MELCHOR CARLOS INCA
HEREDERO DEL
TAHUANTINSUYO.- Nació en el Cusco hacia 1574
y fue su padrino de bautizo el Virrey Francisco de
Toledo. Hijo legítimo de Carlos Inca Yupanqui,
natural del Cusco y de Ana de Esquivel, nacida en
Trujillo, Extremadura, España, hacia 1542.
Nieto paterno de Cristóbal Paullo Cusitopa
Inca (el menor de los cuatro hijos de Huayna Cápac,
XII Inca del Tahuantinsuyo y de la Colla Añas
Colque) y de su deuda la Colla Catalina Tocto Usica,
también descendiente de los Incas. Nieto materno
de Diego de Amarilla y Esquivel y de Catalina Jiménez
Gudelo, vecinos de Trujillo, quienes pasaron con su
hija Ana al Perú en 1550.
Melchor Carlos Inca tuvo
un sólo hermano llamado Bartolomé Quispe
Atauchi con quien se crió en el Cusco, respetados
como príncipes de la panaca imperial, pues
sus padres y demás parientes gozaban de gran
posición social.
Asistió al colegio
que los padres franciscanos tenían en el Cusco
y en 1582 obtuvo la Encomienda de Guallobamba perteneciente
a la provincia de Vilcabamba, por concesión
del Virrey Martín Enríquez de Almansa,
quien gobernó estos territorios desde 1581
hasta el 83 en que murió con fuertes dolores
provocados por la gota.
Dicho Virrey era primo
segundo de Juan Enríquez de Borja, quien vivía
casado en segundas nupcias en el Cusco con Ana María
Colla Inca de Loyola, a su vez prima segunda de nuestro
biografiado Melchor Carlos Inca, de suerte que por
medio de estos parentescos se le concedió la
citada Encomienda.
Mas, es el caso, que
el siguiente Virrey, Fernando de Torres y Portugal,
Conde del Villardompardo, apenas hizo su ingreso a
Lima en 1583, le quitó la dicha encomienda
para concedérsela a uno de sus consejeros llamados
Melchor del Peso, quien estableció en ella
un ingenio.
Burlado en sus aspiraciones,
el joven Inca creció mestizo y rebelde, diferente
de su padre y abuelo, indios puros que renegaron para
servir a los españoles; sin embargo, tanto
él como sus padres, insistieron en sus pretensiones,
esta vez ante la corona, y el 24 de Marzo de 1596
Felipe II dictó en el real de San Lorenzo una
Cédula en su favor, disponiendo la apertura
de una Información "sobre la ascendencia
y estofa" del joven Melchor Carlos Inca y el
31 de Agosto de 1^00 el VIII Virrey del Perú,
Luis de Velasco, dictó un traslado.
Ese año contrajo
nupcias con Leonor Arias Carrasco, nacida en el Cusco,
hija legítima de Pedro Alonso Carrasco, Caballero
del Orden de Santiago y de Isabel Fernández
Cabezas, peninsulares.
En 1600 se le involucró
en los planes anticoloniales del Corregidor de Huamanga,
García Solís de Portocarrero, quien
fue procesado y condenado a muerte por degollamiento;
sentencia que se cumplió en la plaza de esa
población el 14 de Agosto de 1601, fijándose
su cabeza en un palo, pero después se la quitó
secretamente por temor a un alzamiento general de
los indígenas. Entonces no se pudo probar la
participación del Inca en tales planes, pero
fue presionado por las autoridades y tuvo prácticamente
que salir, casi exilado, a España.
Desde 1592, de 18 años,
había comenzado a tener hijos naturales en
el Cusco. En su pariente La Colla Francisca Quispe
Sisa, hija de Alonso Manco Hualpa Inca y de Inés
Sisa Palla, su prima hermana y mujer, todos cusqueños,
tuvo a Juan Melchor Carlos Inca, que en 1304 pasó
a España con el Licenciado Alonso Maldonado
de Torres, por orden del IX Virrey del Perú,
Juan de Mendoza y Luna, Marqués de Montesclaros.
Allí se crió por algunas consideraciones
del servicio del rey y en 1627 se cruzó de
Caballero de la Orden de Santiago.
También tuvo en
el Cusco a María Colla, Juana de Esquivel Yupanqui
y Melchora Clara Colla. La primera pasó a España
llamada por su padre y entró de novicia al
monasterio de las monjas Bernardas de Valleras. Las
otras dos quedaron en el Cusco. De Juan de Esquivel
Yupanqui ignórase si tomó estado civil
y de Melchora Clara Colla, que en algunos documentos
también se la menciona como Leonor de Esquivel,
se sabe que fue monja en el Convento de Nuestra Señora
del Rosario del Cusco.
