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REMIGIO CRESPO TORAL
En 1889 editó sus poemas "Ultimo pensamientos de Bolívar" y "América y España en lo porvenir" el 61 pags. Y califico l teatro de pináculo de la inmoralidad y la corrupción'" y se sumó al fanatizado obispo Miguel León y a los liberales de autores de negros hechos y perversas doctrinas. Entonces viajó por Perú y Chile y a su regreso a Cuenca fue reelecto Diputado y concurrió al Congreso de 1890.

Desde el 93 principió a componer meditaciones poéticas bajo la disciplina del recogimiento y para la revista " La Unión Literaria ", que después recopiló bajo el título de "Leyendas de Arte" (1) En 1894 ocupó la Subdirección de Estudios del Azuay y comenzó colaborar en la revista semanal de literatura. Ciencia y Artes " Guayaquil" que dirigía el Dr. Cesáreo Carrera Padrón. El 95 formó parte de la representación diplomática que presidió Honorato Vázquez y que viajó a Venezuela con motivo del Centenario del nacimiento de Sucre.

La revolución liberal no le perjudicó mayormente pues jamás había sido un político activo, ni sus intervenciones en los Congresos le ocasionaban odiosidades como a Matovelle. Tampoco se había granjeado enemistades como Muñoz Vernaza y al igual que Vázquez, su pluma se deslizaba solamente para cantar y rezar; sin embargo, vivía en una Cuenca bucólica, eglógica y sojuzgada; por eso, sus colaboraciones literarias para "El grito del Pueblo" de Guayaquil y que firmaba bajo el seudónimo de "Stein", fueron como una ventana abierta hacia un mundo cambiante y lleno de novedades que llegaban de París; y que sin embargo no supo o no quiso aprovechar, porque no cambio nunca su modo de ser y escribir, aunque sostuvo arduas y literarias polémicas con "Benvenuto" (Manuel J. Calle) y con "Don Venacio" (José Modesto Espinosa) y cuando trató de "Los parnasianos en América" erró lamentablemente, pues "su mundo y sus literatura era regional, sentida y hasta pintoresca; pecaba de prosaica y pueril, fastidiando por repetición del tema y uniformidad en la técnica" y como no evolucionó porque siempre fue un conservador de valores y estructuras, jamás abandonó su romanticismo inicial, "m sintió ni comprendió a las nuevas escuelas, a las que llegó a tachar de hijas de un positivismo exótico y de un arte extravagante y degenerado".

El 96 colaboró en la "Semana literaria" revista que dirigía en Quito Manuel J. Calle. El 97 editó su "Canto a Sucre" en Guayaquil.

En 1898 reingresó a la palestra pública y volvió al Congreso como Diputado por el Azuay. Sus actuaciones fueron discretas, caballerosas y se opuso a la Ley de Patronato. Al año siguiente publicó "Voto salvado de los Diputados" en 12 pags.

En 1902 editó por segunda vez " La Unión Literaria " y en Octubre comenzó a aparecer su "Pleito Secular", serie que año a año, con tal o cual interrupción, seguiría, de la que Calle opinó que era "un modelo de concreción patriótica".

En 1904 asistió otra vez al Congreso y al finalizar las sesiones fue contratado por el presidente Leónidas Plaza como abogado consultor del Ministerio de Relaciones Exteriores, Seis meses después presentó el proyecto de alegato y el ejecutivo lo designo Primer secretario de la Legación Especial acreditaba ante el gobierno español para la solución del Laudo Arbitral, viajando con el Comisionado Regio Menendéz Pidal y con Honorato Vázquez, por el Perú, Chile, Argentina, Brasil, Portugal y España.

(1) La "Unión Literaria" se publico en tres series de doce números cada uno (1893-94) (1902-3) y (1903-4) El 93 Crespo Toral trinó contra los modernistas y el modernismo a través de sus paginas.

