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JOSE RAFAEL ARIZAGA MACHUCA
POLITICO.- Nació en Cuenca el 23 de Octubre de 1825. Hijo legítimo de Manuel Hermenegildo Arízaga Mora y de Marta Vargas-Machuca y Feijoó, cuencanos. (1)

Terminados sus estudios primarios en una escuela privada ingresó al Colegio Seminario de Cuenca y allí destacó con recomendable contracción, sobresaliendo por su vena poética, especialmente para lo festivo y jocoso, y se le conocen varios urticantes epigramas que dieron mucho que hablar en la sociedad de su tiempo. Luego viajó a Quito a realizar sus estudios de Derecho y en 1849, dos años después, de regreso en Cuenca, pasó al Derecho Práctico y en 1854 se incorporó al Colegio de Abogados de la república, previo un magnífico examen rendido ante la Corte Superior de Justicia del Azuay, y aunque su situación económica era algo estrecha, pronto conquistó una envidiable reputación y se rodeó de numerosos clientes.

Desde 1850 era catedrático de Historia Sagrada y Derecho Práctico en el Colegio Seminario y en 1855 contrajo matrimonio con su deuda Isabel Machuca Anda, tuvieron siete hijos y un matrimonio modelo.

En 1858 patrocinó el reclamo del Dr. Santiago Galindo, viudo de la desventurada poetisa suicida Dolores Veintimilla, para que los jueces autorizaran su entierro en el cementerio católico de Cuenca, algunas piezas de ese triste proceso fueron publicadas en "El Correo del Perú", Arízaga se hizo digno del aplauso general y fue recibido como socio correspondiente del Ateneo de Lima.

(1) El Dr. Manuel Hermenegildo Arízaga Mora era rico, pues aparte de ser Escribano en Cuenca había heredado a su tío abuelo Juan Antonio Arízaga y Cotes de Peralta en cuya casa creció y fue prohijado, y a su padre Manuel Arízaga y Ercila.

Entre 1859 y el 60 apoyó con Antonio Borrero y otros cuencanos la política de García Moreno, durante el conflicto que mantuvo contra el presidente Robles y el Jefe Supremo Franco, y puede decirse que hasta fueron sus partidarios.

En 1861 fue Ministro Juez de la Corte Superior de Justicia del Azuay y colaboró asiduamente en el periódico "La República" durante la segunda época de ese impreso.

Desde el 20 de Octubre de 1862 figuró con Borrero y otros más entre los fundadores del semanario "El Centinela", nombre de por sí muy significativo y que anticipaba la noble finalidad de sus redactores, que primero se opusieron a la invasión de Urbina al golfo de Guayaquil, en Mayo del 64 trataron sobre la pugna del gobernador Manuel Vega contra el Obispo Remigio Estévez de Toral a causa de unas malhadadas listas electorales. Vega llevó la peor parte, tuvo que renunciar y hasta fue enjuiciado en la Corte, donde Borrero y Arízaga eran Ministros Jueces, pero terminaron excusándose; sin embargo Vega, obtuvo sentencia favorable y el gobierno de García Moreno dictaminó orden de envío a Quito contra los Ministros que habían escrito a favor de Vega en El Centinela, a fin de interrogarlos; equivocando procedimientos, pues lo jurídico hubiera sido que se les sometiera a juicio de imprenta. Arízaga era Presidente de la Corte, suspendió los trabajos del cuerpo y el 5 de Abril de 1865 suscribió una queja a la Corte Suprema, comunicando que los Ministros Jueces se veían obligados a ocultarse de la persecución a que eran sometidos, hasta tanto se restableciera el orden constitucional el 10 de Agosto.

Finalmente el Centinela protestó contra la neutralidad decretada por García Moreno en el conflicto internacional suscitado entre el Perú y España por el embargo de las islas de Chincha. La posición netamente americanista de los de El Centinela irritó al presidente, que retiró una suscripción de cuarenta ejemplares que venía otorgando como ayuda. Entre los redactores también se anotaron algunas bajas. Benigno Malo y Rafael Villagómez Borja fundaron "La Prensa" para defender la política del gobierno y entraron en polémica con los de El Centinela, que continuaron señalando los abusos y arbitrariedades de García Moreno, como crímenes de lesa Patria.

El 65 había vuelto a la Corte Superior de Justicia, presidiéndola. El 68 formó parte de una lista lanzada para representantes a las próximas legislaturas, encabezada por el garciano Ignacio Ordóñez Lazo y los liberales Tomás Toral Flor y José Rafael Arízaga, quienes se habían amistado nuevamente con García Moreno; pero las elecciones nunca llegaron a realizarse porque éste último se dio cuenta que perdería estrepitosamente frente al liberal Francisco Javier de Aguirre Abad y empezó a maquinar una revolución.

Mientras tanto el grupo de Borrero y Arízaga apoyaba abiertamente a Aguirre Abad, para lo cual fundaron "El Constitucional", que aparecía cada diez días y del que solo se conocen diez números, pues en Enero del 69 y merced a la traición de los Generales Julio Sáenz en Quito y Secundino Darquea en Guayaquil contra el gobierno de Javier Espinosa, ascendió García Moreno nuevamente al poder.

El escándalo fue clamoroso en la República y numerosas voces de protesta se alzaron de todos los sectores. De allí en adelante Borrero, Arízaga y el grupo de Cuenca hicieron oposición.

