ALFREDO
PAREJA DIEZ-CANSECO
NOVELISTA.- Nació en Guayaquil el 12 de Octubre
de 1.908 en un departamento ubicado en el boulevard,
a las 12 del día, después vivió
en los bajos de una casita de la calle Rocafuerte
y fueron sus padres legítimos Fernando Pareja
y Pareja, Ingeniero Civil que estudió en Inglaterra
y Francia enviado por su abuela Nicolasa Pareja y
Avilés que era muy rica. Obtuvo el Primer Premio
en la Escuela Politécnica de París.
Hablaba inglés y francés. Teniente del
Ejército regenerador de Alfaro en 1.883. El
88 se volvió progresista y fue Secretario del
Presidente Antonio Flores Jijón entre 1.888
- 90, Agregado Militar del General Francisco J. Salazar
en Lima en 1.890 - 92 donde se enemistó con
los exiliados liberales y contrajo matrimonio con
Amalia Diez-Canseco Coloma, de la aristocracia arequipeña.
Perseguido por la revolución liberal en 1.895
se exilió en Paita y regresó el 98.
Falleció en Guayaquil en 1.919 en situación
de pobreza por haber perdido su fortuna. En sus últimos
tiempos sufría de ataques, caía al suelo
y hasta se rompía la cabeza.
Alfredo fue el último
de una larga familia compuesta de doce hermanos. Niñez
curiosa, enfermiza y disciplinada. Estudió
la primaria en el Colegio San Luis Gonzaga de los
Hermanos Cristianos y cuando su tío el gran
poeta Wenceslao Pareja y Pareja le pedía que
recitara sus versos, lo hacía con gracia y
facilidad. Por entonces comenzó a hacer poesías
en afán meramente imitativo y hasta se adueñaba
de los libros de su padre que leía con fruicción,
así fue formándose el literato.
Inició la secundaria
en el Vicente Rocafuerte. Por su orfandad sufría
de grave pobreza y de escasos catorce años
comenzó a trabajar de bodeguero y vendedor
en la firma importadora y exportadora “Juskniquel
und Bruckman” cuyo Gerente era Eduardo Bruckman
con S/. 80 mensuales de sueldo. Después fue
Pagador del ferrocarril Guayaquil-Salinas, bombero
de la Compañía Comercio a la orilla
del malecón, trabajó en el almacén
de Luis Vallejo Araujo y tuvo que viajar a Manabí
a comprar achiote.
En 1.926 fue Campeón
de Florete en las Olimpiadas Nacionales de Riobamba
en competencia con los militares ecuatorianos que
acababan de retornar de las Academias de Italia. Era
muy ágil, hacía fuertes ejercicios y
cuando murió su hermano Jorge pasó a
ocupar su cargo en el Banco Central para pagar una
deuda contraída por él.
En 1.927 editó la revista
“Voluntad” con Jorge Pérez Concha
y Demetrio Aguilera Malta en la parte artística.
Ese año conoció a su prima segunda Mercedes
Cucalón Concha recién llegada de Esmeraldas,
con quien contrajo matrimonio siete años después.
Unión feliz con tres hijos.
El 29 dio a la luz su primera
novela titulada “La Casa de los locos”
en 116 pags. y un epílogo fúnebre de
su amigo Adolfo Hidalgo Nevares a) Máximo de
Bretal, que dedicó “a los niños
y a los viejos de mi Patria”. Su temática
política y estilo inmaduro y apasionado le
atrajo la enemistad de los círculos influyentes.
Después diría de ella que fue escrita
para agotar la paciencia de cualquier lector.
El 30 fue Secretario de Sarita
Chacón, reina del barrio del Astillero que
salió electa Miss Ecuador. Le publicó
varios poemas más bien malos y una novelina
rosa “La Señorita Ecuador” con
prólogo de Adolfo H. Simmonds, que se vendió
bien. “Biografía de una joven proletaria
que ganó un concurso de belleza pese a la opción
aristocrática encarnada en las demás
participantes” pero la familia Chacón
se disgustó e hicieron publicar otra versión
de los acontecimientos, más ortodoxa por supuesto.
Casi enseguida se embarcó
de simple grumete en un carguero solo para cambiar
de ambiente. En Broklyn trabajó de mesero en
una cafetería de la cadena nacional “Bickford”
con $ 17 semanales y la comida, también distribuyó
licor durante la época de la prohibición
en Riverside, finalmente llegó a enseñar
español en las escuelas Berlitz y colocó
un relato en una revista española por $ 50;
pero era tan aguda la depresión económica
que regresó el 31 con una aptitud más
práctica frente a la vida, hallando todo cambiado.
Se acababa de editar “Los
Que se van” cuentos del cholo y del montuvio,
con sexo, violencia, malas palabras y denuncia social.