En 1906 editó "Algo acerca de la enseñanza Universitaria" en 22 pags. Y al cumplirse el Centenario de nuestra independencia, dio a la luz un estudio sobre dicho tema dudado "Cien años de emancipación" en 49 pags.

En 1910 tomó la palabra en la coronación del busto de Luis Cordero. En 1915 organizó el Centro de Estudios Históricos y Geográficos del Azuay con Julio Matovelle, Honorato Vásquez, Exequiel Márquez y Francisco Talbot, concurrió a las sesiones del Congreso y fue electo presidente de la comisión de Relaciones Exteriores.

Para entonces era el miembro más representativo del conservadorismo azuayo y del alma cuencana; su porte sereno, trato caballerosos, proverbial cultura, modales cortesanos, vida pública y privada virtuosas, le acreditaban el respeto y la consideración unánimes del país.

Vivía patriarcalmente en gran casa una de la calle larga, modesta por fuera pero encantadora por dentro, con grandes salones donde se escuchaba de continuo, el gorjeo de los pájaros y el arrullas rumorosos del río que corría hacia la parte de atrás, todo era luz, música y arcadia, numerosos niños completaban tan idílico hogar.

De costumbres austeras, diariamente se levantaba con el sol para asistir a la misa de la vecina iglesia de la Merced y al caer de la tarde rezaba el rosario en familia.

Si salía a la calle lo hacía con capa española y como buen caballero y escritor "había hecho votos perpetuos de profesión literaria, de cantar hasta morir, de admirar las hermosuras vistas y adivinadas de luchar por lo amado y lo creído- su comarca y su religión - y de ir hasta el fin con la pluma en la mano".

Indudablemente que su mundo y sus creencias adecuaban su acción, de allí su contemplación estática de la campiñas del austro y el minucioso registro de los efluvios de su corazón. Mas, no se crea que era un egoísta que vivía sólo para sí. Sufría por los pobres aunque en forma paternalista y por sus paisanos víctimas de la pequeñez y el aislamiento del austro. Por ello se refugiaba en la religión y en la poesía, como escapismo ante la poderosa ola de materialismo que aplastaba lo bello y lo ideal.

En 1917 su amigo el presidente Alfredo Baquerizo Moreno, poeta como él, le ofreció la cartera de Relaciones Exteriores, que declinó aceptar amablemente. Ese año se organizó un Comité Nacional para su coronación como poeta. En cuenca aparecieron sus "Poesías varias" en el Boletín de la Coronación. Un clamor de aplausos se levantó en todo el país, Manuel J. Calle viajó a entrevistarlo y luego le dedicó una de sus célebres semblanzas, donde le dijo burla burlando que era poeta nacional porque cantaba a la nación".

Así las cosas y antes la general expectativa, el 3 de Noviembre del 1917 fue coronado en la plaza central de su ciudad natal, en acto solemnísimo, apoteosis que aceptó como un hecho contrario a su carácter, más bien tímido y amante de las cosas íntimas y por eso escribió "No me consideraré feliz sino cuando haya pasado todo y vuelva a mi retiro, a gozar de ese don que debo al cielo".

Su coronación fue motivo para que diera la luz publica las dos obras mayores de su poesía y del grupo cuencano: "Leyendas de Artes y otros poemas" en 409 pags. que apareció en Quito y donde incluyó algunas poesías: Los inmortales. Arte poética América y España etc. y "Leyenda de Hernán" en 175 pags. aunque para entonces ambas resultaban un anacronismo, cuando al nacer 30 años antes habían aspirado a la anticipación y a la originalidad" Al año siguiente Calle editaba en Guayaquil el sonetario "Genios en 129 pags. que el propio autor había depositado en sus manos.

