PRIMEROS PASOS Y ENTREVISTAS
CON EL DR. VELASCO
Muy por la mañana,
a eso de las 8, el doctor Pons concurrió en
el automóvil presidencial al cuartel "Calderón",
donde aún se encontraba el depuesto presidente
dictador.
En la calle circulaban
rumores de que iría a liberarlo y algunos querían
que se repitiera el arrastre de los Alfaro.
- Buenos días,
Doctor, vengo a saludarlo
- Gracias Doctor, es
Ud. muy gentil, tome asiento- contestó Velasco
Ibarra-.
Vengo a llevármelo
a la Embajada de Colombia señor doctor, no
es posible que Ud. siga en esta situación;
acabo de hablar con el embajador Díaz Granados
que ha ofrecido todo apoyo para usted.
-Gracias, doctor.
-Usted debe ir y permanecer
en la legión durante algunos días; luego
Ud. verá si se queda o no. Es cuestión
de su delicadeza.
El Dr. Velasco calla.
No está sereno.
-Esta mañana a
las 7 el congresista doctor Sáenz Vera me ha
indicado la necesidad de que Ud, renuncie a la Presidencia
antes que el Congreso Nacional le destituya hoy. Vea
usted lo más conveniente para sus intereses.
¡Qué cosas!
-repite Velasco entre dientes, como para sí.
Será mejor que la redacte ¡ahora mismo!
-En la sala de oficiales hay una máquina de
escribir, vamos allí -Y, efectivamente, ambos
se encaminaron al sitio señalado y en una pequeña
máquina de escribir marca "Royal"
color negro, Velasco escribió una esquela de
renuncia dirigida al presidente del Congreso Nacional,
la firmó y entregó al Encargado del
Poder. Minutos después, ambos salieron con
dirección al edificio de la Embajada de Colombia
y a los pocos días el Dr. Velasco viajó
al vecino país donde residirá por algún
tiempo trabajando como profesor y abogado. Desde allí
declarará: "Fue un error mi dictadura,
me precipité sobre las bayonetas"
Esa misma mañana el
doctor Arroyo del Río dio a conocer a ambas
Cámaras la renuncia y fue aceptada por mayoría
de votos.
Pons formó gabinete
con los doctores Antonio Parra Velasco en Educación,
Aurelio Bayas en Gobierno; Luis Alberto Carbo en Hacienda;
el Coronel Ernesto Cepeda en Defensa Nacional; el
General Ángel Isaac Chiriboga en Relaciones
Exteriores y el Ingeniero Federico Paéz en
Obras Públicas y Convocó a elecciones
presidenciales, firmó varios proyectos en favor
de la niñez ecuatoriana, fijó el día
del Niño en el calendario y alertó al
país sobre el peligro que encerraba una Constitución
tan caótica como la de 1929 en donde un voto
de desconfianza del Congreso podía dejar sin
gabinete al País.
El Partido Comunista
proclamó la candidatura del Coronel Luis Larrea
Alba y el liberalismo se dividió en dos grupos.
El mayoritario apoyaba al Dr. Arroyo del Río
y una minoría a José Vicente Trujillo.
La derecha exhibió
la candidatura del anterior Ministro de Relaciones
Exteriores doctor Alejandro Ponce Borja, seguro ganador
con el apoyo del clero, que entró en campaña
desde pulpitos, colegios y sacristías.
En estas circunstancias renunció
el Dr. Antonio Parra la Cartera de Educación
porque no estaba de acuerdo con la política
que seguía el Régimen y estando el candidato
Larrea Alba en Chile, renuente a venir al Ecuador
porque sabía que perdería ante el doctor
Ponce Borja, el Encargado del Poder reflexionó
sobre la catástrofe que ocasionaría
la ascensión de fuerzas tan peligrosas como
la derecha, en pleno auge del fascismo mundial, que
frenaría el progreso de la Patria con desacertadas
medidas oscurantistas y no deseando hacer fraude electoral
en favor de nadie, como había sido costumbre
hasta entonces, sorpresivamente, el 26 de septiembre
de 1935, renunció ante los altos jefes del
ejército en un convite realizado en la población
de Baños y de acuerdo con ellas se escogió
para sucederle como dictador al entonces Ministro
de Obras Públicas ingeniero Federico Páez.
Pons se retiró
a la vida privada. Su gobierno había sido de
26 días.
A fines de año fue nombrado
Embajador de Argentina y en 1936 escribió:
"Contra el zarpazo de la garra política",
libro polémico en que explicó su renuncia
y aclaró ciertos conceptos que personas interesadas
deseaban desvirtuar, después regresó
a vivir a Guayaquil, administrando las haciendas heredadas
y falleció anciano en la década de los
80.
Muy apuesto, pausado
y viril, blanco, pelo negro, simpático y de
maneras cortesanas. En la vejez hablaba tranquilamente
de sus agitados años políticos.
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