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RAUL PEREZ TORRES
ESCRITOR.- Nació en Quito el 11 de Mayo de 1941, Hijo legítimo del Dr. Edmundo Pérez Guerrero, abogado miembro del Partido comunista, profesor de Código Civil de la Universidad Central, autor de "La oración compuesta y etimología", texto para colegio, así como de otras obras, quien falleciera en 1946 en un accidente automovilístico; y de Zoila Torres Andrade, naturales de I barra y Quito, respectivamente.

El menor de una familia de cuatro hermanos. De escasos cinco años quedó huérfano de padre pero su hermano mayor Lenín, le tomó a cargo e hizo las veces de padre para con él. Todos vivían en una villita propia ubicada en la Urbanización Belisario Quevedo, que tuvieron que vender para subsistir medianamente, pues el montepío del Seguro Social era escaso y la situación insostenible.

Primero estudió en la escuela municipal Eugenio Espejo y cuando cursaba el tercer grado le solicitaron una redacción dedicada a la madre, pero el niño la hizo en forma de poema, que resultó tan bueno que el profesor Bejarano, pensando que había sido plagiado de algún autor conocido, lo acusó ante sus compañeritos; mas, aclarado el asunto, le empezaron a considerar un literato en ciernes y hasta llegaron a encargarle la confección del periódico mural de la escuela.

En la secundaria se matriculó en el Mejía "porque allí mí padre había sido profesor y dejado buenisímos recuerdos". Los profesores le estimaron desde el principio y recibió de ellos algunas deferencias sobre todo de Augusto Arias, Oscar Efrén Reyes y José Alfredo Llerena, ex compañeros de su padre, quienes le exigieron que preparara las ediciones del periódico literario "Surcos". Sin embargo la situación económica era cada vez más apretada y por ello, desde el cuarto curso, se cambió a la sección nocturna, para trabajar y producir algún dinero. Con tal fin pasó a desempeñarse como amanuense en el estudio profesional de su tío el Dr. Alfredo Pérez Guerrero, uno de los más importantes abogados de la capital, quien le dio permanentes lecciones de ética y moral hasta su muerte, y le pagaba S/. 200 mensuales al comienzo.

En 1959 se graduó de Bachiller en la especialización de Filosófico-Sociales. Ya sabía algo de literatura pues su hermano mayor le había obligado desde los doce años a leer indistintamente las obras de la extensa biblioteca paterna, encontrando infinidad de autores rusos, y entre ellos a Fedor Dostoievsky, "donde tomé mucho de la tristeza y melancolía que hay en mí". Y así las cosas, vivió la monotonía propia de una vida gris. Posteriormente y cuando su tío fue electo Diputado, le siguió al Congreso, como ayudante.

En 1962 contrajo matrimonio con Mercedes Larrea Ribera, joven quiteña a quien conocía por ser compañera de sus hermanas. Han tenido dos hijas: Vilky y Nilka, una de ellas casada y con descendencia. "Ahora el escritor juega y chochea con su nieta ..."

El 63 viajó a Chicago llamado por un familiar cercano, que le ofreció horizontes mas amplios de vida. Dejo a un lado a su familia, trabajó en una factoría, luego en una agencia de publicidad y a los nueve meses regresó después de haber conocido al monstruo por dentro, como él dice con fina ironía, desencantado al descubrir que la felicidad no es sólo cosa de la geografía.

Ese año se empleó como Ayudante del Departamento de Intervención y Estadísticas de la Universidad Central con S/. 500 mensuales y allí ha hecho carrera, pues ascendió a secretario de Relaciones Públicas y a Director de ese departamento, luego ocupó la dirección de Documentación Estudiantil y hoy dirige la Editorial Universitaria.

Entre el 64 y el 68 estudió periodismo pero no quiso terminar la carrera simplemente porque no le agradó. Entonces ingresó al Frente Cultural formado por varios escritores jóvenes para discutir y criticar sus textos en una especie de taller literario, donde cada quien aportaba respuestas de sensibilidad diferente. Ya hacía cuentos y los consideraba una especie de iluminación que sorprende porque revela el lado oculto de la realidad.

En 1970 comenzó su labor como escritor publicando una colección de ellos, titulada "Da Llevando”, en Populibros. La crítica opinó que eran salidos de la "cantera explorada años atrás por Pablo Palacio, pero con un lenguaje mas abierto, coloquial, libre y meticulosamente cuidado. En ellos puso a los fantasmas de su infancia, los traumas y desgarramientos que le produjo una sociedad dura, explotadora, llena de mitos y desigualdades y quizá también una educación falsa, un ambiente desolador y cristiano, donde el pecado era un monstruo de cien cabezas que acechaba por las noches. Eran pues, vivencias inmediatas, que fueron configurando un universo donde ya no era el escritor el protagonista, sino el hombre, en toda su miseria y su grandeza”.

En 1972 formó parte de la redacción de la revista "La Bufanda del Sol" a la que fue llevado por su amigo el escritor Ulises Estrella. Allí tuvo un papel protagonice el sociólogo Agustín Cueva y el ensayista Fernando Tinajero, ideólogos de un movimiento literario que dominó la década de los 70 en el Ecuador.

