CELIN ASTUDILLO ESPINOSA
MEDICO Y ESCRITOR.-
Nació en Riobamba el 20 de Enero de 1923. Hijo
legítimo de Teófilo Astudillo López,
pudiente propietario de la hacienda Santa Ana-Elén
a orillas del río Chibunga, cerca de Riobamba;
y de Josefina Espinosa Moreno, riobambeños.
Fue el quinto de nueve
hermanos y siguió estudios primarios en la
escuela San Juan Bautista de la Salle, cursando la
secundaria en el Colegio Nacional Maldonado, donde
realizó sus primeras investigaciones botánicas
y zoológicas en un microscopio antiguo de propiedad
del Dr. Julio León, que lo facilitaba por las
tardes a sus alumnos. Para entonces hablaba de corrido
el quechua, idioma aprendido en las propiedades de
su padre, y poseía conocimientos rudimentarios
del inglés y francés, que después
perfeccionó con el portugués hasta poderlos
hablar con gran fluidez.
En 1941 se graduó
de Bachiller y fue enviado a estudiar medicina en
la Universidad Central de Quito, mientras vivía
en casa de sus primos los Alarcón Mesías,
y sobresalió como excelente alumno. El 48 se
graduó de Médico y los laboratorios
LiFe publicaron su tesis resumiéndola bajo
el título de "Tratamiento de las dermitis
parasitarias por la rotetona", debido a su gran
utilidad práctica.
Mientras tanto sus padres
le llamaban con gran insistencia para que regresara
a Riobamba y mas por complacerles allí instaló
su consultorio taratando toda clase de paciente y
empezó a trabajar en el Hospital Militar con
sueldo de Capitán que se elevaba a S/. 1.500
mensuales, haciendo las veces de médico laboratorista.
También ayudó al Dr. Isaías Medina,
que había sido enviado de Guayaquil a combatir
la última epidemia de bubónica que registró
la zona central de la República.
El 49 el Jefe de su unidad
fue trasladado a Quito y quizo llevarlo, pero no aceptó,
cambiándose en 1950 al Hospital Policlínico,
en el que laboró nueve años. También
dedicábase al deporte pues era un consumado
andinista y gustaba escalar las cumbres de los volcanes
y como cultor del automovilismo compitió en
algunas pruebas nacionales con éxito. Por todo
ello su nombre era ampliamente conocido en la República.
En 1951 fue electo Concejal
del Cantón y miembro del directorio de la Federación
Médica de Riobamba. Ese año sufrió
un gravísimo accidente viajando de Cuenca a
Riobamba, a la altura de Biblián, cuando un
bus cargado chocó de frente a su automóvil,
descendiendo una cuesta a gran velocidad y sin frenos.
Astudillo quedó gravísimo y con varias
fracturas en la cadera y piernas. Los periódicos
se equivocaron y anunciaron su muerte, pero al día
siguiente tuvieron que desmentirla.
Un obligado reposo de
muchos meses le volvió inválido y para
volver a la normalidad el 52 viajó al Hospital
Aedo de Buenos Aires, a terminar de curarse con el
famoso traumatólogo Dr. Luis Bado, quien para
levantarle el ánimo le dijo en cierta ocasión:
"No importa cuan menguado sea un hombre, si se
hace un propósito en la vida y lucha por conseguirlo,
seguramente triunfará". Desde entonces
se impuso caminar apoyándose en un bastón
y cuando lo consiguió, viendo que la convalecencia
se anunciaba igualmente larga, decidió aprovechar
su tiempo investigando en el Instituto de Bacteriología
del Dr. Liberato Pérsico, donde aprendió
mucho y de allí pasó a trabajar al Hospital
Lerner como Interno.
El 56 regresó totalmente
repuesto a su Patria después de 4 años
de ausencia, instaló un laboratorio privado
en Riobamba y allí casó con Fabiola
Arroyo Robelli y han tenido cuatro hijos. Para esa
época ya había publicado "Sensibilidad
de los microrganismos a los antibióticos",
"Las Uncinarias", para el Congreso de Pama
de 1955 de Guayaquil y "Parasitosis intestinal
del Ecuador que apareció en el Boletín
de la Federación Médica el 56.
