ENMA ESPERANZA ORTIZ
BERMEO
EDUCADORA.-
Nació en Guayaquil el 27 de Abril de 1900.
Hija legítima de José Antonio Ortiz
González y de Victoria Bermeo Naranjo, mencionados
en la página 200 del Tomo V, Biografía
del Dr. Rigoberto Ortiz Bermeo.
De cinco años
de edad entró a la escuela Infantil que mantenía
en la Sociedad Filantrópica del Guayas el Presbítero
José Ceriola, quien implantó por primera
vez en el Ecuador el método especial para párvulos
"Los don des de Froebel con objetos de madera
pintada de diferentes colores. Allí ganó
la Medalla al Mérito de la Filantrópica,
fue sorteada con otros ganadores y obtuvo la Gran
Medalla de la Municipalidad de Guayaquil, que la recibió
en brazos de su padre.
En 1907 cayó de
visita su tía Sor María Luisa de la
Concepción Ortiz y viéndola tan mimada,
decidió llevarla interna al convento de las
Mañanitas de Riobamba, donde era superiora,
para enseñarle canto, recitación, piano,
bordado y tejido y en dicho centro estuvo hasta que
ella pasó a fundar el Colegio de Loja dos años
después.
Nuevamente en Guayaquil,
en 1909 entró a la escuela de la educadora
Sofía Palacios, señorita muy fina y
perfumada, y cursó tercero y cuarto grado.
Era una niña impulsiva, que tocaba piano, sabía
pintar y gustaba de opinar sobre todo. El quinto grado
estudió en el Normal Elemental que dirigía
la pedagoga Inés Balda, que con la alegría
de sus ojos provocaba una respetuosa admiración
a pesar de ser bajita y algo gruesa. Entonces fue
compañera de Matilde Yépes Caamaño,
famosa por su alegría,que después fue
profesora fiscal por muchos años y de Ana San
Andrés que se jubiló como profesora
municipal. Las tres formaron un grupo inteligente
e imaginativo y fueron seleccionadas por la señorita
Balda para ingresar directamente al Normal Rita Lecumberry,
previo un agotador curso de nivelación, que
les hacía recibir extra. Así fue como
aprobó la primaria de once años solamente.
Entonces su padre le dio vacaciones a la cocinera
de la casa por dos meses y "me puso a cocinar,
diciéndome: la que no sabe hacer no sabe mandar".
En el Normal siguió
tres años con los profesores Fermín
Vera Rojas, Luis A. Wandemberg, Alfredo Sáenz
y Adolfo Fassio, y al egresar, su pariente el Dr.
Leonidas García, Rector del Juan Montalvo de
Quito, le envió el nombramiento de profesora
de la Escuela Fiscal No. 17 con S/. 50 mensuales de
sueldo. En esa escuela trabajó un año
bajo la dirección de Lucrecia Cisneros, y en
1919 ingresó como profesora del Normal Rita
Lecumberry que dirigía Amarilis Fuentes con
S/. 150 mensuales. Ambas Directoras habían
sido formadas por la primera Misión Pedagógica
Alemana.
A mediados del año
20 pidió permiso en el Normal y viajó
a Quito a seguir un Curso de Preceptora Normalista
en el Manuela Cañizares. Allí conoció
a la Directora Eleonor Newmann, quien le dijo un día:
"Tú tienes fuerza en la mirada, mucho
magnetismo, vas a ser una gran maestra a nivel secundario"
y el 15 de Febrero de 1921 obtuvo su correspondiente
Diploma, especializándose en Matemáticas
e Historia. También siguió dos cursos
de Educación Física con los profesores
Warsawa y Velenius.
De regreso a Guayaquil
vivió en Alfaire con el gran actor de carácter
Fernando Soler, el gran amor de su vida, pero no hubo
matrimonio. Después otro gran amor con el Dr.
Abel Gilbert Pontón, porque simpre fue una
mujer inteligente y apasionada.