En 1973 adquirió una villa muy pequeña y muy limpia, en la urbanización Quito Norte, que ha ido completando y agrandando con el tiempo, situada en José María Guerrero No. 693 y Flavio Alfaro.

En 74 editó su segunda colección de cuentos bajo el título de "Manual para mover fichas" con 14 textos, en 107 páginas, El 76 apareció la tercera colección "Micaela y otros cuentos" en 108 páginas, premiada por la Universidad Central con S/. 50.000.-- El 77 la cuarta "Musiquero joven, musiquero viejo" en 122 páginas y volvió a ser galardonado, esta vez por la Municipalidad de Guayaquil, con el premio José de la Cuadra, para cuentos.

En 1978 imprimió "Ana la pelota humana" con selecciones de cuentos de sus cuatro anteriores colecciones. Estos textos fueron premiados como el mejor libro editado en Quito con el galardón municipal José Mejía.

"Ese año saqué con mi amigo el poeta Simón Zavala un libro titulado "Micaela y Canto a la esperanza" en 114 páginas conteniendo un relato-mío (Micalea) y el poemario (Canto a la esperanza). La edición resultó muy hermosa y fue un éxito".
"He viajado tres veces a la Unión Soviética, cuatro a Cuba, en una de ellas como jurado del premio Casa de las Américas en 1980, también conozco Corea del Norte, que visité durante uno de mis viajes".

El 80 dictó conferencias en Chile y Perú y salió "En la noche y en la niebla" —posiblemente su colección de cuentos de mayor éxito— pues ha conocido cuatro ediciones y una traducción. Esta quinta colección le atrajo la atención internacional al Ser premiada por la Editorial Casa de las Américas de La Habana con S/. 1.000 y publicación.(1). El 81 la Municipalidad de Quito le otorgó por segunda ocasión el premio José Mejía. Ya para entonces sus cuentos habían aparecido en algunas selecciones, tales como la del tomo No. 31 de la Colección Básica de escritores ecuatorianos, en 1979, en 194 páginas.

El 83 ingresó al partido Comunista y fue electo Vicepresidente del Instituto cultural ecuatoriano-cubano. Desde el 85 es coordinador del Departamento de Relaciones Públicas de la Casa de la Cultura Ecuatoriana y dirige los Talleres de Literatura, así como las revistas "Letras del Ecuador" y "Débora", de la que sólo ha aparecido el primer número. El 86 fue electo Vicepresidente de la Sociedad ecuatoriana de Escritores SEDE con domicilio en Quito y desde el 87 milita activamente en el Movimiento de Liberación Nacional M.L.N. que está estructurando sus filas para obtener el reconocimiento como partido político.

En 1985 publicó en la editorial Planeta su novela "Teoría del Desencanto" que ha conocido tres ediciones a pesar del poco tiempo transcurrido.


(1) “En la noche y en la niebla” contiene cuentos tomados de la realidad como el trágico caso ocurrido en el interior del ingenio Aztra donde murieron asesinados tantos campesinos, la vida de los latinoamericanos en los Estados Unidos, la vida de Julio Jaramillo el cantante bohemio y dilapidados. Pérez Torres fue el tercer escritor ecuatoriano en obtener el premio Casa de las Américas.


Pérez Torres es un escritor comprometido con su tiempo, cree que "Micaela y otros cuentos" es su colección mejor escrita y "Manual para mover las fichas" el libro al que le tiene mas afecto porque a partir de él comprendió su responsabilidad como escritor y lo importante y vital que puede ser un cuento sentido con pasión y escrito con oficio.

Dentro de la temática revolucionaria dio en 1982 su cuento "Era martes digo, acaso que me olvido" de denuncia punzante por el crimen colectivo cometido con los trabajadores del ingenio Aztra, masacrados por culpa de la codicia y estupidez de ejecutivos y militares.

Sus cuentos están siendo publicados a nivel internacional, incluso alguno de ellos figura en una Antología latinoamericana en francés. Estima que actualmente la función específica del escritor es dar vida a la realidad y denunciarla por injusta, "En la noche y en la niebla cuestionó con ironía un universo ficticio. Sus personajes transitaban íntimas complejidades al borde de los hechos, comunicándose con el lector con efectiva inmediatez".

“Como narrador hace su prosa con paciencia y con mensaje social. Capta la realidad con criterio científico y devuelve a la misma su verdadera imagen. Trabajador persistente y cabal, se encuentra en un lugar preeminente dentro de la narrativa hispanoamericana, maneja con soltura variadas técnicas narrativas demostrando gran dominio de recursos expresivos y logra un lenguaje fresco y vigoroso, con arraigo en estratos del habla popular".

Corpulento, con sus anchísimos hombros, mas que un escritor parece un jugador de fútbol americano —ha dicho con soltura Rodrigo Villacís Molina- gusta contar historias pues es un narrador nato. Su rostro curtido, ojos negros y grandes lentes, el pelo le cae en madejas, sus enormes mostachos a lo Groucho Marx le dan una apariencia simpática. Desde hace muchos años se encuentra elaborando el plan de acción de una novela sobre el tenebrismo ecuatoriano del siglo XVII y otra sobre los años jóvenes de la revolución cultural.