VOLVER A LOS TOMOS
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Puig siempre fue más abogado que jurista y tenía fama de jamás haber perdido un juicio, pues era incisivo en sus escritos e intervenciones y siempre muy bien documentado, pero al mismo tiempo como era generoso y cobraba mal, no se enriqueció como algunos de sus colegas. "Nunca entendió lo que era el valor del dinero". Vivía con modestia y recato, querido por los grupos trabajadores y popular en todos los sectores por su innata simpatía.

En 1926 reunió en su estudio a varios intelectuales de izquierda y fundó el Núcleo de Guayaquil del Partido Socialista Ecuatoriano. El 28 asistió con Trujillo y con Sánez de Tejada a la Conferencia especial Interamericana reunida en Panamá.

El 30 reunió sus ahorros y viajó a los Angeles con los suyos. Su hija fue matriculada en el "Inmaculate Heart College", luego viajaron por tierra a New York, siguieron a Nantuket, Maine, donde alquilaron una casa. Esas vacaciones duraron un año.

El 31 volvieron a Guayaquil y el día del arribo la Confederación Obrera del Guayas (COE) decretó un minuto de descanso en su honor. Puig y su familia habían desembarcado en el muelle del Malecón poco antes de las doce del día y tomaron un auto de alquiler para dirigirse al chalet, cuando al llegar a la altura de la plaza del Centenario, el chofer paró el vehículo. Averiguado el motivo, contestó "Es el minuto en honor del Dr. Puig que regresa hoy". El se rió y le dijo "Continúa no más, yo soy ese Dr. Puig y doy por recibido el homenaje de los compañeros de la COE".

El 32 asistió como delegado a la VII Conferencia Panamericana de Montevideo donde se trataron temas de importancia tales como el Asilo, la no intervención y derechos y deberes de los estados. El 35 fue designado por el dictador Federico Páez, en su primera época, para el desempeño del Consulado General del Ecuador en Yokohama. El 36 pasó al de New Orlenas donde permaneció dos años en funciones.

El 38 regresó a su profesión en Guayaquil y su hija contrajo matrimonio.

Después de la revolución del 28 de Mayo de 1.944ocupó la Intendencia General de Policía de Guayaquil y "dictó órdenes de arresto contra los principales blancos de la ira popular, pero simultáneamente les mandó a decir que iba a hacerlo, para que se pusieran a salvo", según me ha declarado su propia hija, por lo que fue tildado de traidor a la revolución y a los pocos días reemplazado por el Coronel César Montúfar. Puig había sido designado también para ocupar la cátedra de Procedimiento Penal en la Universidad de Guayaquil, pero ante la reacción ciudadana que clamaba por justicia para los beneficiados con la sangrienta dictadura civil del Presidente Arroyo del Río y las aclaraciones periodísticas provocadas por su conducta, calificada por unos pocos de "muy humana", se inhibió de tomar posesión de ella.

"Fue un socialista por convicción, no por inclinación, pues sus gustos se inclinaban a las cosas finas de la vida" en sus últimos años, cuando a los inicios de su vida había sido todo lo contrario, un luchador nato.

El 46 volvió de Cónsul General del Ecuador en New Orleans por designación del presidente Velasco Ibarra y aprovechó su tiempo para escribir "Derecho Consular Ecuatoriano", valiosa compilación de las normas que rigen las actividades comerciales y jurídicas de nuestro país con el mundo internacional. La primera edición data de 1951 y la segunda de 1966, en dos tomos de 484 y 439 páginas, respectivamente. El primer tomo contiene la parte doctrinal y el segundo las leyes y reglamentos.

En 1947 fue trasladado a Miami por el presidente Velasco Ibarra. El 50 su amigo personal el presidente Galo Plaza le propuso la Visitaduría General de Consulados en Europa pero no aceptó pues prefirió que lo enviaran al Consulado General en Valparaíso, para estar junto a su hija que allí vivía casada y con hijos.
El 52 y el 54 concurrió como Delegado á las dos primeras reuniones de países del Pacífico Sur, para considerar la defensa de los recursos marinos, frente a las flotas pesqueras de las grandes potencias del mundo. El 52 Plaza le solicitó que fuera su Ministro de Gobierno. Puig agradeció la distinción pero la rechazó por estar próximo el fin del mandato constitucional.

El 55 y el 57 asistió como delegado ecuatoriano a las dos reuniones de la CEPAL en Santiago de Chile y el 58 el presidente Ponce Enríquez le retiró del servicio.

Nuevamente en Guayaquil, para 1959 fue electo Diputado al Congreso y se hizo famoso por la interpelación del Ministro Merlo. El 60 publicó una Monografía sobre el Mar Territorial en 16 páginas, y pasó a Ministro Juez de la Corte Superior de Justicia del Guayas. Por dos ocasiones ocuparía después la presidencia de tan alto Tribunal.