Su reacción fue positiva, integrándose
al grupo de los jóvenes escritores Joaquín
Gallegos Lara, Enrique Gil Gilbert y Demetrio Aguilera
Malta que estaba en Panamá, a quienes ya conocía
y hasta eran sus amigos. Por entonces solicitó
al Congreso que se le permitiera rendir los exámenes
de todas las materias del bachillerato e ingresó
al comercio de las medicinas con su cuñado
César Velarde Bermeo en “C. A. Velarde
y Cia.”, empresa que después pasó
a ser “Pareja y Arízaga” cuando
adquirió las acciones con otro cuñado
suyo Vicente Arízaga Luque. Al poco tiempo
consiguió la representación de los Laboratorios
holandeses Omni.
De esta época ha escrito
Angel Felicísimo Rojas lo siguiente “Movía
su oficina con una agilidad sorprendente y por la
noche escribía de un tirón, capítulos
de sus novelas. No se daba tregua y era perfeccionista.
Por cada capítulo que había improvisado
rompía dos para redactar una nueva versión
que al fin le acomodara”, a más de que
hablaba en la Radio Ortíz y colaboraba en el
diario “El Telégrafo”.
El 32 fue designado Profesor
de Historia de Literatura hispanoamericana en el Vicente
Rocafuerte y editó “Río Arriba”
en 290 pags. Novela muy subjetiva con aspectos freudianos
que inauguró una nueva etapa en el realismo
social, más acorde con los tiempos. Así
es que el cambio estuvo dado a pocos meses de su arribo
demostrando con ello su gran versatilidad, que logró
mantener a lo largo de la vida hasta el final de sus
días.
El 33, con la aparición
de “El Muelle” en 202 pags. se hizo famoso.
Esta fue su primera gran novela, de prosa modernista,
anecdótica y nostálgica, por contener
sus experiencias cosmopolitas, pues la trama se desliza
entre New York y Guayaquil, denunciando los hechos
reales y evidencias comunes del cholo. El argumento
es la historia de Juan Hidrovo, un trabajador guayaquileño
que acosado por la pobreza decide viajar a New York.
Atrás deja sus sueños rotos y a su esposa
María del Socorro Ibañez; solo encuentra
la depresión y tiene que recurrir a sobornos
para conseguir trabajos ilícitos relacionados
con el alcohol. Luego participa en huelgas, viene
el desempleo, el hambre y regresa derrotado mientras
su mujer, sometida a trabajos inícuos y a presiones,
conoce el abuso, la explotación y hasta la
violación de parte de su patrono Mariño,
al que luego se sumaran otros hombres, todos señoritos.
Reunidos, vuelven a la rutina, él al muelle
de donde le despide Mariño a través
de sus influencias a tiempo que María del Socorro,
aparentemente enferma de tuberculosis, le ayuda a
sobrevivir sin esperanzas, empujados ambos al robo
como alternativa de sobrevivencia y a la prostitución
soslayada en trabajitos futiles.
La crítica le fue muy
favorable, casi delirante, se dijo que su estilo era
macizo, intenso, depurado, con fuerza de observación
más real pues trata sobre los problemas socioeconómicos
que resuelve con un sentido revolucionario. Novela
compleja que conduce simultáneamente dos relatos
que solo se entrelazan y marchan juntos en los cuatro
últimos capítulos y desde entonces nunca
más se vio obligado a pagar sus publicaciones.
El 34 estuvo a punto de perecer
en un viaje a la isla Puná con Carlos Zevallos
Menéndez pues naufragaron y tuvieron que permanecer
ocho días en la orilla, en espera de que alguien
los recogiera, comiendo únicamente ostiones
y mejillones.
Ese año fue nombrado
Miembro de Número del Centro de Estudios Literarios
de la Universidad de Guayaquil y el 35 publicó
“La Beldaca” en la Editorial Ercilla de
Santiago de Chile en 249 pags., novela del trópico,
de trama más complicada y captación
histórica de mayor agudeza que El Muelle y
trata sobre la vida del cholo en la sabana; quizá
por eso ha sido traducida a varios idiomas y conocido
muchas ediciones, siendo su única obra que
incursiona por el campo y cuenta del mar. Es la historia
de un personaje y su mundo a través de la vida
del protagonista, su nacimiento, niñez, primeras
inquietudes sexuales, la adquisición de la
Beldaca, el hombre de mar, la familia y por fin la
desgracia. La trama se sitúa en 1.882 en tiempos
de Veintemilla, sigue con el liberalismo en 1.895
y termina con el ascenso de Martínez Mera al
poder en 1.933. Se deja en claro la vida misérrima
del cholo de la costa ecuatoriana y al final Jesús
Parrales y La Beldaca desaparecen devorados por el
mar..
El 35 fue nombrado Inspector
de Enseñanza secundaria en el litoral por el
Ministro Carlos Zambrano Orejuela, quien le ofreció
poco después una beca a España, que
no aceptó por estar recién casado. En
su lugar viajó Aguilera Malta a quien le tocó
vivir la primera época de la Guerra Civil española.
