LUIS FERNANDO DE VIVERO
Y TOLEDO
PRECURSOR DEL
LIBERALISMO.- Nació en Pujilí el 4 de
Junio de 1790 y fue bautizado al día siguiente.
Hijo legítimo de José Bernardo de Vivero
y González, natural de Valdepeñas, Capitán
de la Compañía de Dragones en Ibarra,
Contador General que fue del Real Ramo de Tributos
de Quito y de María Ana de Toledo y Vela, latacungueña.(1)
Creció en un hogar
pobre y de escasos recursos pues su padre sólo
tenía unas pocas tierras cercanas a Pujilí,
pero se preocupaba por darle educación a sus
hijos, haciéndoles estudiar las primeras letras
con profesoras del lugar y enviándoles después
al Colegio de San Luis de Quito y a la Universidad
de Santo Tomás de Aquino, donde el joven Luis
Fernando fue aventajado discípulo de los padres
Miguel Antonio Rodríguez y Joaquín Miguel
de Araujo, que supieron inculcarle el ideal de los
enciclopedistas en materia de legislación,
sociedad y política.
En 1810 se graduó
de Doctor en Jurisprudencia y Teología tras
presenciar los principales sucesos que ocurrían
en Quito con motivo de la revolución de la
independencia; “donde, sin embargo, no tomé
parte activa”, limitándose a observar.
En Agosto fue testigo de la masacre de los patriotas
en el Cuartel Real de Lima.
En 1813 Profesor de Filosofía
de la Universidad de Santo Tomás de Aquino
de Quito, se comportó como "realista fiel,
que en unión de los leales, trabajó
constantemente por la justa causa", según
reportó el Procurador Núñez del
Arco en su informe al Rey.
(1) El español
Luis Toledo y Vivero fue maestro de campo y caso en
1747 con Tomasa de Vela y Soto, originando numerosa
descendencia.
En 1814 obtuvo el título
en Cánones y dictó la cátedra
de Filosofía en el Colegio de San Fernando
en reemplazo del mercedario José de Jesús
Clavijo. Su carácter moderado, sus costumbres
limpias y cierto don de persuasión le sirvieron
para ser considerado el prototipo del joven intelectual
de provecho; pero, encontrando estrecho y hasta peligroso
el ambiente capitalino, por la persecución
de los españoles contra todos aquellos que
tuvieren ideas progresistas, escribió a su
hermano Juan José, Cura de la doctrina de Jipijapa,
para que le consiguiera un empleo en Guayaquil (1)
Poco después el
Dr. José Ignacio de Cortázar y Lavayen,
Cura rector de la Iglesia Matriz de Guayaquil, le
aceptó como secretario y cuando meses más
tarde fue elevado al Obispado de Cuenca, se lo llevó
a esa ciudad. En Cuenca tuvo una vida intelectual
agitada, fue profesor del Seminario, trabajó
con el Abogado José Luis González en
prácticas de Derecho y hasta recibió
la primera tonsura del Obispo Cortázar pues
pensaba hacerse sacerdote como su hermano. Sin embargo
su temprano fallecimiento ocurrido Julio de 1818,
truncó tan promisoria carrera regresó
a Guayaquil, trabajó con el Abogado José
Luzcando y Bernal, aunque poco tiempo, pues casi enseguida
puso estudio propio y se llenó de clientela
y fama de ser el mejor conocedor del Derecho en la
ciudad, entonces trató a la joven Francisca
Garaycoa Llaguno, sobrina segunda del Obispo Cortázar,
la enamoró y contrajo matrimonio a fines de
año.
En 1820 figuró como
miembro de la Junta de Sanidad y nació su primogénito
José María. Su concuñado José
de Villamil le comprometió en la conspiración
del 9 de Octubre, refiriéndose que le día
anterior y ante las dudas que se presentaban sobre
la conveniencia de dar el golpe, cuando
(1) En 1958 Pedro Robles y
Chambers me enseñó un legajo de cartas
originales cursadas entre los hermanos Vivero y entre
ellos y el Dr. Ignacio Cortazar, que conservaba en
su poder.
León de Febres-Cordero insistió en el
asunto, Vivero coincidió plenamente con él,
manifestando que la revolución debía
darse esa noche o nunca; pocas horas después,
al triunfar el movimiento en la madrugada del Lunes
9 de Octubre, se instaló el cabildo y Vivero
fue designado Secretario de la primera Junta de Gobierno
formada por el Dr. Vicente Espantoso y el Tnte. Cor.
Rafael Jimena con voto en las resoluciones.
El 8 de noviembre concurrió
como Elector por Guayaquil a la instalación
del Colegio Electoral, votó por la aprobación
del Reglamento Provisorio Constitucional de la Provincia
y dejó la Secretaría que fue ocupada
por José de Antepara.
