ALFONSO ANDRADE OCHOA
EMPRESARIO.-
Nació en Cañar, provincia de ese nombre,
el 10 de Diciembre de 1913. Hijo legítimo del
Dr. Ambrosio Andrade Palacios, abogado liberal, diputado
y senador, heredero de derechos y acciones sobre los
sitios de Rircay y propietario de las haciendas Rirpud,
el Tambo y la Posta, fallecido de tifoidea en 1927
y de Mercedes Ochoa y Ochoa, ca ñarejos.
El mayor de nueve hermanos, tuvo una niñez
feliz y acomodada y estudió la primaria en
el Colegio de los Hermanos Cristianos de Cañar,
así como la secundaria en el Benigno Malo de
Cuenca; pero al perder a su padre empezaron a vender
los bienes para saldar deudas y entró la pobreza
en su hogar; sin embargo, la entereza de la viuda
fue factor predominante para educar a todos.
En 1932 se graduó
de Bachiller y viajó a Quito a conseguir una
beca en la Escuela Militar, lográndola tras
exitosos exámenes. Tres años después
se graduó de Subteniente y movido por su natural
deseo de superación ingresó en 1935
a la Escuela de Ingenieros Politécnicos del
Ejército, aprobó los difíciles
exámenes y a los cuatro años egresó
de Teniente Ingeniero.
En 1938 intervino con Leonardo
Chiriboga Ordóñez en la acción
de armas librada en contra de los sublevados del batallón
Bolívar de Quito, que habían matado
a su jefe el Tnte. Coronel Patiño y a otros
jefes más.
A principios de 1940 fue enviado
a trabajar a las órdenes del Ing. Pepper en
Panagra, en las obras de construcción del aeropuerto
de Esmeraldas y a su lado aprendió las técnicas
de la ingeniería para esa clase de obras. Mientras
tanto había escrito una tesis de grado titulada
«La construcción de la carretera Durán
- Tambo» cuya copia hizo llegar al Concejo Cantonal
de Cañar para que apoyara dicho proyecto. Los
concejales viajaron a Quito y se entrevistaron con
las principales autoridades del gobierno, que ordenaron
el trazado al Ministerio de Defensa, comisionando
al Tte. Cor. Ing. Játiva y al Cap. Ing. Pazmiño.
Andrade Ochoa fue designado
ayudante y tuvieron que hacer los primeros estudios
a pié y en medio de una tupida maleza por lo
que demoraron cuatro meses hasta llegar a Durán.
Cada cierto trecho tenían que cambiar de sitio
al campamento. Sin embargo lo importante es que se
había lanzado la idea al país y existía
la esperanza de alcanzar tierras fértiles para
los empobrecidos campesinos del austro.
Casi enseguida se produjo la
invasión peruana y el Jefe de la II Zona Militar
General Ricardo Astudillo que estaba en Guayaquil,
pidió la reincorporación de Andrade
Ochoa al ejército, como su Ayudante personal.
En 1942 lo envió a Zaruma a establecer comunicaciones
con las diferentes unidades acantonadas en la frontera.
Los peruanos habían ocupado extensas zonas
y se vivía un angustioso compás de espera.
El Coronel Morán Estrada
lo envió dos meses al Perú en misión
de espionaje para que comprobara si la organización
del ejército enemigo era de ataque o simplemente
de resistencia a una ofensiva militar ecuatoriana,
para el efecto le entregaron papeles personales con
el nombre de Alfonso Ochoa, comerciante mayorista
de papas y otros comestibles, natural de Piura y dueño
de un camioncito usado de reparto.
Pronto logró infiltrarse
entre los jefes peruanos y gozaba de tales confianzas
que entraba y salía libremente de los casinos
escuchando y observando hasta los menores detalles,
dibujando planos y haciendo gráficos que semanalmente
reportaba a su contacto secreto. Fue una época
aventurera, aunque no excenta de peligros, pero su
juventud le daba para ello. I cuando empezó
a sentir que dudaban de él, regresó
al Ecuador tomando un taxi que atravesó sin
problemas la zona de ocupación y lo dejó
en la frontera. Por esta acción quedó
el Estado Mayor ecuatoriano tan agradado que lo enviaron
a la Isla Seymur en las Galápagos, a ayudar
a los ingenieros americanos que construían
el aeropuerto.
Después del 28 de Mayo
pasó a la Fuerza Aérea como Capitán
Director de Construcciones Aeronáuticas y con
los fondos de la Defensa Nacional construyó
varios aeropuertos. En Ibarra conoció a Piedad
Peñaherrera Jaramillo con quien contrajo matrimonio
y han tenido una unión feliz y siete hijos.
Entre 1945 y el 47 construyó
los aeropuertos de Ambato y Macará, que fue
el más difícil de todos porque tuvo
que pasarse el equipo por territorio peruano en tres
semanas de viaje, labor que realizó su Ayudante
el Ing. Julio Vinueza Moscoso. Para entonces Andrade
Ochoa estaba en constante comunicación con
el Cor. Carlos Mancheno Cajas, quien le brindaba su
apoyo incondicional desde el Ministerio de Defensa.