En Octubre del 63 fue profesor accidental de la Escuela de Diplomacia de la Universidad de Guayaquil, hoy convertida en Instituto de Diplomacia y Ciencias Internacionales, donde dictó Derecho y Práctica Consular hasta el 67, aunque desde el 64 se desempeñaba como profesor principal y el 65 ejerció la Dirección.

Su esposa era Cónsul General de Panamá en Guayaquil y en estas funciones ambos se mantenían muy ocupados, pero aún así se daba tiempo para escribir una muy leída columna diaria en "El Universo" bajo el seudónimo de "Cholo honrado", que adoptó en contrapunto al de "Zambo Pillo" con que se conocía a su amigo el Dr. Fausto Navarro Allende.

El 64 la Junta Militar de Gobierno le designó Concejal del Cantón Guayaquil. Poco después empezó a sentir ciertas molestias, viajó a New Orleans, fue operado en la "Oschner Clinic" y le extrajeron la próstata que resultó cancerosa, pero como siempre había sido un exagerado optimista, creyó que la enfermedad no se le reproduciría, se despreocupó del todo y siguió viviendo feliz en un pequeño departamento de Chimborazo y Luque, edificio de propiedad de la Junta de Beneficencia, pues ya había vendido sus chalets.

Tenía la costumbre de apuntar las disposiciones legales y la jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia que le parecía importante y trascendente. Esas tarjetas las iba amontonando en una funda, luego las pasaba a un fichero y así, casi sin quererlo, completó un índice útilísimo. Un día, alguien que lo estaba observando le hizo caer en cuenta que si las daba a la imprenta serían de gran beneficio a estudiantes, profesores, jueces y abogados y así fueron saliendo los primeros cinco tomos de su obra cumbre que lo ha inmortalizado en los anales jurídicos del Ecuador como uno de los mayores procesalistas de todos los tiempos, su "Indice de Procedimiento Civil Ecuatoriano" publicado entre 1965 y el 70. El tomo 1 salió el 65 en 308 páginas. El 2 en 1966 en 394 páginas. El 3 en 1967 en 399 páginas. El 4 en 1968 en 383 páginas y el 5 en 1970 en 443 páginas. Los cinco tomos antes citados contemplan el índice desde la A hasta la mitad de la letra R.

En 1973 comenzó a sentir nuevas molestias y habiéndose chequeado en la clínica Guayaquil se le encontró un cáncer generalizado. Cuando él lo comprendió, ni se inmutó, pero llamó al Dr. Gil Barragán Romero y le entregó el material que aún permanecía en su poder, pidiéndole que lo arreglara y diera a la imprenta, donde ya tenía todo cancelado. Así, tranquilamente, con la conciencia del justo, se preparó a morir rodeado de los suyos. El sexto tomo apareció después de su muerte en 168 páginas,

Pocas semanas después fue llevado nuevamente a la clínica Guayaquil, entró en coma quince días porque su corazón siempre había sido fuerte y robusto y se negaba a rendirse y falleció el día 13 de Julio sin haber recobrado el conocimiento.

Formaba con su esposa una pareja ideal, siempre juntos, unidos en el camino de la vida. Como abogado fue sabio en ardides procesales y como Juez agudísimo y sereno. Por eso sus opiniones eran unánimemente aceptadas.

De estatura más que mediana, pómulos hundidos, ojos pequeños, tez canela clara y pelo lacio y negro.

Conversaba con fluidez y su anecdotario hacía reír ilustrando, pues poseía los giros propios de quien sabe que conversa con gracia y como no era pedante, ni se engreía ni alardeaba, gocé de su amistad y sus consejos jurídicos gratuitos y hasta nos chanceábamos de lo lindo cuando hablábamos de los hechos y las cosas de las Puig; pues,g yo, ya estaba casado con una de ellas.

Lo velaron en el Paraninfo de la Universidad por su condición de profesor jubilado y fue enterrado bajo la gloriosa enseña del Partido Socialista Ecuatoriano que él ayudó a fundar 47 años atrás.

Al sepelio concurrió enorme cantidad de gente trabajadora, estudiantes, abogados, jueces, periodistas y miembro del Cuerpo Consular porque en todos los grupos le querían por su alma grande y por cuanto, habiendo heredado la pobreza, nunca practicó la amargura.

Juguetón, bueno y tranquilo, creyéndose solamente un amigo del pueblo, nunca pudo superar el trauma de la matanza del 15 de Noviembre, que le tornó fatalista en política y le enseñó que los hombres pueden luchar contra los hombres, pero no contra los sistemas, cuando están solos.

Le conocí mucho y bien. Era un demócrata generador de simpatías y gozaba dejando que la gente pensara y actuara como quisiera, que fuera como enteramente les placiera ser. "Yo soy así, qué le vamos a hacer" -decía- para explicar esas idas de tolerancia y respeto a los demás.

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