EDMUNDO RIVADENEIRA
MENESES
LITERATO.- Nació
en Ibarra el 2 de Noviembre de 1920. Hijo legítimo
de José Enrique Rivadeneira Pazmiño,
quiteño que desde soldado de tropa ascendió
a General y de Rosario Meneses Peñaherrera,
“dulce, tierna y amorosa” ibarreña
y profesora del Colegio 24 de Mayo en su viudez, cuyas
historias personales han sido descritas magistralmente
en la novela autobiográfica de su hijo Edmundo
titulada “El Destierro es redondo”. (1)
De seis años aprendió
las primeras letras en la escuela fiscal “Sucre”
y en 1927 pasó a la “Espejo” donde
terminó la primaria. En 1932 siguió
al Colegio “Mejía” y aprobó
los dos primeros años de secundaria. El 34
ingresó al Colegio Militar Eloy Alfaro. Allí
sintió las primeras veleidades literarias posiblemente
llevado por su admiración hacia su tío
Ángel Meneses, periodista prestigioso. Con
el profesor de Cívica Alfonso Mora Bowen fundó
la revista de literatura donde aparecieron sus primeros
trabajos.
En 1936 su padre fue
designado Agregado Militar en Italia. “Mi papá
nos llevó a sus dos hijos mayores y mamá
se quedó en Quito con los tres restantes”
Esta separación constituyó un episodio
desgarrador para el joven Edmundo, que veía
destruida la unidad familiar y pasarían muchos
años antes de que pudiera asimilar lo positivo
(1) El Gen. Rivadeneira
estuvo considerado uno de los oficiales superiores
más brillantes de Latinoamérica. Murió
el 6 de Octubre de 1939 en un accidente aviatorio
ocurrido en la provincia de Manabí. Su nombre
está grabado en el Santuario de la Academia
Superior de Guerra de Turín donde estudió
alcanzando los primeros puestos entre miles de oficiales
de todo el mundo.
“Papá quizo que nos quedáramos
estudiando y hasta nos eligió un Colegio en
Inglaterra, pero el fantasma de la guerra se cernía
y prefirió regresar con nosotros. En 1938 fue
designado Subsecretario de Defensa cuando Galo Plaza
era Ministro, luego fue Comandante Superior del Ejército,
en cuyas funciones murió a causa del accidente
de aviación que sufrió en Machalilla
provincia de Manabí, el 16 de Octubre del 39,
junto a otros seis miembros del Estado Mayor, por
lo que se llegó a presumir que agentes peruanos
habían saboteado el avión Junker en
que viajaban”.
Mientras tanto había
reingresado al Mejía y se graduó de
Bachiller en 1940 en la especialidad de Filosófico-Sociales,
jugaba fútbol en el equipo “Crack”
de primera categoría, actuando de guardameta
por espacio de cinco años.
Matriculado en la Facultad
de Jurisprudencia de la U. Central, redactó
la revista de la Escuela de Derecho y el 42 figuró
entre los fundadores de la Federación de Estudiantes
Universitarios del Ecuador FEUE. que definieron una
nueva política universitaria orientada a la
conciencia crítica, pues deseaban tener una
U. que fuera el motor del cambio social del país,
y convertido en opositor al gobierno de Arroyo del
Río cayó tres veces preso por tomar
parte en manifestaciones políticas.
Entre 1942 y el 43 redactó
y dirigió el periódico mensual “Surcos”
de la FEUE. El 44 comenzó a enseñar
Historia del Arte con S/.300 mensuales en la Escuela
de Bellas Artes, en reemplazo del Prof. José
Alfredo Llerena, que pasó al 24 de Mayo. En
la Escuela, cuyo director inicialmente era el pintor
Pedro León Donoso, hizo carrera docente hasta
el 68 que se transformó en Facultad de Bellas
Artes, pero se quedó hasta que egresó
el último de los alumnos.
