MARTIN DE YCAZA CAPARROSO
EXPORTADOR.-
Nació en Panamá y fue bautizado en la
parroquia de Santa Ana el 27 de Noviembre de 1756.
Fue el penúltimo de los siete hijos de Juan
Martín de Ycaza Urigoytia, comerciante vasco
oriundo de la villa de Ochandiano en España
y de Juana Martina Caparroso y Vásquez de Gortayre,
panameña.
Pasó la niñez
en Santiago de Veraguas con su familia. En 1765 quedó
huérfano de padre. En 1775, su hermano mayor,
el Dr. José Gabriel de Ycaza, Asesor de Gobierno
en Guayaquil, le trajo a esa ciudad ( 1 ). Vino con
sus hermanos Isidro y Antonio de Ycaza y todos se
dedicaron al comercio, sentando las bases de su futura
prosperidad.
En 1780, siendo Méjico
el principal mercado para el cacao guayaquileño,
los hermanos Ycaza Caparroso - Martín e Isidro
- viajaron a esa capital para estudiar las posibilidad
de colocarlo. Isidro se quedó en Méjico
y puso una oficina. Martín regresó no
si antes nombrar Procuradores en España, a
fin de que tramitaran varias pedimentos. ( 2 )
En Octubre contrajo matrimonio
con Rosa de Silva y Olave, mayorcita que él
en tres años, unión que trajo al mundo
nueve hijos, ocho hombres y una mujer: Rosa de Ycaza
Silva, esposa del Cantor de Junln, José Joaquín
de Olmedo.
En 1781 salió electo
Procurador del Cabildo. El 82 fue Alcalde Ordinario
y armó la fragata "Guadalupe" para
la travesía Guayaquil - Acapulco. El 87 también
figuraba como propietario del navio "La Concepción"
que llevaba cargas de cacao al Callao y como numerosos
hacendados le entregaban la venta exclusiva de sus
granos, con Bernando Roca, Miguel Barragán
y Jacinto Bejarano fueron acusados de monopolizar
dicho comercio y de ser los responsables de la baja
del preció, que de 5 pesos en que se cotizaba
en 1785 cada carga, descendió a 2 y 3 en 1786
y a 1 en 1787.
(I) José Gabriel
de Ycaza Caparroso nació en Santiago de Veraguas,
Gobernación de Tierra Firme (Panamá)
y fue bautizado de diez días de nacido el 26
de Octubre de 1747. Arribó a Guayaquil hacia
1770, casó el 11 de Junio del 75 con María
Rosa de Argote y Gorostiza y tuvieron tres hijos.
En 1771 fue Abogado de las Audiencias de Santa Fe
y Quito con residencia en Guayaquil. El 72 fue Defensor
de menores, el 73 fue reelegido. "Había
llegado en muy malas condiciones económica
a la ciudad “sin tener un vestido decente que
ponerse” y vivió los primeros tiempos
de su estancia en Guayaquil recogido en casa del rico
comerciante Manuel Otoya, que le protegía desinteresadamente
admirado de su talento que no era escaso. Intervino
activamente en la política local al dar su
dictamen - bastante ambiguo por cierto - acerca de
la controversia de jurisdicción que sostenían
el Teniente Miguel Pérez de Villamar y Aviles
y el Capitán Francisco Gómez de Miró
con motivo del fallecimiento del Gobernador Interino
Francisco Antonio Fernández en Junio de 1771.
Meses después y al tomar posesión de
su Gobierno el Coronel Francisco de Ugarte, haciendo
uso de su talento y simpatía logró captar
su apoyo y amistad, al extremo que comenzando de simple
consejero llegó a ser asesor y su mano derecha
y dicho Gobernador terminó por estarle completamente
sometido. Crecido Ycaza con el apoyo oficial, comenzó
a abusar de sus prerrogativas administrando justicia
a quien mejor se la pagaba y exigiendo que todas las
solicitudes al gobierno, aún en asuntos de
intima importancia, se hiciesen por escrito y con
todas las formalidades precisas para poder cobrar
por su asesoría dos pesos por hoja, amen de
lo que cobraba por las diligencias que por obra suya
se efectuaban en cada asunto. De este modo logró
levantar un crecido capital en breve tiempo, sobresaliendo
entre todo el vecindario por la gala de sus vestidos
y la opulencia de su casa, permitiéndose además
el lujo de hacer venir de Panamá cuatro hermanos
suyos para hacerles copartícipes de su bienestar
y de paso, para a nombre de ellos, comerciar libremente".