Esos cuatro hijos parece
que los tuvo entre 1592 y el 99 que partió
para España, entre Collas de las panacas nobles
del Cusco, donde aun se practicaba a fines del siglo
XVI el sistema de matrimonios poligámicos que
imperaba en el Tahuantinsuyo antes de la llegada de
los españoles.
En 1603 presentó
a la Corte un Memorial de reclamos que acompañó
con un frondoso árbol genealógico de
los descendientes desde Manco Cápac. Allí
constaban todos los miembros de las diversas panacas
o familias imperiales en número de 567. Trabajo
valiosísimo, hoy perdido, que debió
haber llevado del Cusco; aunque quizás pudo
haberlo confeccionado en España utilizando
apuntes, fechas, nombres y datos. De cualquier forma,
fue un gran esfuerzo intelectual de su parte y admira
aún más los arrestos de sus pretensiones.
Para todos ellos solicitó la excepción
de pagar tributos y el fin de las vejaciones que padecían
desde los tiempos del Virrey Toledo, que persiguió
a los patriotas indígenas de Vilcabamba y mantuvo
en la miseria a los descendientes Incas.
El Inca Garcilaso de la Vega
menciona en sus "Comentarios Reales" que
no hubo resultado positivo a estas gestiones e incluso
que se le llegó a prohibir su regreso al Perú;
sin embargo, en 1606, queriendo darle una satisfacción
el rey Felipe III le concedió el hábito
de la Orden de Santiago y 8.500 ducados anuales de
renta sobre el tesoro de Lima. Se actuaron Informaciones
y pruebas en Madrid y Trujillo. En la primera de dichas
ciudades depusieron testigos que le conocían
en América y en la segunda, los que sabían
de su ascendencia en España, estableciéndose
que era de sangre real por su padre y de antiguos
hidalgos por rama materna, cruzándose como
Caballero ese año. Desde entonces comenzó
a llevar una vida fastuosa de lujo y boato, corno
correspondía a su condición de pariente
mayor de la Casa Imperial de los Incas del Tahuantinsuyo.
Tenía varios criados que se movilizaban con
él a todas partes, a la usanza de los príncipes
y sus cortesanos. Su casa en Trujillo era de las mejores
puestas y como el mismo Felipe III le hizo su Gentilhombre
de Boca, le ganó para su servicio y consideración.
En 1609 estaba viudo, dio palabra
de matrimonio a la joven madrileña María
de Silva y hubo en ella a Felipe Carlos Inca y Silva.
Y como le otorgó poder para desposarse, se
realizó dicho contrato de esponsales, legitimándose
la criatura; pero en eso comenzó a sentirse
debilitado y el 2 de Octubre de 1610, estando de paso
por el monasterio de San Agustín el real de
Alcalá de Henares, le sobrevino un violento
vómito de sangre y se puso muy malo. Entonces
le llamaron al Escribano Juan de Quintarnaga Valverde
y testó cerrado.
Por dicho instrumento
designó Albacea al Dr. Sancho Martínez
de Leiva, Caballero de la Orden de Santiago, y figuraron
entre los testigos, sus criados, el Licenciado Clemente
de Villaroel, Alfonso Marques Inca - que habíale
acompañado como su pariente desde el Perú
- y Gregorio Núñez, todos ellos personas
de reconocida condición hidalga.
En España se había
conocido y tratado con el Inca Garcilaso de la Vega
y con Alonso de Mesa, sus parientes Incas como él.
Su hijo legítimo falleció pocos meses
después, el 23 de Junio de 1611, a causa de
una gastroenteritis y antes de cumplir los dos años
de edad; su madre María de Silva cobraba 2.000
ducados anuales para su manutención, tomados
de la asignación concedida a su progenitor
por el monarca; pero al desaparecer, intentó
seguir percibiendo dicha pensión e inició
pleito ante el Consejo de Indias, fundándose
en que le correspondía una parte proporcional
del grueso de la referida renta. Mas le salieron al
paso mediante procuradores los cuatro hijos ilegítimos
de su marido y el 9 de Octubre de 1619 celebró
una escritura de concierto en Madrid, ante el escribano
Hernando de Recas, desistiendo de la instancia.
Con la muerte de Melchor Carlos
Inca y de su hijo Felipe Carlos Inca y Silva se extinguió
la descendencia legítima del Inca Paullo, hijo
menor de Huayna Cápac, pasando la varonía
de los Señores Mayores Incas a la rama de los
Condorcanky, Caciques de Tinta, Surimana, Pampamarca
y Tungasuca en las cercanías del Cusco, como
descendientes del Inca Túpac Amaru. A esta
rama perteneció en el siglo XVIII el glorioso
Cacique de Pampamarca José Gabriel Condorcanky,
mejor conocido en la historia de América como
Túpac Amaru.