DOMINGO OLIVERA BARONA
CREADOR DEL
RAMBOUILLET ARGENTINO.- Nació en Ambato el
6 de Octubre de 1796. Hijo legítimo de Domingo
de Olivera Cortés, natural de Quito y de Manuela
Cárdenas Barona, ambateña. Fue el último
de una familia de tres hermanos que estudiaron en
Ambato y producirse la revolución del 10 de
Agosto de 1809, los posteriores sucesos y persecusiones
que enlutaron al país, la familia Olivera se
trasladó a Lima donde el padre figuró
en el círculo de amigos del Virrey, en el comercio
y entre los partidarios de la independencia, al punto
que el joven Domingo fue utilizado para colocar tres
saquitos conteniendo sal, habas y cal en el escritorio
del Virrey Abascal, que significaban "Sal-Abascal"
por lo que dicha autoridad ha pasado en las tradiciones
de Ricardo Palma con el sobrenombre del Virrey del
Acertijo.
Un incidente contrario
a su partido hizo que el viejo Domingo abandonara
Lima con su hijo Domingo, dejando a Mariano Modueño
una relación de sus créditos que sumaban
tres mil pesos, para que los cobrara y pudiera atender
a las necesidades de su familia.
Primero fueron a la Audiencia
de Charcas donde estuvieron poco. A fines de 1811
arribaron a Chile y amistaron con el Marqués
de Larraín. En Febrero del 13 estaban en Salta
y agotadas las reservas económicas resolvieron
"afrontar la situación en los lavaderos
de oro de Rinconada", pero apercibidos los indios
que los blancos atesoraban esas riquezas, los asaltaron
e hicieron huir. Entonces los Olivera siguieron a
Buenos Aires y se alojaron en casa de Dña.
Catalina Patrón Vda. de Zizur y se pusieron
a tejer la esterilla confeccionando asientos para
sillas.
El joven Domingo sabía
latín, tenía una hermosa caligrafía,
por su padre conocía las ciencias de su época
y empezó a hacer copias de documentos sin rehuir
ninguna otra ocupación por modesta que fuere,
hasta que en Mayo fue llamado como escribiente meritorio
del Contador de la Intendencia General de Policía
Hipólito Vieytes.
En Febrero del 14 fue
ascendido a Oficial Escribiente en el ramo de suertes
con 300 pesos anuales, ya gozaba de la amistad y de
la confianza de Vieytes, quien lo hizo designar miembro
de la Sociedad del Buen Gusto del Teatro para velar
por la dignidad y mejoramiento de los espectáculos
públicos. En 1819 pasó a Oficial de
Número del Ministerio de Hacienda. "Con
su padre asistía a las reuniones literarias
que tanto se confundían con las políticas,
en las que terciaban San Martín, Pueyredón,
Rivadavia, Guido, de Lúca, Juan Cruz Varela
y otros prohombres de la vida argentina".
En 1820 el ejército
de los Andes abrió nuevamente las rutas del
norte que habían cerrado los españoles
y su padre aprovechó para regresar al Perú
por los suyos, dejando a Domingo en Buenos Aires,
quien al poco tiempo fue nombrado Secretario de La
Misión Diplomática que el gobierno del
General Martín Rodríguez envió
a exigir la liquidación de la deuda de la expedición
libertadora.
La Misión partió
a Chile en Abril de 1822 y allí permaneció
varios meses. Olivera actuaba de secretario y a la
vez de confidente de Bernardino Rivadavia que estaba
en Buenos Aires, se carteaba con él y le enviaba
el material político que encontraba a su paso,
además emitía opiniones casi siempre
acertadas pero de matiz conservador.
Fracasada la Misión
por la mala voluntad del gobierno chileno que se negó
a pagar. Olivera quedó poco tiempo más
en ese país y siguió a Lima donde pudo
reunirse con su familia después de doce años
de ausencia y debió escoger entre quedarse
con los suyos o regresar a Buenos Aires.
Rivadavia le había
escrito: "Incorpórese Ud. cuanto antes
al Ministerio, ocupando el puesto que le tengo señalado,
quiero que me acompañe a la fundación
de una sociedad con la que me propongo levantar a
la mujer hasta nuestra altura haciéndola participar
de la administración".
Olivera leía a los clásicos, traducía
del inglés y el francés y aceptó
tan halagüeña propuesta. Ese año
tradujo del inglés un opúsculo de Dauneu
sobre la América Meridional y leyó y
confeccionó estrados sobre las últimas
obras de agricultura y ganadería en francés
de Lasterye y Daubeton y del Diccionario de Rozier,
como de una traducción del alemán Clauss.