En 1946 había
culminado sus estudios de leyes pero no sintió
vocación para graduarse; sin embargo, su paso
por esa Facultad le había significado la oportunidad
de introducirse a un socialismo teórico a través
de la enseñanza de sus maestros Jaime Chávez
Granja, Manuel Agustín Aguirre, Jorge Bolívar
Flor y Hernán Yépes Guerrero y de allí
hacia el marxismo solo hubo un paso, que dio con la
confianza y seguridad de quien sabe lo que está
haciendo.
En 1948 colaboró
como redactor del diario “El Sol” con
Benjamín Carrión y Alfredo Pareja Diez-Canseco,
escribiendo las columnas deportivas “Ayer en
la cancha” y el editorial deportivo “La
Feria en la Plaza”. El 50 Francisco Illescas
Barreiro compró “El Sol” y lo sacó
con el nombre de “Diario del Ecuador”.
Rivadeneira siguió de Jefe de publicidad y
en las noches como Jefe de Talleres, hasta que el
52 salió por la dureza e incomodidad del trabajo
nocturno.
En 1950 fue profesor
de Historia de la Cultura en la Facultad de Ciencias
de la Información (periodismo) y ocupó
la subdirección cuando Atanasio Viteri fue
Director. Entre el 52 y el 56 enviaba crónicas
sin firma a las revistas política “La
Calle” que tuvo larga duración y “Don
Pepe” de la que solamente salieron tres números,
pues a su director Mentor Mera los pesquisas le dieron
una gran paliza. El 56 contrajo matrimonio en Quito
con Guillermina Aguirre Aguirre, pintora lojana, tienen
un hogar feliz y cinco hijos. El 57 fundó la
revista “Don Camilo” con sátiras
y agudezas contra el gobierno de Ponce Enríquez
y aunque nadie los persiguió al llegar al cuarto
número la revista dejó de salir por
causas económicas; fue una época muy
agitada en su vida, figuraba activamente en el comunismo,
hacía literatura, prensa y dictaba cátedras
y fue invitado a la Unión Soviética
por cuatro meses y a la China popular por dos, conociendo
las instituciones y metas alcanzadas por ambos países.
A su regreso trabajó en “Vistazo”,
siendo de los fundadores del staf de Quito con Pedro
José Arteta, después le tocó
Blasco Peñaherrera.
En 1958 dio a la imprenta
de la Casa de la Cultura Ecuatoriana su obra -ensayo
de opinión- “La Moderna Novela Ecuatoriana”,
premiada por la U. Central con Medalla de Oro. El
81 saldría la segunda edición en 235
pags. pues pronto se convirtió en libro de
consulta, polémico y de gran valentía;
detenido análisis de cada autor vinculado a
su momento, a su sitio, a su propia pasión
o a la pasión de sus gentes, a su anhelo o
su desesperanza; la obra se le ocurrió a través
de diversas conversaciones en la U. donde se hablaba
mucho sobre literatura nacional. “Yo opinaba
y mis amigos Guillermo Lasso, Mentor Mera y José
María Roura me motivaron a escribirla”.
El 61 apareció
“Novela italiana de la segunda postguerra”,
ensayo de precisión y claridad admirables.
Su autor ha explicado el porqué de un tema
tan distante al convivir nacional: “Viví
en Italia y me he sentido ligado al neorealismo”
El 62 editó “Mi encuentro con el hombre”
sobre sus viajes a la Unión Soviética
y China Popular. El 63 se publicó en Moscú
su antología “Dieciseis cuentos ecuatorianos”,
vertidos al idioma ruso, compromiso de elección
adquirido durante su viaje para satisfacer la curiosidad
del lector soviético.
En 1963 la dictadura
militar le mandó al Panóptico donde
permaneció por tres meses en situación
casi desesperada pues es “una cárcel
que destiñe”. Al fin le permitieron salir
al exilio con su mujer y el más pequeño
de sus hijos llamado Iván de solo tres años
y con la ayuda económica de familiares y amigos
adquirió los pasajes. En su novela “El
destierro es redondo” relata que “el oficial
de policía que me condujo al aeropuerto me
dijo en tono que parecía ser de comprensión
y tal vez hasta de simpatía, es mejor que se
vaya a Chile, las cosas van a ponerse muy feas y es
posible que la próxima ocasión no haya
presos políticos, sino únicamente muertos”.
