VOLVER A LOS TOMOS
...................................................................................................................................................................................

"Entonces, olvidado el incidente por el dictador y ya sin peligro alguno, pude volver a mi Patria el 74 y con mi señora editamos la "Historia social del Ecuador" en tres volúmenes, pero al poco tiempo el General Raúl González Alvear nos mandó a llamar para avisarnos que el estado mayor quería apresarnos porque no les había gustado un capítulo del libro y que corríamos peligro inminente; así pues, tuvimos que trasladarnos al convento de los franciscanos donde permanecimos cuatro días en espera de los acontecimientos hasta que salió en El Comercio la noticia de que el Municipio nos había discernido el Premio Tobar por ese libro y eso nos salvó pues en la sesión solemne del 6 de Diciembre, aniversario de Quito, recibimos el premio justamente de manos del militar que desempeñaba el Ministerio de Educación. Coincidió ese suceso con mi nombramiento de Director del Archivo Nacional de Historia con S/. 7.500 mensuales, funciones que me permitieron hacer un gran acopio de datos sobre nuestro pasado".

La labor de Costales en el Archivo no ha sido aún convenientemente evaluada pues no solamente se desempeñó con entera dedicación sino también con la innata pasión, disciplina y esfuerzo que le distinguen. Tres veces estuvo al borde del surmenage, leía incansablemente, descifraba la paleografía de la colonia y república velozmente, apuntaba hasta los últimos detalles queriendo conocerlo todo y así pudo llenar docenas de libretas y cuadernos, enriqueció su archivo de tarjetas y escribió sin descanso.

El 76 dio a la publicidad "Relaciones Geográficas de la Presidencia de Quito (1776 - 1815) en 158 páginas compilación erudita con sus respectivos análisis. El 77 se cerró definitivamente el Instituto Ecuatoriano de Antropología y Geografía por falta de asistencia económica, por la competencia del Instituto Geográfico Militar y porque se acusaba a sus profesores de ser proizquierdistas y de levantar a las comunidades y a los indios contra los propietarios so pretexto de realizar trabajos etno-antropológicos. Los militares, incapaces de competir en materias científicas sociales, decidieron destruir a la institución.

El 81 sacó la "Guía del Archivo Nacional de Historia" en 192 páginas con la historia de la creación y vida del archivo y un índice de la documentación colonial completa. El 82 un estudio histórico sobre la Casa de la Moneda en Quito (1534 - 1863) en 98 páginas y habiendo descubierto las Ordenanzas Reales de la Audiencia, las recopiló y publicó analizando y comentándolas. El 83 realizó un trabajo difícil y delicado, tradujo al quichua la crónica de una muerta anunciada de García Márquez en 133 páginas que salió bajo el título de "Mushuc quellca huañuyta Yachaspa Huillarca". También publicó el índice de documentación producida por la Real Audiencia y el Departamento del sur en el período de Enero a Diciembre de 1822 en 260 páginas con comentarios y análisis.

Sus artículos etno-antropológicos sumaban mas de un centenar en numerosos periódicos y revistas del país y del exterior y su nombre era ampliamente conocido, pero de nada le sirvió aquello pues al crearse el Consejo Nacional de Archivos, se sacó al Archivo de la dependencia de la Casa de la Cultura y se procedió a reemplazar a Costales sin ninguna explicación. El golpe le afectó moralmente, no por los pilches S/. 13.500 mensuales de sueldo que percibía, sino porque se le vetaba la oportunidad de seguir investigando.

Ese año 84 lanzó en 192 páginas reelaborada con documentación inédita la tercera edición de su "Daquilema, el último Guaminga" y con su hija la antropóloga Ximena Costales editó "Rumicucho" recopilación de datos sobre las minas arqueológicas de San Antonio, en 54 páginas.Entre el 84 y el 86 escribió mucho y bien. Ese último año fue designado por el

Consejo Provincial del Pichincha para las funciones de Jefe del Programa de Investigación y conservación de las pirámides de Cochasquí con S/. 23.500 mensuales y encontró que las pirámides Nos. 9, 13 y 14 excavadas por Uhdo y Oberem en diferentes etapas, se encontraban parcialmente en ruinas.

El 87 fue enviado por el Consejo de Universidades y Politécnicas a obtener 3.000 fotoramas en el Archivo de Indias en Sevilla, especialmente de documentos relacionados con encomiendas y encomenderos. Presentó su solicitud de jubilación. Sus seis hijos estaban especializados en ciencias sociales, lo que constituye un triunfo si se considera lo anodino del medio para esta clase de profesiones. Su hijo Jaime ha elaborado su bibliografía.

Costales es un Polígloto que habla desde el colegio las lenguas nativas que tuvo que aprender en razón de sus trabajos y son el cayapa, el colorado, el shuar y el aymará, ésta última en Bolivia. En cuanto al quichua, su lengua primera como ya se dijo, habla y entiende los cuatro dialectos de oriente, norte, centro y sur del Ecuador, mas los dos de Perú y Solivia. En total seis dialectos quechuas y ocho idiomas.

Simpático y de personalidad atrayente, buen conversador, toca la guitarra, el bandoneón y el piano sin maestros. Vivía en una villa propia de la calle Edmundo Chiriboga No. 537, Ciudadela La Concepción.

Alto, delgado, musculado, tez trigueña y curtida por el sol, pelo y ojos negros, grandes dientes blancos, optimista de amplia y fácil sonrisa, juvenil y con planes y proyectos, siempre atareado por lo que hay que hacer. El país no le había hecho justicia ni ha valorado debidamente sus méritos. Estaba con su esposa en la línea primera de los investigadores ecuatorianos mayores del siglo XX, dentro del ámbito etnológico.

Tiene inédito lo siguiente: 1) Biografía del Deán Juan Félix Proaño y 2) Poesía quichua. Cuando trabajaba con su esposa casi siempre seguían el mismo patrón o metodología. Primero estudiaban y analizaban los documentos entresacando sus aspectos económicos, luego ella realizaba la interpretación socio-histórica. Enseguida él hacía el borrador y ella lo corregía, ordenaba y lo pasaba en limpio. No está demás indicar que los esposos Costales Peñaherrera disponían de un archivo de datos sumamente extenso, quizá el mayor de la república a nivel privado.

...............................................................................................................................................................................
<< 1 2 Anterior