ANTONIO BORRERO Y CORTAZAR
PRESIDENTE DE
LA REPUBLICA.- Nació en Cuenca el 28 de Octubre
de 1827. Hijo legítimo de Manuel Borrero y
Seminario, natural de Cuenca y de Francisca Cortázar
y Requena, sobrina del Obispo Dr. Ignacio Cortázar
y Lavayen, que gobernó la diócesis cuencana
entre 1816 y el 18.
Una tía paterna que después entraría
a Monja de la Concepción fue su primera maestra,
y de siete años ingresó al Colegio Seminario
a estudiar latín y Humanidades Clásicas.
A los diez empezó el curso de Filosofía,
de trece el de Jurisprudencia Civil y Canónica
que concluyó en Quito para graduarse de Bachiller
en ambos derechos en 1844; ya era huérfano
de padre y disponía de una regular fortuna
compuesta de una casa en Cuenca, varias haciendas
de pansembrar en el Cañar y la finca Charasol
cercana a Cuenca.
También cursó
en Quito el Derecho Público y tuvo por compañeros
a Gabriel García Moreno y a Rafael Pólit,
con quien sostuvo el 21 de Noviembre de 1844 un Certamen
de Derecho Constitucional que versó sobre la
división de los poderes y el objeto y atributos
de una Constitución. En 1848 el Director de
Estudios José Fernández-Salvador y López
le recomendó por su buen juicio y obtuvo el
título Doctoral.
De regreso a Cuenca fue
catedrático de Derecho Público en el
Colegio Seminario, ocupó la subdirección
de Estudios del Azuay, se recibió de Abogado
ante la Corte Superior de Justicia y estableció
su estudio profesional, que se llenó de clientela.
Era un joven aprovechado, quizá algo tímido
por su natural reserva con las personas y por la adustez
que sabía imprimir a todos sus actos.
Entre el 49 y el 50 colaboró
en la hoja periodística "El Cuencano"
que dirigía Fray Vicente Solano, a quien llegó
a admirar tanto, que después de su muerte comenzó
a publicar su biografía, que concluyó
años más tarde en Charasol, e incluyó
dentro de los cinco tomos de "Obras Completas"
editados en 1892 en Barcelona. En 1854 Contrajo matrimonio
en Cuenca con Rosa Moscoso Cárdenas con larga
descendencia. El 56 fundó "La República"
con Pío Bravo, Mariano Cueva, José Rafael
Arízaga. Benigno Malo, Rafael Villagómez
Borja y otros patriotas, para luchar por la descentralización
del poder y de las rentas públicas.
Entre el 57 y el 58 asistió
como Diputado por el Azuay a las legislaturas de esos
años y a pesar de ser liberal católico
realizó activa oposición al gobierno
del presidente Francisco Robles, y cuando se produjo
la revolución del 1o. de Mayo de 1859 que trajo
como consecuencia la formación del triunvirato
de García Moreno, la apoyó sin restricciones
por ser antimilitarista. Poco después su hermano
Ramón Borrero era designado Jefe Civil y Militar
del Azuay.
Ese año fue nombrado
Ministro Juez de la Corte Suprema en Quito, pero declinó
aceptar por no alejarse del Azuay. Con Rafael Villagómez
Borja publicaba nuevamente "La República",
auspiciando la elección presidencial de García
Moreno, con quien se carteaba desde hacía varios
años. En una de esas misivas fue motejado como
el "Catón cuencano", en clara alusión
a su irrestricto apego a la ley.
En 1862 fundó el periódico
"El Centinela", nombre que anunciaba su
intensión de defender a la nación y
sus libertades. Allí también colaboraban
sus amigos de siempre y el gobierno tomó cuarenta
suscripciones para ayudarle, mas el 64 las retiró
García Moreno, contrariado por las críticas
que le hicieran a su política internacional,
al haber declarado la neutralidad en el conflicto
armado entre el Perú y España por las
islas de Chincha.
Cuando el 63 se acababa el
período para el que fuera electo Vicepresidente
de la República el Dr. Mariano Cueva, fue oficialmente
presentada su candidatura para sucederle, pero se
opuso a ella justamente porque no quería tener
polémicas con el Presidente, hombre intemperante
y violento, que no se gobernaba ni a sí mismo.
