FERNANDO ITURBURU RIVADENEIRA
POETA.- Nació
en Guayaquil el 21 de Septiembre de 1960. Hijo legítimo
de Benedicto Itúrburu Zúñiga,
obrero gráfico guayaquileño y de Armenia
Rivadeneira Peralta, natural de Santa Lucía.
El último de siete
hermanos, se crió hasta los dos años
en el cerro del Carmen, estudió las primeras
letras con su hermana Leticia, hoy profesora del Liceo
Panamericano, luego pasó a la escuela Hermano
Miguel donde aguantó palmeta y de allí
al Colegio Nacional Eloy Alfaro. El Prof. Rafael Garcés
"me marcó y definió mi acercamiento
a la literatura. Para él una pasión.
Nos pedía opiniones, era muy exigente. Yo escribía
cartas románticas que jamás enviaba.
Un día le enseñé un cuento que
tenía por allí. Estaba regular pero
le interesó, me apoyó, lo envié
el 76 al concurso de Relatos del Colegio Nacional
Guayaquil y obtuve una Mención. Antes de la
premiación reunieron a los ganadores Raúl
Vallejo, Fernando Balseca, Luis Mueckay, Carlos Santana,
Miroslava N. y yo. Un año después me
topé con los dos primeros en el Taller Sicoseo,
palabra que significa en el argot citadino algo así
como andar confundido con problemas en la cabeza.
Mi invitación a Sicoseo se produjo de manera
casual cuando Gaitán Villavicencio nos fue
a dictar al Eloy Alfaro un Seminario sobre Metodología
e Investigación Científica para nuestras
Monografías de Grado".
"En Sicoseo nos
reuníamos los Sábados de tarde Héctor
Alvarado, Fernando Artieda, Edwin Ulloa. Jorge Velasco
Mackenzie, Gaitán y Solón Villavicencio
entre otros, en la casa de éstos dos últimos
ubicada en Imbabura entre Rocafuerte y Panamá,
Eran los tiempos de la dictadura, se conversaba de
todo, discutíamos de política, leíamos
textos y se bebía dignamente. El 77 apareció
una revista sin puntuación y cuando quisimos
lanzar el segundo número dedicado a la lucha
sandinista de Nicaragua, algo pasó en la imprenta
y jamás llegó a circular. El día
que Nieto viajó a Méjico, el taller
Sicoseo se acabó". (1)
"Ese año gané algunos concursos
intercolegiales obteniendo los primeros premios en
la Asociación Música y Poesía
y Colegio Nacional Dolores Sucre donde también
triunfé en cuento; en el Colegio Zenón
Vélez Viteri saqué un tercer premio
de poesía, otros premios de poesía y
una mención de Honor en cuento en el Colegio
Nacional Guayaquil, y como deportista formé
parte del equipo de mi colegio que ganó el
intercolegial de Volley Ball".
En 1978 se graduó
como el mejor Bachiller. Su padre le editó
en mimeógrafo un libro de cuentos colegiales
bajo el título de "Donde crecen las arañas"
en 34 páginas. La Universidad Católica
de Guayaquil lo becó para estudiar literatura
pero al llegar al segundo curso "me dediqué
estúpidamente a perder el tiempo haciendo cosas
inútiles y sin importancia y hasta fui revolucionario
cartelista entre el 79 y el 82 dentro del Movimiento
Revolucionario Izquierda Cristiana M.R.I.C. que terminó
por desintegrarse. Para entonces tenía escritos
dos libros de poesía que rompí por considerarlos
intrascendentes y Miguel Donoso Pareja había
insertado dos poemas míos en la revista “Cambio”
de Méjico y en “A que si” de la
Casa de la Cultura de León".
En Diciembre de 1980 Velasco
Mackenzie editó una antología generacional
titulada "Colectivo" y en el prólogo
estudió a los poetas de Sicoseo opinando de
Itúrburu, lo siguiente: "Sospechamos que
se sienta a escribir cuando algo le ha golpeado profundamente,
anteponiendo la carga emocional al desarrollo, aunque
sus conflictos muchas veces son ajenos pero conocidos".