Su amigo Jerónimo Avilés
Aguirre, Ministro de la dictadura del Ing. Federico
Páez, quiso que ocupara la cartera de Agricultura,
que tampoco aceptó y para que no le siguiera
insistiendo se fue a Ambato donde vacacionaba su familia.
Ese año comenzó una novela en coplas
montuvias que denominó “El Entenao”,
guardada hasta los años 80 que la dio a la
Universidad de Guayaquil para su publicación.
El 36 por editar el semanario
“España Leal”, del que solamente
alcanzaron a salir dos números a medias con
Pedro Jorge Vera, fue calificado de escritor sudversivo.
Allí salió su poema “Canto a España”
considerado algo extraordinario por su fuerza histórica
y expresión literaria y al ocurrir la llamada
Guerra de las Cuatro horas en Quito, se desató
una terrible persecusión contra las izquierdas,
fue tomado preso y amenazado con el penal de las Islas
Galápagos, consiguió un préstamo
de dinero de su suegro Emilio Cucalón Pareja
y viajó al destierro en Chile. (1)
Ercilla le envió a instalar una librería
en Antofagasta pero allí se metió en
problemas con la policía y tuvo que volver
a Santiago, donde le esperaba su esposa y su hija
Cecilia, habitando en una pensión de baja categoría,
dada la situación de apremio económico
que vivían. La Sociedad de Escritores de Chile
presidida por Mario Latorre le puso a sus ordenes
el Club de la entidad para que pudiera almorzar permanentemente.
Poco después pasó a Bolivia y a la caída
de Páez el 37 pudo regresar.
El 38, igualmente con Ercilla,
sacó “Baldomera” en 264 pags. que
subtituló tragedia del cholo americano, apreciándose
su ascendente madurez literaria en el manejo de personajes
de relieves múltiples. Aquí, pese a
su aparente trayectoria lineal, regresa al pasado
e introduce como en un largo paréntesis, la
historia de uno de sus personajes: la cocinera Baldomera,
que tenía un fogoncito para vender muchines
en la boca del pozo, cuya historia conoció
a través de su suegra Delfina Concha de Cucalón.
La tal Baldomera, mujerona de gran fuerza vital y
al mismo tiempo de enorme sencillez, era una zamba
gritona muy popular en Ciudavieja de Guayaquil a principios
del siglo XX y fue muerta por los militares el 15
de Noviembre de 1.922. Se ha dicho que por la creación
de este personaje de eufónico nombre y por
la importancia que han cobrado los aspectos feministas,
es la
(1) Habiendo arribado a Valparaíso, sin conocer
a nadie, casi sin dinero con su esposa y su pequeña
hija Cecilia, niña de pecho, Alfredo llamó
por teléfono a Vicente de Santistevan Elizalde,
la única persona que conocía en Chile,
quien era Ministro Plenipotenciario del Ecuador en
Santiago y su primo por ser nieto de Juan Bautista
Elizalde Pareja, a quien solicitó posada por
unos cuantos días solamente hasta encontrar
un hotel; pero éste alegó que siendo
Pareja un desterrado no lo podía tener en su
casa. Entonces mi tía Meche tomó el
teléfono y llamó a su amiga de toda
la vida Susana Arosemena de Santistevan, quien menos
diplomática que su esposo se alegró
muchísimo, inmediatamente les envió
a recoger en el carro de la Embajada y los alojó
en la casa. A la hora del almuerzo, cuando Vicente
llegó a su casa, encontró cómodamente
almorzando a sus primos y se llevó la gran
sorpresa. A los dos días, los huéspedes
se cambiaron a un hotel para que “su excelencia”,
el señor Embajador, quede tranquilo.
novela que más ha atraído la atención
de los críticos. Su argumento es como sigue:
El cuatrero más listo de todo el río
Yaguachi es Lamparita, quien viene a Guayaquil, se
dedica a robar, conoce a Baldomera y se casan. Parecen
felices pero pronto se da la tragedia. Lamparita es
malherido y va al hospital, mientras Baldomera subsiste
con un fogón vendiendo muchines. Luego se cuenta
la vida de Inocente el hijo de ambos. Finalmente Baldomera
desfila en dos manifestaciones obreras, la última
el 15 de Noviembre, donde ella muere, aunque en la
obra se dan fechas distintas para no herir la susceptibilidad
de su tío político el Dr. José
Luis Tamayo, Presidente de entonces.
Nuevamente en el negocio de
las medicinas fue elegido Diputado a la Asamblea Nacional
Constituyente e integrando el bloque socialista presentó
la candidatura presidencial de Carlos Cueva Tamariz,
que no aceptó por temor a provocar un nuevo
golpe militar; entonces eligieron los asambleístas
al Liberal Aurelio Mosquera Narvaez, que en Noviembre
disolvió la Asamblea y envió a los Diputados
al Panóptico. Estuvo 34 días detenido,
Navidad y Año Nuevo incluídos, que aprovechó
para terminar su Don Balón de Baba y revisar
los archivos del Penal.
