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MANUEL MARIA POLIT LAZO
ARZOBISPO DE QUITO.- Nació el 25 de Marzo de ,1862. Hijo legítimo del Dr. Fernando Pólit Cevallos, abogado del foro capitalino y de María Quintina Lazo Acosta, quiteños, de clase económica más que mediana.

Hizo sus primeros estudios con los Hermanos Cristianos y al inicio de la secundaria su padre lo llevó a Nantes en Francia y tras esforzada carrera recibió dos bachilleratos en inglés y francés —también en Institutos Lasallanos.

De vuelta a Quito, entró a estudiar Derecho, y cuando el General Veintemilla reformó la Universidad Central arrebatándole la cátedra a los profesores desafectos con su dictadura, escribió una vigorosa protesta que circuló impresa en Quito en 1882 y tomando las armas luchó contra la dictadura de Veintemilla con el grado de Capitán. En Enero siguiente al triunfar la restauración y reabrirse los estudios, fue designado Profesor de Lengua y Literatura francesa y el 18 de Febrero pronunció un discurso sobre el estado de la educación en el país, durante el acto de instalación de la Universidad.

Ese año 83 fundó la revista "Anales de la Universidad de Quito" donde publicó el 89 dos ensayos de erudicción histórica titulados "El Manuscrito de Faenza" y "Poetas ecuatorianos del siglo XVIII: José Orozco" que anunciaron al historiador en ciernes.

En Junio del 84 había fundado con el padre Julio Matovelle la "Sociedad y Círculo de Jóvenes Católicos" cuyo órgano de publicidad fue la revista religioso-literaria "La República del Sagrado Corazón de Jesús", de la que Pólit fue redactor y editor respetable y en su primer número escribió "Breve reseña histórica de la devoción al Sacratísimo Corazón de Jesús en la República del Ecuador". También tuvo a cargo la sección informativa de noticias extranjeras y nacionales.

En 1885 concluyó su carrera universitaria, fue designado Secretario de la Cámara del Senado, desempeñando tres años consecutivos dichas funciones -con "eximia honradez, despejada inteligencia, ilustración, laboriosidad y práctica". Mientras tanto, en 1886 había publicado un pequeño trabajo histórico en la Gaceta Municipal de Quito, sobre Madama Godíndes Odonais, en 4 páginas, y con su dinero apareció la compilación de los "Escritos y Discursos de García Moreno" en dos tomos y prólogo de Juan León Mera, en 487 y 495 páginas respectivamente, "recopilados y publicados por la Sociedad de la Juventud Católica de Quito y anotados por su presidente Dr. Manuel Mana Pólit"; la segunda edición data de 1923.

Para el I Congreso Eucarístico Nacional y como presidente del Círculo de Jóvenes Católicos, pronunció un discurso de orden sobre la vida de los santos como fuente de la más pura poesía, tema que no por abstracto dejó de darle un toque netamente literario. Para entonces Pólit giraba en la órbita de influencia política de Matovelle, que residía en Quito, actuaba en los Congresos liderando al partido Conservador garciano o terrorista, aspiraba a la construcción de una Basílica y a la institución de una Orden Religiosa dedicada "al culto del Sacratísimo Corazón de Jesús".

En 1888 se incorporó al Colegio de Abogados de Quito, fue electo Diputado por el Pichincha para los años 89 y 90 y como tal le correspondió dar su voto de aprobación al tratado Herrera-García. Era un simpático joven, ilustrado y culto a la par de católico devoto, cuando en 1890 emprendió sorpresivamente un viaje a Europa con el fin de abrazar la carrera religiosa en el Seminario Pío Latinoamericano de Roma y en el de San Suplicio de París, donde la concluyó en 1894 con el doctorado en Teología y el 23 de Diciembre cantó su primera Misa a los 32 años de edad.

Nuevamente en el Ecuador, su figura jovial y moderna le abrió las puertas del Arzobispado, al punto que Monseñor Rafael González Calisto le designó sucesivamente Capellán de las madres Carmelitas, Canónigo Honorario de la Iglesia Catedral de Quito, Provicario y Vicario General de la Diócesis. Mas los tiempos eran duros, pues la revolución liberal que había triunfado a poco de llegado Pólit, mantenía rotas sus relaciones con la jerarquía católica y no había semana en que no ocurrieran incidentes desagradables entre el nuevo estado laico y una iglesia que no atinaba el camino a seguir.

