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El 56 también apareció "Misiones ecuatorianas en los archivos europeos" con el catálogo del Cedulario Vacas Galindo El 52 había completado el índice documental del Cedulario, que pasa de los ciento cincuenta tomos empastados en España y lo publiqué en el Instituto Panamericano de Historia y Geografía con sede en México. El 65 el Lic. Alfonso Ortiz Bilbao empezó a sacar en los Boletines de la Academia Nacional de Historia un índice pormenorizado del contenido de treinta volúmenes con mi autorización y permiso y lo ha seguido haciendo hasta hace poco, trabajó que por repetido no venía al caso”.( 3 )

También el año 56 asistió al Congreso de Historia de Ciudad Trujillo presentando una ponencia sobre "La conquista espiritual y organización de la Iglesia Indiana durante el gobierno de Carlos V", estractada de su libro ya mencionado. Esta ponencia apareció en 28 páginas en el Boletín No. 92 de la A.N.H.

( 3 ) El Archivo Vacas Galindo, que tuvo la amabilidad de enseñarme en varias ocasiones el padre José María Vargas reposa en su celda del convento dominicano y se compone de 151 volúmenes, 140 de los cuales propiamente es el Archivo distribuido en 32 tomos de la sección de Patronato. 32 de Cedulario, 34 de Asuntos Eclesiásticos y los 42 restantes de la sección Secular que se refiere a Oficios de la Audiencia y a Varios. Hay además 9 volúmenes de documentos comprobatorios de religiosos pasados a Indias y 2 que contienen datos de la Curia Generalicia Dominicana de Roma relativos a la provincia de Quito, todo lo cual da, como ya se indicó, 151 volúmenes. El Padre Vargas dedicó 170 de las 192 páginas de su obra "Misiones Ecuatorianas en Archivos Europeos, México, 1956, a darnos un índice General del contenido documental y desde 1965 el Boletín de la Academia Nacional de Historia del Ecuador publicó un índice General de Cédulas, confeccionado por el Lie. Alfonso Ortiz Bilbao, con síntesis del sentido preciso de cada cédula. Este trabajo ha complementado lo efectuado por el padre Vargas; lástima grande que los poderes públicos no se hayan interesado en el Archivo con sus dos índices, la Nota Introductoria escrita por el Padre Vargas, enriquecida con su biografía y las del Padre Enrique Vacas Galindo y Lie. Alfonso Ortiz Bilbao.
El 57, al cumplirse el III Centenario de la fundación de Cuenca, dio a la luz "Gil Ramírez Davalos, fundador de Cuenca" en 100 páginas, y "La Economía Política del Ecuador durante la colonia" en 352 páginas, primera de sus obras donde trata nuevos temas, diversos y complementarios, merced al influjo de la lectura de Jacob Burckhardt, interesándose por la cultura como sinónimo de la historia de los pueblos. Ese año fue designado Definidor del Capítulo General de la Orden Dominicana en Roma.

El 58 intervino en la Semana Cultural en Lima y el 59 editó "El Arte Ecuatoriano". El 60 formó parte de la Comisión editora de la Biblioteca Mínima con motivo de la proyectada Conferencia Panamericana de Cancilleres. Esta fue su mejor época, se diversificaba y daba tiempo para muchas disciplinas y había desplazado del panorama cultural a Navarro, que estaba por la diplomacia.

El 61 había viajado como delegado por el Ecuador al Congreso de Historia de Cartagena de Indias y presentó como ponencia la biografía de Tomás de Berlanga. El 62 dio a luz "Historia de la Iglesia en el Ecuador durante el Patronato español" en 559 págias, y en repuesta a las acervas críticas de G. Humberto Mata y defensa de la memoria de su amigo "Remigio Crespo Toral, el hombre y la obra" en 241 páginas, considerada hasta ahora como la mejor biografía de dicho poeta y crítico.

