MARIO VARGAS LLOSA
ESCRITOR DEL BOOM. Natural
de la ciudad del Misti, que para aquellos que no saben
es Arequipa, donde nació en 1936, Vargas Llosa
es contemporáneo a nosotros pues tiene apenas
52 años. Joven aún viajó a Lima
a estudiar en un Colegio Militar; luego entró
en la Universidad de San Marcos y se graduó
en Letras, pero no quiso seguir el refrán que
dice: "En Cosco nace, en Arequepa me crié
y en Lima politiqué " Mientras tanto había
tenido que vivir y sufrir la oscura dictadura del
General Odría (1948-1956) "que según
parece hirió indeleblemente la sensibilidad
del escritor" y queriendo alejarse de ese mundo
manido en que vivía su patria viajó
a Madrid donde se doctoró en Bellas Letras.
Para entonces había
publicado varias colaboraciones en "El Mercurio
Peruano" y "Cultura Peruana" así
como en "El Comercio" de Lima. En 1958 escribió
"Los Jefes", relato-novela de inmadurez
promisora, con mucho de autobiográfico, sobre
sus años de estudiante en un internado limeño.
Vargas Llosa es por sobre todo un escritor de ciudad
y con vocación poco común. En 1959 obtuvo
en España el premio "Leopoldo Alas"
y esto lo decidió a continuar su novela "La
Ciudad y los Perros" que salió editada
en Madrid en 1963 y que "representó un
avance considerable en la exploración de las
posibilidades del realismo urbano" de la pequeña
burguesía o del cholismo trepador. El propio
autor declaró lo siguiente: "Yo creo en
el realismo y mi literatura es la transposición
de una realidad objetiva. No es un testimonio directo,
pues en esto último se basa EL FRACASO DEL
INDIGENISMO. Este movimiento quería trasmitir
directamente la realidad y al intentarlo careció
de contenido estético...Y esto dicho hace 22
años ya era mucho decir, porque entonces aún
quedaban escritores indigenistas en América
que seguían hablando del indio y sus problemas,
que por no ser los problemas de las grandes urbes
sino de los campos distantes y solitarios,, no calaban
en las multitudes. Definitivamente para entonces.
el indigenismo había muerto como comente estética
y se hacía presente, en cambio el realismo
urbano de los grandes conglomerados mestizos "cholistas"
del continente, con su escala de sufrimientos, aglomeración,
promiscuidad, subempleo, desempleo, drogadicción,
etc.
"La Ciudad y los Perros"
fue escrita en su mayor parte en París donde
vivía Vargas Llosa un mediocre exilio, ni tan
pobre como el de Vallejo ni tan rico como el de García-Calderon
el otro grande de la literatura del país del
sur, pero "La Ciudad y los Perros" le llenó
de oro con el premio Internacional "Seix-Barral",
donde un compatriota nuestro, Carlos Béjar
Portilla, de Guayaquil, quedó entre los cinco
finalistas. Como novela "La Ciudad y los Perros"
es un interminable monólogo que a veces se
hace interior; crudamente relata el autor sus experiencias
de alumno interno de un Colegio Militar donde los
educandos salen duchos en toda clase de trampas y
miserias, los instructores son egoístas y avariciosos
y solo se salva de todos ellos el oficial Gamboa,
personaje que existe en la realidad, ejemplo de pulcritud
y decencia, el resto se pierde en una larga serie
de vicios.
Viviendo en París y
editando en Barcelona, Vargas Llosa volvió
a las andadas y en 1966 publicó "La Casa
Verde", novela de violento realismo que no cede
ante la hipocresía ambiental, recuento de ,l¿»
sucesos que ocurren en una Casa de citas de Piura
donde en "tono confesional se habla de todas
las peripecias que le pueden acontecer a los parroquianos
y a las proxenetas de un mundo inhumano de trato camal,
repetido, siempre repetido, sin amor ni ilusiones,
perfil de una vida miserable, de un ambiente abominable,
monocorde y ruin. En esta obra Vargas Llosa pretendió
seguir a Huxiey, aboliendo las coordenadas de espacio
y tiempo, mezclando a dialogantes para romperla unidad
tradicional del relato y usando vocablos de grueso
calibre; sin embargo se nota que sobre el contenido
general de la novela flota un álito poético
permanente, inmanente a ella.
En 1967 publicó "Los
Cachorros" con cuadros evocativos de su adolescencia
y no exentos de humor. Después regresó
algunos meses a Lima y presenció los absurdos
de la dictadura del General Velasco Alvarado, mitad
comunista y mitad militar, términos que en
nuestro continente se contraponen pues no se puede
ser agua y aceite al mismo tiempo. Velasco Alvarado
lanzó a la calle a todos los escritores de
los periódicos e hizo un llamamiento para que
otros nuevos ocuparan los puestos vacíos y
era de ver cómo salían de sus casas
los "intelectuales baratos", pluma en mano
y papel en ristre a ayudar a la transferencia de la
cultura, "de las manos tradicionales a las nuevas
manos limpias". Vargas Llosa se indignó
por ello y escribió "Los Intelectuales
Baratos", protestando por la falta de decencia
de los nuevos burócratas, más no por
el cambio de dueños de los medios de difusión.
En síntesis, quedó mal con unos y con
otros y al final tuvo que airearse nuevamente en París
donde parece que la vida lo trata mejor que en su
Patria, la adolorida nación del sur.
Posteriormente publicó
"Diálogos en la Catedral" que es
una conversación ocurrida en un bar llamado
"La Catedral", donde se habla de los años
negros del general Odría con su ambiente de
tránsfugas y frivolos, atmósfera Dostoyewskiana
de la que trata de escapar el lector amargado de tanta
miseria huamana.
De allí en adelante
Vargas Llosa prefiere escribir para la prensa internacional,
sin afiliación directa con partidos o banderías
políticas. Claro está que él
se considera un escritor de avanzada y un idealista
de las izquierdas del mundo, pero esto no es óbice
para que critique a ambos bandos cuando la ocasión
se lo indica.
Para el Centenario de la guerra
del Pacífico abogó por una declaración
conjunta de escritores de Chile y Perú en pro
de la paz internacional, pues tomar desquite de una
derrota militar no puede ser más importante
que tratar de solucionar los problemas que suscita
la pobreza .. las barriadas marginales de Lima y Santiago,
donde los niños disputan a los perros la basura
y donde cientos de miles de ciudadanos hambrientos
a duras penas saben leer y escribir. Además
¿Qué significado puede tener en estos
momentos hablar de patriotismo o de fronteras cuando
el hombre ha conquistado el espacio? Las banderas
solo son trapos pintados que representan tierra encerrada
por hitos imaginarios creados por los hombres del
pasado para limitar las pretensiones de sus vecinos
hermanos. Todo es falacia y jerigonza antigua que
el moderno escritor y el político contemporáneo
está llamado a superar.
En estos puntos como en algunos
más, Vargas Llosa representa la avanzada ideológica
mundial que lamentablemente aún deberá
combatir mucho para convencer a los gobernantes de
las grandes potencias sobre la bondad de sus afirmaciones.
En 1988 se opuso a la estatización
de los Bancos Nacionales del Perú y entró
en polémicas con el presiden te Alan García
y demás dirigentes del Apra.