En 1933 visitó
los Estados Unidos invitada por su hermano que vivía
en New York y allí estuvo varios meses. A su
regreso en barco enfermó gravemente de hepatitis
y estuvo casi un año en Guayaquil en reposo,
pues dicha enfermedad no era muy conocida. En 1934
obtuvo la licenciatura en Arte y Recitación
el 20 de Enero, por aclamación y con alta distinción,
en el Conservatorio Nacional de Música de Guayaquil,
dirigido por el Profesor Pedro Pablo Traversari.
Por esas épocas
seguía viviendo con sus padres, a los que no
abandonaría jamás y daba clases en el
Rita Lecumberry. Tenía numerosas amigas y muchos
pretendientes. Solía concurrir a numerosas
fiestas y por las tardes al salón Fortich a
tomar helados. Hizo una vida social muy intensa, con
la despreocupación propia de la juventud y
dentro de las rígidas normas morales recibidas
de sus padres y su mayor anhelo era viajar sin fin,
conocer mundos, gente y países.
En Enero del 38 y por
haberse acogido a la jubilación la rectora
del Normal, el Ministerio de Educación convocó
por primera vez a un Concurso de Mérito para
llenar la vacante, y habiéndose presentado
a exámenes logró el rectorado con S/.
450 mensuales de sueldo y gran contentamiento del
personal docente, y discente, que la apreciaban. "Entonces
me dediqué por entero y descubrí que
era responsable y mi vocación verdadera".
"En su rectorado
se iniciaron las gloriosas jornadas que hicieron al
Rita Lecumberry el pionero del perfeccionamiento del
magisterio femenino, pues inició la gran campaña
alfabetizadora del litoral, con el método del
profesor norteamericano Laubach. Sus alumnas alfabetizaron
a las obreras escogedoras de café de la compañía
Intercambio y Crédito y a las campesinas de
la hacienda de Geo Chambers en la isla Santay. Cambió
los uniformes obscuros por otros blancos más
higiénicos y elegantes. Creó los Coros
estudiantiles que puso bajo la dirección del
maestro Ridel, de los cuales surgieron voces tan nítidas
como las de Gina Lotufo, Zobeida Jiménez y
las hermanas Blacio. Presentó Coros hablados,
que no se ha vuelto a repetir. Creó varios
grupos de recitadoras y cuando Bertha Singerman visitó
Guayaquil, declaró que la alumna María
Esther Zúñiga era la mejor recitadora
estudiantil de Sudamérica. Habilitó
un salón para que los profesores de pintura
pudieran dictar sus clases con comodidad. Presentó
por primera vez la Revista escolar artística
Luminosa, y la famosa Revista de Gimnasia y Esgrima.
Puso en práctica la costumbre de presentar
a las cachiporreras con uniforme, siendo la alumna
Olga Gutiérrez —hoy Directora de un Colegio
en Caracas- la primera que desfiló vestida
así. Dio solemnidad a las fiestas de graduación
con madrinas y ceremonia de investidura del título
de Bachiller”.
Recibió la visita
internacional en 1938 de Gabriela Mistral, para quien
pidió el nombre de una escuela y atendió
personalmente. En respuesta fue condecorada con el
grado de Oficial por el gobierno de Chile.
En Julio del 44 y luego
de seis años de labores, salió del rectorado
y viajó nuevamente a New York donde vivió
varios meses. Después estuvo en Méjico
y volvió a tratar a Fernando Soler, ya un actor
famoso de cine. A su regreso fue miembro educadora
del Tribunal de Menores del Guayas y desde Abril del
47 hasta Julio del 50 dictó la cátedra
de Historia en el Colegio Nacional Aguirre Abad durante
el rectorado de Carlos Coello Ycaza, y viajó
varias veces por Estados Unidos y Europa invitada
por sus hermanos, a recoger experiencias pedagógicas
que aplicaba en Guayaquil.
