ANTONIO SACOTO SALAMEA
SCHOLAR.- Nació
en Biblian, Provincia del Cañar, el 30 de Noviembre
de 1.932, hijo legítimo de Tomás Sacoto
Marchán agricultor que casó con Josefina
Salamea Delgado, propietaria de la hacienda Cuitun,
oriundos de esa jurisdicción. El fue Jefe Político
del Cantón, Presidente de la Sociedad de Socorros
Mutuos de Biblián y Director General de Correos
del Cañar, era un ávido lector y falleció
de fiebres en l.947. Una calle y un parque de Biblián
llevan su nombre.
El mayor de una familia compuesta
de tres hermanos, cursó la primaria en la escuela
Daniel Muñoz de su pueblo y la secundaria en
el Colegio Borja de los jesuitas de Cuenca destacando
como baskebolista al punto que fue seleccionado de
su Colegio y jugó en todo el país. En
l.951 se graduó de Bachiller e ingresó
al primer curso de la Facultad de Ingeniería
de Cuenca que aprobó con honores.
El 52 su novia Isabel Arias
Deidán viajó a estudiar a los Estados
Unidos, desde allá lo llamó a los pocos
meses y le consiguió alojamiento en New York.
Entonces, tras obtener la visa de residente en Guayaquil,
se embarcó el 53 en un buque bananero y al
arribar a New York trabajó en varias fábricas
hasta que el ejército lo enroló. El
54 contrajo matrimonio y poco después fue enviado
en servicio a Coblenza en Alemania, después
arribó su señora y pasaron a Stugart.
El 56 fue declarado el mejor conscripto de su batallón
y licenciado con el grado de Cabo pues no quiso continuar
en el Army.
Nuevamente en New York se instalaron
en el alto Manhattan, consiguió trabajo en
la compañía The Remington Rand y estudiaba
por las noches en The City College dentro de la U.
Estatal de New York. Fueron años de sacrificios
y pobreza pues comenzaron a llegar los siete hijos
que han tenido pero su constancia y esfuerzo rindieron
fruto. El 63 obtuvo el bacalaureado en Artes y empezó
a enseñar español en la misma U. “Sus
antiguos profesores lo acogieron cariñosamente
y con respeto por sus indudables méritos”
pues supo vencer las resistencias propias a todo latino
en esa urbe. El 64 sacó el título de
Master sustentando la tesis en inglés “The
indian en the ecuadorian novel” que publicó
el 67 en New York en 271 pags., siendo el primero
de sus numerosos ensayos, augurio feliz de nuevos
triunfos.
Sobre su tesis doctoral ha dicho:
Fui un joven formado en un colegio privado de un sector
elitista. Nunca tomé conciencia real de los
problemas de mi país. Estuve ciego frente a
muchas realidades cotidianas. Después, estudiando
en los Estados Unidos, leí Huasipungo y me
estremecí. Entré a un Ecuador ignorado
por mí y a una problemática de la que
no tenía conocimiento y pensé que debía
dedicarme a la literatura, sobre todo a la hispanoamericana
y en especial a la ecuatoriana y escogí como
tema de tesis al Indio en la literatura ecuatoriana,
tema que dilaté hacia un segundo ensayo aparecido
en forma de libro bajo el título de El Indio
en el ensayo de la América española,
con su problemática a partir de lo que en sus
momentos expresaron varios pensadores.
El 67 comenzó su colaboración
en la revista “Letras del Ecuador” con
“La presencia de la muerte en la poesía
de Medardo Angel Silva” en 11 pags. se matriculó
en la Facultad de Filosofía y Letras de la
U. de Columbia y en solo tres años obtuvo el
título de Doctor en Literatura Hispanoamericana
y Griega, ampliando su primer trabajo como ya quedó
dicho, con el análisis del pensamiento de Bello,
Sarmiento, Montalvo, Martí y González-Prada
en el siglo XIX y Mariátegui, Vasconecelos
y Alfonso Reyes en el XX, tesis que fue editada en
161 pags. en l.970 en New York. La segunda edición
es de Cuenca en l.98l. Hernán Rodríguez
Castelo ha opinado que es un libro serio, trabajado
por los métodos vigentes para esta clase de
estudios en los Estados Unidos, con enfoques muy interesantes.