El 63 salió "Don Hernando de Santillán y la fundación de la Real Audiencia de Quito" con motivo del IV Centenario de esa efeméride. El 64 "El Arte Ecuatoriano" en 284 páginas y 25 ilustraciones que constituyó un verdadero esfuerzo editorial para la época. El 65 dictó varias Conferencias en la Escuela de Altos Estudios de París y editó la "Biografía de Fray Pedro Bedón" aumentada y corregida en 102 páginas, que se considera la versión definitiva sobre dicho personaje y "Liturgia y Arte Religioso Ecuatoriano" en 109 páginas e ilustraciones.

Tantos libros sobre el arte explican claramente el interés de la gente y de los numerosos turistas que visitaban Quito, sus iglesias, conventos y museos, de suerte que el Padre Vargas había venido llenando una necesidad vital de información artística y cultural en el país. El 66 asistió a la Exposición del Arte Americano de la Universidad de Yale y el 67 al Congreso de Viña del Mar sobre la situación económica de Hispanoamérica en el período de la Independencia. Ese año dio a la luz "El Arte Religioso en Cuenca" en 75 páginas, como parte de un trabajo realizado a nivel de la sierra por mandato de la Conferencia Episcopal, que le ordenó formar el inventario de las Obras de Arte de los conventos y monasterios. En esta labor estuvo el Padre Vargas casi cinco años y fruto de ella fue su "Patrimonio Artístico Ecuatoriano", premio Tobar de Quito. Una segunda edición ampliada con el inventario de las provincias australes apareció en 1972 en 467 páginas.

Desde 1965 tenía comenzada una "Historia de la Cultura Ecuatoriana" ambicioso proyecto múltiple pues abarca casi todos los aspectos de la creación y promoción y la editó el 68 con gran éxito, volviendo a alcanzar el Premio Tobar. Rodríguez Gástelo ha opinado de esta obra que es "visión amplia y completa del devenir de la cultura ecuatoriana y libro de obligada consulta, al punto que los alumnos de la Universidad Católica de Quito debían anotarse un turno para consultarla". Esta obra utilísima fue republicada en los tomos Nos. 81, 83 y 87 de la Clásicos Ariel y es la más intelectual, densa, útil y hermosa del Padre Vargas.

El 66 concurrió al Congreso de Arte Sagrado en Bogotá y editó "Biografía de Eugenio Espejo" en 108 páginas, iniciando una etapa dedicada a este género para el cual también estaba muy bien dotado, pues casi enseguida salieron a la luz "Federico González Suárez" en 316 páginas, el 69, que le sirvió de mea culpa y se consideró un desagravio y un público reconocimiento de la Orden dominicana a la memoria del citado Arzobispo y el punto final a casi un siglo de polémicas. El 70 "Miguel de Santiago, su vida y su obra" en 136 páginas, y el 71 "Jacinto Jijón y Caamaño"" en 230 páginas, libro que contiene numerosos pasajes polémicos que pasaron desapercibidos debido a la falta de preparación histórica de los literatos ecuatorianos, que no se preparan en temas nacionales creyendo únicamente que con escribir bonito o a la moda cumplen con su contenido. Por todo ello la Municipalidad de Quito le confirió el 69 la Condecoración "Sebastián de Benalcázar".

El 72 viajó a Santa Fe, en los Estados Unidos, para el Inventario de Arte Religioso en Hispanoamérica. El 73 asistió al IV Congreso de Museos en Pasto y a la X Asamblea General del Instituto Panamericano de Geografía e Historia en Panamá. El 74 al Congreso de Historia en Caracas e insistió en el género biográfico con su "Fray Bartolomé de las Casas" libro extenso recopilando información ya conocida por otras obras, pues que en el Ecuador se ignoraba. El 75 anduvo mal y fue operado de una hernia pero mejoró y asistió al Encuentro Latinoamericano de Teología en México. El 76 a las Conferencias de Espiritualidad en Santa Cruz en Bolivia y sacó "Breves consideraciones sobre el Arte Quiteño", síntesis algunos de sus trabajos anteriores, de manera que no aportó nada de nuevo a temas tan complejo.