En Febrero del 49 asistió
a una Concentración de Maestros en la Universidad
Nacional de Santiago de Chile. El 5 de Julio del 50
el Ministro de Educación, Gustavo Darquea Terán,
creó un Colegio Nacional de señoritas
y el día 13, el nuevo Ministro Carlos Vela
García la designó rectora de dicho establecimiento,
que tomó el nombre de la poetisa Dolores Sucre.
Tres Días después y en forma por demás
precaria, puso en funcionamiento un primer curso,
en una aula cedida por el Decano de la Facultad de
Filosofía y Letras, ubicada en el tercer piso
del edificio de la Sociedad Filantrópica del
Guayas. Los primeros profesores fueron la propia señorita
Ortiz, el Licdo. Luis Aníbal Castillo Tapia
y el Dr. Humberto Miranda Miranda, que la acompañarían
todo el tiempo de su rectorado.
En el Dolores Sucre puso
en práctica el novedoso ensayo de la autodisciplina.
En Noviembre el Ministro visitó el plantel
y -recién entonces se obtuvo la primera partida
presupuestaria de S/. 30.000 para pago del local,
compra de muebles, una pianola, etc. En Enero del
51 el colegio se trasladó al segundo piso del
edificio de Muñoz Hermanos en 9 de Octubre
entre Boyacá y García Aviles. Entre
el 52 y el 54 pasó al local de la Sociedad
Hijos del Trabajo en Boyacá entre 9 de Octubre
y P. Ycaza don de dispuso de un amplio patio compartido
con los alumnos del Aguirre Abad. Después pasaría
al local de Vistazo en Aguirre entre Boyacá
y García Aviles y finalmente a la Sociedad
de Artesanos Amantes del Progreso en 10 de Agosto
y García Aviles. A principios de los 60 habíase
adquirido una extensa loma en el kilómetro
4 de la vía a Daule, que como mirador, permitiera
a las alumnas gozar de la fresca brisa de esas alturas.
El 51 el Alcalde encargado
Carlos Ordeñana Cortés donó el
pabellón del Colegio, que confeccionaron las
Marianitas y bendijo el Obispo José Félix
Heredia. Sin embargo el progreso material no iba desligado
a los logros del espíritu, que en un plantel
son quizás mas importantes. La autodisciplina
impuso un tipo de conducta muy especial. Cada alumna
era responsable de sí y de sus compañeras
y todas juntas formaban parte del cogobierno estudiantil.
El uniforme blanco fue establecido como símbolo
de salud y pureza y "las alas de ángel",
como poéticamente se bautizó a las arandelas
que se alzaban sobre las mangas, las distinguían
en la ciudad. Diversos clubes estudiantiles como el
de Bellas Artes y el de Civismo, comenzaron a funcionar.
Se hizo célebre el Coro dirigido por el Prof.
Tadeo Jacuwovsky, quien compuso la música del
Himno con letra del poeta Enrique Segovia.
El 30 de Diciembre del 53 obtuvo
en donación una vasta zona en el Km. 11 de
la carretera a la costa, desmembrada de la hacienda
Cerro Azul de Pedro Maspons y Camarasa. Allí
estableció una granja experimental que las
alumnas llamaron "Granja Esperanza" en su
honor. El Alcalde interino Gilberto Mosquera Ferrés
hizo que la Municipalidad mandara a afirmar y nivelar
el suelo y cuando el Club de Guidismo del plantel,
fundado por las dirigentes scouts Caridad Puente y
Lucrecia Cisneros, recibió en Guayaquil a Lady
Badén Powell, lo hizo en perfecta formación.en
dicha Granja. También funcionó el Club
de la Cruz Roja y existían otras actividades
extracurriculares como los equipos de Gimnasia, de
Natación, el Comité de Padres de Familia.
La rectora conseguía
con su entusiasmo y nuevos métodos que todos
se enamoraran de la educación y sentía
una íntima satisfacción al descubrir
valores, compartiendo con las alumnas, sus almas.
