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OTTO VON BUCHWALD SHOPFER
SABIO.- Nació en Kladow, capital del ducado soberano de Mecklemburg, el 4 de Septiembre de 1843, hijo legítimo del Barón Otto Von Buchwald Von Plessen (sobrino del Mariscal Helmust von Molke, militar que en 1870 ayudó a forjar el I Reitch alemán) y de Luisa, nacida Condesa Schopfer en el Tirol austriaco.

Los von Buchwald fueron antiguos señores de Wagrin y poseyeron el castillo de Pronstorf frente al lago Wardersee y la Abadía de Preets en Holstein. Su nobleza y se pierde en la noche del medioevo nórdico alemán.

Destinado desde muy joven a la carrera de las armas, ingresó a la afamada Academia Militar de Spandau, especializándose en ingeniería militar -construcciones, vías y fortificaciones-. En 1864 y a las órdenes de su tío von Molke, peleó contra Dinamarca en la llamada guerra de los Ducados y con el rango de oficial del ejército del Estado libre de Mecklemburgo, aliado incondicional del reino de Prusia. En 1866 asistió a la guerra contra Austria recibiendo la “Medalla del servicio”.

En 1868 fue ingeniero militar graduado y animado por los relatos de Humboldt que traía la revista “Cosmos” donde se recreaba románticamente el misterio de la inmensa geografía sudamericana viajó al Perú, a fin de seguir el curso de las civilizaciones de América del Sur. En 1869 arribó al Cusco, recorrió sus ruinas, estudió las obras incásicas y aprendió el quichua que después hablaba con fluidez. En 1870 residió en Lima desempeñando la cancillería del consulado alemán bajo las órdenes del Cónsul Gildemeister. En 1872 fue contratado por el gobierno para dirigir los trabajos de irrigación del valle de Chiclayo, que permitieron incorporar a la agricultura más de 100.000 hectáreas de terreno. En estas labores gastó tres años de su vida entonces comenzó a recolectar objetos arqueológicos de la cultura Chimú.
El 7 de Mayo de 1875 contrajo matrimonio con María Mesones Burga, hija legítima de José Mesones, propietario agrícola – Hacienda Hosmo - y minero en Chiclayo y de Águeda Burga y Alvarez de Noriega, de familias panameñas. Tendrán 12 hijos pero solo sobrevivirán 10.

En 1876 regresó a Lima y viviendo en casa de la abuela de su mujer, trabajó en las haciendas cercanas en labores de topografía, por cuya razón viajaba mucho, aprendió varios dialectos de la región y leyó a los Cronistas de Indias y a otros escritores peruanos. Para 1882 era una autoridad en antigüedades peruanas y ese año obtuvo una concesión para la explotación de la mina de plata de Manselú cerca de Lambayeque. En 1887 abandonó esta empresa por ser poco rentable y decidió viajar a California acompañado de todos los suyos pero al arribar a Guayaquil se topó con el Dr. Teodoro Wolf -que preparaba su retorno a Alemania- quien lo convenció para que se quedara a estudiar los dialectos indígenas de la costa ecuatoriana.

En 1.893 realizó el plano a escala de la gran hacienda Clementina en la provincia de los Ríos. Desde 1896 colaboró con artículos científicos, especialmente filológicos y arqueológicos, en "El Grito del Pueblo Ecuatoriano", diario guayaquileño de gran circulación.

Entre 1890 y 1910 trabajó de ingeniero y realizó diversas expediciones a las selvas de Esmeraldas y del Amazonas, aprendiendo los dialectos cayapa, colorado y záparo, los comparó y sacó por conclusión que todos ellos pertenecían a la gran familia lingüística “Arawaco-Caribe y en consecuencia los indios del litoral eran del Amazonas, tesis que había sido enunciada por González Suárez, pero correspondió a Von Buchwald el altísimo mérito científico de su comprobación. (1)

(1) Max Uhle, en su articulo titulado "El desarrollo de la prehistoria ecuatoriana en los primeros cien años de la República" indica que desde 1897 Von Buchwald venía trabajando en la solución de algunos de los problemas de la prehistoria, concretamente en el estudio de la lengua Colorado de la costa, para lo cual se sirvió de su amplia experiencia etnológica adquirida con anterioridad en el Perú y de la facilidad natural con que aprendía los dialectos e idiomas, dominándolos con relativa facilidad, y en poco tiempo.
En 1901 fue Director General de Obras Públicas, mas su condición de extranjero le hizo víctima de los ataques de la prensa de oposición. Entonces concurrió a palacio y se entrevistó con el Presidente Leonidas Plaza quién le dijo" “Amárrese los pantalones y no haga caso”... sin embargo de lo cual, renunció. En 1902 había presentado un informe al gobierno, relativo al trazo del camino del Napo en el oriente ecuatoriano.