(1) Los poetas de Sicoseo
constituyeron un grupo generacional. "Trataron
de perseguir y acorralar la marginalidad determinando
su proyección social, las preocupaciones vivenciales
de las grandes masas populares y si la marginalidad
incluía determinadas formas musicales como
la Salsa, había que incorporarlas a sus textos
porque así se compone un son" según
opinión de Velasco Mackenzie, sin embargo hay
que distinguir en Sicoseo a dos grupos distintos en
edades.
El 80 había sido un año crucial para
Itúrburu que oscilaba entre un desgano por
los estudios de literatura debido a que sus profesores
no le proporcionaban un punto de visto coherente y
sustentable y su amor por las letras. La aparición
de los nuevos poetas (Nieto, Artieda) iba a sacudir
el tranquilo panorama del puerto justamente en esa
década, como efectivamente sucedió,
aunque fueron acusados de sectarios por la extrema
izquierda y de malos hijos por los mayores aburguesados;
sin embargo el grupo se ubicó rápidamente
en la vanguardia de las publicaciones literarias del
país, diferenciado de la generación
de los Tzántzicos y de la Bufanda del Sol del
66; y ya era tiempo, pues habían transcurrido
los quince años generacionales de que nos habla
el filósofo Ortega y Gasset.
Entre 1979 y 1980 salieron
sus composiciones en diversas Antologías de
Méjico, Venezuela y Ecuador. Carlos Calderón
Chico le pedía materiales para varias revistas
y diarios de Cumaná y Caracas. El 82 ingresó
al Taller Literario de la Casa de la Cultura Núcleo
del Guayas que empezó a dirigir Miguel Donoso
Pareja con poetas y narradores que dividió
en Principiantes y Avanzados. Entre éstos últimos
situó a Itúrburu, Jorge Velasco Mackenzie,
Edwin Ulloa, Fernando Balseca, Raúl Vallejo,
Jorge Martillo, Mario Campaña, Eduardo Moran,
Antonio Gangotena y Juan Carlos Josse. Se reunían
dos veces al mes en el local del Núcleo, leían
y criticaban textos. El taller aún continúa,
pero Itúrburu dejó de concurrir cuando
comprendió que el oficio de escritor es básicamente
una relación con el lenguaje y con la sociedad
como se le había enseñado.
Entre el 83 y el 84 escribió
para "Meridiano" y "Expreso" donde
mantuvo las columnas "Norte" y "La
Condición Humana" así como también
para revistas especializadas de la C.C.E.. de la Escuela
de Literatura de la U. Católica de Guayaquil
y la del Banco Central; Donoso Pareja lo incluyó
en la antología "Posta Poética"
que editó "El Conejo", ganó
el primer premio en el Concurso de Poesía de
la Municipalidad y consiguió trabajo en "Expreso".
En Julio del 84 obtuvo su Licenciatura en Lengua Españolas
y en Literatura, pero hastiado de un medio anodino
e insulso decidió viajar en octubre a París,
en plan de trashumante más que de estudioso,
renunciando a la carrera de disjokey nocturno de la
Discoteca "El Pez que fuma" de propiedad
de su hermano situada en Colombia y Chimborazo y a
las frecuentes visitas al salón "El King"
ubicado en el Cristo del Consuelo, sitios de ambiente
barato y hasta peligroso que realmente no le hacían
ningún beneficio.
En París hizo
de todo, desde vendedor ambulante hasta mesero de
bares, pero perfeccionó su incipiente francés
y pudo entrar a la Facultad de Letras de la Universidad
de San Denís (París VIII) donde siguió
estudios de Literatura Hispanoamericana y obtuvo Maestrías
en Estudios Latinoamericanos y Caribes y en Literatura
Hispana, con la nota más alta, el 4 de noviembre
de 1986.