De allí en adelante fue una leyenda viva. En mayo del 19 inauguro con Honorato Vásquez, como Padrinos y Manuel y Alfonso Moreno Mora como directores, la aristocrática. Fiesta poética de la Lira en el mes de la Virgen. Poco después habló en Quito durante la colocación de una Placa conmemorativa en la casa del Dr. Luis Felipe Borja. A su regreso dictó una conferencia sobre "Colonización y caminos a la región oriental". En 1920 declinó la Embajada en el Perú pero en octubre viajó a Guayaquil, leyó sus discurso sobre el prócer y poeta "Olmedo'" que imprimió en 32 pags. y en "Paginas literarias aparecieron sus "Apuntes sobre la poesía del Azuay" en dos series.

El 4 de noviembre aterrizó en cuenca el aviador Elia Liut y la ciudad deliró de entusiasmo Crespo Toral exclamó ante el aislamiento y abandono en que se encontraba el austro "Ya solo nos quedan los caminos del cielo.

En 1921 fue electo Vocal de la Junta de Mejoras de Obras Públicas de Cuenca y Vicepresidente del directorio del partido conservador del Azuay. En 1922 fue Concejal y al cumplirse el VI centenario de la muerte de Dante Alighieri redactó una conferencia que en opinión de Hernán Rodríguez Castelo "desborda por su amplitud y valores literarios el género y se convierten en espléndido ensayo", de allí que han errado los críticos cuando al hablar de Crespo Toral, han manifestado que fue mejor prosista que poeta y por supuesto un polígrafo consumado. Ese año solió, impresa a su conferencia sobre el Dante en 33 pags.

En 1924 se excusó de viajar al Perú como Enviado especial a los festejos por el centenario de la batalla de Ayacucho. En 1925 file designado Rector de la U. de Cuenca, lo reeligieren por dos periodos más y ocupó dichas funciones hasta su muerte.

El mismo año 25 llevó la palabra en la iglesia del Santo Cenáculo ante los restos de su amigo el poeta Miguel Moreno y su Eligió se imprimió después en 48 pags.

Desde entonces y hasta su muerte algunas penas le causaron verdadero dolor. El murió su hijo Pablo Emilio. El 26 Eloísa, el 29 Rafael, el 35 Juan Teodoro y se fue quedando solo y viejo, pero no introvertido.

A principios de 1926 ocupó la Presidencia del Concejo Cantonal de Cuenca. El 26 de Abril inauguró la Asamblea de Municipalidades con el discurso "Geografía agrícola de la antigua provincia del Azuay", en 57 pags. y presidió dicha Asamblea. El 27 editó "Ocaso de un genio" poemario dedicado a Bolívar en 71 pags.

En 1928 fue miembro de la Asamblea Nacional constituyente y para el 1 Congreso mariano celebrado en Cuenca habló sobre "María en América y España". En 1 "Diario Nacional" publicó una serie sobre "Medios para mejorar la agricultura. Enseñanza Agrícola" y recopiló sus artículos sobre el "Pleito Secular" que unió a su ensayo sobre "El Divorcio de Colombia" en 64 pags. reseñando nuestro nacimiento como república y el vía crucis limítrofe.

En febrero del 29 habló a nombre de la Asamblea Nacional ante el monumento de Sucre, por conmemorarse el centenario de Tarqui. Dicho discurso salió en 1930 en 52 pags.

Ese mismo año 29 declinó aceptar la plenipotencia para firmar en Washington el Pacto Kellog y en el Salón Máximo de la U. de Cuenca dicto una conferencia sobre la cumbre "Americanismo hispánico dentro del Panamericanismo", tratando de hermanar ambas tendencias. También apareció su poemario "Facie Chritie" en 14 pags. y en diciembre disertó sobre "El Pontificado ante la historia durante las festividades por las bodas de oro de Pío XI.