En Guayaquil levantó el Plano General de la ciudad que imprimió en 1903; en 1904 fue Primer Ingeniero de la Junta Proveedora de Agua del Cuerpo de Bomberos y distribuyó la red de cañerías. En 1907 Alfaro lo contrató con el Ing. Muller para estudiar en el terreno la conveniencia del trazo de la vía férrea por el tramo Huigra-Alausí considerado difícil y hasta peligroso. Von Buchwald se opuso, pero la obra se realizó de todas maneras, aunque a costa de muchas vidas y dinero, sobre todo en la parte conocida como La nariz del Diablo donde hubo necesidad de contratar mano de obra traída desde Jamaica,

Hablaba latín, griego, alemán, español, inglés, francés, ruso, quechua, aimará, cayapa, colorado, záparo y entendía algunos otros dialectos. Numerosos investigadores lo visitaban y otros le escribían. Marshal, Saville, Niendorf, Barret, Pepper, Plañe, Hediam, Sinclair, Rivet e Uhle entre los extranjeros que estuvieron por Guayaquil y González Suárez, de quien era corresponsal científico en la costa; Jacinto Jijón Caamaño, Cristóbal de Gangotena, Carlos Manuel Larrea y el Deán Juan Félix Proaño, entre sus compañeros de la “Sociedad de Estudios Históricos Americanos” con sede en Quito.

Carlos Manuel Larrea ha anotado que desde la fundación en 1.906 de la Sociedad Ecuatoriana de estudios Históricos Americanos, los estudios de arqueología se encontraban muy florecientes en nuestro país y que tras los primeros ensayos y libros de Federico Gonzalez Suarez, desde 1.878 surgieron de su pluma otros aportes invalorables como el Tomo I de la Historia General titulado “Tiempos antiguos o el Ecuador antes de la Conquista” y el Atlas Arqueológico publicado en 1.892, los aborígenes de Imbabura y el Carchi reimpreso varias veces desde 1.902 hasta 1.910 en que se editó el magnífico Atlas en colores, la prehistoria ecuatoriana de 1.904, la Rectificación sobre los Quillacingas y los Pastos y las Notas arqueológicas publicadas en 1.915. Las obras de George A. Dorsey “Archaellogical investigations on the island of La Plata, Ecuador” impresa en Chicago en 1.891 y 1.901 y la estupenda contribución a la Arqueología sudamericana del prof. Marshall H. Saville titulada “The antiquities of Manabí” fueron también de singular importancia para el desarrollo de nuestros estudios arqueológicos. Aporte de incalculable valor fueron los estudios antropológicos y lingüísticos del sabio americanista Dr. Paul Rivet publicados desde 1.903, de Beuchat y Rivet de 1.907 al 12 y sobre todo la magistral obra de Vererlan y Rivet titulada “Ethnographie ancienne del “Equateur” dada a luz en 1.912.

Entre 1908 y 1927 publicó 7 artículos en alemán para periódicos y revistas especializadas de aquel país y 20 en castellano, tratando sobre antigüedades peruanas y ecuatorianas y fue Presidente del Club “Germania” que agrupaba a la colonia alemana en Guayaquil siendo reelecto 16 años. Se consideraba ecuatoriano pero defendió a su patria con numerosos escritos durante la Gran Guerra. En 1.916 fue puesto en la lista negra por el gobierno ecuatoriano, debido a la primera guerra mundial y no pudo trabajar. Esta inconsecuencia de nuestra Patria con quien tan bien la estaba sirviendo causó una repulsa general pues el sabio Von Buchwald era reputado una notabilidad internacional.

En 1918 comenzó a colaborar con Memorias científicas en el Boletín de la Sociedad Ecuatoriana de Estudios Históricos Americanos fundada en Quito por González Suárez. Ese año aparecieron los siguientes trabajos: 1) Tiahuanaco y Cusco, en 4 páginas. 2) Migraciones Sudamericanas, en 10 páginas. 3) Notas acerca de la arqueología en el Guayas, en 16 páginas y Carlos Manuel Larrea escribió una Nota bibliográfica sobre la Memoria de Von Buchwald, enviada a la Sociedad Argentina de Ciencias Naturales, con sede en Buenos Aires, sobre las Tolas Ecuatorianas.