De todas maneras Borrero fue elegido y se vio precisado
a renunciar dos veces ante el Congreso, que lo había
declarado legalmente electo, granjeándose múltiples
sentimientos de aprecio por su actitud honrada y desprendida.
Para entonces ya habían
surgido serias diferencias con García Moreno,
motivadas por la promulgación del Concordato
sin ratificación legislativa, las dos ridículas
guerras con Colombia y otros abusos que éste
había cometido impulsado por "la insuficiencia
de las leyes" que siempre invocaba. Después
vendría el fusilamiento del General Manuel
Tomás Maldonado, la prisión y martirio
del Dr. Juan Borja y los alevosos asesinatos sin fórmula
de juicio en el canal de Jambelí.
El 64 apoyó la candidatura
presidencial de Manuel Gómez de la Torre frente
a la de Jerónimo Carrión, que salió
triunfante.
El 65 el gobierno persiguió
a los redactores de "El Centinela" que se
oponían a los abusos administrativos del Gobernador
Carlos Ordóñez, y como Borrero y José
Rafael Arízaga también eran Ministros
Jueces de la Corte Superior de Justicia de Azuay,
tuvieron que esconderse y Arízaga ordenó
la paralización de las labores aduciendo el
estado de completa inseguridad en que vivían,
"pues la dictadura ocupaba el lugar de la Constitución
y de las leyes", y sólo volvieron a circular
libremente cuando la Cámara del Senado así
lo dispuso, al término del período constitucional
de García Moreno.
En 1868 publicó nuevamente
"El Constitucional" y dirigió una
Carta Abierta a García Moreno, invitándole
a sumarse a la candidatura presidencial del Dr. Francisco
Javier de Aguirre Abad; renunciando Borrero a cualquier
candidatura a su favor (1)
En Enero del 69, al producirse
el golpe de estado de García Moreno que derrocó
al presidente Javier Espinosa, "El Constitucional"
protestó contra la usurpación y Borrero
pasó a la vida privada, suspendiéndose
la publicación.
(1) Montalvo había
escrito de Borrero lo siguiente: "Tiene de conservador
y liberal. Se lleva bien con Pío IX, cumple
los preceptos de la Santa Madre Iglesia y no azota
a Jesucristo. Pero tiene talento, es ilustrado, ilustradísimo".
También escribió
para el periódico religioso y literario de
Cuenca "La Linterna", y en la imprenta de
la curia dirigió la hoja "El Porvenir",
con noticias y artículos literarios y alguna
que otra crítica de actos administrativos del
gobierno. Poco después "El Porvenir"
comenzó a denunciar al Gobernador Carlos Ordóñez,
enjuiciado por el Dr. Miguel Cueva. Ordóñez
inventó una revolución en el Azuay,
decretó el estado de sitio y el destierro de
Borrero y Tomás Toral a Loja, pero al enterarse
García Moreno de estos abusos ordenó
la inmediata libertad de los detenidos, destituyó
al Gobernador y pidió a Borrero que aceptare
la Visitaduría de las provincias de Azuay y
Loja, pero éste se volvió a excusar.
Para entonces su amigo el Obispo
Remigio Estévez de Toral le había designado
Secretario de la curia; mas, siguiendo claras insinuaciones
del padre Franco de la Compañía de Jesús,
le aconsejó que dejara "El Porvenir"
porque exasperaba los ánimos presidenciales.
El asunto no quedó allí, García
Moreno escribió a Pío IX pidiendo la
separación ObispoToral, que debió explicarse
ante el Papa y disculparse ante el tirano para no
perder su diócesis.
El 74 colaboró en la
"Nueva Era" de Guayaquil y uno de sus artículos
-aparecido sin su firma- motivó la prisión
de los jóvenes redactores Federico Proaño
y Miguel Valverde, que fueron llevados a Quito e internados
por la vía del Napo.