El 24 de Julio de 1775 fue designado Teniente de Gobernador
y Auditor de Guerra por el Virrey de Santa Fe, asesoró
al nuevo Gobernador Teniente Coronel Domingo Guerrero
y Marnara y hasta le reemplazó en el cargo
durante los siete meses que duró su enfermedad
- una opostema muy fastidiosa en la rabadilla - Desde
Junio del 76 ya estaba Ycaza separado de la confianza
del Coronel Ugarte y cuando en Enero del 77 éste
volvió a ocupar la Gobernación, le separó
del Cabildo, creyéndole complicado en una renuncia
falsa, forjada por algunos enemigos suyos, que se
había mandado al Virrey de Bogotá Poco
después el mismo Ugarte le hizo separar de
la Auditoría de Guerra y entonces Ycaza decidió
viajar a Méjico donde existían mayores
horizontes y posibilidades. A fines del 78 quedaban
únicamente en Guayaquil su esposa y tres hijos
menores, que pronto se le unieron.
( 2 ) El 5 de Julio de
1783 la Real Cancillería de Valladolid libró
a favor de los hermanos Ycaza Caparroso una Provisión
de Nobleza y Viscainía y el 19 de Mayo de 1784
por Real Cédula expedida en Aranjuez, Ramón
Zazo y Ortega les certificó las Armas de los
primeros cuatro apellidos Ycaza, Caparroso,Urigoytia
y Vasquez de Gortaire.
El 91 fue electo por
segunda vez Procurador General del Cabildo pero renunció
poco después. El 93 volvió como Alcalde
Ordinario. Ese año figuraba entre tos múltiples
malquerientes que dejó en Guayaquil el Gobernador
Ramón García de León y Pizarro.
En 1795 y habiéndose
creado el Tribunal del Consulado en Cartagena de Indias,
le designaron Juez Subdelegado en Guayaquil y su Distrito.
"Activo, emprendedor y preocupado del bien público"
se interesaba en todos los aspectos de la ciudad.
Ese año formó el primer servicio de
vigilancia nocturna con un Cabo y diez rondines, con
cuya guardia cesaron los incendios sospechosos que
venían ocurriendo en el sector del comercio.
El 96 solicitó la adquisición de dos
bombas contra incendio, que sumadas a las ya existentes,
aseguraron la tranquilidad del vecindario. El 99 le
sustituyó Juan Millan en el Tribunal del Consuelo.
Su vida familiar era ordenada,
tenía a sus hijos mayores educándose
en el Colegio de San Carlos de Lima, donde era Vicerector
su cuñado el Dr. José de Silva y Olave.
Entre 1803 y el 4 volvió al Consulado y puso
a disposición del Cabildo 866 pesos, correspondiente
a la tercera parte del derecho de avería recaudado
por la Aduana, para ser destinados a la construcción
del malecón.
En 1806 el Cabildo le propuso
ante el Virrey del Perú para uno de los cuatros
títulos de Castilla creados por Carlos IV en
celebración de las bodas de su hijo mayor el
Príncipe de Asturias con la Princesa la Nápoles.
Ycaza tenía caudales suficientes para darse
ese lujo, como propietario de la rica hacienda Santa
Rita y otras más que le rentaban varios miles
al año. El segundo escogido fue Bernando de
Echevers y Subisa, dueño del latifundio de
San Pablo en Balzar.
En 1808 aún tenía
la "Guadalupe" a su nombre y a nombre de
su hermano Isidro, pero como este murió, hízose
cargo de sus negocios en Méjico su hijo Mariano
de Ycaza Iraeta. En 1809 figuró entre los más
enconados realistas guayaquileños y contribuyó
con 4.785 pesos para las operaciones emprendidas contra
la ciudad de Quito. El 10 solicitó al Cabildo
un certificado de su conducta pública y privada
para remitirlo a España, el 16 aún seguía
con el tema del titulo nobiliario, pues ese año
el Gobernador Juan Vasco y Pascual le recomendaba
con nuevos argumentos en sus pretensiones. Ycaza empujaría
las gestiones hasta Abril del 19, en el Consejo de
Cámara de Indias y en la Contaduría
General pero se interpuso la independencia y todo
quedó en nada.
En 1811 volvió
a ser Alcalde Ordinario. En Abril del 14, de resultados
de las luchas del insurgente General Morelos, quien
prefirió incendiar la plaza de Acapulco para
impedir que cayera en manos de los realistas, se quemaron
esas aduanas repletas de productos. Ycaza y su sobrino
Mariano perdieron 20.000 cargas alli depositadas (
3 ). Tan serio revés liquidó la mitad
de su fortuna como fue público y notorio en
Guayaquil; sin embargo pudo seguir viviendo holgadamente
gracias a sus haciendas Cacharí y Santa Rita
y a 6 huertas de cacao en Puebloviejo, pero optó
por disminuir sus negocios y empezó a soltárselos
a sus numerosos hijos. En 1815 su hijo Martín
de Ycaza Silva fue Secretario del Presidente de la
Audiencia Toribio Montes.