El 77 aparecieron en España los cuatro tomos de la "Historia del Arte Ecuatoriano" de SALVAT. Vargas es el autor de los tomos dos y tres, en 239 páginas cada uno. Allí refundió sus conocimientos y conclusiones sobre el Arte Ecuatoriano, de suerte que estos dos volúmenes constituyen un compendio y una síntesis de todos sus libros sobre el arte Nacional en la colonia, lo definitivo. Ese año recibió el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Católica de Quito y la Orden Nacional al Mérito, se premió entonces lo que se podía pensar que eran sus últimos esfuerzos, pero no fue así, pues seguió produciendo incansablemente.

También el 77 dio comienzo a una nueva "Historia del Ecuador" con el primer volumen titulado "Siglo XVI" en 344 páginas que continuó en 1981 con el "Siglo XVII" en 226 páginas; concurrió a las Conferencias de Arte del Instituto de Restauración del Cusco y el 78 al Congreso de Historia Eclesiástica en Medellín.

La familia de Jijón Caamaño, años atrás, había condicionado la donación de su museo a la Universidad Católica de Quito, siempre y cuando el Padre Vargas lo dirigiera. Con tal motivo le correspondió trasladar las piezas al nuevo edificio y adecuarlas para su exhibición. Fruto de estos esfuerzos fue el libro titulado "Museo Jijón y Caamaño y el Patrimonio Artístico" en 199 páginas.

De esa época son sus obras "La Evangelización en el Ecuador" y "Registro documental de la Casa Generalicia de la Orden de Predicadores", ingresó a la Academia de la Lengua con "El Refrán dichoso de Cervantes", único auto sacramental que se conoce de ese autor.

El 79 editó la biografía de "Sor Catalina de Jesús Herrera" y viajó al Congreso Mariológico Internacional de Zaragoza. El 80 lo hizo al Simposio del Barroco Latinoamericano en Roma y publicó "Misioneros españoles que pasaron a la América en el siglo XVI". El 81 al séptimo curso de Conservación de Bienes muebles en Cusco. El 82 salió "Santa Teresa de Jesús, doctora de la iglesia y maestra de espiritualidad" en 57 páginas. "La Iglesia y el Patrimonio cultural ecuatoriano" en 149 páginas, e "Historia de la provincia dominicana del Ecuador, siglo XIX" en 300 páginas, dando inicio a la gran obra que quizo realizar Vacas Galindo. El 86 apareció el segundo tomo sobre los siglos XVI y XVII en 377 páginas, faltando únicamente los siglos XVIII y XX.

El 83 "Nuestra señora del Rosario en el Ecuador" y "Polémica Universitaria en el Quito Colonial". El 84 "Monseñor Fray Juan María Riera, ensayo biográfico" en 92 páginas, y como Subdirector de la Academia Nacional de Historia se hizo cargo de la dirección por un año debido a la ausencia del país de su Director. Entonces apareció "El Arte ecuatoriano en el siglo XIX" y recibió el Premio Nacional de Cultura "Eugenio Espejo" consistente en Medalla y S/. 500.000,

Era la primera figura cultural del país por la cantidad y variedad de los temas que trataba, aunque el erudito crítico había dado paso al biógrafo demostrándose con ello la versatilidad de sus estudios. se encontraba afanosamente trabajando unos "Estudios sobre la evangelización en América" y "Los factores que forman la nacionalidad ecuatoriana" y pese a su avanzada edad seguía madrugando a las tres de la mañana sin oír radio ni ver TV.

En Marzo de 1988 sufrió una caída en su celda y llevado a la clínicas Pasteur le tomaron puntos en la frente para cerrarle la herida. Días después comenzó a sentirse mareado, fue internado nuevamente, le volvieron a operar y mejoró. Entonces se le ocurrió al médico que le atendía intervenirle la próstata y a consecuencia de ello se le formó un coágulo y se descerebró, muriendo dos semanas después, el 25 de Marzo, de 85 años de edad.

El Dr. Plutarco Naranjo escribió en El Comercio; "Se fue con esa suavidad, con esa delicadeza y dulzura que caracterizó su vida. Parecería que ha salido caminando en puntillas como para no hacer ruido, como para no llamar la atención" .

Su estatura baja, tez trigueña, ojos y pelo negros, de los pocos que aún vestía hábito; su pobreza, sabiduría y bondad le acreditaban y por eso se le consideraba una institución en el país.

 

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