A principios de 1823 su amigo Mariano Fernández
le ofreció cincuenta vacas y Olivera se asoció
con Clemente Miranda que arrendaba la chacra "Los
Remedios" a un día de camino de Buenos
Aires. En Mayo fue Comisionado Especial para los arreglos
financieros que darían lugar a la fundación
de la Sociedad de Beneficencia. En Junio redactó
el Reglamento de Estudios y de Disciplina de la recién
fundada Universidad de Buenos Aires. En Agosto fue
autor del Decreto de Creación de la Escuela
de Agricultura que se estableció en la Quinta
de la Recoleta y como en 1824 Rivadavia dejó
el Ministerio de Gobierno y fue reemplazado por Manuel
José García, en reconocimiento a sus
méritos le promovieron a Oficial Primero y
en Marzo del 25 a Oficial Mayor del Departamento de
Relaciones Exteriores y de Gobierno o sea, a Subsecretario.
Buena parte de ese año lo dedicó también
al estudio de las matemáticas, sobre todo a
la agrimensura y topografía, que le serviría
después para medir las tierras y calcular su
mensura.
Tenía solamente
veintiocho años y como el Ministro estaba casi
entregado a resolver los problemas del Ramo de Hacienda
por la angustiosa situación económica
del país, "Oliveros llevo sobre sus hombros
la responsabilidad administrativa de la política
interna e internacional" y hasta redactó
el Mensaje que en 1825 dirigió el presidente
Las Heras. Ese año contrajo matrimonio con
Dolores Piris-Feliú y Zizur, nieta de la señora
que lo alojó doce años antes.
En 1826 ascendió
Rivadavia a la presidencia y designó Canciller
a Francisco Fernández de la Cruz, quien nombró
a Olivera Oficial Mayor de ese Ministerio. Entonces
procedió al "arreglo de la Secretaría
de Negocios Extranjeros" redactó el Reglamento
del Ministerio y fue electo Administrador y Director
de la Caja de Ahorros y Oficial Mayor del Ministerio
de Guerra, atendiendo al abastecimiento de las tropas
de mar y tierra en la guerra con el Brasil.
Fue una época
de intensa actividad pues también dirigía
el periódico oficial "El Mensajero argentino"
y colaboraba en "El Argos" de Buenos Aires,
"El Centinela" y "El Censor".
En 1827 se suscribió
un ominoso tratado de paz con el Brasil y renunció
Rivadavia, asumiendo el poder el Coronel Manuel Dorrego,
quien pidió a Olivera que continuara sirviendo
en el Ministerio, pero éste se encontraba agotado
y prefirió acogerse a la jubilación,
que le fue concedida en Octubre con la mitad de los
tres mil pesos anuales que ganaba.
En 1828 el presidente
Dorrego le llamó al servicio pero no aceptó
porque había rematado la finca "Los Remedios"
y se hallaba muy atareado sembrando trigo y criando
vacas y ovejas, aparte de que había establecido
una panadería y ampliado el molino.
"Los Remedios"
era su laboratorio agronómico para una serie
de experimentos genéticos tendientes al mejoramiento
de las crías de raza.
En 1829 pasaba revista
en el Regimiento No. 16 de Infantería de Patricios
con el grado de Teniente Primero. El 32 arrendó
el puesto de "Las Piedras" en Chascomus
a 35 leguas de "Los Remedios" para trasladar
parte de sus vacas y lanares y compró una pequeña
estancia en la cañada de Arias en el partido
de Lujan. Años después le incorporaría
cuatro estancias más hasta tener diez mil hectáreas
con el nombre de "La Azotea" o "Las
Acacias" donde se criaban diez mil ovejas que
produjeron un tipo de pelo largo y de gran resistencia,
único en el mundo.
Había empezado
con 278 ovejas merinas en asocio a José María
Rojas Patrón. Las ovejas descendían
de otras traídas de España pero Olivera
las unió a cuatro morruecos de primera clase
pedidos a Thal en Austria y tras pacientes cruces
con carneros de Sajonia obtuvo el famoso tipo "Rambouillet
argentino", síntesis de las mejores razas
de ovejas de España, Francia, Alemania y Austria,
que adquirió un singular aprecio en los mercados
lanares internacionales por sus masas de lanas finísimas
y largas, siendo al mismo tiempo animales de gran
corpulencia y buena carne.
