LUIS
ROBALINO DAVILA
HISTORIADOR.- Nació en Quito el 25 de agosto
de 1.882, en casa de su madre, al lado de la calle
de la Ronda, hijo legítimo del Dr. Antonio
Robalino Cuadrado, natural de Riobamba, abogado, arbitro
ferrocarrilero en 1.888, Presidente de la Corte Suprema
en 1.889, Presidente de la Sociedad Nacional en 1.892
y Prefecto de la Congregación de Caballeros
de la Inmaculadas en 1.894-95 y de su segunda esposa
María Dávila Donoso, quiteña.
Principió sus estudios
en la escuela de la Srta. Obdulia Quevedo, después
pasó al Cebollar y tuvo de profesor al hermano
Miguel que lo preparó para la Primera Comunión;
más, al cerrarse dicho plantel, pasó
al Seminario Menor, graduándose de Bachiller
en filosofía en agosto de 1.899. Su madre falleció
poco después.
En 1.900 ingresó a la
Facultad de Jurisprudencia pero fue suspendido al
primer examen, refugiándose en la hacienda
San Agustín, del Valle de los Chillos, por
algunos meses, dedicado a las labores del campo.
En 1.902 heredó las
haciendas “Tanquis” y “San José”
entre Columbe y Guamote y hacia allá se fue
refunfuñando. Al poco tiempo se había
acostumbrado en ese vecindario y ayudó a instalar
la planta eléctrica de Riobamba y por abusar
de la bebida en una fiesta en Ambato gritó:
“Todo el que es alfarista es un infame”
y tuvo un acalorado incidente con el Gobernador del
Tungurahua.
En 1.904 arrendó sus
haciendas a Flavio León y dijo a su padre:
“Voy a estudiar la vida, papá”
y se fue a París con Víctor Mena Caamaño,
conoció Francia, Bélgica, Inglaterra,
Suiza, Italia y Alemania, asistió en la Universidad
de Ginebra como oyente y de regreso a París
en 1.905 conoció a Elsbeth Bolle Werner mientras
caminaba por la calle Jouffroy y se enamoraron, pero
ella regresó a Alemania y Robalino a Quito,
carteándose por más de dos años,
hasta que a principios de 1.909 partió a Berlín
a pedirla en matrimonio y se casaron el 6 de mayo,
siendo muy felices. Es su hija única la Dra.
Isabel Robalino Bolle.
Entonces regresó al
Ecuador e hizo oposición al gobierno de Alfaro
de quien siempre tuvo buen criterio, no así
de sus Gobiernos. En 1.912 apoyó la candidatura
presidencial del General Plaza y al enterarse del
asesinato de Julio Andrade se arrepintió y
tomó la palabra en el sepelio. A la salida
preguntó a sus amigos José Rafael Bustamante
y Belisario Quevedo ¿Cómo nos lavamos
de nuestro placismo?. Fundando un periódico
respondió Quevedo y nació el 1°.
de Agosto de 1.913 “El Día”, bajo
la dirección de Robalino, que hizo oposición
y fue combatido por la prensa gobiernista, a pesar
de haber tildado Robalino de simple revuelta, a la
gloriosa revolución de Concha en Esmeraldas.
Para esa fecha había
ingresado a la Sociedad Jurídico Literaria
y publicaba en esa revista conferencias, discursos,
y artículos de tinte liberal.
En 1.916 fue nombrado Consejero
de Estado por el presidente Alfredo Baquerizo Moreno
y el 17 pasó de Cónsul General del Ecuador
en Suiza, con sede en Ginebra, merced a las gestiones
de su amigo el Canciller Carlos Tobar y Borgoño;
sin embargo, por razones del conflicto bélico,
su esposa alemana no fue visada por las autoridades
francesas y tuvo que permanecer en Barcelona hasta
el final de la guerra, mientras Robalino actuaba en
Suiza.
En 1.919, el Dr. Unger, de
Berlín, lo operó de cálculos
biliares. En 1.920 fue delegado ante el VII Congreso
de la Unión Postal Universal celebrado en Madrid.
En 1.921 participó en la X Conferencia Internacional
de la Cruz Roja. En 1.922 el Canciller Nicolás
Clemente Ponce lo llamó a Quito de Subsecretario
de Relaciones Exteriores y el 13 de junio fue designado
Vocal de la Junta Central de Beneficencia. En agosto
inició su campaña antialcohólica
que duró tres meses a nivel de obreros capitalinos.
Por esa época gestionó el ingreso del
Ecuador a la Sociedad de las Naciones y el 27 de diciembre
fundó en el teatro Sucre la Cruz Roja ecuatoriana.