Vivía inmerso en la fe, preocupado por la religión, atemorizado por el aislamiento del austro. En enero de 1930 habló ante la Federación Católica del Azuay sobre " La Acción Católica ", en Octubre tomó la palabra en el teatro Sucre de Quito en el Bimilenario de Virgilio y se excusó de aceptar la Consejería de nuestra Misión en Lima, fiel a su política de no abandonar su región. Ese año fue electo Senador por las provincias de la región oriental. En marzo del 31 disertó en la U. de Cuenca sobre "Vialidad en las provincias del Azuay y Caftar" y para el II Congreso Mariano trató sobre "La mujer en el plano divino".

Era presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Congreso y del Centro de Estudios Históricos y Geográficos del Azuay.

En marzo del 32 habló sobre la "Educación en la economía" en la conferencia de Extensión Universitaria, aceptó ser miembro de la Junta Consultiva del Ministerio de Relaciones Exteriores durante el conflicto internacional de Leticia y las consiguientes negociaciones en Washington, también prologó para su amigo muy admirado el padre Espinosa Polít su libro: "Virgilio el poeta y su misión providencial " y editó "La sobre de Sucre" en 52 pags.

Ese año concurrió al Congreso como Diputado por el Azuay y sostuvo ardorosas polémicas son el liberal Cesáreo Carrera Padrón del Guayas y el Socialista Emilio Uzcategui del Pichincha, estrictamente por razones doctrinarias. Para entonces Crespo Toral representaba la ideología fascista en el Ecuador, pues nunca había podido superar enfrentamientos con la modernidad, representada primero por el liberalismo y luego por el problema obrero y campesino relievado por la intelectualidad socialista del país. Era pues, un político anacrónico y de trasnochadas ideas.

En 1933 habló en el I Centenario del nacimiento de Luis Cordero. El 34 ofrendó algunas de sus preseas para la confección de la corona de la Morenica del Rosario. No aceptó la chancillería que le ofreció Velasco Ibarra y dio a la imprenta su poemario "Plegaria" en 162 pags. (II) sumándose a una serie de dislates prendo teológicos que se habían enunciado en cuenca.

En 1936 disertó sobre " la Litis Ecuatoriana Peruana en Washington" asistió a la Conferencia de Paz en Buenos Aires y salió su "Selección de Ensayos" en 519 pags. con prólogo de Gonzalo Zaldumbide, así como el Discurso magistral pronunciado en 1921 sobre García Moreno, en 144 pags., y el artículo "Elogio de Antonio y Ramón Borrero" en 7 pags.

En 1937 dio a la luz " La Pasión de Jesús en la Historia " y su "Biografía de Miguel Moreno" en 19 pags. El 38 disertó sobre " La Revolución contra Espinosa" en 25 pags. y en Mayo, durante la Asamblea de Profesores y estudiantes de la Universidades de Quito y Cuenca, trató sobre "El Estado Orgánico".

I murió en su ley, puesto que leyó y escribió hasta la víspera de su fallecimiento en Cuenca el 8 de Junio del 1939 de 79 años de edad.

Fue más prosista que poeta como ya se dijo "La religiosidad de sus versos fue diluyente más que constituyente y pese a todos los elementos que la pluralizan, su unidad poética es auténticamente romántica". Escribía con suma facilidad, al vuelo y en cualquier parte, pues la inspiración le venía de súbito y por ello su producción fue tan caudalosa; dictada con gran facilidad y tan bien que no necesitaba corregir.

Su estatura mediana, rostro amable, sereno, facciones regulares, andar ceremonioso. Carácter gentil y bondadoso, tuvo de los clásicos el equilibrio moderador y de los románticos e ímpetu y el genio. Pero no supo vivir de acuerdo con las ideas siempre cambiantes en el occidente y se estadio en una religiosidad impenetrable a toda modernidad.

(2) En 1.934 con ocasión de que Deán Joaquín Martínez Tamariz dijo "La izquierda réproba proclamado la negación de Dios y el odio a los demás". No solo ha neutralizado la enseñanza, sino que ha envenado la negación antireligiosa, a fin de suprimir la inmortalidad del alma y la conciencia moral.