Entre 1.979 y el 80 investigó
en la Isla de la Plata y en Salango para la fundación
Earthwatch. En 1.980 y con el Ing, Gustavo Galindo,
León Roldós y Carlos Julio Emanuel creó
el “Centro de estudios Arqueológico y
Antropológicos” adscrito a la “Escuela
Superior Politécnica del Litoral”, que
empezó a funcionar con fondos provenientes
de la Politécnica y el formal compromiso de
ayuda de parte del Banco Central y del Ministerio
de Educación Pública; pero, a la postre,
esas promesas no se llegaron a concretar y la Escuela
se ha venido manteniendo hasta hoy únicamente
con dineros provenientes de fundaciones Internacionales
y de ciertas empresas nacionales como CEPE y CEDEGE
que Marcos consigue.
En 1.983 fue designado subdirector
Regional para el litoral del “Instituto Nacional
de Patrimonio Cultural”, de acuerdo con el convenio
suscrito con la Espol y siguió en la Dirección
del Centro formando a las nuevas generaciones de arqueólogos
y antropólogos, ha asistido a citas internacionales
celebradas en los Estados Unidos, Canadá, Alemania,
Colombia, España y Perú donde sus ponencias
se escuchan y aceptan con respeto. En 1.985 contrajo,
matrimonio con la antropóloga argentina Silvia
Alvarez Litben, natural de Mar del Plata.
En 1.988 editó “Real
Alto” la historia de un centro ceremonial Valdivia,
en dos tomos de 344 y 354 pags. dentro de la Biblioteca
Ecuatoriana de Arqueología de la Espol, volúmenes
basados en su tesis doctoral y en diez años
de experiencias, con la evolución del Recinto
ceremonial Real Alto y un análisis de sus investigaciones
en la cultura Valdivia, escritos en un lenguaje sencillo,
exponiendo la novedosa Metodología de excavación,
trabajos y resultados.
Entre sus planes para el futuro
está la investigación del camino seguido
por el hombre amazónico hacia la costa ecuatoriana;
sobre todo su paso a la sierra, pues el de la sierra
a la costa se verificó por la ruta de Alausí.
También ha estudiado las albarradas en forma
de herradura, el comercio marítimo de nuestros
pueblos costeros que llegaron hasta la baja California
con la concha spondilius.
Vital, blanco rosado, pelo
y barba poblada, canoso y de estatura media, se mueve
con celeridad y está en todo, satisfaciendo
la curiosidad de sus alumnos hasta en sus mínimas
preguntas, controlando la labor de secretaría
y los detalles menores que conlleva el normal funcionamiento
del Centro. Su carácter franco, sonrisa fácil
y agradable, su trato sencillo y al mismo tiempo digna;
pero, la más importante faceta de su personalidad
es la erudicción que sabe poner en los temas
que trata y las consecuencias que obtiene en la explicación
de cada uno de ellos.
En 1.990 recibió la
cooperación del especialista argentino Alberto
Rex González en la asesoría del Pensum
de estudios en la Politécnica y colaboró
con un artículo sobre la cultura Valdivia para
la obra en ruso titulada “La Problemática
de la Arqueología e Historia antigua en los
pueblos de América Latina” trabajo de
recopilación de Vladimir A. Bashilov.
En 1.991 salió electo
ler vocal del directorio del Núcleo del Guayas
de la C.C.E. y poco después viajó a
trabajar por un año a la Universidad de Barcelona
según convenio con la Escuela Superior Politécnica
del Litoral de Guayaquil.
El 2.002 fue condecorado con
la Orden Nacional al Mérito. El 2.003 recibió
el Premio Nacional de Cultura Eugenio Espejo para
la investigación. El 2.005 ingresó a
la Academia Nacional de Historia.