El 39 salió “'Hechos
y hazañas de don Balón de Baba y de
su amigo Inocente Cruz” en 306 pags. en la Editorial
Club del Libro de Buenos Aires que le pagó
excelentes derechos de autor, pero esta novela no
gustó por ser esencialmente una sátira
a J. Federico Intriago, conocido político del
Guayas. Tragicomedia, caricatura de un personaje esperpéntico,
pastiche del Quijote, no imitación como su
autor ha aclarado, pues don Balón es un idealista
de la política que fracasa justamente por eso.
La obra está escrita en hermoso y depurado
estilo, contiene morosas descripciones del Guayaquil
de entonces, de la vida, sus costumbres y sus gentes,
de las casas de madera y por eso mismo es un documento
para el conocimiento de esa época, los años
1.900 al 30.
El 41 la Editorial Lozada de
Buenos Aires editó “Hombres sin tiempo”
en 246 pags. también titulada Penal García
Moreno, novela de corte moderno y de interioridades
con mucho de psicológico, personajes que viven
bajo el sistema penitenciario ecuatoriano, opresivo
por no estimulante. Primera de sus obras que presenta
al hombre por dentro, prefiriendo los paisajes del
alma a los meramente geográficos. Se busca
la dimensión interior del protagonista mediante
una confesión escrita por él, excepto
el último párrafo -verdadera pirueta
literaria- en que aparece el autor narrador para que
el personaje pueda cumplir su destino. Hay un afán
de denuncia, crea personajes de carne y hueso, un
profesor soltero que vivía con su madre y una
noche, invitado a una fiesta y bajo los efectos del
licor, al intentar la violación de la hija
de un colega termina matándole. Le ponen 16
años de cárcel y allí conoce
a una mujer tempranamente seducida, que pasó
de mano en mano hasta ser burlada por un enamorado
al que mató. La historia termina con la amistad
y amor de ambos pero sin desenlace feliz, pues ella
salió antes que él. Nicolás,
en cambio, terminó devorado por la prisión,
es decir, muerto.
El 43 viajó México
con su familia y tras la victoria popular del 28 de
Mayo de 1.944 fue Encargado de Negocios del Ecuador
en ese país y apareció “La Hoguera
Bárbara” en 311 pags. Hermosísima
biografía novelada del caudillo liberal Eloy
Alfaro, donde logra altísimos niveles dentro
de tan difícil género. Obra escrita
como una necesidad política de reivindicar
a un personaje calumniado por la clerecía y
los fanáticos del país como un monstruo
diabólico, un cínico, un aventurero
y un asesino, según aclaró el autor,
refiriéndose –claro está–
al Dr. Wilfredo Loor Moreira, gran escritor conservador
y manabita, autor de una biografía de Alfaro,
rica en detalles desconocidos.
Al poco tiempo salió
en Buenos Aires “Las Tres Ratas” en 198
pags. Novela de tres hermanas, miembros de una decadente
familia liberal, historia de gran impacto y tremenda
desenvoltura entre el argumento, el desarrollo y las
conclusiones, comenzada en 1.942 y terminada de apuro,
en solo tres meses, para el Concurso “Farrar
and Rinehart” donde logró el segundo
puesto.
A fines del 44 fue electo Jefe
de la misión de la United Nations Relief and
Rehabilitation administration (UNRA) programa internacional
creado por el Presidente norteamericano Franklyn Delano
Roosevelt para el socorro y rehabilitación
de los pueblos devastados por la Guerra. Primero estuvo
con sede en México y jurisdicción para
toda Centroamérica. “Tenía que
comprar los excedentes de la producción de
esos países para enviar alimentos a la gente
que salía de los campos de concentración,
como también médicos y enfermeras”.
Luego pasaría al cono Sur, estuvo en Buenos
Aires con funciones en Argentina, Uruguay y Paraguay
hasta el 47.
El 46 se editó en México
su “Breve Historia del Ecuador”, por encargo
del Ministerio de Educación de ese país
como parte de una serie de pequeñas historias
de los países de la América Latina.
Relación bien escrita de nuestros principales
hechos políticos; sin embargo, como no salió
el capítulo del problema fronterizo con el
Perú, la desautorizó mediante Carta
abierta aparecida en algunos países de América.
El 47 “Las Tres Ratas”
fue llevada al cine por Luis Saslavsky con la actuación
de Meche Ortíz, Amélida Bence y María
Duval estrenándose en el teatro Opera de Buenos
Aires con gran éxito. La premiere en el Ecuador
se llevó a efecto en el teatro Bolívar
de Quito, asistiendo su amigo personal el Presidente
Carlos Julio Arosemena Tola y su esposa Laura Monroy
Garaycoa, Alfredo y Meche. A la salida fue aclamado
por el pueblo y recibió un emocionante homenaje
en la Casa Presidencial. Desde ese momento fue considerado
el mayor novelista del país, coincidiendo que
ya para entonces comenzaba a diversificarse a través
de la biografía, la historia, el ensayo político
y social, etc.