En 1919 intervino en la polémica que sostenía en el país Jacinto Jijón y Caamaño y el deán Juan Félix Proaño sobre la existencia del reino de Quito y la veracidad de la Historia del padre Juan de Velasco. Existe una nutrida correspondencia entre Von Buchwald y Proaño, en la que el primero razona a favor de Velasco. Dichas cartas reposan en la actualidad en la Biblioteca archivo de los padres Jesuítas de Cotocollao y constituyen un tesoro invalorable para el conocimiento de nuestra prehistoria, hablando muy en alto de los conocimientos científicos profundos de Von Buchwald, sobre todo en lingüística.

Von Buchwald, por otra parte, no tuvo temores en exponer su verdad, a pesar de unirle una antigua y profunda amistad con Jijón y Caamaño, de quien era corresponsal en la costa por muchísimos años, pero antepuso a todo ello la verdad histórica.

De carácter agradable y hasta jovial solía visitarse casi siempre con alemanes y el hecho de estar casado con una extranjera y residir la mayor parte del tiempo en el campo, hízole un hombre ajeno a la sociedad guayaquilena.

Cuando estaba en el puerto se la pasaba escribiendo y leyendo en su gabinete de trabajo donde tenía una mesa grande atestada de libros de consulta, libretas de apuntes y notas tomadas en sus expediciones y excavaciones. En los estantes había de todo, desde tiestos que acostumbraba restaurar, clasificar por culturas y anotar las especiales circunstancias de sus hallazgos, hasta pergaminos y papeles de familia recibidos de Europa. Parte se le quemó a principios de siglo en el Incendio del Carmen, cuando desapareció la casa que alquilaba en Aguirre y Chile, esquina. Luego compró un solar en Eloy Alfaro y San Martín donde construyó una espaciosa casa con planos propios, que también se incendió en 1929 y allí desaparecieron muchos de sus valiosos manuscritos y entre ellos su célebre “Gramática quichua” y fue tanta su pena que enfermó y guardó cama y estricto reposo casi un mes.

En 1924 sufrió la caída de un caballo, que le rompió una pierna. Traído a Guayaquil desde una hacienda de Quevedo, en hamaca y a bordo de una lancha, lo enyesó el Dr. Miguel H. Alcívar, volviendo a caminar a los seis meses de cama, apoyándose en un bastón.

En 1930 fue miembro fundador del Centro de Investigaciones Históricas. Estaba retirado de toda actividad pero seguía lúcido y como los incendios lo habían reducido a la pobreza, su hijo Gustavo velaba por él.

Posteriormente sufrió un derrame cerebral y falleció en su segunda casa de Eloy Alfaro y San Martín el 31 de Marzo de 1934, a la avanzada edad de 90 años, dejando varias obras inéditas y entre ellas el Diccionario colorado-español-alemán. Muy alto, delgado, blanco rosado, ojos grises, pelo rubio y después algo canoso, modales y costumbres severas, de pocas palabras y excelente salud (montaba a caballo hasta los 81 años). Su religión luterana, pero casó por el rito católico y bautizó a sus hijos en esa religión. Tolerante en extremo, supo comprender a los hombres y sobre todo a los salvajes, con quienes se hacían amiguísimo y de todas sus confianzas. La familia refiere que una tarde dizque vio a la imagen de la Virgen del Perpetuo Socorro reflejada en lo alto de su cama y que este incidente lo impresionó por muchos años pues no se tenía por sujeto religiosos.

Sencillo como un niño, se cuenta que un amigo le pidió que le enseñara sus pergaminos y von Buchwaid accedió, conduciéndolo a donde estaban sus libros que mostró orgullosamente diciendo: “Aquí están mis pergaminos de nobleza ...”.

En el Incendio del Carmen de 1902 se perdió la Gramática Nigua de Von Buchwald. trabajada con todo ahinco y por muchos años en las selvas de Esmeraldas y como dicha parcialidad. indígena se fue extinguiendo al punto que ya no existe, se extinguió esa lengua y su estructura gramatical, para siempre, lo cual constituye una de las mayores pérdidas lingüísticas etnológica que ha experimentado nuestra Patria.

Von Buchwald vivió una época pobre en logros culturales :para el país, pues la miseria reinante en el ambiente hacía que empeños de tan altos fines y contenidos científicos como los suyos, no fueran debidamente valorados ni apoyados por el estado o las municipalidades. Así por ejemplo, se le decía el "sabio Von Buchwald" y lo respetaban como a tal, pero en cambio jamás se le impulsó o ayudó a que publicara sus obras que se perdieron casi en su totalidad; por eso sería interesante revisar la colección de la revista "Globus", donde el sabio acostumbraba publicar en idioma alemán sus trabajos y descubrimientos.