El 75 Borrero escribió
a sus partidarios para que abandonaran su candidatura
pues "la reelección de García Moreno
era cosa acordada desde 1869". Poco después
se dijo sin mayores fundamentos que acaudillaba una
revolución en Guayaquil, a través de
sus dos cuñados y de su fiel amigo José
Rafael Arízaga, quienes debían comprometer
al Jefe de la Artillería Coronel José
Antonio Polanco, que fue depuesto por el gobierno
y Arízaga fue confinado a Quito como supuesto
agente borrerista y llegó a la capital semanas
antes del asesinato de García Moreno, y al
producirse éste, volvió a sonar el nombre
de Borrero para la presidencia de la República
con el apoyo de los liberales. Entonces el encargado
del Poder Dr. Javier León auspiciaba irrestrictamente
al General Francisco Javier Salazar, hermano de su
Ministro Luis Antonio Salazar y comenzó a perseguir
a los borreristas.
Así las cosas, se organizaron
numerosos Comités políticos en la república
y el 2 de Octubre de 1875 ocurrió en Quito
el motín contra los Salazares que terminó
con el gabinete de León y originó el
interinazgo del Dr. Rafael Pólit, que permitió
la realización de las elecciones en un marco
de estricta libertad entre el 17 y el 20 de ese mes,
obteniendo Borrero un clarísimo triunfo electoral
con 38.637 votos, frente a 3.583 del General Julio
Sáenz y 2.836 que sacó Antonio Flores
Jijón. Poco después partía a
Quito, no sin ser despedido con un acto académico
del Liceo de la Juventud. El 9 de Diciembre prestó
el juramento constitucional y asumió el mando.
Enseguida hizo declaraciones de su Programa, de sus
principios y de las normas que regirían en
su administración, todas abiertamente opuestas
a las de García Moreno y a la Carta Política
del 69. Esto no dejó de agradar a unos y de
intranquilizar a otros y dividióse la nación
en dos bandos, los que querían la inmediata
derogación de la Constitución Garciana
y aquellos que luchaban por la vigencia de aquella.
Los primeros pedían la convocatoria a una Asamblea
Nacional Constituyente y se proclamaban liberales
y los segundos conservadores o terroristas garcianos.
Borrero estaba en mitad de ambos grupos y se creía
tranquilo, pero a mediados del 76 renunció
el Comandante Militar de Guayaquil Coronel Teodoro
Gómez de la Torre porque retenía líquidos
y se le inflmaban los tobillos a causa de una enfermedad
a los riñones y tuvo que reemplazarlo con el
General Ignacio de Veintemilla, quien de inmediato
se dedicó a complotar con los liberales guayaquileños
y el 8 de Septiembre se produjo la revolución.
Enseguida Veintemilla designó
al General José María Urvina Comandante
en Jefe de la División que subiría a
la sierra por Alausí y él se reservó
la que iría por Guaranda.
El 14 de Diciembre se enfrentaron
los ejércitos. Veintemilla triunfó en
la loma de los Molinos y Urvina derrotó a Julio
Sáenz en la quebrada de Galte, tomándole
prisionero; en ambas acciones los revolucionarios
llevaron la mejor parte porque tenían modernos
fusiles marca Remington, arma de repetición
que indudablemente les dio una gran ventaja.
La noche del 26 entró
Veintemilla en Quito. Borrero estaba asilado en la
Legación de Colombia y como tenía pensado
ir a Cuenca, se le dejó salir para que descansara
en el valle de los Chillos, en la hacienda de sus
amigos Josefa y José María Dávila
Donoso, donde intempestivamente fue tomado prisionero
y conducido a Quito. Allí estuvo en el Panóptico
más de cuatro meses, siendo la primera ocasión
en que guardaba prisión un expresidente de
la República.
Finalmente por la insistencia
de los Ministros de Colombia Venancio Rueda y de Francia
M. Baulard, tras varios certificados médicos
de los Drs. Asencio Gándara y Cisneros, que
informaron sobre su dolencia hemorroidal crónica,
pudo partir con destino a Pasto donde estuvo varias
semanas enfermo antes de seguir a Popayán,
tierra de sus mayores. A fines de año, sin
embargo, pasó a Piura y de allí a Lima,
donde fue fastidiado en varias ocasiones por los sicarios
de Veintemilla con una carta que Borrero negó
ser suya; mas, para evitar nuevos agravios, tuvo que
seguir su peregrinaje a Valparaíso, donde permaneció
hasta el final del gobierno de su enemigo en 1883.
