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KIRBY MALDONADO
Mario Kirby Maldonado era huidizo al bombo de la publicidad y la alabanza y su nombre ni siquiera consta en la Guía Telefónica de nuestra ciudad, pero sus amigos que lo conocían y apreciaban en todo cuanto vale buscaban su compañía y disfrutaban con su conversación sabrosa y barroca, poblada de anécdotas de sus años mozos, cuando un si es no trabajaba para el Telégrafo en la década de los 30.

Nació En Zaruma el 30 de Octubre de 1909, en el hogar Guillermo Kirby Sánchez y de Alejandrina Maldonado Machuca, vecinos de esa villa donde “desde siempre” se laborea el oro de sus cerros ricos. Ella tocaba el arpa y el piano y era aficionada a la química. El era empleado de la “South America Development” y en 1920 vino con los suyos a Guayaquil, a establecerse como comerciante de abarrotes.

Los Kirby procedían de William Frederik Kirby, auditor y luego Gerente de la Compañía inglesa de Minas en Zaruma (abuelo de nuestro biografiado) que luchó en 1882 contra la dictadura de Veintemilla y consiguió la creación de la provincia de El Oro, cuya primera capital fue Zaruma, pero no pudo sostener la primacía por su difícil y accidentada situación geográfica, cediendo la posta a Machala, asentada en el Litoral.

Realizó su educación primaria en una escuelita de Zaruma y de once años vino con sus familiares a Guayaquil. Ya para entonces pintaba y hasta hacía retratos sin que nadie le hubiera enseñado y estando en Guayaquil se enteró que el maestro José María Roura Oxandaberro había convocado a una Exposición Infantil de Dibujos, la primera que se realizaba en el puerto. Se entusiasmó con la idea y mandó tres dibujos pequeños; una silueta de Bolívar, un rincón del antiguo barrio Villamil y el otro no recuerda que era. Su Bolívar, era una aguada de tinta verdosa sobre cartón, que le había salido sumamente parecido al original y estaba espléndido. Sin embargo, tuvo que regresar a Zaruma por algún asunto familiar y cuando volvió a ver sus dibujos, Roura lo felicitó y al mismo tiempo le dió la mala noticia que al momento de recoger los trabajos la gente se los había llevado.

Después intervino en una exposición y fue premiado con Medalla de Oro por el primer cuadro al óleo que había pintado en su vida.

Cultísimo y dueño de una atrayente personalidad, saboreó la bohemia fina y erudita del salón “El Búho”, donde por las noches se reunían intelectuales, literatos y poetas a discutir de política, hablar de hermosas mujeres y recitar versos.

En Octubre de 1.937 ya era apreciado en todo el país y una numerosa clientela acreditaba su taller. Entonces, la Agrupación "Allere Flamma", como en años anteriores, convocó a una Exposición pictórica y escultórica a realizarse en un local cerca del edificio de la zona militar, se invitó a concurrir a la Municipalidad y el dictador Federico Páez Lemus vino a Guayaquil, a solemnizar las fiestas de Octubre.

Páez acababa de realizar una de las más duras persecuciones de nuestra historia contra los partidos de extrema izquierda. Socialistas y Comunistas estaban en jaque, Pedro Saad acababa de ser deportado a Centroamérica y Páez concurrió con su comitiva y estuvo en la exposición, ocasionando el disgusto de los miembros de “Allere Flamma" que se reunieron en casa de Roura Oxandaberro a discutir el asunto.-

El pintor español tenía sus cosas y para no estar presente a se amarró un pañolón a la cabeza y acostó en su cama, pretextando un fuerte dolor, pero es que no quería intervenir en discusiones entre ecuatorianos. Los invitantes del Municipio habían sido Kirby, Antonio Bellolio y Enrico Pacciani y tuvieron que pasar por la picota de los izquierdistas. Kirby fue el único que se defendió, alegando inocencia y hasta fue auxiliado por María Piedad Castillo de Leví; al final no fueron expulsados, pero la Agrupación se dividió y muchos de sus miembros salieron a formar la "Sociedad de Escritores y Artistas Independientes", que también bregó por la cultura al finalizar la década de los 30. Manuel Eduardo Castillo, al saberlo, dijo: "Mejor, así habrán dos instituciones culturales en Guayaquil y todos ganaremos con la competencia."

Por entonces se editaba "Semana Gráfica", semanario cultural y artístico dirigido por José Santiago Castillo y escrito por Adolfo H. Simmonds. Allí empezó Virgilio Jaime Salinas a dibujar y pronto se hizo famoso con sus Kaleidoscopios", al extremo que podía escoger el tema de las caricaturas sin necesidad de autorización de los propietarios de "El Telégrafo". Kirby, más que un empleado de dicho periódico, era amigo de la intimidad de sus directivos y diariamente frecuentaba la Sala de Redacción, intervenía en las conversaciones y era como de casa, pero la II Guerra Mundial, que todo lo trastocó, cambió el panorama periodístico del puerto, con su secuela de sucesos entre los que tuvo sitial preferente la "Gloriosa revolución de Mayo”, que finalizó esa época.