Un día se presentó
Velasco Ibarra a lomo de mula y constató personalmente
los avances de las obras y el vergonzoso hecho de
que en las escuelas macareñas el material de
educación era de fabricación peruana.
Meses después regresó a inaugurar el
aeropuerto y fue condecorado con medalla de oro por
el Concejo; Andrade Ochoa y Mancheno también
recibieron las suyas, aunque éste último
por delegación, pues acababa de ser separado
del Ministerio de Defensa.
Velasco Ibarra se enteró
entonces que su ex Ministro había sido el impulsador
de los trabajos y al regresar a Quito le repuso en
el cargo, con los resultados que todos conocemos.
En el interim había
sido enviado a construir el aeropuerto de Tulcán
y en esa tarea se encontraba cuando sobrevino el manchenazo,
que fracasó por no haberse realizado las consultas
previas con la oficialidad del ejército. Entonces
Andrade Ochoa asumió la Jefatura Civil y Militar
del Norte, sublevó al Batallón Vencedores
y proclamó la vigencia de la Constitución.
En Ibarra se les unió el Ricaurte y ambos cuerpos
siguieron a Quito, escoltados por una flotilla de
cuatro aviones que sobrevolaron la capital lanzando
hojas volantes. Una bomba cayó justo en el
medio del patio del cuartel donde se hallaba Mancheno,
que fue cercado hasta su rendición.
De inmediato se realizó la primera reunión
en el Casino de la Base Aérea. Allí
se presentó la renuncia de Velasco y como se
conocía que el Mayor Sergio Enrique Girón
se oponía al ascenso del Vicepresidente Mariano
Suárez Veintimilla, se acordó que de
todas maneras se posesionara, firmando previamente
su renuncia, que llevó el Dr. Andrés
F. Córdova personalmente al Congreso, para
su aceptación, como efectivamente sucedió.
Poco después se elegía Presidente interino
de la República a Carlos Julio Arosemena Tola
para completar el período de Velasco Ibarra.
En 1948 el Concejo Provincial
de Manabí solicitó a Andrade Ochoa la
construcción del aeropuerto y se abrió
la licitación del Bahía de Caraquez,
de suerte que no teniendo tiempo para seguir en la
Fuerza aérea solicitó su disponibilidad
y salió con el grado de Mayor; con el paso
del tiempo termino cediendo su pensión mensual
de Montepío a favor de la escuela Martínez
Andrade de su lugar natal.
En Abril de 1949 en pleno
auge bananero, formó con el Ing. Gabriel Noroña
la compañía «Ingenieros Nacionales
Constructores Asociados INCA», para participar
activamente en el desarrollo del país mediante
la construcción de obras viales con capitales
y hombres ecuatorianos, pues hasta entonces se creía
que solo ciertas compañías extranjeras
podían realizar obras de tal envergadura. Inca
dio trabajo a numerosos ingenieros y el Dr. Andrés
F. Córdova fue su abogado. Su primera obra
fue ganar la Licitación de la Carretera Durán
- Tambo con el Ing. Sergio Orejuela y los trabajos
duraron hasta 1953, habilitando una enorme zona productiva
y surgiendo nuevas poblaciones como Boca de los Sapos,
Cochancay, Manuel J. Calle, La Troncal, etc. En 1950
Inca fue llamado por el Concejo de Milagro a realizar
el empalme de ocho kilómetros de esa población
con la de Durán – Tambo y el Comité
Ejecutivo de Vialidad del Guayas le dio los trabajos
de explanación de la carretera Nobol –
Lomas de Sargentillo y el desbroce de la Daule –
Balzar – Empalme, y la unión de carretera
Palestina – Vinces.
En 1951 Inca fue subcontratista
de la compañía extranjera Nathan Moore
para el 80 % de los trabajos de la carretera Quevedo
- Manta, pero la prepotencia de la Eximbank, entidad
internacional que facilitaba el dinero, hizo que el
gobierno ecuatoriano rescindiera el contrato con la
Moore.
En 1952 Inca inauguró su departamento arquitectónico
para la realización de numerosas adificacicnes
ejecutadas en Guayaquil y Quito principalmente.
En 1954 fue aceptado su proyecto
de ampliación de la carretera troncal a la
costa y contrató con el gobierno la construcción
del tramo Naranjal – Balao – Tengel hasta
unirlo con la Girón - Pasaje, pero como no
fueron suficientes los recursos asignados, no se llegó
a concluir la totalidad de la obra. Ese año,
en cambio, construyó un tramo de 140 kilómetros
de la carretera Panamericana a la altura de Chinchas
- Catacocha - Macará en la provincia de Loja,
incorporando a nuestro país a la red vial sudamericana.
Entre 1955 y el 56 construyó
el aeropuerto de Boliche - Taura. El 57 ensanchó,
rectificó y pavimentó el tramo de la
Panamericana que une Biblián con Azogues y
Cuenca. El 58 contrató con la Municipalidad
de Quito la repavimentación de 146.000 mtrs2
y la pavimentación de 180.000 mtrs.2 de calles
y avenidas en la capital. El 60 prolongó en
400 mtrs. la pista del aeropuerto internacional Mariscal
Sucre así como un tramo de la Avenida que lo
bordea.
