JOSE JUSSIEU Y COSIN
BOTANICO. Nació
en Lyon, Francia, en el otoño de 1704, en el
seno de una muy larga y feliz familia que habitaba
en la parte antigua de esa ciudad, cerca de una colina
donde se levanta la Catedral. La casa tenía
apariencia de un castillo con amplios jardines e invernaderos
para el cultivo de las más raras plantas de
procedencia lejana y de multicidad Climática.
Fueron sus padres legítimos Lorenzo Jussieu
y Lucia Cosin.
Su educación fue
esmerada y siguió la secundaria en un Liceo.
En vacaciones visitaba las principales ciudades del
Valle del Ródano, dedicándose a la observación
de las distintas familias, órdenes, géneros
y especies con sus hermanos mayores, sobre todo con
Bernardo y Antonio, que también llegaron a
ser excelentes botánicos.
Al graduarse de Bachiller pasó
a la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad
de París y estudió a la luz de la ilustración
en las bibliotecas, inquiriendo a los viejos maestros
y leyendo todas las novedades de su época.
Sus hermanos ya estaban en posiciones ventajosas en
sociedades e instituciones científicas y le
instaron a practicar en el Hospital de San Luis, de
París, especializándose en enfermedades
tropicales. De allí pasó a una Capitanía
de Sanidad Militar en África y conoció
las exóticas enfermedades parasitarias y la
del sueño. Por ello sus compañeros le
eligieron Decano de la Facultad Universitaria de París.
En 1735, de sólo
31 años de edad, fue designado médico
y botánico de la Misión Geodésica
organizada por la Academia de Ciencias de París,
con el objeto de medir un ángulo de la hipotenusa
del cuadrante del meridiano terrestre de la línea
equinoccial, propiamente en la Audiencia de Quito.
E1 16 de Mayo salieron de la Rochele, Luis Godín
des Odonnais de 31 años, Pedro Bouguer de 38
y Charles María de la Condamine de 35, todos
miembros de la Academia de Ciencias de París
destacados para las observaciones geodésicas.
Les acompañaba el Capitán y Doctor Jussieu
como ya se ha visto, los Ings. Verguín y Morainville,
dos ayudantes Couplet y Godín des Odonnais,
este último ya mencionado el tecnólogo
de instrumentos Hugo y el Cap. Seniergues como Cirujano,
además de una docena de auxiliares.
Desde los primeros días
de travesía les tocó una fuerte tempestad
y marejada, Jussieu se mareó. En Junio arribaron
a la isla de Martinica donde hallaron a varios enfermos
de Fiebre Amarilla. En Julio pasaron a Santo Domingo
a realizar mediciones. En Noviembre estaban en Cartagena
de Indias y allí se agregaron a la expedición
los Tenientes Jorge Juan de Santacilia y Antonio de
Ulloa, de la Armada española. Enseguida partieron
a Portovelo y enfermó Jussieu con fiebres intensas
y malestares generalizados pero mejoró y ayudó
a realizar investigaciones en las montañas
de la región. Enviaba sus anotaciones sobre
las enfermedades tropicales tales como la Fiebre Amarilla,
la Malaria, etc. a sus hermanos, al sabio Linneo y
a las Academias de Ciencias de París y Londres.
De Panamá siguieron
a Manta y a Quito a presentarse al Presidente de la
Audiencia Dr. Dionisio de Alcedo y Herrera que los
recibió con mucha cortesía. Jussieu
empezó a ser atendido e invitado por las familias
y los médicos capitalinos, deseosos de recibir
su benéfica influencia, y como era bondadoso
y amable con los demás, se hizo querer de inmediato.
También es justo
reconocer que con Jussieu arribaron al país
los adelantos de la ciencia médica francesa.
Ya para entonces se daba importancia al factor higiene,
se conocían algunas bacterias, parásitos,
la verdadera etiología de las enfermedades
y la acción de algunos insectos y arácnidos
como vectores de las principales epidemias. Igualmente
enseñó en Quito el uso de los primeros
microscopios y todo ello sin cobrar ningún
emolumento. Por eso se ha dicho que la medicina ecuatoriana
recibió de Jussieu un notable empuje.
En 1739 pasó a
herborizar a Loja, estudió las quinas y logró
extraer los principios activos de ese vegetal a través
de la aplicación de sus conocimientos químicos.
Fruto de esta labor fue su obra "Descripciones
del árbol de la quina" que envió
a Francia y que recién en 1948 fue traducida
al español por el Dr. J. E. Muñoz.
Fue médico de
los Conventos de los Agustinos, Franciscanos y Mercedarios.
En 1742 apadrinó el enlace de Godín
con Isabel Gramesón y Ricardo, que vivía
en Riobamba con sus padres y hermanos.