Sus métodos eran sencillos: el optimismo, la
sana alegría, algo de imaginación, mucha
bondad y paciencia. Era la profesora ideal. Sus alumnas
la querían y hasta se preocupaban de todo lo
concerniente a ella y cuando viajaba cada dos años,
estaban pendientes de su regreso, pues traía
nuevos programas y y era de ver con que impaciencia
le preguntaban por otras novedades. ¿Qué
planes tenía para ese año? ¿Qué
innovaciones, esperaba conseguir? seguras de que todo
lo que ella proponía se transformaría
de fijo en una hermosa realidad, pues cuando quería
algo nada ni nadie podía impedírselo,
porque lo anunciado se cumplía siempre, así
era de resuelta.
"Mi profesión de
maestra es maravillosa, los padres me regalaban a
sus hijas para que yo las formare y por eso pude ser
una artista de la educación, lo que me trajo
una felicidad enorme. La vida me ha enseñado
que todo es fácil si tenemos voluntad de hacer.
Yo tengo varios miles de hijas espirituales, discípulas
mías, cuadros vivos que han crecido formando
hogares y ahora son madres y hasta abuelas y tienen
por común denominador que todas casi, se han
superado por el camino del intelecto y del trabajo
honrado".
El 59 fue declarada Pionera
de la Alfabetización en Guayaquil, por la Liga
Alfabetizadora de la Enseñanza LAE, debido
a su labor en el Normal Rita Lecumberry a principios
de los 40. En Septiembre del 60 fue incorporada al
Grupo Cultural Oasis, El 62 obtuvo un Decreto Ley
de Emergencia del gobierno del Dr. Arosemena Monroy,
para la creación del impuesto del 2 por 1.000
sobre las escrituras celebradas en el Guayas, para
la construcción del edificio del Colegio Dolores
Sucre.
El 64 obtuvo que el gobierno
invitara a la Unesco, a través de su Centro
Regional de Construcción para la América
Latina CONESCAL, a la formulación de un proyecto
para la construcción de un local adecuado a
una escuela secundaria completa. El Proyecto fue declarado
Piloto y su elaboración corrió a cargo
del .Jefe del Departamento Arq. Oswaldo Muñoz
Marino. El 12 de Enero suscribió el contrato
con el CONESCAL a nombre del gobierno y cuando todo
iba muy adelantado, un grupo pequeño de alumnas
se declaró en huelga y tuvo que renunciar en
Julio del 66, para dejar paso a nuevas políticas
educacionales. Entonces se acogió a los beneficios
de la jubilación y dedicó por entero
a cuidar a su anciana madre que falleció de
101 años en 1981.
Durante esos años y
aún hoy sigue trabajando como voluntaria en
el "Frente de Protección Social"
que mantiene el asilo Carlos Luis Plaza, donde es
miembro cultural. También asiste por las tardes
a la escuela para adultos "La Rosa del Guayas"
y vive con sus hermanos en una villa ubicada en Carchi
No. 508 y 9 de Octubre.
En 1977 el Ministerio de Educación
denominó con su nombre a la Escuela Fiscal
No. 183 de esta ciudad. Posee la Medalla al Mérito
Educacional de Primera Clase y la Tarjeta de Oro de
profesores y alumnas del Dolores Sucre que la designaron
Rectora Vitalicia de ese plantel, donde ciertamente
dejó lo mejor de su vida. pues habiéndolo
fundado de la nada y como simple quimera, lo convirtió
en el mas afamado colegio de su tiempo y en el plantel
modelo de Guayaquil.
Su estatura mediana, tez canela,
ojos y pelo café, ágil de movimientos,
expresiva en sus ademanes, optimista siempre y con
ideales superiores en todo. Carismática con
la juventud, valiente porque magnificó y supo
lo que quería de la vida y lo conseguía,
fijándose nuevas metas como abanderada de un
feminismo activo por los años 50 al 70, que
fueron sus años de oro. Sus alumnas la recuerdan,
la llaman y visitan y constituyen el triunfo de su
ideal.
Como educadora fue rígida,
digna, espiritual, inteligente, imaginativa y supo
formar mujeres útiles, activas y superiores.