Desde ese momento dejó de enseñar español
y le fue conferida la cátedra de Literatura
Hispanoamericana, al tiempo que estudiaba la obra
de Montalvo y se convertía en su apasionado
divulgador, “pues ejerció sobre mí
una gran influencia en la forma y en el contenido
por su enorme conocimiento de literatura, sobre todo,
de la española y por su cultura universal.”
El 72, la Comisión de
la OEA. Encargada de los estudios bibliográficos
en Hispanoamérica, le encomendó actualizar
el Diccionario de la Literatura ecuatoriana y con
tal motivo elaboró numerosas fichas bibliográficas,
pero el Coordinador general de todos los trabajos,
que residía en Caracas, enfermó gravemente
y la obra quedó trunca.
Ese año el poeta Francisco
Granizo Rivadeneira dio a la luz el folleto “De
la poesía” con dos ensayos críticos
sobre su poemario “Nada más el verbo”,
uno de ellos escrito por Antonio ( 1 ) quien también
imprimió por entonces su trabajo titulado “Sobre
autores ecuatorianos” editado en Cuenca en 255
pags. dividido en los siguientes capítulos:
1) Poesía ( Rubén Astudillo, Efraín
Jara Idrovo, César Dávila Torres y Francisco
Granizo Rivadeneira ) 2) Ensayo ( Juan Montalvo )
3) Novela ( Juan León Mera y Jorge Icaza )
con conclusiones.
El 73 editó en la CCE.
“Juan Montalvo, el escritor y el estilista”
en 430 pags. que está considerado un análisis
de alto valor humano y su mejor ensayo, pues lo concibió
uy llevo a cabo en diversos períodos que van
desde el 67 cuando comenzó a estudiar al indio
en la novela, “Me di cuenta de que el tema del
indigenismo era de gran vigencia en el pensamiento
hispanoamericano contemporáneo. Al mismo tiempo,
al estudiar el pensamiento de Sarmiento hacia las
razas en América, vuelvo a descubrir el gran
aval de cultura de Montalvo y la gran cantera temática
de sus obras, que me obligó a leer sus libros
clásicos y conocidos así como el resto
de lo suyo, concluyendo que la forma como había
sido tratado en el Ecuador – con elogios o insultos
- merecía un tratamiento preciso, metodológico,
sin pasiones y totalmente ajeno al mordisqueo político
que suele suscitar su obra en el país. Así
nació mi Juan Montalvo. La segunda edición
apareció en 1.987 en Cuenca, en dos tomos de
329 y 315 pags. respectivamente “
( 1 ) Cuenta que mientras
regresaba en el subway a su casa leyó “Nada
más el verbo” y quedó tan impresionado
que esa misma noche escribió de un solo tirón
el ensayo aludido.
En Mayo del 76 fue electo
Director del Departamento de Lenguas y Literaturas
del City College y organizó estudios especializados,
alentando a los jovenes en las arduas tareas de las
letras, la sociología y la historia de Hispanoamérica.
En esas funciones fue reelecto hasta el 82 con un
sueldo de $ 48.000 anuales El 78 fue invitado a enseñar
en la U. de Columbia y participó en el Congreso
DE Escritores del Ecuador.
El 79 editó en New
York “Cinco novelas claves de la literatura
ecuatoriana” en 315 pags. La segunda cuencana
es de 1.984. Entre el 81 y el 83 presidió el
Ateneo Ecuatoriano de New York, institución
formada por ecuatorianos para promover las letras
y las artes del país, organizó los homenajes
a Jorge Carrera Andrade y a Demetrio Aguilera Malta
en el Comunity College de Manhattan y realizó
la I y la II Feria del Libro ecuatoriano. Su figura
descollaba en la Comunidad hispana en New York por
su talento y conocimientos, ejemplo de constancia
y superación a través de años
asendereados.