En Marzo de 1821 colaboró
en la redacción del Prospecto de "El Patriota
de Guayaquil", primer periódico que se
editó en el puerto. El Prospecto trata sobre
la libertad de prensa.
En 1822 figuró en el
partido bolivariano al igual que el resto de los miembros
de la familia Garaycoa, pero se guardó de firmar
la solicitud de anexión a la Gran Colombia
a fines de Julio, por su calidad de miembro del Colegio
Electoral.
En Noviembre de 1825 estaba
una noche en su casa y recibió la visita del
Libertador y de Olmedo. Sentados en el corredor y
en amena charla fueron interrumpidos por el pequeño
José María Vivero. Bolívar tomó
al niño y lo sentó en sus rodillas,
oyendo que doña Francisca se quejaba de su
ociosidad, pues a pesar de tener la edad requerida
aún no aprendía a leer. -A ver Pepito
¿por qué es eso?— Es que la cartilla
es mala y muy trabajosa. Veámosla —dijo
el Libertador— tráela enseguida.
El chico corrió al interior
y regresó con ella. Bolívar la examinó
con detenimiento y exclamo: ¡"Qué
horror"! Está malísima, y volteándola
hacia Olmedo, le dijo: "Ud. se encargará
de escribir una nueva para Pepito y yo vendré
personalmente a tomarle las lecciones".Días
después estaba confeccionado el "Alfabeto
para un niño", en versos que forman un
cuadro moral donde se analiza por orden alfabético,
con profundidad y belleza, los principales valores
de nuestra civilización.
En 1827 concurrió como
representante del Departamento del Guayas y en unión
de Cayetano Ramírez de la Fita y José
María Maldonado, al V Congreso Grancolombiano
se instaló en Tunja el 2 de Mayo y el 12 pasó
a sesionar a Bogotá. Entre los primeros y más
importantes actos estuvo el dictar un indulto para
los autores del intento separatista de Abril del 26.
Igualmente negó las renuncias presentadas por
el Presidente Bolívar y el Vicepresidente Santander,
dictaminando que el ejecutivo no podría hacer
uso de las facultades extraordinarias sin consentimiento
del Congreso cuando estuviere reunido y como se hacía
necesario reformar la Constitución, se convocó
a los Diputados para la Convención Nacional
a reunirse en Ocaña el 2 de Marzo siguiente.
En todas estas deliberaciones tomó activa participación
Vivero, como miembro del bloque bolivariano y se destacó
“por la solidez de sus principios republicados
modelados en el marco de la estabilidad y el orden,
por su versación en el trámite parlamentario
y la acción castiza de su lenguaje persuasivo
y aprobador", propinando la realización
de los ideales federativos de Bolívar y un
derecho común que sirviere para conservar inalterable
la paz y amistad de las naciones.
Al finalizar las sesiones viajó
extensamente por Europa, "recorrió varias
de las naciones del viejo continente, estudió
sus usos, costumbres e instituciones; practicó
idiomas y publicó un libro importante que dedicó
a la memoria de su maestro Luis Antonio Rodríguez,
víctima de la crueldad española".
La obra salió en 1827 en la imprenta Gaultier,
de París, bajo el título de "Lecciones
de Política según los principios del
sistema popular representativo adoptado por las naciones
americanas" y ha sido considerado "un verdadero
Código de nobleza, de función aleccionadora
en todo lugar y en todo tiempo, pues su autor aspiraba
a la libertad total, sin las ataduras de los prejuicios
religioso ni el oropel de los convencionalismos sociales”
En 183l reimprimió en
Guayaquil las "Instituciones del Derecho Español",
texto de Juan Sala, con citas de leyes posteriores,
algunas doctrinas propias y varias disposiciones del
Derecho de Indias y se anota el Derecho Español
en todo aquello que se opone a los principios proclamados
por los nuevos gobiernos americanos.
La obra llamó poderosamente
la atención no solamente porque su reimpresión
vino a llenar un vacío legal en estos países
que acababan de salir de un sistema político
y jurídico y ambicionaban construir otro muy
diverso, sino también porque el anotador Vivero
dio a conocer sus opiniones a través de todo
un curso orgánico de doctrinas avanzadas, condenando
los vicios de su tiempo, tales como la retroactividad
de ciertas leyes, los privilegios y diferencias sociales,
el abuso con que se venía sometiendo a los
indígenas la esclavitud de los negros y su
secuela de ignorancia y abatimiento, la desigualdad
ante la Ley, la pena de muerte y más aún
si era por delitos políticos, la aplicación
del tormento, los sistemas carcelarios y en general
todo el complejo esquema represivo del antiguo régimen.