En 1962 dio a la luz
"Los Protozoos intestinales" con motivo
del V Congreso Médico Nacional y el 63 "Epidemiología
de Bubónica en las provincias andinas"
en la revista de la Casa de la Cultura Ecuatoriana,
conteniendo sus experiencias de la epidemia del 48.
El 63 subió al
Chimborazo varias veces y con un jesuita amigo suyo
construyó el primer refugio en las nieves.
Esta hazaña le fue posible cuando alcanzó
su total rehabilitación física.
El 65 dictó una conferencia en Quito sobre
las investigaciones médicas del Dr. Paul Rivet
en París y la Embajada de Francia lo premió
con un viaje de estudios por un año al Instituto
Pasteur de esa capital, donde logró especializarse
en enfermedades tropicales y micosis.
A su regreso al país
en 1966 concursó para la cátedra de
Parasitología y Enfermedades Tropicales en
la Universidad Central y cuando la ganó, tuvo
que trasladarse con su familia a Quito, instalando
un pequeño laboratorio privado en el quinto
piso del edificio Vivanco, donde aún se mantiene,
calles 10 de Agosto y Arenas, aunque ahora lo maneja
su hijo Fernando, que también es médico.
Una vez en funciones, encontró
que la cátedra era un simple apéndice
de la de Microbiología y tras largas instancias
pudo conseguir que se la independice, concediéndosele
la importancia que debe tener el aspecto clínico
de la Parasitología, tal como sucede en otras
partes de América y Europa. Actualmente esa
cátedra es solo de investigación científica,
cuenta con siete profesores asistentes y funciona
a nivel del quinto curso.
El 66 también
editó "Las ciencias naturales en Riobamba"
e "Hidrología termal e hipotermal en Riobamba"
y entró al Hospital San Juan de Dios de Quito
como médico laboratorista, hasta que al destruirse
dicho Hospital en 1974, pasó al Laboratorio
del Centro de Salud No. 1 de la Dirección General
de Sanidad, a realizar investigaciones y programas
sanitarios.
El 67 dio a la luz pública
unas lecciones de Parasitología para sus alumnos.
El 69 un curso y una conferencia en la Sociedad Médica
de Laboratoristas sobre la "Leishmaniasis".
El 70 "Micosis Humana y "Parasitología
Humana, el mundo de los parásitos y de los
vectores" texto que amplió su tesis doctoral
y que ha tenido tanto éxito que obtuvo el primer
Premio de la Universidad Central en 1974 y a la presente
cuenta con seis ediciones.
El 72 "Lecciones
de Microbiología" y en el concurso para
médicos latinoamericanos que organizó
la OEA logró una clasificación y viajó
un año a estudiar salud pública al "Hospital
de Ultramar" de Lisboa, donde se preparaban numerosos
especialistas para trabajar en las colonias de Angola
y Mozambique.
De regreso al Ecuador en 1973
editó "Resumen y apéndice parasitológico".
El 75 "Tratamiento de las parasitosis" y
"Desenvolvimiento parasitológico".
El 76 "El Medio ambiente" y viajó
invitado por el gobierno de Rumania, junto a otros
catorce científicos ecuatorianos, a dictar
conferencias sobre enfermedades tropicales en Bucaret.
Allí tradujeron al rumano su obra sobre Parasitología
humana, honor grande pero muy merecido.
En 1977 sorprendió
al país con una biografía del padre
Juan de Velasco en la que se dio primacía a
sus estudios de medicina y ciencias naturales, libro
que recibió el Premio Nacional de la Casa de
la Cultura y constituye el mayor esfuerzo realizado
para adentrarse en el pensamiento científico
de tan distinguido historiador colonial. Dentro de
esta línea el Dr. Celín Astudillo ha
escrito otros numerosos ensayos, como "El Primero
en la ciencia ecuatoriana, don Pedro Vicente Maldonado",
1977; "Brillante lírida andino: Miguel
Angel León" 1981; "Juan Félix
Proaño" 1979, aún inéditos.
"Emilio Uzcátegui y las ciencias naturales"
1980; "Enrique Garcés, "1980; "Dr.
