PEDRO PAZ-SOLDAN Y
UNANUE
ESCRITOR.- "Si
el calificativo de fracasado puede ser timbre de gloria
cuando trasunta inquietud mental y la perpetua ambulancia
del alma, a nadie puede caberle mejor que a Pedro
Paz- Soldán y Unanue, más conocido con
el seudónimo de Juan de Arona", limeño
nacido en 1839 en una familia esclarecida por el talento
y la riqueza, que en la colonia había producido
a un sabio de la categoría del Dr. Hipólito
Unanue.
Muy joven viajó
por Europa y estudió humanidades clásicas,
dominando el latín, griego y hebreo a la perfección.
Vuelto al Perú comenzó a escribir en
el periodiquillo "El Chispazo" con insolencia
mordaz y bajo el lema de "Garrotazo y tente tieso,
hasta no dejarles hueso" ganándose los
más sonados enemigos literarios de ese país,
luego intervino en política y una noche fue
asaltado por dos negros asalariados que le dieron
la tunda del siglo, dejándolo caído
y medio muerto.
En 1861 publicó
su "Galería de Novedades Filológicas",
libro saludado desde Chile por Andrés Bello
como útilísimo y de grave factura. En
él escarbó Paz-Soldán o lo que
es lo mismo, "Juan de Arona", las transformaciones
semánticas que sufre el idioma en América,
denominando a este fenómeno con el nombre de
aindiamiento. "Mucho más decimos pescado
que pez, candela que fuego, colorado más que
rojo, plata más que dinero, pila más
que fuente, barriga más que vientre, baraja
que naipe, pelo que cabello, cascara que corteza,
flojera que pereza, cachete que mejilla, palo que
madera, migajón que miga, pellejo que piel,
tierra que polvo, animal que bicho o sabandija, amarrar
que atar, moverse que menearse, corazonada que presentimiento,
pleito que riña, piedra que guijarro, patada
que coz, pelear que reñir, apoyo que alféizar,
tabla que anaquel, anda vete que vete, que jamás
usamos, prefiriendo lárgate, chicote por látigo,
rienda por brida, afrecho por salvado..."
En 1863 entró
a la lírica con "Ruinas y Ensayos Poéticos
donde manifestó su fervor por independizar
a la poesía de su patria de la influencia europea.
"En mi patria las aves son diferentes, las flores
de tan subido perfume y los hombres de tan genuina
catadura que no se puede cantar como en Europa..."
pero fue atacado por alguien que escribió que
el poeta no hacía nada más que contemplar
a la naturaleza. Entonces "Juan de Arona"
replicó// "No trabajo como un cholo,/
soy un pobre hijo de Apolo/pero desdén no merece/
mi humilde trabajo, sólo/ porque a la faz no
aparece.-// Refiriéndose a que el trabajo intelectual
no se realiza en medio de la multitud sino en gabinetes
cerrados.
En 1866 editó
un Canto "A la entrada triunfal del ejército",
y un himno titulado "Canción de los bomberos
de Lima", poesías fáciles y de
compromiso que no abonaron nada nuevo en él,
pero el año siguiente sorprendió con
la traducción en versos del libro primero de
las Geórgicas de Virgilio, que le atrajo nuevos
choques, siendo el peor de todos la sátira
también en verso de José Arnaldo Márquez,
contestada por otra de Arona. Al final la polémica
solo le agrió el carácter pero años
después el gran crítico español
Marcelino Menéndez y Pelayo decía que
la traducción Virgiliana de Arona es una de
las mejores en versos castellanos y colocó
su nombre junto al de los mayores literatos del continente.
En 1867 también
escribió y puso en escena la comedia en verso
"El Intrigante castigo", en 1870 dio el
juguete cómico "Más Menos, y ni
más ni menos", y 1880 "Los Rotonautas",
de tal suerte que abordó todos los géneros
literarios aunque con desigual fortuna; sin embargo,
su más importante obra, la que lo ha perennizado,
es el célebre "Diccionario de Peruanismos"
que terminó en 1882 y publicó un año
después, declarando que lo había iniciado
por puro gusto poético y por haber sentido
éxtasis ante el Diccionario, de donde surgió
el filólogo, clavando en un papel esas raras
palabras venidas de lejos, de ayer y anteayer, aclimatadas
desde la conquista o adaptadas del quechua; pero en
vez de pergeñar un libro, cazó en su
diccionario los colores del idioma y liberó
la poesía fosilizada de los antiguos vocablos
en libro amenísimo que es a la vez una historia
del lenguaje criollo y un Diccionario de autoridades,
mechado con recuerdos de viaje y tal o cual estridencia".
Al final del Diccionario recopiló los vocablos
derivados del quechua o corrompidos del español
y aunque su esfuerzo fue muy incompleto, como tenía
que ser viniendo de una sola persona y no de un equipo
de especialistas o de una corporación, constituyó
un paso efectivo en la definición de1 español
como idioma de cada una de las nacionalidades iberoamericanas.
.
Poco después editó
un interesante librito cómico titulado "Dificultades
de Basilio a través de la vida limeña
y diario de un pensador". En 1885 "Sonetos
y Chispazos", recopilación de crítica
y poesía con ejemplos como estos: /Doña
Ferentes:// ¿Qué prefiere Ud. señora/
pregunté a una pescadora,/ ¿Estranjeros
o nativos?/ y contesta la traidora/ al que traiga
donativos.// y esto dicho tan cerca de la guerra del
Pacífico y cuando Lima había sido ocupada,
sonaba muy duro. El clima de Lima:// El clima en cuya
atmósfera me baño/ es un clima admirable,
sin más pero,/ que un dulce malestar de Enero
a enero,/ y un estarse muriendo todo el año.-
La mujer:// La Mujer! La más apuesta/ se parece
al quitasol/ que no hay cosa más molesta/ luego
que ha pasado el sol.- Aforismos:// El soltero escoge/
el viudo recoge.?? Todo lo que hay de bueno en este
mundo/ es la cama y un sueño bien profundo.//
En 1886 saludó
las obras de ingeniería del Canal de Panamá
con "Canto a Lessep" poema épico;
luego salió "La venganza de la muerte"
poema filosófico y en 1890 "El Brasil
republicano", sátira contra el nuevo estado
de cosas de la nación atlántica y es
que la sátira jamás lo abandonó
por ser su especialidad. "Entre las muchas obras
que escribió, pocas hay completamente serias,
pues en todas dejaba escapar conceptos burlescos".
"Juan de Arona" fue
un hombre europeo que trataba de adaptarse al panorama
de su patria, tan distinto y por ende tan difícil
de entender para su formación clásica
y su mentalidad aristocráticamente romántica
y sin embargo, fue de los pocos literatos americanos
de su tiempo que amó y defendió al criollismo
y describió la naturaleza americana como realidad
que lo maravillaba; mas, en su obra también
se puede apreciar un aire de distancia o de derrota
del que vive entre dos mundos lejanos y diferentes.
Así, en "Cuadros Peruanos", exclamó
//Sin que nombre jamas en mis cantares/ alondras,
sicomoras, ni abedules,// sólo en tu inculto
campo patria mía,/ asunto buscaría mi
poesía!//.
Murió encanecido
en disgustos, poco comprendido y de solo 66 años
de edad, en 1895, quién pudo haber sido el
mejor y mayor filólogo americano, pues que
sabía lenguas vivas y muertas, había
viajado y era cultísimo y sólo fue un
satírico lleno de enemigos.