El 80 intervino en el Psimposium
que la U. de New York dedicó a José
Martí en New Palz. Sus colaboraciones para
las revistas “Cuadernos Hispanoamericanos”
de Madrid, “Cuadernos Americanos” de México,
“Divulgación” de Cali, “Razón”
y “Fábula” de Bogotá, “Hispania”
de New York, “Revista Iberoamericana”
de Pittsburg, “Revista de la Casa de la Cultura
Ecuatoriana” de Quito, “El Guayacán
y la serpiente” de Cuenca, “Cuadernos
del Guayas” de Guayaquil, “Centro de estudios
latinoamericanos” de Caracas y “Discurso
literario” de Oklahoma State eran muy apreciadas.
Lo buscaban con avidez.
El 81 obtuvo una beca de la
OEA para estudiar la novela ecuatoriana, regresó
al país y escribió en Cuenca su ensayo
“La nueva novela ecuatoriana” editada
en la U. de Cuenca en 255 pags. y que dividió
en capítulos sobre “Siete lunas y siete
serpientes” de Demetrio Aguilera Malta, “Maria
Joaquina en la vida y en la muerte” de Jorge
Dávila Vásquez, “La Linares”
de Ivan Eguez, “El destierro es redondo”
de Edmundo Rivadeneira “Polvo y ceniza”
de Eliecer Cárdenas y “Porqué
se fueron las garzas” de Gustavo Alfredo Jácome.
También colaboró en el número
10 de la revista “Cultura” con “Vigencia
del indigenismo ecuatoriano” en 27 pags.
En Marzo del 82 asistió
al Psimposium organizado por el Departamento de español
y portugués de la U. de Maryland sobre “Augusto
Roa Bastos y la producción cultural americana
ante la historia”. Su ponencia tituló
“La novela en la dictadura en el Ecuador”.
El 13 de Abril disertó en la U. George Mason
de Fairfax, Virginia, con motivo del sesquicentenario
del nacimiento de Montalvo con “Juan Montalvo,
los aspectos biográficos de su vida”
en una mesa redonda a la que asistieron los Dres.
Aguera y Frank Mac Spindler. Entonces fue designado
profesor del Centro Graduados del City College y ascendió
a la máxima categoría a la que puede
aspirar un profesor universitario en los Estados Unidos
o sea full profesor, Director de tesis doctorales.
Ese año comenzó
un proyecto enorme sobre el pensamiento hispanoamericano
y entregó a la Colección Básica
del pensamiento ecuatoriano del Banco Central su ensayo
“Ensayos y estudios hispanoamericanos”
en 255 pags. El 83 escribió el estudio introductorio
a la segunda edición de la novela “La
Emancipada” del político, escritor y
poeta lojano del siglo XIX Miguel Riofrio.
El 88 editó “El
Ensayo latinoamericano en el siglo XIX” y “El
Ensayo ecuatoriano contemporáneo” en
160 pags. El 90 concurrió al Encuentro de Literatura
ecuatoriana realizado en Cuenca. El 92 dictó
un Curso sobre la novela ecuatoriana contemporánea
en el Núcleo del Guayas de la CCE. Tiene entregado
su ensayo “El pensamiento de Alcides Arguedas”
con un capítulo dedicado al grupo del positivismo
en Latinoamérica que vieron en el indio un
ente inferior, actitud discriminatoria reflejada en
obras de tanta importancia como “Pueblo enfermo”
y “El Continente enfermo”.
De estatura más que mediana,
tez canela clara, ojos y pelo negro, porte ligeramente
grueso, mirar reposado, trato llano y sencillo, agradable
y serio, hábil para la charla y los recuerdos,
dueño de una profunda cultura como le corresponde
en razón de su posición de scholar.
Tiene una vida plena de inquietudes y proyectos intelectuales
pues a más de sus cátedras gusta de
asistir a reuniones especializadas. El 87 asistió
a los Congresos de escritores americanos de New York,
de escritores latinoamericanos de Louisville, Kentuky
y al de Literaturas Andinas en Montclair, New Jersey.
En su vida universitaria ha
dictado la siguientes materias: 1) El ensayo en los
siglos XIX y XX, 2) Las novelas indianistas e indigenistas,
3) La literatura de protesta social. Pertenece a los
Consejos de varias revistas especializadas en Literatura
hispanoamericana. Vive en una pequeña granja
ubicada en 35 Torview Ave. New York disfrutando del
contacto de la naturaleza aunque por ello deba privarse
de concurrir a algunos actos culturales, tal las distancias.