ANTONIO NEUMANE MARNO
MUSICO.- Nació
en la Isla de Córcega el 13 de Julio de 1818.
Hijo de Serafín Neumane y de Margarita Marno,
alemanes. Destinado a la carrera de medicina la abandonó
y entró a la música viajando a Viena
a estudiar, no sin antes discutir con su padre quien
le gritó “Lárgate y hazte músico”.
A los 16 años, en 1834, trabajó en Milán
como profesor de una Academia. En 1837 nuevamente
residió en Viena, contrajo matrimonio y obtuvo
una condecoración de manos del emperador Fernando
de Austria. Meses después enviudó, se
instaló a trabajar en Turín, allí
casó con Idálide Turri y nació
su hija Nina.
Entonces ingresó
a la Compañía de Opera “Malibrán”
como arreglista musical y viajó a Sudamérica
con su familia. Estrenaron en Buenos Aires con éxito
rotundo, siguió a Santiago y se instaló
como director de Bandas de Música. En una función
de beneficencia dirigió a seis bandas de ejército
al mismo tiempo y todas tocaron a la perfección.
El gobierno chileno lo premió con el nombramiento
de director del Conservatorio Nacional de Música.
En 1841 vino a Guayaquil y como no había teatro
actuó en una casa particular de la esquina
de Pichincha e Illingworth. (1) Las damas de la ciudad
le pidieron que se quedara y les enseñara música.
En Octubre del 42 comenzó la epidemia de fiebre
amarilla y murieron tres miembros de su compañía,
entre ellos el temor y la compañía se
disolvió. Había tantos mosquitos que
las autoridades emplazaron unos cañones en
San Francisco y otros en Ciudavieja y disparaban con
pólvora para matar a los insectos.
(1) La señora
Turri cantó en Guayaquil como Irene en la ópera
Belisario y como Adalgisa en Norma, "con voz
firme, llena, dulce a la vez y al mismo tiempo fuerte
y sonora y de su acreditado gusto, poseía las
mas bellas aptitudes para aspirar al triunfo que acuerdan
el estudio y el ejercicio del arte", según
opinión de un crítico artístico
de "El Correo".
Cuando llegó a Guayaquil en 1841 y dio nueve
funciones, su compañía de Operas estaba
formada de la siguiente manera: Zambiatti era tenor,
Ferretti bajo, Gastaldi bufo, Amina y Teresa Rossi
tiples, Idálide Turri de Neumane contralto,
Irene Turri, hermana de la anterior, soprano, Grandi
barítono, Rizzoli tenor de coros y Neumane
dirigía la orquesta. Pasada la epidemia de
fiebre amarilla, en 1843 fue contratado como profesor
de música del Batallón No. 1 de esta
plaza. A principios de 1845 puso música a una
Canción Patriótica de Olmedo. En 1851
regresó a Lima donde estableció a su
familia y viajó él sólo a Europa.
El 53 regresó como empresario de una gran compañía
de Operas y trabajó en Santiago de Chile donde
dirigió a varias bandas a la vez, logrando
un gran éxito. En 1856 ya estaba en Guayaquil
cuando se inauguró el teatro Olmedo con una
obra musical dramática titulada "La Hija
de las flores" de Gertrudis Gómez de Avellaneda
. Neumane dirigió la orquesta.
Entonces vivía
en la esquina de Bolívar y Malecón y
cuando componía acostumbraba comer mucho pan,
dejando caer las migas sobre las teclas del piano.
Varios cajones con partituras musicales propias se
quemaron en 1902 en el Incendio del Carmen.
Entre 1857 y el 61 vivió
en el Perú y en Chile pero volvió al
Ecuador, país que consideraba como su patria
adoptiva. Aquí se quedó como director
de bandas del ejército y profesor particular
de canto y piano y le nacieron sus hijos Ricardo y
Rosa.
En 1865 y estando de
Presidente Jerónimo Carrión, el músico
argentino Juan José Allende, Director de las
Bandas de los batallones acantonados en Quito, se
dirigió al Congreso Nacional enviando una composición
suya con letra de un "ilustre poeta ecuatoriano"
cuyo nombre jamás se ha conocido, para que
tan alto organismo lo declare Himno oficial de la
Nación. Los Congresistas lo escucharon y no
les agradó, ni la letra que fue calificada
de ruin, ni la música que consideraron deficiente
y decidieron desecharlo.
Entonces el Dr. Nicolás Espinosa Rivadeneira.
Presidente del Senado, requirió a Juan León
Mera para que escribiera la letra de una Canción
Nacional. Mera tenía sólo 33 años
pero supo cumplir fielmente el encargo, leyó
la letra de la Canción Patria de Olmedo y con
base a ella se inspiró y escribió unos
versos bastante parecidos, que los entregó
a las pocas horas.
Y pasaron cuatro años
y llegó 1869. El presidente García Moreno
se acordó del asunto y remitió los versos
de Mera a Guayaquil para que el Comandante del Distrito,
Gen. Secundino Darquea los entregue al profesor Antonio
Neumane Marno, quien habitaba la tercera casa con
vista al río de las Peñas, con la consigna
de componer la música. Se dice que Neumane
se excusó al principio aduciendo motivos de
delicadeza personal fundados en su calidad de extranjero,
pero Darquea insistió cariñosamente
y hasta le puso centinela en la puerta de calle. El
maestro meditó un rato, luego pidió
pliegos de papel pautado a su hija Rosa, un vaso de
agua y tres panecillos, signo indiscutible que iba
a trabajar y compuso casi de un tirón. Fue
en octubre y para mayores detalles era noche de luna
y estaba frente a su ventana que daba al río.
Queda de recuerdo la placa de bronce que aún
se conserva en el sitió donde estuvo la casa
del ilustre músico en las Peñas.
El Himno se estrenó
en Quito la noche del 10 de Agosto, tocado y cantado
por los miembros de la Compañía de Opera
de Pablo Ferreti de paso por la capital y que con
estas notas comenzó su programa de arte.
García Moreno lo llamó
a Quito a dirigir el Conservatorio Nacional de Música.(2)
En dicho empleo lo sorprendió la Muerte el
3 de marzo de 1871, de sólo 53 años
de edad. a consecuencia de un infarto. Su hijo Ricardo
trajo los restos a Guayaquil y fueron sepultados en
el templo de San Francisco que desapareció
en 1896 para el incendio grande.
(2) Neumane era enemigo
ideológico de García Moreno pero conservaban
buenas relaciones al extremo que en 1869 le pidió
la Libertad de un pariente del esposo de su hija Rosa
Era muy mujeriego y por eso dejó dos hijos
fuera de matrimonio; sin embargo, en todo lo demás,
cumplidísimo caballero: alto, delgado, blanco,
ojos hundidos, ojeras pronunciadas, pelo negro y usaba
bastón. Apreciadísimo entre sus amigos,
chistoso y hasta ocurrido; hablaba con acento italiano.
En su juventud había sido aventurero, masón
y hasta libre pensador, luego fue hombre reposado.
¡La música constituyó su mayor
pasión!
Su viuda le sobrevivió
siete años pues murió en Guayaquil en
1878.
Cuando años después
su hija Rosa Neumane de Maruri fue requerida para
que diera datos sobre su padre, dijo: ¡Cómo
era de apuesto mi padre! ¡Con razón era
tan querido de todos!