Pólit llegaba de Francia, nación que hacía muchos años había superado incidentes iguales, tenía pues un panorama amplísimo y conocía las posibles soluciones, así es que moderó sus ímpetus de antiguo discípulo de Matovelle y se transformó en hombre conciliatorio, aceptando ciertas tesis o tendencias que en otros tiempos le hubieran parecido sacrilegios y así fue formando una línea política dentro de la iglesia, que prosperó a la sombra del arzobispado de González Suárez desde 1907 y se llamó catolicismo de paz y concordia y finalmente catolicismo liberal, frente a la corriente tradicional que no cedía un ápice.

En 1899 acompañó a González Calisto a Roma y asistieron al Concilio plenario de la América Latina. Con su venia visitó los principales monasterios carmelitas en España y como había aprendido paleografía, pudo conseguir algunos documentos antiguos para escribir sobre la vida de la fundadora Teresa de Jesús Cepeda y Ahumada y sus hermanos en América. El 7 de Febrero de 1900 arribó al Ecuador acompañado de Alberto Ordoñez Crespo, su compañero en Roma.

En 1901 publicó en el Boletín Eclesiástico un opúsculo sabré la Rvda. Madre Rosa de los Dolores de María, Carmelita Descalza, Priora del Carmen de San José de Quito" y en 1902 "El Arcediano de la Catedral de Quito Doctor Juan de Dios Campuzano" en el que defendió al célebre autor de la obra Censura de los actos gubernativos, cuya publicación, ocho años antes, había ocasionado tantos problemas y molestias al régimen constitucional del presidente Luis Cordero, al punto que le apresuró su renuncia.

En 1905 se trasladó a Europa a fin de imprimir "La familia de Santa Teresa en América y la primera Carmelita americana" en 338 páginas e ilustraciones, estudio histórico genealógico que le consagró, pero que lamentablemente adolece del error de hacer constar entre los parientes de la santa a la familia Toral de Cuenca, cuando no lo es, como acaba de ser demostrado hasta la saciedad por el Dr. Fernando Jurado Noboa en Quito.

Mientras tanto las Carmelitas le habían confiado el encargo de revisar la edición francesa de las obras completas de Santa Teresa y él les aconsejó incluir la edición bilingüe de los poemas, superando los escollos idiomáticos propios de esta clase de labores.

En 1907 el nuevo Arzobispo González Suárez, que le admiraba y quería, al punto que hasta le consideraba su discípulo en afanes históricos, le preconizó para el Obispado de Cuenca y pidióle que dadas sus buenas relaciones de amistad con algunas figuras de la cúpula administrativa de la Santa Sede, agilitara en Roma los nombramientos de Andrés Machado, Ulpiano Pérez Quiñónez, Juan Ma. Riera y Carlos María de la Torre para ocupar las demás diócesis ecuatorianas.

El 12 de Mayo se posesionó por poder dado por el Administrador Apostólico Benigno Palacios Correa. El 1o. de Noviembre fue consagrado Obispo de Cuenca por su amigo personal el Secretario de Estado Cardenal Merry del Val, pero no pudo tomar posesión del Obispado que estaba sedicente, porque no existían relaciones con la República; sin embargo, a pesar de ello, escribió a fines de ese mes su primera Carta Pastoral restableciendo el diezmo o la contribución predial del tres por mil para el sostenimiento del culto y entró en Cuenca el 26 de Enero de 1908. En 1909 dictó Auto condenatorio contra los escritos erróneos del Canónigo Miguel Ortega Alcocer. El 10 hizo preceder disimuladamente el matrimonio eclesiástico al civil y trató contra el divorcio. El 12 pudo finalmente visitar Cuenca tras la muerte de los Alfaro y comenzó su labor organizadora del gobierno en una Diócesis largo tiempo vacante, desde la injustificada separación de Monseñor Miguel León Garrido, el obispo tildado dé loco por su fe y su optimismo, así como el fanatismo con que trataba a los demás.

