GUSTAVO VASCONEZ HURTADO
ESCRITOR.- Nació
en Quito el 3 de Abril de 1911 en una casa de propiedad
de su padre cercana a Santa Catalina. Hijo legítimo
de Rafael Vásconez Gómez, rico comerciante
latacungueño, presidente de la Cámara
de Comercio de Quito, Diputado, Senador, delegado
del Ecuador al Congreso Financiero Panamericano de
Buenos Aires en 1916 y de Sara Hurtado Flores, quiteña.
Estudió la primaria
en el Pensionado Elemental del Dr. Pedro Pablo Borja.
Allí le hacían recitar y llegó
a Sacristán. Pasaba las vacaciones en la quinta
Cumandá. Realizó los tres primeros años
de la secundaria en el San Gabriel y habiendo aprobado
el examen de ingreso en el Mejía, su mamá
lo envío en I926 a Francia y España
con el padre Benigno Chiriboga y después pasó
a Chesterfield, en la región de Shaffied, a
estudiar en el "Mount Saint Mary's College"
de los Jesuitas, donde permaneció dos años,
formó parte de los equipos de tennis, criqet
y rugby y hasta fue montañero. Allí
tuvo la oportunidad de defender un día a un
pequeño latinoamericano, que resultó
ser hijo del conocido escritor argentino Gustavo Martínez
Subiría, a) Hugo Wast, a quien leyó
sus primeros cuentos y de quien recibió consejos
y voces de aliento para iniciar una carrera literaria
y por eso desde 1928 comenzó a enviar colaboraciones
a El Comercio y así salieron Crónicas
de Viaje, el Diario de un estudiante y varios artículos
sobre escritores franceses.
En 1928 su familia se
instaló en el boulevard Hausmann de París,
luego se cambiaron a la Avenida Friedland. El joven
Vásconez fue transferido al Liceo Fenelón,
pero como su hermana Fanny enfermó, fueron
a pasar una temporada en Lausana y allí se
graduó de Bachiller en Administración
de Negocios en la Ecole Lemaine. En Suiza tuvo oportunidad
de conocer al General Leónidas Plaza que vivía
desterrado y para matar el tiempo empezó a
trabajar con el Cónsul de la Argentina en labores
de escritorio, pues sabía inglés y francés
pero la crisis mundial los hizo regresar el 31.
Desde París empezó
a escribir una novela romántica que concluyó
en Suiza y dio a la luz el 34, en la Editorial de
los hermanos Rumazo González, en Quito, bajo
el título de "Vivían Christie"
en 296 páginas. La novela apareció con
el seudónimo de "Gustavo Doré",
su trama se desarrolla en la ciudad y le reveló
escritor de imaginación fecunda y brillante;
sin embargo, como no contiene inquietudes revolucionarias
ni es un documento social, fue calificada de obra
marginal, en relación con las corrientes literarias
del país que había entrado de lleno
en el indigenismo.
Cabe aclarar que Vásconez
había mostrado sus originales, mucho antes
de su publicación, a numerosos amigos y críticos
y como ellos opinaran de Vivían Christie que
era una novela sentimental y fuera de época
y su escenario era del todo ajeno a la vida y costumbres
indoamericanas, quizo demostrarles que también
podía escribir de otro modo, se encerró
durante quince días en la Quinta y escribió
una novela vernácula y romántica "Camino
de las Landas" que solamente editó en
1940, diez años después. Ángel
Felicísimo Rojas ha opinado: "Camino de
las Landas es novela bien hecha, está escrita
a todas luces por un patrón blanco. Cuando
presenta al nativo lo hace con actitudes de amo comprensivo.
Vásconez es sincero consigo mismo, escribe
como ve y como siente. Se advierte la discreta influencia
de Rómulo Gallegos. El Camino de las Landas
permanece al margen del problema social del indio,
a quien presenta fugaz y decorativamente. Le interesa
contar una historia de pasión amorosa".
La novela ha visto dos ediciones.
En 1935 entró de ayudante
del Jefe de Giros del Dpto. de Incautación
de Giros del Banco Central con S/. 300 mensuales,
pero al año siguiente ingresó al Curso
de Oficiales de Reserva, obtuvo la primera antigüedad
y recibió despachos de Teniente. El 28 de Noviembre
del 36, ocurrió la llamada guerra de las cuatro
horas en Quito, defendió al gobierno y fue
levemente herido. El dictador Federico Páez
lo envió a Roma en 1937 acompañando
al General Rivadeneira. Allí aprendió
el italiano y pidió ser adscrito al VIl Regimiento
de Infantería con base en Milán, cuyo
Jefe era el Príncipe Adalberto de Saboya-Génova,
Duque de Bérgamo y primo del rey de Italia,
con quien hizo buena amistad. A su regreso a Quito
tuvo un ligero incidente con el Corn. Agustín
Albán Borja, por un cambio de despachos, pues
no le ascendieron conforme le habían prometido
y salió del ejército. Su certificado
dice: "Joven de inteligencia fina y despierta,
de fina educación, trato distinguido, muy disciplinado,
haciendo su presencia aceptable y grata a su superiores.