Mientras tanto había
asumido el control y capitalización de la «Sociedad
Industrial y Comercial SICO» consiguiendo la
representación y distribución de las
marcas Mercedes Benz para automóviles y equipos
pesados y Toyota, así como Allis Chalmers,
igualmente formó la «Compañía
Agropecuaria Forestal Industrial CAFI S.A.»
que adquirió las haciendas «Mercedes»
donde sembró 1.000 hectáreas de banano
y «Taura» que originalmente poseía
10.000 hectáreas y que después de la
reforma agraria ha quedado con 4.500 de las cuales
ha sembrado 1.200 de caña, 1.000 de arroz y
2.300 de potreros donde pastan 3.000 cabezas de ganado.
En 1961 Velasco Ibarra
le ofreció indistintamente los Ministerios
de Obras Públicas y Agricultura que no aceptó.
Pocos meses antes había editado un estudio
titulado «Conservemos la riqueza bananera del
Ecuador» en 38 pags. y 1 mapa, aprobado por
la Junta Directiva de la Asociación Nacional
del Banano del Ecuador ANBE, de la que formaba parte
como miembro del directorio por los bananeros de la
provincia del Cañar.
Al asumir la presidencia
Carlos Julio Arosemena Monroy le designó Delegado
del Ecuador al Congreso Internacional del Banano reunido
en Washington. A su regreso le fue propuesta la presidencia
de la Junta Nacional de Planificación, que
declinó en favor de Clemente Yerovi.
El 62 pasó a formar
parte del Directorio del Banco Nacional de Fomento
y habiéndosele propuesto la presidencia, la
cedió a Galo Plaza. Al poco tiempo viajó
a Ginebra como representante del Ecuador a la Reunión
de Tarifas de Exportación GAT.
El 63 volvió a representar
al país en Ginebra durante el Congreso Internacional
del Azúcar, cuyo cultivo, producción
y comercialización venía estudiando
en Cuba, Puerto Rico, Haití y Centroamérica
desde hacía muchos años.
A fines del 64 Inca obtuvo
la rectificación y asfaltado de la carretera
Panamericana Norte que comprendía desde Quito
a Tulcán, pasando por Ibarra, pero después
se redujo el contrato solamente al tramo de la provincia
del Pichincha, donde concentró sus trabajos
hasta 1972.
En la década de
los años 60 aportó las haciendas «Cecilia»
y «Ana Luisa» en Rircay, con 10.000 hectáreas
de zonas boscosas, para la fundación del Ingenio
«Azucarera Tropical Ecuatoriana AZTRA»
que llevó a cabo con otros capitalistas y maquinaria
francesa nueva. «Nos reunimos los vecinos, unimos
capitales y tierras y fundamos el Ingenio AZTRA contando
con accionistas franceses»; mas, el 73, el dictador
Rodríguez Lara trató de coaccionar a
los accionistas para que cedieran sus acciones al
gobierno, por expreso pedido de los franceses.
Andrade Ochoa se opuso
con gran tenacidad a la consumación de este
atropello y entonces el gobierno, mas por mezquinos
intereses que por beneficio al país, nacionalizó
el ingenio pagando las acciones con el 25% de descuento
y no contento con ello Rodríguez Lara suspendió
a la compañía Inca. la construcción
de la carretera al oriente (Baños-Puyo) y le
impuso una multa de 27.000.000 de sucres.
Entonces, para evitar
mayores atropellos y temiendo por su seguridad personal,
tuvo que salir del país y vivió primero
en Fort Lauderdale donde instaló el «Flamingo
Ranch», después pasó a Panamá
y tuvo fincas ganaderas y al final vivió en
Miami administrando una oficina de cambio de moneda,
especialmente de marcos y dólares.
De allí siguió
a Europa, a fines del 76 fue llamado por los triunviros,
que acababan de defenestrar a Rodríguez Lara.
Entonces demandó
al estado ante el Tribunal Contencioso Administrativo
y obtuvo sentencia favorable que anuló la multa
y ordenó el pago de los saldos que aún
se debían a Inca.
Presidía varias
compañías agrícolas y de comercio.
Su afición a los deportes ecuestres, en los
que triunfó de joven, continuaba y hasta dirigía
personalmente la crianza de caballos de pura raza
en Manglaralto, donde permanecía la mayor parte
de su tiempo, hasta su fallecimiento ocurrido en 1994.
De estatura baja, tez blanca, ojos negros y pelo entrecano.
Espíritu batallador y entusiasta para las empresas
y la vida, de fino sentido comercial y naturaleza
moderada, triunfaba en sus proyectos.
Entre los años
48 y 73 fue el primer constructor del país
y a su decidido empeño por la vialidad debe
el Ecuador las principales carreteras y el plan vial
o proyecto de infraestructura nacional.