Pronto sus Pastorales se hicieron famosas por la amplitud de criterios, pues la erudición del joven prelado tocaba los temas mas delicados con notable franqueza y patriotismo, En 1913 trató sóbrela triste situación "de nuestros indios" aunque como ya se habrá notado, lo hizo desde una posición paternalista. Luego denunció al alcoholismo como lacra social gravísima, también luchó por mejorar al clero azuayo tristemente célebre por el relajamiento de sus costumbres, pero no solamente se dedicó a la tarea de escribir, tampoco descuidó las obras materiales por las que siempre había sentido predilección dada su afición a la ingeniería y continuó la construcción de la nueva Catedral, refaccionó la antigua, dotó de un cómodo local al colegio de San Rafael y a la curia de un taller tipográfico, con el Padre Jesús Ariiaga fundó la "Revista Católica" y mantuvo buenas relaciones con todos, dado su carácter amplio y conciliador.

El 4 de Enero de 1918 predicó en la Catedral de Cuenca la Oración Fúnebre del Ilustrísimo González Suárez, luego dio a la publicidad el Expediente de Ordenes de ese prelado –cuyo recuerdo y afecto aún conservaban los cuencanos desde 1882- También dio a la imprenta una biografía del Obispo de Cuenca Dr. Ignacio de Cortázar y Requena, un listado biográfico de los Deanes de esa Catedral y algunos documentos históricos sobre variados temas.

El 19 hizo su solemne entrada como Arzobispo de Quito y desde entonces se dedicó a promocionar a los jóvenes conservadores a través de diversas instituciones obreras y filantrópicas que se crearon para captar el poder, o que ya existían a esa fecha.

El 21 pronunció una Alocución en el centenario del nacimiento de García Moreno, publicó las "Doce cartas de García Moreno al Doctor'Antonio Flores" y hasta recibió una Carta Oficial del Cardenal Gasparri referente al tirano, pues el fascismo estaba en ascenso en Italia y figuras como García Moreno era importante resaltar. El 22 habló en el Centenario de la batalla del Pichincha y cuando ascendió a la Cancillería el Dr. Nicolás Clemente Ponce, creció tanto su influjo en dicho Ministerio, que la gente dijo que era en el Palacio Arzobispal donde se distribuían las representaciones en el exterior. (1)

Ese año trató sobre los sentimientos religiosos de Sucre en 17 páginas y cuando en 1925 se produjo la revolución Juliana, que dio término a la primera etapa de reformas liberales, vio que había llegado el momento de terminar con el estado laico y apoyó abiertamente la política beligerante


(1) Una fraternal amistad ligaba al Arzobispo Pólit con el Dr. Ponce pues ambos habían fundado la Sociedad y Círculo de Jóvenes Católicos y seguramente Ponce debió de ayudarle en la recolección de los escritos de García Moreno . En cambio Pólit se esmeró en la edición de la traducción de "La Eneida" del Dr. Ponce.
de Jacinto Jijón y Caamaño, que sin embargo fue derrotado por las armas en San José de Ambi, guardó prisión y tuvo que salir al destierro en Lima. Esta dura experiencia hizo que el sabio Arzobispo Pólit cambiara de táctica política, presionando a través de los grupos obreros compactados y de la acción católica que acababa de fundar.

En 1925 publicó un estudio histórico "Los Hermanos de Santa Teresa de Jesús" en 66 paginas. El 26 dio a la luz "Una obra de arte en la portería del Carmen Alto de Quito" en 12 páginas. El 27 escribió la Necrología del académico Roberto Espinosa Albán en 6 páginas y trató de mediar en la polémica histórica sobre la existencia del Reino de Quito con un artículo de 12 páginas que salió en Riobamba, y al año siguiente escribió el referido Padre Velasco, en 7 páginas.

El 28 intervino en la recepción del Académico de la Lengua Prof. Gustavo Lemos Ramírez con un discurso sobre Celiano Monge y Gustavo Lemos, impreso en 37 páginas. El 30 lanzó una Alocución a la República con motivo del Centenario de su creación; para entonces su pensamiento fiel a las doctrinas ortodoxas de la iglesia había sido ampliamente superado por las nuevas ideas y tendencias y hablar del estado teocrático, como él lo hizo, aunque solamente fuere en sentido alegórico, era una aberración desde todo punto de vista.