Ese mismo año 71 fue redactor del periódico religioso y literario "La Esperanza". El 72 figuró entre los socios fundadores de la Academia ecuatoriana de la Lengua y formó parte del Comité pro erección de la estatua de Bolívar en Guayaquil.

En 1874, cuando se fundó "El Rosicler" en Guayaquil, Borrero envió un articulo sobre política, que al ser publicado ocasionó la persecución de los jóvenes redactores Federico Proaño y Miguel Valverde, a quienes se llevó prisioneros a Quito y deportó al Perú por la vía del Napo.

A principios del 75 escribió la hoja "Situación Crítica" donde abogó por la unión de los partidos para impedir la reelección presidencial de García Moreno y por el apasionamiento con que juzgó algunos actos dictatoriales de éste último, fue confinado a Quito; pero merced a su amigo Francisco Febres-Cordero Montoya, quien consiguió que su hijo el Hermano Miguel intercediera a favor de Arízaga, pudo marchar confinado a Guayaquil sin sufrir una pena mayor, y cuando el 6 de Agosto se produjo el asesinato de García Moreno, figuró su nombre entre los comprometidos (2) y el Encargado del poder ejecutivo Dr. Francisco Javier León dispuso el 22 de Agosto su prisión en el panóptico.

Allí escribió un papel titulado "Unos liberales" ironizando contra los liberales complicados en el susodicho asesinato y como no se le pudo probar nada en el juicio, recobró su libertad con la condición de someterse a un confinio; en eso, se produjo la revuelta contra los Salazares y pudo volver tranquilamente a Cuenca en Febrero del 76, a sostener la candidatura presidencial de su amigo el Dr. Antonio Borrero Cortázar, con el folleto biográfico que circuló por todo el país bajo el título de "El señor doctor don Antonio Borrero, Presidente del Ecuador".

Ese año fue electo Borrero, quien designó Ministro de Hacienda a Arízaga, pero a los pocos meses triunfó la revolución de Veintemilla y Arízaga salió al exilio; sus cuentas en el ministerio fueron examinadas por sus enemigos los liberales y no se halló en ellas partida alguna que fuera reprochable, por lo que el Juez dejó constancia de que le honraba la pureza con que había administrado la Hacienda Pública.

De regreso en Cuenca el 77 empezó a titularse conservador por ser contrario a Veintemilla, pero en ningún caso garciano. El 78 ocupó el rectorado de la Universidad de Cuenca. Entre enero del 79 y Diciembre del 83 ocupó el decanato de la Facultad de Jurisprudencia.

Durante la campaña restauradora del 82 contra la dictadura de Veintemilla se situó en Zaruma y desde allí enviaba colaboraciones para el quincenario "El Independiente" de Cuenca, con noticias variadas, tomadas de esa campaña. En una de ellas escribió al Gobernador del Azuay dándole informes sobre la ocupación de Guayaquil por las armas restauradoras. Su involución al conservadorismo era completa por oposición al fenecido régimen. Esas ideas las trasmitió a sus hijos Manuel Nicolás y Rafael María.

(2) Roberto Andrade y Abelardo Moncayo dieron su nombre al Dr. Ramón Gortaire, quien declaró en el juicio y lo comprometió.

El mismo año 83 presidió la Municipalidad de Cuenca y la Convención Nacional le designó primer Gobernador de la recién creada provincia del Oro con sede en Cuenca primero, luego en Zaruma y finalmente en Machala. En esas funciones permaneció hasta el 85 y mi abuelo Federico Pérez Aspiazu que estudiaba en Cuenca, fue su Secretario.

El 84 colaboró en "El Progreso". El 85 y el 87 presidió la Corte Superior de Justicia del Azuay. El 88 el presidente electo Antonio Flores, le ofreció el Ministerio del Interior y Relaciones Exteriores, que declinó aceptar, pues se hallaba deprimido a consecuencia del inesperado fallecimiento de su esposa.

"Desde aquel acontecimiento fatal puede decirse que ya sólo fue una sombra melancólica, que llevaba encerrado en su pecho los recuerdos de un pasado mejor y la incertidumbre del porvenir. / Enjuto el cuerpo, el rostro macilento / la mirada sin luz, y yermo triste / la excelsa frente, altar del pensamiento./ Y así, esos sufrimientos mortales, más terribles que toda enfermedad física, fueron desgastando su ser y agostando lentamente esa que fuera tan útil como preciosa existencia para la familia, la sociedad y la Patria. " / Avanza, fatigado peregrino; / también tiene el dolor su último día, / por piadoso decreto del destino! / y murió dejando solo los bienes heredados pero sentó las bases de la prosperidad futura de su familia que desde entonces comenzó a figurar notablemente en la política del país, el 21 de Noviembre de 1889, a los 64 años de edad, a causa de un mal del corazón.

"Fue estimado por la amenidad de su conversación, la finura de sus modales y la varonil gallardía de su apostura, que trasmitió a sus descendientes”. Sobretodo se distinguió por la probidad de su carácter, franqueza y denuedo. Su biblioteca era de las más ricas del Azuay después de la del Dr. Pío Bravo.

Alto, trigueño, calvo en su edad madura, usaba bigotes y la barba negra y partida. En su hogar influyó sobre sus hijos. Rafael María le cantó con cariño: Angel de Paz, de amor y de ternura, / que el bendecido hogar regó de flores / y endulzó de mis penas la amargura; /

En algunas de sus colaboraciones para la prensa usó el seudónimo de “Jorge Adams". Su amigo Antonio Borrero escribió su Elogio Fúnebre.