En 1743 la Misión Geodésica
terminó sus mediciones y comenzó a preparar
el retornó por la vía del Marañon,
embalando las colecciones de plantas, granos, fósiles
y minerales de Jussieu y los dibujos de Morainville,
así como varios volúmenes de cuadernos
conteniendo los escritos y observaciones del primero
y cuando todo estuvo listo en 1746 se desató
una fortísima epidemia de viruela en la Audiencia
y las principales autoridades le solicitaron a Jussieu
que se quedara a combatirla, mientras sus compañeros
salían por el Oriente.
Dedicado con éxito
a controlar tal enfermedad estuvo hasta el 47, en
que habiendo pasado el peligro emprendió el
camino a Canelos y al Bobonaza con Godín, mas
al llegar a las riberas de ese río, recibieron
dos cartas del Conde de Maurepas, quien les notificaba
que la ruta había sido trazada por Lima y Buenos
Aires y justo al día siguiente se enteraron
del robo del equipaje y de la pérdida definitiva
de las colecciones, noticia que trastornó su
mente, pues desde entonces comenzó a sufrir
una disminución de su memoria y en general
de todas sus facultades psíquicas, se sumió
en continuados silencios, la angustia y el desconsuelo
empezaron a devorarle. Y no era para menos pues se
trataba de ocho años de continuas fatigas y
trabajos, perdidos en un solo día.
Entonces pasó por segunda
ocasión a Loja y de allí a Piura, Lambayeque,
Ancash y Lima. En 1749 llegó a la región
de los indios Yungas, sufrió un serio accidente
que casi le costó la vida y hasta estuvo a
punto de perder la vista. En 1750 arribó a
la zona minera de Potosí que recorrió
con la curiosidad propia de un científico.
Allí entró a los socavones, herborizó
la coca y envió muestras a París y Londres.
Patrick Browne, a base de esas muestras creó
en su laboratorio el género "Erythroxylon"
en 1756.
En 1755 estuvo en el
Virreinato de Buenos Aires donde sufrió un
segundo robo y nuevamente perdió todas sus
colecciones.
Desengañado y
con las manos vacías, decidió que así
no podría regresar a su Patria y reemprendió
la vuelta a Bolivia y Perú, viviendo lastimeramente
entre los indios quechuas y aimaraes. Por último
pudo llegar a Lima y allí estuvo varios años
pero cada vez más enfermo, languideciendo con
momentos de lucidez y de abandono, hasta que manos
piadosas lo enviaron en 1771 a Francia, tras 35 años
de vida errante en el nuevo mundo. Seis años
después fueron reclamados sus pocos manuscritos
de Lima por el Dr. José Dombey, que los remitió
a París.
En el viejo continente
Jussieu fue atendido por sus sufridos familiares que
no podían creer que el viejo enajenado que
regresaba era el mismo animoso joven de antes, pues
estaba sin memoria y era casi un vegetal. Así
vivió ocho años hasta que falleció
en 1779, de 75 años de edad. La Condamine había
escrito poco antes: "El Dr. Joseph Jussieu, retenido
por su profesión durante largo tiempo en la
Audiencia de Quito, ha vuelto a París, perdida
la memoria. No sé si él o yo podemos
entre los dos contarnos como individuos vivientes".
Una muy pequeña
parte de su material se halla depositado en el Museo
de Historia Natural de París donde el sabio
Lamer los estudió e incluso aprovechó
para su Enciclopedia. Jussieu fue el primero en recolectar
un herbario en los territorios del Ecuador, Perú,
Bolivia y Argentina, introdujo en Europa el heliotropo,
que se puso de moda y pasó a ser cultivado
en todos los jardines.
Era alto, blanco, corpulento,
carirredondo y de facciones regulares. Su carácter
amable y cordial. Sus actitudes físicas se
desestabilizaron con el tiempo y ocasionaron las perturbaciones
de memoria y volición que experimentó
después. Su presencia en la Audiencia representó
un positivo beneficio para las ciencias, especialmente
la medicina y la botánica, que adelantaron
notoriamente con él a mediados del siglo XVIII.
Sabio y estudioso, tranquilo,
reposado, afable y comedido. En nuestro país
encontró campo propicio para la botánica.
Por donde iba recogía datos y herborizaba.
Cuando se declaró la epidemia de viruela se
pensó en impedirle que alquilara caballos para
obligarle a permanecer en Quito. Fue el primer médico
extranjero que puso atención a la enfermedad
del bicho o mal del Valle, nombre que hoy ha quedado
relegado a una enfermedad de las aves, y que se trataba
de una rectitis de origen amebiano, producida por
complicaciones de su tratamiento con limón,
ají y pólvora, o tal vez oxirosis.