En Febrero del 48 dio a la
luz “Consideraciones sobre el hecho literario
ecuatoriano” conferencia en 17 pags. aparecida
en el tomo III del No. 6 de la Revista de la Casa
de la Cultura Ecuatoriana. Sus amigos Luis Verdesoto
Salgado y Francisco Salgado le llevaron a dictar clases
a las Facultades de Filosofía y Letras y Jurisprudencia,
pero como no tenía título de bachiller
la Universidad le otorgó el doctorado en Historia
y hasta quisieron darle el Honoris Causa que bien
se lo merecía, pero no le faltaron enemiguitos
que se opusieron y decidió renunciar.
El 49 estuvo muy molesto con
una incómoda verruga que le salió en
uno de los talones, fue operado dos veces y empezó
a escribir una novela cíclica en seis volúmenes,
que luego redujo a solo tres, con historias desde
la revolución Juliana de 1.925, el tiempo de
su generación y de las ideas sociales en el
Ecuador, hasta la contemporaneidad. Lío de
superstición, de verdad, de magia, de aliento
subterráneo, con un personaje llamado Pablo,
muy humano por cierto. Ese año terminó
el primer volumen que envió a la Editorial
Lozada de Buenos Aires.
Con Benjamín Carrión,
Guillermo Lasso, Gonzalo Maldonado y otros amigos
fundaron el “El Sol”, diario de ideas,
para lo cual realizó un viaje a New York a
fin de conseguir una máquina impresora moderna.
“El Sol” fue una valiosa publicación
pero a la postre no resultó negocio y ante
la falta de capital tuvo que ser vendido el 52 a Francisco
Illescas Barreiro. A consecuencia de esta aventura
periodística perdió los ahorros de toda
su vida y quedó desempleado. Durante su gerencia
había tenido magníficas oportunidades.
El Presidente Velasco Ibarra le había querido
designar Ministro de Gobierno en reemplazo de su amigo
Carlos Guevara Moreno.
Este año hizo un viaje
relámpago a New York y obtuvo la distribución
de la International General Electric X Ray and Medical
Products División para el equipamiento médico
y quirúrgico de los hospitales y con la Ligget
Drug Co. Subsidiaria y vendedora de la cadena de farmacias
Rexall Drug Co. Pero no le fue bien en estos negocios.
Por esos días apareció
la segunda edición de su “Historia del
Ecuador” en la Editorial de la CCE en cuatro
pequeños volúmenes con hermosos grabados
de Galo Galecio. También fue de este año
una biografía novelada bajo el título
de “Vida y leyenda de Miguel de Santiago”
que no tuyo mucha suerte por la notoria escasez de
documentos sobre el personaje, aunque trató
de recrear la atmósfera del siglo XVII con
sus problemas para conseguir la humanización
trágica del pintor, fue electo Miembro de Número
del Instituto Ecuatoriano de Antropología y
Geografía y a fines del 53, en situación
de apremio, el Consejo Ecuatoriano de Economía
le llevó a su seno pues debía sobrevivir
con los suyos. También consiguió un
puesto en el directorio del Banco Central del Ecuador
y como tal pasó a conformar la Junta Monetaria
donde permaneció reelecto hasta 1.960.
Este período fue de
intensa madurez literaria. Se volvió introspectivo
y meditaba. Entre el 53 y el 61 fue Miembro titular
de la Casa de la Cultura Ecuatoriana. El 54 lanzó
la tercera versión ampliada de su “Historia
del Ecuador” también en cuatro volúmenes
y dio forma a uno de los más vastos planes
que registra la historia de las letras ecuatorianas
con la llamada novela río, obra peligrosa por
enorme y que se desenvuelve a través de un
personaje contemporáneo llamado Pablo Canelo.
Alfredo siempre tuvo planes
literarios ambiciosos y siendo un escritor disciplinado
y trabajador pudo completar finalmente los tres tomos
de los Los Nuevos Años y llamaron: 1) “La
Advertencia”, editado el 56 en 423 pags. que
como ya se dijo fue escrita entre el 48 y el 51, trata
sobre la revolución Juliana, 2) “El aire
y los recuerdos”, 1.959, en 273 pags. escrita
el 57 trata sobre la famosa Guerra de los Cuatro Días
en el Quito de 1.932 y 3) “Los Poderes Omnímodos”,
1.964, en 235 pags. escrita entre el 58 y el 61 versa
sobre el primer Velasquismo y sus secuelas y encierra
la vida política del Ecuador desde la revolución
del 9 de Julio de 1.925 hasta el 28 de Mayo de 1.944.
Tan vasto plan de acción
constituyó un esfuerzo sobrehumano, casi imposible,
pero finalmente lo consiguió tomando posiciones
artísticas sin dejar a un lado los recursos
de la novela tradicional y tuvo que profundizar sus
discursos, volviéndose menos social e intentado
un renacimiento creador a base de temas históricos
no ficcionales. La obra tiene mucho movimiento pues
cuenta hechos e historias, todo mezclado. Los personajes
son reales y hasta conflictivos con una marcada influencia
de Thomas Mann, escritor a quien estudió a
conciencia en su ensayo “Thomas Mann y su nuevo
humanismo”, editado el 56 en 257 pags. .trabajo
erudito, profundo, aunque no se le ha concedido la
debida importancia.