De allí en adelante se dedicó a refundir y a ampliar sus trabajos sobre Santa Teresa y sus Hermanos en América y a luchar por el triunfo de su doctrina en política. Fue el alma del movimiento de los compactados que ganaron las elecciones de 1932 con Neptalí Bonifaz, mas la República entera se alzó ante la posibilidad de que un conservador pudiera gobernarnos y se cuestionó su nacionalidad peruana. El asunto pasó a mayores y cuando el Congreso de la República le descalificó, entregándole el poder al presidente de la Cámara del Senado Dr. Alfredo Baquerizo Moreno, las masas quiteñas se levantaron en armas y sobrevino la Guerra de los Cuatro Días con gran profusión de sangre y vidas humanas, pues cundió el más absoluto desorden.

Baquerizo Moreno se asiló en una Embajada y nombró Encargado del Poder a Carlos Freile Larrea, del grupo bonifacista, quien gobernó pocos días, hasta que las fuerzas constitucionales tomaron Quito y designaron a Alberto Guerrero Martínez para que convocara a elecciones, en las que triunfó el liberal Juan de Dios Martinez Mera. Entonces comenzó el conflicto internacional entre Colombia y Perú por el triángulo de Leticia y ambas potencias solicitaron la Alianza con Ecuador. Colombia nos ofrecía su apoyo militar .y Perú arreglar su litigio fronterizo pero como ninguna se esas posiciones era sincera, nuestra cancillería proclamó la neutralidad.

Mientras tanto el Arzobispo Pólit había permanecido a la sombra de los acontecimientos y al reíniciarse la vida normal de la República dióle mayor transcendencia a su participación como miembro de la Junta Consultiva del Ministerio de Relaciones Exteriores y justamente al salir de una sesión, el 28 de Octubre de 1932, tras una acalorada discusión (2) tres días antes de las fiestas preparadas en su honor con motivo de las Bodas de Plata de su consagración episcopal, cayó fulminado, víctima de un infarto masivo que le cortó la existencia a los 60 años de edad.

Dejaba la edición refundida de "Los Hermanos de Santa Teresa en América" y nadie esperaba su fin, pues su pequeña estatura, rostro blanco de calvicie pronunciada, nariz grande, labios finos y ojos cafés, denotaba al intelectual saludable del mismo modo que al activo pastor de su grey.

Fue un hombre cerebral, polígloto y de mundo. Como Director de la Academia restauró la publicación de las Memorias. Como Arzobispo dio al apostolado tradicional nuevas formas con el establecimiento de la Acción Católica, idea que trajo de Francia donde había dado buenos resultados.

(2) En dicha sesión algunos miembros solicitaron el cambio del Ministro Augusto Aguirre Aparicio de la Legación de Lima por límite de edad, sin desconocer sus merecimientos. Pólit Lazo lo defendió con ardor y caldeados los ánimos, se disgustó muchísimo lo que parece que le elevó la prisión arterial ocasionándole un violento infarto que segó su vida. En efecto a las 5 de la tarde salió todo agitado de la Cancillería acompañado del Presbítero Luis R. Escalante y una ráfaga de aire frío lo puso mal inmediatamente, razón por la cual Escalante, al descender las gradas le tomó de la mano preguntándole que le pasaba a lo que respondió “Estas Juntas me matan...” Montado en un auto tomó al Palacio y cuando se apeaba del vehículo, se halló casi inerte y hubo necesidad de la cooperación de cuatro personas para subirlo a sus habitaciones. El Dr. Escalante mandó a llamar a los Drs. Ontaneda y Araujo, quienes se apresuraron a acudir, pero a su llegada ya había fallecido.
En su trato con los demás era algo así como vago y hasta impersonal por su notoria frialdad, pues solía guardar las formas protocolarias aun en la intimidad de su familia, confiriéndole a todos sus actos una dignidad muy propia, digna de la solemnidad de un príncipe de la Curia romana.

Entre sus "rarezas", si es que se podrían calificar de tal. La mas notable era su contracción al estudio, pues gustaba pasar largas jornadas leyendo y meditando en silencio sobre asuntos científicos históricos y sociales en su Biblioteca y en el archivo de la Curia capitalina; y quienes no le comprendían, lo acusaban por eso de ser algo descuidado con las prácticas religiosas, de por sí repetitivas y por lo tanto anodinas.