En 1835 casi perdió
todo lo ganado por la intensa sequía que agostó
la zona. Olivera se movilizó entonces con 1.800
vacas y 600 yeguas hacia el sur, dejando a su hijo
mayor Eduardo al cuidado de "Los Remedios"
y lo de Juján en manos de un joven caporal.
El viaje fue extremadamente largo y penoso, hacia
la laguna de Bragado donde alquilaba un campo y se
realizó a través de una desolación
total, pero la sequía terminó y todo
volvió a la normalidad. Olivera siguió
adquiriendo terrenos hacia el sur, fomentó
la cría del avestruz y formó la finca
Malal-Tuel de 81 leguas de superficie, allí
llegó a poseer cinco mil avestruces.
Durante la dictadura
federalista de Rosas no fue molestado por su antigua
amistad con el tirano, pero al finalizar tan largo
período de obscurantismo fue llamado al servicio
civil y le eligieron Juez de Paz del partido de Flores
donde residía y fundó "una escuela
pública para ambos sexos; luego pasó
como representante de la provincia de Buenos Aires
al Congreso, hizo una moderada oposición conservadora
para frenar los abusos del General Urquiza y llamó
a interpelación al Gobernador Dr. Vicente López
y Planes. Urquiza disolvió la legislatura y
asumió todos los poderes. Olivera protestó
con otros diputados y se produjo el rompimiento del
orden establecido el 11 de Septiembre de 1852 con
el resultado de que Urquiza trasladó su capital
a Entre Ríos y los diputados, que se habían
vuelto a reunir en Buenos Aires, segregaron a esa
provincia y eligieron Presidente al Dr. Pastor Obligado.
Olivera fue Diputado
de Buenos Aires en 1852 y luego el 53 y en Octubre
de ese año fue llamado a los Ministerios de
Relaciones Exteriores y de Gobierno, pero se negó,
prefiriendo seguir en la legislatura, pues quería
evitar la lucha fratricida con las otras provincias
en una situación irregular, Vivía en
Buenos Aires dedicado a la educación de sus
hijos. El mayor Eduardo, estudiaba en el Instituto
Agrícola de Grignon en Francia. Su hijo Pablo
habría de fallecer años después,
los demás estaban con él.
El 28 de Octubre presentó
un proyecto de ley para el restablecimiento de las
primeras municipalidades para el resto de las provincias,
dándose un gran paso para la democratización
del gobierno y corrigiendo el error cometido por Rivadavia,
que las había suprimido.
Igualmente quizo que
se aprobara el sistema de la enfiteusis de la tierra
y el de dar facilidades a los inmigrantes pero no
lo consiguió, en cambio trabajó el proyecto
de constitución para el estado de Buenos Aires
que fue expedido por la Asamblea el 11 de Abril de
1854, constando su firma en él, como Vicepresidente
de ese cuerpo.
En las nuevas elecciones
salió Senador pero no quizo actuar y como le
negaran por dos ocasiones su excusa, presentó
la renuncia y se retiró en Agosto a "Los
Remedios" que estaba medio abandonada por la
guerra. En Julio del 55 fue Miembro del Consejo Consultivo
de Gobierno y volvió reelecto al Senado. En
Mayo del 56 le nombraron Ministro de Relaciones Exteriores
y se excusó. Finalmente el 11 de Noviembre
de 1859 al firmarse el pacto de San José de
Flores, y reintegrarse la provincia de Buenos Aires
a la Confederación Argentina, fundó
con Félix Frías y los Drs. Vicente Fidel
López, Marcelino Ligarte y Miguel Cañé
el partido moderado Conservador y el diario "La
Patria" que tuvieron corta duración, mientras
tanto trabajaba las reformas de la Constitución
como miembro de la Comisión designada exprofeso.
Recluido en su finca
"Las Acacias" de Lujan empezó a decaer
a raíz de la muerte de su hijo Pablo y no quería
oír de política, pero seguía
aleccionando a sus descendientes y dedicado "al
bienestar de la familia que fundó y al engrandecimiento
de la Patria que adoptó" y murió
en Buenos Aires el 3 de Mayo de 1866 rodeado de la
consideración de la nación.
Fue un hombre de carácter,
mas bien alto y blanco, sobrio, serio y fuerte. Su
pelo cano así como sus largas patillas. De
conversación agradable y enjundiosa. Todo en
él denotaba al hombre de estudio y de trabajo,
al ciudadano de provecho, patriota, eminente y de
consulta. Y como buen terrateniente poco amigos de
los cambios.