Al mismo tiempo pedía la exención de
los tributos indígenas, la libertad de conciencia,
de opinión, de prenda, etc. por eso se le calificaría
después como el "más ardiente receptor
de las ideas progresistas de su tiempo" y el
Arzobispo Pólit Lazo diría: "que
bien puede el Dr. Vivero ser considerado como uno
de los fundadores del liberalismo ecuatoriano".
Su cuñado Garaycoa,
entonces Vicario Provincial de Guayaquil y a cuyo
cuidado se encontraba el Colegio Seminario de San
Ignacio, le hizo designar Rector y tan admirable fue
su gestión que le reeligieron al final de sus
labores. Este período de su vida ha sido cuidadosamente
estudiado por el Dr. Pedro José Huerta; pero
Julio Tobar Donoso ha escrito que Vivero enseñó
y predicó en el Seminario con entera libertad,
lo que a su criterio era algo peligroso, pues le considera
un heterodoxo.
En 1833 trabajó con
el Jefe Supremo Rocafuerte y con el Dr. José
María Maldonado un decreto orgánico
estableciendo el Juicio por Jurados, que existió
unos pocos años hasta que lo destruyó
Flores. En Diciembre se entrevistó en Babahoyo
como delegado de Rocafuerte y junto a Olmedo y Flores,
con los representantes de José Félix
Valdivieso, señores Pablo Merino y José
Miguel Carrión, pero las conversaciones no
llegaron a ningún acuerdo y el asunto se sometió
a las armas.
En 1838 y al erigirse la Diócesis
de Guayaquil, fue electo primer Obispo su cuñado
Garaycoa, que le designó Secretario de la Curia,
con sueldo.
"El 39 introdujo la tercera
imprenta que existió en Guayaquil, la puso
en manos del tipógrafo J. F. Puga. En Junio
apareció “El Chanduy, periódico
eventual, moral, político y literario. Bajo
el título traía esta frase de Madame
de Stael: Los hombres superiores en todo género,
deben ser consagrados y aun sacrificados al bien general
de la especie humana. Su formato era de cuatro planas
a dos columnas. Vivero era el redactor, publicaba
bien seleccionados artículos doctrinarios,
políticos. sociales; noticias políticas
del exterior, especialmente sobre las relaciones internacionales
de otros países con el Ecuador; crónica
nacional y local; y en ocasiones sostuvo polémicas
interesantes con La Verdad Desnuda, periódico
de Antonio José de Irisarri. El Chanduy tuvo
corta duración, solo se publicó hasta
fines de Octubre".
No se conocen mayores datos
de su vida pública, a no ser que el día
Sábado 1° de Octubre de 1842 expiró
de fiebre amarilla, casi repentinamente, a las siete
y media de la noche, "dejando a su desgraciada
familia sumida en el llanto y la tristeza".
Vivero fue considerado entre
sus conciudadanos como "el hombre de más
vasta ilustración que. hubo entonces en la
ciudad", su fama ampliamente reconocida había
traspasado los linderos patrios y sus obras eran citadas
en el exterior.
También se le conoce
Gramática bajo el título de "Breve
Opúsculo sobre reformas que deben hacerse a
la ortografía castellana" pero no ha llegado
a nosotros.
Irisarrri en El Correo publicó
poco su Necrología, indicando que "en
la casa del Dr. Vivero se vivía con una atmósfera
de inteligencia, en que solo se respiraba el aire
perfumado de la ilustración, en medio de juegos
y entretenimientos de la infancia, en un círculo
de niños (sus hijos) en que el padre era el
hermano mayor".
Años después
su hija Josefa Vivero de González hizo construir
una suntuosa capilla de mármol italiano en
el interior de la Catedral, donde colocó los
restos de sus padres y les puso el siguiente epitafio:
"Aquí yacen los restos mortales de Luis
Fernando de Vivero y de Francisca Garaycoa de Vivero,
su memoria es para sus hijos el emblema de todas las
virtudes y su imagen estará grabada en sus
corazones como el digno objeto de su culto y veneración".
Su estatura mediana, tez trigueña,
pelo lacio y negro, nariz aguileña, ojos andinos:
pequeños y negros. Andar reposado, modales
amables y parsimoniosos, continente severo, como corresponde
a un patricio de grande ilustración y carácter
templado en la modestia republicana.
Supo cultivar las rosas de
un hogar modelo en virtudes y cariño. Educó
y civilizó a través de la cátedra,
la prensa y la tribuna de los Congresos. Está
considerado un intelectual republicano y un notabilísimo
tratadista de las ideas francesas y liberales más
avanzadas de su tiempo.
Fue uno de los más ilustres
ecuatorianos de su tiempo y el repúblico que
hubiera podido ocupar con lucimiento la presidencia
de su Patria, si la muerte no hubiera segado tan provechosa
existencia durante la peste de 1842.