En Santiago se instalaron
en un cuarto de una pensión familiar y comenzó
a trabajar de corrector de pruebas del periódico
Ultimas Noticias de propiedad del partido socialista
chileno, luego fue contratado por la revista Vistazo
de Chile que pertenecía al diario El Siglo;
“me encargaron un comentario, tuve éxito
y me permitieron ingresar a la redacción de
cinco de la mañana a dos de la tarde”.
“Vistazo se transformó
el año 65 en el suplemento dominical de ese
Diario, me nombraron Director del suplemento, logré
que alcanzara gran prestigio y hasta me mejoraron
el sueldo, así es que el 65 pude llevar a Santiago
a mis tres hijos restantes que se habían quedado
en Quito a cargo de mis hermanas y mi mamá.
En Chile traté a lo más representativo
de su intelectualidad, hice amistad con Pablo Neruda,
Nicanor Parra, Manuel Rojas, Fernando Alegría,
Juvencio Valle, Esther Matte, Luis Mancilla con quien
fundé la revista Portal de literatura, que
duró poco. En cambio con Guillermo Atías
fundamos el 65 la revista Plan, también de
literatura, que tuvo éxito y continuó
editándose sin tropiezos hasta que ocurrió
el golpe militar contra Allende en 1973”.
El 66 cayó la
oprobiosa dictadura de Castro Jijón pero Rivadeneira
permaneció varios meses más en Chile.
El 67 regresó y le devolvieron su cátedra
en la Escuela de Bellas Artes. Entonces publicó
el libro de narrativa “Capítulos de la
Memoria” que ha conocido tres ediciones , novela
vivencial con parte de su infancia, de cuando llegó
de provincia, sus experiencias amorosas y conciencia
social, hasta la muerte de su padre. Libro sobre el
pueblo quiteño, especialmente trabajadores
y pequeña burguesía. De estilo ágil
y certero, incursión del autor en su memoria
y los capítulos vienen abreviados, vibrantes,
a través de los relatos de un hombre de partido”.
El 68 empezó a
colaborar en la revista política “Mañana”
de Pedro Jorge Vera bajo el seudónimo de “Jovellanos”,
atacando al régimen de Velasco Ibarra. Entre
el 70 y el 72 dirigió la sección de
Literatura de la C.C.E. y la publicación “Letras
del Ecuador”. Tenía a su cargo varias
cátedras en la Facultad de Filosofía
de la U. Central y dictaba Desarrollo económico
y social y corrientes literarias contemporáneas
en la Facultad de Ciencias de la Información.
El 69 y mientras dirigía la revista de la Facultad
de Bellas Artes, dicha Facultad fue clausurada por
el Consejo Universitario y le encargaron como profesor
más antiguo que la reorganizara. Era profesor
de Teoría del Arte e Historia del Arte y ascendió
a Decano. También dirigía los-”Anales
de la Universidad Central”, publicación
tan antigua como prestigiosa. En 1974 le fue encargado
el Vicerectorado por varias ocasiones y acompañó
al Dr. Estuardo Pazmiño Donoso que estaba de
Rector.
Desde el 76 fue redactor
de la revista “Historia de las Ideas”
que publica la C.C.E. y la Universidad Católica
de Quito. Entonces fue electo Vicerector de la U.
Central en elecciones con el Dr. Carlos Mosquera y
por varias ocasiones reemplazó al Rector Camilo
Mena Donoso, sobretodo, cuando este último
presentó su candidatura a la presidencia de
la República el 78 por el M.P.D.