En Agosto del 56 escribió
varios ensayos cortos para la Historia de los pueblos
de América, de la Editorial Zig-Zag de Santiago
de Chile y editó “La Lucha por la democracia
en el Ecuador” en 164 pags. Discurso histórico
compuesto como capítulo de “The Struggle
for democracy in Latin America”, obra del profesor
Harry Kantor, de la Universidad de Florida, en la
que colaboraron grandes personalidades internacionales
como Víctor Raúl Haya de la Torre, del
Perú. Este ensayo ha conocido nuevas ediciones,
una de ellas en los años 80 en la Universidad
de Guayaquil.
El 57 fue Asesor de historia
del Instituto Panamericano de Geografía e Historia
y dio a la publicidad una sentida “Carta al
fallecido Joaquín Gallegos Lara” en la
revista “Letras del Ecuador” al conmemorarse
el X aniversario de su fallecimiento. El 58 apareció
una nueva edición de su Historia en dos volúmenes
de 496 pags.
Entre el 58 y el 61 fue Profesor
de Historia de la Cultura en la Universidad Central.
El 61 pasó a San José de Costa Rica
como Subdirector del Instituto Internacional de Estudios
Políticos y Profesor de Historia de América
y Teoría Política y no desaprovechó
su tiempo pues escribió dos ensayos: “América
Latina en el mundo de Hoy” para Cuadernos Americanos
de México y “Tres afirmaciones de conciencia
latinoamericana” para Cuadernos por la Libertad
y la Cultura de París. La revista Américas
de la Unión Panamericana con sede en Washington
le contrató 24 artículos para publicarlos
durante 2 años en español e inglés
sobre personalidades latinoamericanas. Igualmente
terminó su tercer tomo de la novela rio.
El 62 le ofrecieron la cátedra
de Historia de América Latina y Relaciones
Internacionales para los Cursos de Postgrado de la
Universidad de Florida con sede en Gainesville, viajó
por Europa y tomó un Curso intensivo de Inglés
en Londres. Aceptada la cátedra, fue Profesor
principal a tiempo completo por tres años.
De esta época son algunas de sus brillantes
conferencias en las Universidades Norteamericanas,
pero se sentía solo y hasta sufrió el
63 de unos agudos dolores de ciática, que se
compuso estudiando el método de gimnasia china
Tai-Chi, que practicó en las mañanas
desde entonces. El 64 le otorgaron el Doctorado Honoris
Causa y entre el 65 y el 67 fue profesor del Centro
de Estudios Internacionales Avanzados de la Universidad
de Coral Gable de Miami.
El 66 editó un ensayo
sobre “El Ecuador de Eloy Alfaro” y como
intentaba una nueva fórmula de novela, deshumanizada,
comenzó su novela “Las pequeñas
estaturas” aventura toda en símbolos
que requería técnicas y cuidados nuevos.
“Hablan los personajes sin apellidos, no hay
país sino uno que no existe pero es subdesarrollado,
donde todavía se juega al fútbol con
los pies y los toros y las vacas hacen el amor directamente
y la gente sin computadoras. Además de los
dos personajes centrales, habla también un
relator de vez en cuando, será un libro idealista
pero no optimista. Nunca he trabajado tanto en literatura
y a veces me temo que mis dificultades revelan decadencias
o es que me exijo mucho”. Este tipo de novela
abstracta era la novedad del momento, pero como en
el teatro, sucede que toda novela requiere de movimiento,
contar cosas más que ideas. Pareja siempre
había sido muy imaginativo, culto y hasta erudito,
pero no tenía la condición de filósofo
o pensador y como se quedó en el medio, este
tipo de novela no gustó en el país,
por su lectura cansada. Sería de mucho interés
estudiar la influencia que ejerció el medio
norteamericano desde el 64 para transformar su estilo
tan personal en algo diferente; sin embargo, aclaró
en carta de 1.966 a Demetrio Aguilera Malta: “He
pasado unos malos momentos, quizá el sobrehumano
esfuerzo que hice por el idioma inglés para
mis clases y para cursos en los que no tenia experiencia,
me dejó fatigado y pagué la cuenta después,
cuando ya mi vida es demasiado sosegada y tranquila,
el trabajo fácil y la rutina sobrecogedora.
Me he repuesto pero ya resistiré poco tiempo
así. Siento que se me pierde el alma y hago
planes para regresar al Ecuador -ya había caído
la Junta Militar de Gobierno- Me mantiene en este
sitio la educación de Francisco -su hijo- que
se graduará de Bachelor dentro de algo más
de dos años. Su educación me cuesta
muy poco porque soy profesor”.