En Febrero del 16 franqueó
de sus almacenes cuanto fue necesario para armar las
lanchas que protegían el rio y premió
a los artilleros que más se distinguieron en
la defensa del malecón durante la invasión
del Almirante Guillermo Brown.
En 1820 el Gobernador
de Guayaquil, Juan Manuel de Mendiburo, le impuso
una contribución de 1.280 pesos. Ycaza temía
la revolución sin odiarla y cuando el 9 de
Octubre la ciudad proclamó su independencia
sin el menor daño a nadie, dejó de temerla,
de suerte que no siendo político sino comerciante
exportador, se movía únicamente por
la defensa de sus negocios.
( 3 ) Guillermo Arosemena,
en su obra clásica sobre el cacao, estima que
el total de las pérdidas de los Ycaza representó
algo como $ 300.000 actuales. Julio Estrada Ycaza
ha estimado el daño en no menos de 200.000
pesos oro de entonces.
En Julio de 1822 llegó
Bolívar preparado contra Ycaza y sus hijos
a quienes tenía por acérrimos enemigos
de la independencia y deseando contenerlos con medidas
severas, según le confesó a José
de Villamil, pero desde que lo conoció comenzó
a varias de concepto. Villamil terminó asegurándole
a Bolívar "Cuando Ud. lo conozca mejor
- a Ycaza - la prevención desfavorable que
Vuestra Excelencia ha traído se convertirá
en concepto muy favorable". Desde entonces fue
un fervoroso partidario del Libertador su fiel amigo
y con sus hijos le guardó especialísima
consideraciones de aprecio.
En Mayo del 23 llegó
a su casa la vacuna contra la viruela procedente de
Lima. El 24 encabezó una Comisión designada
por el Cabildo para trabajar un proyecto por el engrandecimiento
de este país y hasta donde debían extenderse
sus limites, asunto importante pues ya desde entonces
se vislumbraban los problemas de orden territorial
que luego se suscitaron con el Perú. La Comisión
estuvo formada por Ycaza, Miguel de Anzoategui, Pedro
Santander y de la Peña, José Antonio
Roca Rodríguez, Manuel Tama Plaza, Diego Noboa
Arteta, Guillermo Weelwright y José Cruz Correa
que actuó de Secretario. En dichas reuniones
nació la "Sociedad de Amigos del País".
En 1825 figuró
entre los fundadores de la "Sociedad de Seguridad
Mutua" que fue la primera compañía
de seguros que funcionó en el país.
Aseguraban tos edificios a la bajísima tasa
del 1 % anual y tenían a su cargo el funcionamiento
de las bombas contra incendio.
En 1826 firmó
con sus hijos el Acta que puso a Guayaquil bajo la
protección del Libertador. El 27 su hijo Juan
Martín de Ycaza Silva propuso al Cabildo la
construcción de un nuevo mercado. La financiación
se llevaría a efecto cobrando los arriendos
de los puestos. Después de terminada la obra
la Corporación edilicia se quedó con
ella y con los arriendos, e indemnizó a Ycaza
Silva entregándole el viejo edificio del Hospital
de San Juan de Dios, ubicado en la esquina del Malecón
y Aguirre, que éste vendió poco después
a José Rito Matheus y Vasmezón.
Otro de sus hijos: Antonio
Ycaza Silva era administrador de la rentas municipales
y como aficionado al dibujo arquitectónico
estaba encargado de la construcción del nuevo
panteón desde los inicios de la obra en 1804.
Entre 1828 y el 29 ya
viudo y durante la ocupación peruana de Guayaquil,
fue perseguido bajo la acusación de conspirar
a favor de Colombia.
Falleció en Guayaquil
el 3 de Octubre de 1830, sin testar, de 74 de edad.
Dejó una fortuna considerable compuesta de
3.000 cabezas de ganado, 300 yeguas, 100 potros, 30
mulas, una casa grande en Guayaquil de un piso y doce
lumbres, avaluada en 30.000 pesos, algunos miles más
en dinero efectivo y 325.000 arboles de cacao en la
parroquia Puebloviejo que producían alrededor
de 32.500 pesos anuales.
"El Colombiano"
publicó una Necrología diciendo que
Ycaza jamás habia sido un hombre de partidos
pues solo seguía el de la razón y el
orden, odiando siempre las intrigas de la ambición.
Sus hijos Manuel y Juan Francisco
continuaron con la exportación de cacao en
grano, agregando a sus negocios una agencia de buques
en sociedad con el norteamericano Francisco Sweetser.