Su intelectualismo europeo brillaba en el pesado ambiente ecuatoriano notoriamente desprovisto de humanistas. El estudio gravitaba mas en él que su vocación y piedad, pues nunca fue amigo de las demostraciones pueblerinas, de las fiestas populares.

Las masas le sentían un extraño en el discreto palacio arzobispal de Quito, donde todo siempre había sido igual, pero le reconocían su talento y erudición y respetaban la santidad de sus costumbres, aunque se cohibían ante su fría mirada.

Fue Oficial de la Legión de Honor y Caballero de la Corona de Italia, pero sobre todo se hizo conocer por su generosidad ilimitada. "Mas de doscientos pobres lloraban junto a su cadáver al verse privados del auxilio de su caritativo prelado. Esta virtud, sabiamente disimulada, hacía contraste con el aprecio de su valía por parte de las autoridades nacionales y extranjeras". Después de González Suárez ha sido el más importante primado de la iglesia en este siglo. Fue tío camal de los sacerdotes y monjas Espinosa Pólit , a quien legó numerosos bienes y su importante biblioteca.

Bajito, fino, discreto, blanquísimo, musculado y nervioso, parecía hijo de García Moreno, y no faltó algún gracioso viperino de la plaza de la independencia que cayó en cuenta de ello y no teniendo nada más útil que hacer, lanzó dicha mentira, que pronto se regó por el país y aún hoy, después de más de medio siglo, hay quienes la repiten.

Tuvo carácter, fue docto y magnánimo y el alma de la derecha ecuatoriana que había viajado a Europa y cultivado, pero lamentablemente eran los menos, casi una elite, frente al grueso de los conservadores que seguían cerriles. Por eso trató de encontrarle nuevos rumbos al catolicismo en el Ecuador y una posición a la iglesia mas acorde con los tiempos modernos que se vivían, aplicando las enseñanzas sociales del Papa León XIII, quien, en su Encíclica Rerum Novarum, inició la Acción Católica sobre las masas.

Cuando Pólit Lazo murió el país no supo lo que perdía y la derecha quedó sin el guía sagaz, volviendo a los trillados caminos de antaño que ya para entonces no conducían a ninguna parte y fue necesario que en la década de los años 50 un Leonidas Proaño iniciara la Pastoral indígena, para que se revitalizara la iglesia, bien es verdad que los tiempos apuraban y en Cuba la revolución empezaba a cambiar las ideologías de América.

Como una muestra de su pensamiento reproduzco parte de su alocución pastoral a los obreros católicos de Quito, con motivo de la masacre de obreros y pueblo guayaquileno el 15 de Noviembre de 1922.- "peligro hasta entonces desconocido entre nosotros, el de la revolución social, esto es, el levantarse de la clase trabajadora y proletaria contra todo cuanto representa la autoridad, la fuerza pública y la riqueza del país, para lograr la satisfacción no solo de sus reclamaciones justas, sino de sus apetitos criminales y aun apoderarse del mismo gobierno . . . " De lo expuesto se concluye: 1) Su temor ante el peligro de una revolución social que se apodere del gobierno y redistribuya la riqueza, pues consideraba que eso atentaría contra los bienes de la iglesia. 2) Su confusión al creer que una revolución social lleva apetitos criminales cuando justamente es lo contrario. Luego agregó: "Si nuestros congresos y gobiernos, de veras se interesaran y afanaran por resolver nuestra cuestión social, verían ante todo que en gran parte se confunde con la cuestión de la raza indígena. Mientras ésta se considere como raza vencida, incapaz de progreso, destinada a servir poco menos que de esclava a la raza vencedora, sin remuneración justa de su trabajo, sin instrucción ni siquiera elemental, sin garantías efectivas, confesemos con vergüenza que no somos República sino a medias, que el trabajo de mas de un tercio de los ecuatorianos está envilecido y mal remunerado, ni alcanza por lo tanto a producir ni la mitad de lo que pudiera: en suma, que hay una inmensa injusticia social que reparar a todo trance, discretamente poco a poco, es cierto, pero con energía, constancia y eficacia".