Mientras tanto había remitido a su amigo Fernando
Nieto en Méjico su poemario "Trápala
del Minotauro", cuya primera parte fue editada
por la Universidad Autónoma de Zacatecas bajo
el título de "De Maitines y Laudes"
en Diciembre del 85 en 30 páginas, donde se
dice que Itúrburu es "intimista sin ser
preciosista, tiene narrativa gótica de presagios,
preanuncios, premoniciones y exorcismos, texturas
de ensalmos, provocación para que asistamos
al velorio de nuestras propias conmiseraciones existenciales.
Texto, para aprehender su devenir y su angustia, para
intima con su visión de la soledad, del amor
y del destino. Poesía elocuente por lo que
sugiere, por lo que apenas se trasluce", y que
el propio autor calificara de "crónica
de un sombrío muchacho medio loco".
"De Maitines y Laúdes"
es un largo recorrer interior, lúcido y desencantado,
que iniciara un "enlutable 13 de Julio de 1982",
fecha clave en su vida pues en ella sufrió
un desencanto amoroso que dada su fina sensibilidad
lírica, le llevó a realizar toda una
larga introspección en cólera filosófica.
De allí en adelante ya jamás sería
el mismo.
El 8 de Diciembre de
1986 regresó de París, trabajó
en puerto marítimo como ayudante de despachador
de Aduanas y comenzó a dictar cursos de francés
en la Alianza de Guayaquil. Tiene por publicar su
poemario "Vástagos", varios ensayos
inéditos sobre literatura ecuatoriana que saldrán
bajo el título de "La Palabra invadida";
un ensayo autobiográfico en París en
más o menos 60 páginas con sus vivencias
en la ciudad luz y en la Abadía trapense de
Bellefontain donde permaneció quince días
meditando, el libro se llamará "Día
de Equinoccio". También una selección
de artículos periodísticos sobre lingüística
y literatura y un ensayo largo con anotaciones sobre
el habla popular guayaquileña. Lamentablemente
la segunda parte de su otro poemario "Trápala
del Minotauro" se extravió en Méjico,
aunque el material ha sido poco a poco recuperado.
En 1988 logró el tercer
premio del Concurso "Djenana" para poetas
menores de treinta años. Con tal oportunidad
lleana Espinel manifestó que el libro presentado
por Itúrburu fue el "más consistente,
original, lúcido y auténtico, acusando
una calidad admirable, un oficio seguro en el arte
de instaurar la verdad que es la poesía".
En 1990 la Municipalidad
de Guayaquil le concedió el premio Único
del Concurso de Ensayo con S/. 100.000 sucres por
su libro "La palabra invadida".
Miembro del Núcleo
del Guayas desde el 85, formó un grupo homogéneo
con Jorge Martillo y Mario Campaña. Cree que
el destino de la poesía es la restauración
de un mundo alterno y festivo, para lo cual ha cuidado
de la mejor manera la economía del lenguaje,
concibiendo sus poemas para enfrentar lo contingente,
lo casual, lo realista y testimonial del tiempo diacrónico.
Su defensa es la lingüística, su oficio
la literatura y escritura, su gusto el jazz, las mujeres,
el mar y la cerveza. Coordinó junto a Velasco
Mackenzie el taller de literatura del Núcleo
del Guayas.
De estatura mediana, tez trigueña,
ojos y pelo negro y crespo. En Septiembre de 1988
viajó a New York a estudiar inglés.
El 89 obtuvo una beca "Laspan" de la Comisión
Fullbright para seguir un curso intensivo de inglés
de seis meses en la Universidad de Carbondale, Illinois,
y dos años de crítica Literaria, con
el fin de obtener el masterado en esa asignatura.
El 92 editó todos
sus poemas en un volumen titulado “El Camino
tomado” y ha preparado un libro que llamará
“Contra si mismo” que desarrolla varios
aspectos de la política para cuestionarse él
mismo y como para provocar al público.