Entonces quiso dar a la imprenta
una pieza teatral en dos actos y prosa titulada: “Un
matrimonio brillante”, que iba a ser representadas
por la Compañía Nacional de Teatro,
pero su hermana María Robalino de Terán
se opuso, debido a las sátiras que contenía
y su autor no tuvo otro camino que recogerla, aunque
ya tenía hasta el reparto.
En febrero de 1.924 fue designado
Presidente de la Sociedad Jurídico Literaria,
en abril fue condecorado por la Cruz Roja española,
en julio fue designado Ministro residente en Suiza
y Director General de Propaganda en Europa, viajo
a Berna con su familia y en 1.925 editó en
Lausana “El Alcoholismo” en 94 págs.
resumen de su campaña en el Ecuador.
En enero de 1.926 pasó
a Ministro Consejero en Bolivia y trabajó por
un pacto defensivo del Ecuador con ese país.
En 1.927 fue mantenedor de los juegos Florales a beneficio
de la Sociedad Protectora de la Infancia de La Paz.
Para 1.931 vivía nuevamente
en el Ecuador, retirado en su quinta “La Merced”,
cercana a Sangolquí, en el Valle de los Chillos,
cuando fue invitado a formar parte del Comité
auspiciador de la candidatura presidencial de Neptalí
Bonifaz, que triunfó en las elecciones. Al
conocerse las posibilidades de su descalificación
en el Congreso, Robalino intentó salvar la
paz, proponiendo a Bonifaz que se excusara; empero,
su consejo, no fue escuchado.
En 1.932 fue designado Ministro
Plenipotenciario en el Brasil y asistió a la
Conferencia Internacional de Río de Janeiro
celebrada con motivo del conflicto armado de Leticia.
En 1.934 el presidente Velasco Ibarra le propuso la
Cancillería pero declinó tan alto honor,
continuando en el Brasil. En 1.935 volvió a
Quito y participó en la creación y en
los trabajos de la Junta de Defensa Democrática
que enfrentó a la dictadura civil del Ing.
Federico Páez Lemos. Igualmente escribió
en “El Comercio” la columna “Meditaciones
de ayer y hoy”, considerada como la iniciación
de sus investigaciones históricas.
En 1.937 viajó a Europa
y visitó a su familia política. Estuvo
en Italia, Suiza y Alemania. En 1.938 publicó
“La Política Internacional que corresponde
al Ecuador” en 29 págs.
En Noviembre de 1.941 el canciller
Julio Tobar Donoso lo nombró Ministro Plenipotenciario
del Ecuador en México, desempeñándose
hasta 1.943, de vuelta al país fue a vivir
a “La Merced”, dedicando su tiempo a la
equitación y a escribir la vida de García
Moreno, principalmente a base de los documentos del
archivo legislativo; el libro apareció en 1.949
en 647 págs. pero ese año empezó
a sufrir de una aguda neurosis y para curarse viajó
a la clínica del Dr. Lay Martín en Baltimore,
quien lo mejoró.
En 1.950 vivió varias
semanas en Cuenca conociendo a sus parientes Dávila
y consultando el archivo de Antonio Borrero, puesto
a su disposición por su nieto el Dr. Octavio
Muñoz Borrero. En esos trabajos adquirió
una bronquitis y recayó en su neurosis. Un
nuevo viaje a Baltimore le repuso, pero no completó
el tratamiento por la enfermedad y muerte de su prima
y madrina en Quito.
Fueron años de intenso
trabajo intelectual, estudiaba varios archivos al
mismo tiempo y componía la historia republicana
con el secreto propósito de imitar a Hipólito
Taine autor de “Los orígenes de la Francia
contemporánea” y continuar con la Historia
del Ecuador donde la dejó González Suárez;
para ello se enfrascó en una obra que requirió
de diez gruesos volúmenes que van desde la
fundación de la República en 1.830 hasta
la muerte de Alfaro en 1.912.
Al final, en 1.958, cayó otra vez enfermo a
causa de tan desmesurado rompecabezas. Acostado, con
las ventanas cerradas y a obscuras, no leía
y casi no abría los ojos, musitando en voz
baja, sólo consigo mismo y lleno de remordimientos
por haber publicado en su “García Moreno”
decires que no habían sido perfectamente comprobados,
como los amoríos del tirano con Virginia Klinger
(1). Entonces ordenó que se recogieran de las
librerías los volúmenes que se hallaban
en venta y los guardó personalmente en un depósito,
también quiso destruir sus manuscritos y notas
personales y así se lo comunicó a su
amigo Gonzalo Zaldumbide, quien envió al día
siguiente al padre Aurelio Espinosa Pólit,
S. J. para que los salvara, como efectivamente ocurrió,
llevándoselos a la biblioteca jesuíta
de Cotocollao. “¡Ah! el infierno y su
secuela de tormentos imaginario rondando la mente
omnubilada del ilustre escritor, atormentándolo
por ciertas afirmaciones de su libro”; pero,
nuevamente salió en su ayuda el Dr. Lay Martín
quien logró en 1.962, tras muchos esfuerzos
y usando drogas antidepresivas, que se afeitara y
abriera las ventanas, reincorporándose a la
vida con tanto optimismo, que empezó a publicar
sus nueve volúmenes restantes y así
salieron en 1.966 “Borrero y Veintemilla”
en dos tomos de 369 y 342 págs.; en 1.967 “Nacimiento
y primeros años de la República”
en 412 págs., y “La Reacción antifloreana”
en 492 Págs. ; en 1.968 “Diez años
de civilismo” en 703 págs. y “Eloy
Alfaro y su primera época” en dos tomos
de 849 págs. en numeración corrida;
en 1.969 “El Ocaso del viejo luchador”
en 648 págs.; y en 1.970 “Rocafuerte
en 277 págs.