La década de los
años 70 fue asendereada por la terrible distorsión
ideológica que sufrió el campo marxista
dividido entre chinos pequineses y moscovitas cabezones
y no pudo escapar a ello; mas al producirse en Chile
el golpe militar contra Allende, los pekineses apoyaron
al dictador Pinochet y eso ocasionó a Rivadeneira
una toma de conciencia definitiva, alineándose
en el grupo marxista de la Unión Soviética
y Cuba.
De esa época datan
varios de sus principales trabajos. El 74 apareció
“Recopilario” con sus escritos y experiencias
como redactor de varias revistas en Chile y Ecuador.
El 75 “La Reforma Universitaria” y el
79 su novela mayor “El Destierro es redondo”
que adquirió de inmediato una gran importancia
en el ámbito latinoamericano, ha conocido dos
ediciones ecuatorianas, una española y numerosos
comentarios internacionales como el de Antonio Sacoto
en su “Nueva Novela Ecuatoriana” donde
ha escrito: “Mural narrativo de multiplicidad
temática, contiene su amarga experiencia de
la prisión y el destierro, su angustia existencial
de adolescente que camina hacia el hombre y del hombre
que busca la sombra y subconciente de su conciencia.
Novela grande porque sus párrafos contreñidos
absorben al lector, el interés se ha llevado
a un primer plano, tiene una determinante temporal,
diálogo indirecto y casi impersonal y su estructura
distorsionada irá zigzagueando y obligando
al lector a juntar las piezas rotas para dar la imágen
clara de la historia y sin embargo, por su ritmo poético,
los enlaces estilísticos y las vertientes narrativas,
la novela adquiere unidad y más aún,
da un personaje agónico -Juan Cristóbal-
quien representa al autor pues tiene mucho de autobiográfico,
como lo reitera Sacoto cuando agrega: “Lo que
admiramos decididamente en el autor es su valentía
y honestidad al referirnos sus vivencias y su angustia”.
El 79 y mientras seguía
de Vicerector de la U. Central siendo rector el Dr.
Carlos Oquendo, el presidente Roldos le encargó
la presidencia de la Casa de la Cultura Ecuatoriana
donde permaneció interinamente Rivadeneira
hasta el 85. En las elecciones de ese año,
en la C.C.E. se cuestionó su candidatura porque
los estatutos prohiben expresamente la reelección,
mas, reunida la Junta Plenaria compuesta de los presidentes
de los Núcleos Provinciales, obtuvo 17 votos
contra 1 de Pedro Jorge Vera y fue reelecto.
En 1980 había aparecido
su ensayo “Universidad, arte y sociedad”.
El 82 “La Condición Humana a través
de Frankenstein y Drácula”, ensayo largo
donde mira al hombre vinculado a esos personajes atormentados
por los sentimientos del amor. El 84 “Cuaderno
de Itinerarios” con vivencias de sus viajes
por casi todo el mundo pues le han invitado los Departamentos
de Estado de los Estados Unidos, Alemania Federal,
Japón, las dos Chinas y entidades culturales
de Unión Soviética, las dos Alemanias,
Francia, Italia, Argentina, Chile y Cuba y dictado
conferencias en el City College de la U. de New York
y en las Universidades de los estados de Washington
e Idaho, así como también en el Palacio
de Bellas Artes de México.
Tiene varias obras inéditas
de ensayo y poesía, sobre esta última
se ha expresado Jorge Enrique Adoum diciendo que es
“buena poesía”. fue miembro de
las Comisiones calificadora y ejecutiva del Consejo
Nacional de la Cultura y del Instituto de Patrimonio
Cultural y concurrió de la Feria Internacional
del Ubro en Frankfurt.
Casado con Guillermina
Aguirre, lojana. Cinco hijos: Santiago, Rodrigo, Gabriela,
Iván y Rocío.
Su estatura mediana,
tez trigueña, labios gruesos, bigote y pelo
negro y calvicie pronunciada. Su conversación
agradable y reposada, reveladora de un carácter
ecuánime y bien formado y de una mentalidad
debidamente estructurada como corresponde a su posición
de maestro.