De mucho tacto, seriedad y firme carácter".
Entre el 38 y el 40 compró
y trabajó la hacienda Anchasama, que de maicera
cambió a ganadera, contrajo matrimonio con
Beatriz Barba Larrea y han tenido cinco hijos.
Mientras tanto y por
conversaciones en la editorial de los hermanos Rumazo
González y en el pasaje Royal, se motivó
por la vida de Juan Montalvo y ayudado en la parte
histórica por Carlos Bolívar Sevilla,
escribió entre el 42 y el 44 "Pluma de
Acero, o la vida novelesca de Juan Montalvo"
considerado el mejor intento por comprender a ese
escritor.
En 1946 fue Consejero
y Vicepresidente del Consejo Provincial del Pichincha.
El 48 Subdirector y Director interino del Movimiento
Cívico Nacional que auspició la candidatura
presidencial de Galo Plaza. Poco después ocupó
la Subsecretaría del Ministerio de Gobierno
y el 50 concurrió a Roma como miembro de la
Delegación para la Canonización de Mariana
de Jesús y al Congreso de Cooperación
Intelectual celebrado en Madrid.
Entonces comenzaron a
aparecer sus cuentos en El Comercio y entre ellos
cabe mencionar "Cuatro Peñascos",
"Acuarelas de la Historia" con las batallas
en las que intervino su bisabuelo el General Flores,
y "Servicio Exterior" entre otros. El 53
fue delegado del Ministerio de Educación al
VII Centenario de la Universidad de Salamanca y allí
presentó una ponencia sobre la novela indigenista
en el Ecuador, publicada por dicha Universidad. Por
esos años también presidió el
'"Grupo América" que reunió
a lo principal de la intelectualidad del Quito de
los años 50 al 60. Su figura se movía
en el Quito intelectual y social con gran desenvoltura
pues era generoso anfitrión y caballero a carta
cabal.\
En 1958 editó
en Madrid su tercera novela "Reloj de Agua"
y de regreso al Ecuador fue designado en 1961 Embajador
ante el Vaticano, siendo condecorado por el Papa Juan
XXIII con la Orden Piana. Vivía en un Palacete
de la vía San Marcelo, atrás del monumento
a Marco Aurelio, y para su comodidad construyó
una torrecita al lado con un ascensor para dos personas.
En 1973 volvió
a editar en Madrid, en dicha ocasión fue una
novela histórica sobre las islas Galápagos,
que tituló "La Isla de los gatos negros",
recibiendo por ella la medalla de Alfonso X El Sabio
que le concedió el General Franco, Desde ese
tiempo se aplicó en conseguir documentos sobre
la vida de su ilustre bisabuelo materno el General
Juan José Flores cuyo primer tomo apareció
el 81 y el segundo el 85, constituyendo valiosos trabajos
históricos sobre un personaje polémico,
que casi no tiene biógrafos.
El 83 ingresó
a la Sociedad Amigos de la Genealogía y el
84 a la Academia Nacional de Historia del Ecuador.
El 85 asistió a las Jornadas Internacionales
de Genealogía que se desarrollaron en Pasto,
con la ponencia "El General Flores en Pasto.
“El 86 ascendió a Vicedirector de la
S.A.G. pues gravitaba el Dr. Fernando jurado Noboa,
considerado el primer investigador nacional.
Siempre fue un caballero
de trato fino y cordial, de modales diplomáticos,
gran conocedor de las gentes y de la sociedad capitalina,
de muchos amigos, de reuniones, cafés y de
bohemia literaria, por eso su departamento en Quito
constituye "un núcleo cálido y
abierto para sus amigos y es sin duda uno de los pocos
lugares donde aún se disfruta de la mejor de
las tertulias".
Como dato anecdótico
cabe indicar que Gustavo recibía entre diez
y doce personas diariamente a almorzar en su casa,
atendiéndoles con diversas especialidades que
preparaba su ama de llaves Rosa Cárdenas, famosa
conocedora de la cocina quiteña del siglo pasado.
En muchas ocasiones la sobremesa se prolongaba hasta
más allá de la tarde, en amena charla,
donde se contaba casos y cosas de la historia del
país, pero a raíz del fallecimiento
de su señora, de quien se hallaba amigablemente
separado entró en depresión y hasta
dejó de recibir.
La última vez
que le fui a visitar lo encontré agripado pero
aún así tuvo la amable gentileza de
conversar conmigo, me llevó a su biblioteca
y enseñó muchos libros y papeles, con
esa cortesía natural en él y que fuera
tan propia de los viejos quiteños.
Su estatura mas bien
elevada, ojos y pelo negro, tez blanca, conversación
vivaz, anecdótica y llena de sorpresas, fácil
para el chiste fino, sabía reír y tenía
un gran sentido del humor. En síntesis, era
un gran señor que se daba a todos por su corazón
generoso y su carácter muy humano. Su biografía
ha sido escrita por el Dr. Fernando Jurado Noboa y
consta en el tomo XIX de la erudita colección
"Amigos de la Genealogía", bajo el
título de "Los Vásconez".
Falleció en Quito en 1.988.