Emiliano Crespo" 1981; "Dr. Virgilio Corral:
1981; "Doctor Paúl Rivet" 1981; 'Hernando
de Santillán" 1982; "Eugenio Espejo,
escritor luminiscente" 1978; "Isabel Godín",
1978; etc. En el campo de esos ensayos cortos, muchos
de ellos para periódicos como "El Tiempo"
de Quito donde escribió algunos años,
Astudillo llega casi al centenar de fichas, casi todas
muy interesantes, por sus datos inéditos y
novísimos enfoques científicos, que
las hacen útiles a los investigadores, por
lo que deberían ser coleccionadas en varios
tomos de "Obras históricas".
El 78 lanzó una
colección de estudios titulados "Temas
Parasitológicos" y editó "Aspectos
de la medicina andina y tropical", "La patología
humana es eminentemente parasitaria", "Contaminación
de las aguas de Quito" y "Medicina Andina
y tropical del Ecuador".
El 79 salió "Moluscos
del Ecuador" y desde el 80 asumió la dirección
del Boletín de Informaciones Científicas
de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, que aparece
cada tres meses con material muy interesante. En esa
dirección reemplazó a los Dres. Misael
Acosta Solís y Julio Aráuz. Ese año
también dio a la publicidad "Crustáceos,
moluscos, churos y jaibas" y algunos aspectos
de su vida y experiencias como médico investigador
en "Vicisitudes de la parasitología en
el Ecuador", "Quince años de la medicina
antiparasitaria", "Enfermedad de Chagas
en Picoazá", "Toxoplasmosis"
y "Malaria y Paludismo en San Lorenzo".
El 81 "El presidente Ayora,
médico y docente universitario", libro
que mereció el primer Premio de la Universidad
Central y el Tobar de la Municipalidad de Quito. Igualmente
dio a la luz pública "Parasitosis entomológica
Dr. Paúl Rivet" con los estudios del sabio
en esa ciencia.
El 82 "Parasitología
y Nutrición", "Los Dermatophagoides",
"Trichiuris trichiura", "La oncocercosis
en Ecuador", "Parasitosis en Ecuador",
"Parasitosis y contaminación del medio
ambiente", "Los laboratorios de Salud Pública",
"Enteroparasitosis", "Secuencias científicas",
"Elevado porcentaje de parasitosis en el Ecuador",
"La filalia oncocerca vovulus en la patología
ecuatoriana" y el 83 "La desparasitación
otro requerimiento nacional".
Actualmente habita en su villa
situada en la calle Santo Domingo No. 204 y Cuba Norte,
donde recibe a sus amigos, discípulos, lee
mucho y escribe más, pues entre artículos,
folletos y libros su listado bibliográfico
asciende a doscientos títulos, algunos de enorme
importancia para el conocimiento de la medicina tropical
en el país y otros de marcado tinte humanístico.
Bien dotado para las biografías,
sus obras sobre Velasco y Ayora son clásicas
en el país. Su labor difusora en el Boletín
de Informaciones Científicas de la Casa de
la Cultura Ecuatoriana ha hecho conocer a nuestra
patria en el ámbito científico del continente.
Políglota que domina numerosos idiomas, por
lo que siempre está bien informado de las novedades
mundiales en medicina tropical y junto al Dr. Luis
A. León y al Dr. Ramón Lazo Salazar
constituye lo más representativo en parasitología
y enfermedades tropicales en el país.
Normalmente inicia sus actividades
a las tres de la mañana cuando se despierta
y realiza anotaciones. A las cinco comienza a escribir.
A las ocho dicta sus clases universitarias y por las
tardes concurre al Centro de Salud No. 1 que dirige
con tanto acierto. Al final de la tarde practica algún
ejercicio, recibe visitas, conversa, lee y se acuesta
por lo general temprano.
Escritor vital y de temperamento
vivo. Su estatura baja, tez trigueña, ojos
negros y pequeños, hundidos bajo generosos
lentes, su frente amplia denota al pensador y al científico
que investiga y escribe sin descanso, de los pocos
con que cuenta el Ecuador en temas especiales, científicos
y humanísticos.
Sus actuaciones le recomiendan
y su obra le tiene abiertas las puertas de la opinión
nacional y de los Congresos mundiales a los que asiste
con notable regularidad, por ello su nombre es quizá
más conocido en el exterior que en su Patria,
por aquello de que nadie es profeta en su tierra,
pero eso parece no perturbarle, pues su férrea
voluntad siempre le ha hecho seguir sin detenerse,
hasta la consecución del ideal.