Su sobrino nieto, Manuel María
Borrero González notable historiador y Presidente
de la República en 1938, Dr. Manuel María
Borrero, ha dicho: "Tras siete años de
ostracismo regresó a su Patria, encontrando
con festones de duelo su casa, por la muerte de su
hijo Manuel María el 10 de Enero de 1883 en
la toma de Quito. Los gastos de prolongada expatriación,
la usura y la mala fe de una firma de inescrupulosos
prestamistas de Cuenca, había consumido la
fortuna. Llegó, anonado de pesar, desencantado,
deshecho de ambiciones personales, se recluyó
en su hogar.
Robalino Dávila asegura
en su obra sobre Borrero que el destierro le costó
su fortuna íntegra pues su apoderado y cuñado
Francisco Moscoso iba vendiendo poco a poco las haciendas
patrimoniales para atender los fuertes gastos de su
peregrinación.
Borrero siempre había
sido desprendido con sus sueldos y con los periódicos
que fundara y al regresar entregó a sus acreedores,
por un crédito que se capitalizaba cada seis
meses, sus dos últimas haciendas, quedándose
únicamente con la finca Charasol y con su desempeño
profesional. Allí en Charasol terminó
la biografía del Padre Solano y escribió
entre el 87 y el 89 su monumental refutación
al padre redentorista Alfonso Berthe que tituló
"Refutación del libro del Rvdo. Padre
A. Berthe titulado García Moreno, Presidente
del Ecuador, vengador y mártir del Derecho
Cristiano", que ha conocido dos ediciones y constituye
uno de los alegatos históricos más claros
y justicieros que se han escrito en el país,
contra un libro y un autor mentiroso y fanatizado,
al que Abelardo Moncayo tituló de calumnioso.
Durante la presidencia de Antonio
Flores desempeñó la Gobernación
del Azuay con tolerancia, respeto y escrúpulos.
El 91 simpatizó primeramente con la candidatura
presidencial del General Francisco Javier Salazar,
con quien se había reconciliado desde la campaña
militar del 83 y al conocer su muerte se lamentó
mucho. Luego apoyó con iguales bríos
la de su amigo y coterráneo Luis Cordero, que
resultó electo. Ese año colaboró
en "El Republicano". El 92 regresó
a Charasol y "se encerraba a leer y a escribir,
a charlar con sus hijas a las horas de las comidas,
a lentos paseos por el jardín con descansos
silenciosos y meditativos bajo la vieja morera tutelar,
misa los domingos en la vecina iglesia y pláticas
con el cura del lugar, recibo de algunas visitas y
consultas de los diputados y senadores que iban o
venían de Quito... Finalmente, el gobierno
de Alfaro le concedió una pensión jubilar.
Era un patriarca respetable
y respetado y se servía de su hija Francisca
para mantener la correspondencia, pues había
perdido mucho la vista, y murió plácidamente,
de vejez, en Charasol, el 9 de Octubre de 1911, a
los 84 años de edad, enlutando a la nación.
Su yerno Alberto Muñoz Vernaza recogió
los homenajes decretados y los artículos de
prensa aparecidos en la República, que se publicaron
en una "Corona Fúnebre" bajo la firma
de Remigio Crespo Toral.
Borrero era "íntegro,
altivo, de convicciones arraigadas, escritor de estilo,
ilustradísimo y cerebral, fiel a sus doctrinas
pero falto de mundo, de flexibilidad y de penetración.
Su mente era estrechamente legalista. Su trato ingenuo
y caballeroso. Su vida austera.
"Vestía siempre
con un largo levitón cerrado hasta el cuello
sobre el cual descendía un ancho y negro poncho
de Castilla. Era pulcro, amigo del orden y del aseo
más escrupuloso, solía ser severo y
paternal, amonestaba a sus íntimos y les reprendía
por la manera de conducirse en la mesa y vivía
de algunos asuntos profesionales y en especial de
asesorías".
Fue víctima propiciatoria
de dos políticos audaces: García Moreno
y Veintemilla, tan inescrupulosos el uno como el otro
para conseguir lo que querían, como para despertar
sentimientos contradictorios, y en medio de ambos,
Borrero se perdió por inocente y caballero.