El 67 finalmente pudo regresar
a Quito, enseñó Historia de la Cultura
e Historia del Ecuador en la Universidad Central y
para completar sus ingresos tuvo que aceptar la subgerencia
del Banco La Filantrópica, luego pasó
a la Subgerencia General del Banco Popular hasta el
74, que se separó por su enfermedad cardiaca,
aunque siguió como miembro del Directorio hasta
el 84. Después diría que no le había
gustado la actividad bancaria, tan alejada de lo suyo.
Su amigo el Prof. Karl H. Heise,
el 69 editó “La evolución narrativa
de Alfredo Pareja Diez-Canseco” que le había
servido de tesis doctoral en la Universidad del Estado
de Michigan. Allí expresó lo siguiente:
“Es en verdad un artista, su trayectoria novelística
acusa una constante superación y madurez, consecuencias
estas de un proceso evolutivo y no revolucionario
y de su formación de hombre y artista”.
El 70 editó en Madrid
“Las Pequeñas Estaturas” calificada
de novela esperpéntica, irónica, mágica
y fascinante. Hernán Rodríguez Castelo
la anunció en el Ecuador “como una novela
de hoy, que trata sobre un mundo en trance de cambio,
con una organización que reduce y empequeñece
las estaturas de los personaje. Su forma: el monólogo
interior, aunque tiene pasajes tratados con estilo
directo. El Epílogo lo da Alarico Saragata
-Velasco Ibarra en su novela rio- de suerte que se
integra a la serie de los Nuevos Años sin ser
parte de ella. Monólogos interiores que avanzan
paralelamente sin encontrarse, formando entonces un
contrapunto. Al final anuncia una técnica de
novela escénica que será su siguiente
obra: “La Manticora”. Esta nueva manera
de escribir le volvió al final de sus días
en un escritor para élites altamente intelectualizadas
y a pesar que “Las Pequeñas Estaturas”
salió entre los cien Clásicos Ecuatorianos
de la Colección Ariel, que tuvo una difusión
masiva en el Ecuador, ni gustó ni fue apreciada,
causándole una verdadera decepción.
El 73 fue electo Miembro de
la Junta Consultiva del Ministerio de Relaciones Exteriores
y Profesor de Investigación de la Universidad
Central. El 74 imprimió “La Manticora”,
novela o fábula de la realidad hispanoamericana,
con sus creencias, valores, supersticiones y brujerías,
mundo ilusionante escrito en estilo intemporal, con
un retablo de caricaturas de tipos humanos latinoamericanos
en afán de resolver el problema de la vieja
Europa trasplantada a América, trasplante falso
y monstruoso que los escritores peruanos de los años
30 había tratado de explicar, especialmente
los del APRA, con Antenor Orrego, autor de la teoría
del pueblo continente.
Tanto esfuerzo por renovarse
constantemente -siempre fue un trabajador férreo,
disciplinado, recio, perfeccionista- le dejó
prácticamente extenuado, pues para sus últimas
novelas acostumbraba escribir veinte páginas
diarias trabajando a tiempo completo que luego reducía
a solo cinco; quizá por eso, al finalizar La
Manticora dijo adiós para siempre a las novelas
para consagrarse únicamente a la historia como
género objetivo y lógico. El cambio
se debió a las tensiones emocionales que le
producía la literatura abstracta, incluso le
ocasionó un síncope cardiaco y por no
ser literatura de diversión constituyó
otro fracaso en el país, pues fueron muy pocos
los que la entendieron. La crítica anotó
como defecto un exceso de verbalismo que hacía
difícil su lectura.
El 75 editó “La
Administración y las Instituciones en la Real
Audiencia de Quito”. El 78 organizó el
“Grupo de los Veinte” que presidió
su amigo Galo Plaza Lasso para supervigilar el largo
retorno a la democracia, pues los Triunviros militares
usaban de toda clase de subterfugio y triquiñuelas
para no devolver el poder a la sociedad civil o por
lo menos para demorar en todo lo posible ese momento,
que el país reclamaba escandalizado.
Entre el 78 y el 80 enseñó
Literatura Extranjera en la Universidad Católica.
El 79 acompañó al presidente electo
Jaime Roldós Aguilera en su gira por varios
países, entre ellos Nicaragua, que se debatía
en el caos tras superar la vergonzosa dictadura de
los Somoza. Ese año recibió el Premio
Nacional de Cultura Eugenio Espejo consistente en
una suma de dinero y Diploma. Se dijo entonces que
se había premiado su última obra “De
la prehistoria a la conquista española”
aunque en realidad se galardonó su constante
esfuerzo, disciplina y tensión intelectual
como novelista, biógrafo e historiador. Alfredo
lo recibió en nombre de sus compañeros
generacionales y poco después fue designado
Ministro de Relaciones Exteriores con gran contentamiento
de la República, en el primer gabinete de Roldós.