(1) El Dr. Fernando Jurado Noboa, sin lugar a dudas,
el mayor investigador ecuatoriano actual, logró
probar en 1.995 que entre García Moreno y Virginia
Klinger Serrano de Aguirre existió una relación
sentimental conflictiva pero fuerte y duradera, fruto
de la cual fue la niña Rosa García Klinger,
depositada en calidad de huérfana en la casa
de Expósitas fundada por el Presidente en Quito,
confirmando en forma documental que eran verídicos
los decires sobre la conducta sexual del Dictador,
normal por otra parte, pues que estaba casado con
una señora vieja, enferma y fea, a quien traicionaba
cuantas veces le venía en gana.
Ese año recibió de su amigo personal
el presidente Velasco Ibarra la Orden Nacional en
el grado de Gran Cruz y en 1.971 continuó su
serie histórica con “Testimonios de los
tiempos” en 303 Págs. que dedicó
al velasquismo. En 1.972 fue designado Prefecto Honorario
y Vitalicio de la Congregación de Caballeros
de la Inmaculada, en homenaje a su creciente religiosidad
que le llevaba a comulgar diariamente y a pensar solamente
en Dios y en su trabajo que realizaba para “mayor
gloria de Dios”. Entonces editó “El
año tágico de 1.941 y otros ensayos”
en 296 págs. con necrologías, recuerdos
de viajes y conferencias. En 1.973 apareció
“El 9 de Julio de 1.925 en 236 págs.
Desde 1.969 vivía cuidado
por su hija única, que le dedicaba todo su
tiempo con verdadera abnegación y a pesar de
su viudez gozaba de una relativa euforia de vivir.
Por ello, cuando la Academia de la Lengua lo recibió
en su seno, compuso un elogio de Pedro Fermín
Cevallos y recibió en su casa, a la antigua
usanza. Tenía 90 años y estaba lúcido
y fuerte, gozando de excelente memoria; sinembargo,
fue su último acto público.
El 4 de octubre terminó
de redactar un volumen titulado “Memorias de
un Nonagenario”, en 402 págs., especie
de autobiografía y otros ensayos y se sometió
a un chequeo médico de rutina del que salió
bien; así pues, comenzó a borronear
algo sobre cosas y hombres de nuestra Patria, cuando
el 7 de diciembre sintió un dolor en la pierna
a eso de las cuatro y media, luego cenó tranquilamente
y al irse a acostar sufrió un vahído
y cayó al suelo. Auxiliado, volvió en
sí, pidió un sacerdote, comulgó,
besó un crucifijo y el retrato de su esposa
y le dijo a su hija: “Que Dios te bendiga, perdóname,
se buena” y expiró, no si antes rechazar
la ambulancia que quería conducirlo a Quito.
Tenía 91 años
y dejaba una obra de más de 6.000 págs.
sobre el período republicano. El día
9 fue enterrado en el mausoleo de su familia.
Con Julio Tobar Donoso y Carlos
Manuel Larrea formó la trilogía de escritores
más importante del Quito conservador de los
años 40 al 70, siendo Robalino el más
prolífico y ordenado, Tobar el más polémico
y de mejor estilo y Larrea el más erudito bibliógrafo
de los tres y de criterio menos sectario.
Su susceptibilidad morbosa,
su debilidad de los nervios, la retractación
de 1.964 y su declinación hacia planos religiosos,
no alteraron su recto criterio, siempre apegado al
documento, única fuente de donde extraía
sus pensamientos; luchó por la verdad y contra
el alcohol y el tabaco, sus temas de siempre, amó
a su esposa e hija y a su Patria, con tanta intensidad,
que le dedicó 40 años de su vida, investigando
una de las etapas de su estructuración: la
republicana.
De estatura mediana, blanco,
algo calvo, poblado bigote, contextura gruesa, buen
conversador y en su juventud liberal y fiestero, su
obra es un legado invalorable para la cultura de la
Nación ecuatoriana.