Su desempeño fue brillante,
restableció las relaciones diplomáticas
con Cuba rotas desde el 62 por imposición directa
de la CIA., reconoció a la República
Popular China con grave escándalo de los pacatos
de siempre. El 80 renunció para dictar un curso
de Doctorado en los Estados Unidos, según se
dijo, aunque en realidad lo hizo por cierto desacuerdo
con sus amigos intelectuales. (2)
(2) Eran los tiempos de la dictadura militar argentina
y siendo dicho país uno de los garantes del
protocolo de Río de Janeiro se optó
por no desairar al Agregado Militar.
El 81 fue Asesor de Estudios Históricos de
la Cancillería y dio a la imprenta “Ensayos
de ensayos” con trabajos ya publicados. El 82
dictó un semestre en la Universidad de Texas.
El 83 fue nombrado por el Presidente Oswaldo Hurtado
para la Embajada del Ecuador en Francia y ante la
Unesco y le correspondió acompañar a
Abelardo Pachano y a Pedro Pinto en la renegociacion
de la Deuda Externa. El 85 viajó con su esposa
a la China Popular especialmente invitado por ese
gobierno y fue el único escritor ecuatoriano
invitado por el periódico francés “Liberation”
para responder el difícil tema ¿Por
qué escribo? De regreso al Ecuador fue designado
Profesor de Investigación en la Facultad Interamericana
de Ciencias Sociales FLACSO. que funciona en Quito.
El 86 la Universidad de Guayaquil
le confirió el Doctorado Honoris Causa y escribió
“Notas de un viaje a China”. El 14 de
Abril del 88 recibió un homenaje nacional en
Quito con motivo de sus 80 años. Retirado del
mundillo social dedicaba su tiempo a la investigación.
La Editorial El Conejo publicó su Historia
del Ecuador, época contemporánea, en
45 fascículos. Escribía semanalmente
para los diarios Hoy de Quito y Expreso de Guayaquil.
El 89 apareció “El
Duro Oficio” hermoso libro con entrevistas grabadas
por Francisco Febres-Cordero como para periódico,
pero como todo lo que hace el pájaro Febres
Cordero, que siempre intenta ser gracioso, no da al
lector todo cuanto éste le pide. En lo positivo
la obra contiene transcripciones, cartas, documentos
y un Curriculum pero todo en desorden. El estilo es
coloquial por la costumbre del Pájaro de hacer
chiste de todo, aun de algo tan serio como es la vida
y la obra de un escritor clásico. Se nota que
le faltó al autor un mayor conocimiento del
personaje, que le hubiera permitido acercarse a sus
motivaciones, por eso no existen las preguntas decidoras
en muchos pasajes que deja abiertos, con interrogantes
que quizá ya no se podrán llenar jamás.
El 91 fue candidatizado por
el Consejo Nacional de Cultura para el Premio Internacional
príncipe de Asturias que anualmente concede
España a diversas personalidades mundiales.
Vivía en un cómodo y elegante departamento
propio con su esposa que le cuidaba con amor. Hacía
su gimnasia diaria, bebía su wisky de siempre,
no fumaba, meticuloso, en sus alimentos, no probaba
grasas ni nada nocivo y así pudo prolongar
sus días hasta el lunes 3 de Mayo de 1.993,
que falleció a las 12 y 15 de la tarde en el
consultorio de su médico cardiólogo
Dr. Fernando Bustamante, en la sala de espera, antes
de hacerse un chequeo de rutina. Tenía 84 años
de edad.
De estatura más que
mediana, tez blanca rosada, delgado, pelo negro y
bigotes canos. De porte distinguido y maneras elegantes,
una amplia y sincera sonrisa completaba su amable
figura, afectuosa y expansiva. Buen conversador y
de temas múltiples, amigo leal y hombre de
profundos ideales democráticos. Socialista
en su juventud, luego desengañado de la política
pero no vencido, por eso esgrimió su pluma
con optimismo y verdad; finalmente formó parte
del grupo de Galo Plaza que tanto dominó en
la sierra, especialmente en Quito.
El mayor escritor ecuatoriano
por muchísimos años hasta su muerte,
su obra figura entre lo mejor de Latinoamérica.
Fue el primero del Grupo Guayaquil en situar la acción
de la novela en la ciudad alejándola del campo;
su constante experimentación y materiales cambiantes
hicieron a sus obras, sólidas, complejas y
maduras.
Sus personajes tienen gran
penetración psicológica. Baldomera es
su creación más popular aunque no la
mejor de todas. La amplitud de sus ideales le puso
sobre la mentalidad chata del país, por eso
caminaba siempre adelante, incluso ahora que ha muerto
sus dos últimas novelas no han sido suficientemente
entendidas, pero quizá algún día
lo serán cuando el lector ecuatoriano evolucione
literariamente.
El estudio de su producción
novelística, para facilidad del análisis,
se divide así:
1.- De El Muelle en 1.933 a
las Tres Ratas en 1.944,-Etapa del relismo Social,
2.-De La Advertencia en 1.956 a Los Poderes Omnímodos
en 1.964. Etapa histórica,
3.-De las Pequeñas Estaturas en 1.970 a La
Manticora en 1.974.- Etapa Abstracta.