JORGE
SALVADOR LARA
HISTORIADOR.-
Nació en Quito el 4 de Septiembre de 1926. Hijo
legítimo de Jorge Salvador Donoso, empleado público
dedicado al turismo y al periodismo y de Josefina Lara
Bueno, ambos quiteños.
El segundo en una familia compuesta de seis hermanos.
Durante su infancia vivieron una corta temporada en
Latacunga (1) y al regresar a la capital se instalaron
en el barrio de la Loma. En 1932 ingresó al pensionado
Borja. El 34 su familia cayó enferma de tifoidea,
perdió a su madre y una hermana y hasta le tenían
hecho un ataúd a él, dada su gravedad,
pero se salvó, quedando como el mayor de los
sobrevivientes, que fueron criados en diferentes casas
de parientes. A él le correspondió ir
donde su tía abuela Zoila Rosa Lara, comerciante
minorista en la calle Olmedo, a quien empezó
a ayudar solícitamente; su padre había
contraído segundas nupcias y vivía aparte,
siendo visitado por su hijo que gustaba leer su regular
biblioteca histórico-jurídica. Por entonces
hizo una corta amistad con el notable historiador Alfredo
Flores y Caamaño, con quien conversaba en la
plazoleta de la iglesia de la Concepción.
El 38 entró al San Gabriel, sus condiscípulos
le apodaron el loro Salvador y en la revista del Colegio
publicó un trabajo sobre la muerte de Sucre.
El 44 se graduó de Bachiller y matriculó
en la Facultad de Medicina pero pronto se decepcionó
por su falta de vocación y cuando se fundó
el año siguiente la Facultad de Derecho de
la Universidad Católica, fue de los primeros
en inscribirse y tuvo de profesores a Julio Tobar
Donoso y a Aurelio Espinosa Pólit. Mientras
tanto se dedicaba a la enseñanza secundaria
y militaba activamente en A.R.N.E. con Jorge Luna
Yépez y Jorge Crespo Toral.(2)
(1) Su padre arrendaba la hacienda
San Rafael, cercana a Latacunga, a unos primos.
El 49 editó un corto
poemario titulado "Voces del Alma en fuga",
hacia el 50 viajó a Lima de Segundo Secretario
de la Embajada, poco después fue trasladado
a Santiago de Chile como primer Secretario y acostumbraba
acompañar al Embajador Ángel Isaac Chiriboga
a tomar los exámenes públicos en esa
capital.
El 52 editó un artículo
titulado "Antecedentes Mitológicos de
la ciudad de Quito" en 2 páginas. El 53
volvió al Ecuador y fue Jefe de Asistencia
Técnica y Director del Departamento de Organismos
Internacionales de la Cancillería. El 54 viajó
como Plenipotenciario a la Conferencia del Pacífico
Sur y contrajo matrimonio en Cuenca con Teresa Crespo
Toral, futura escritora de asuntos infantiles, con
quien tendrá seis hijos, de los cuales uno
de ellos falleció accidentalmente siendo niño.
Por esa época dirigía
cartas a manera de diálogos al Presidente Velasco
Ibarra y varias veces le solicitó ser recibido
en audiencia, condicionándosela el mandatario
a que previamente se rasurara, porque las barbas le
recordaban la figura de su padre el Ing. Alejandrino
Velasco Sardá.
El 57 publicó el folleto
"Semblanza apasionada de Isabel la Católica"
y al año siguiente el gobierno del generalísimo
Franco le designó Comendador de la Orden del
Mérito Civil. Ese mismo año 58 salió
su poemario "Cuaderno del Combatiente",
viajó a París como Delegado de la X
Conferencia de la Unesco y poco después fue
nombrado primer Secretario de la Embajada en esa capital.
De regreso en 1959 y con motivo
del Sesquicentenario de la independencia -según
me refirió el Dr. Manuel María Borrero
- el joven Salvador Lara se valió de la amistad
de uno de mis hijos para ir a la imprenta y retirar
sin que yo lo supiera, parte de los pliegos impresos
de mi obra Quito Luz de América y fue con ellos
donde varias damas y entre ellas
(2) De esa época son sus inicios en la Juventud
Universitaria Católica J.U.C. En 1949 editó
"Simbolismo y contenida de la aparición
guadalupana" en 22 páginas.
a donde María Larrea
de Freile, a indisponerlas en mi contra, y no contento
hasta les dio escribiendo una carta injuriosa que
apareció bajo la firma de ella en el Comercio.
Más tarde Salvador firmó
sus propios artículos polémicos en los
que llegó a afirmar que en la independencia
no habían distingos de clases sociales, defendiendo
apasionadamente a los próceres y a su lejana
parienta Manuel Cañizares, cuya reputación
había puesto en duda Borrero. Con tal motivo,
la tradicional Academia Nacional de Historia, que
ya había perdido su empuje inicial debido a
la ancianidad de la mayor parte de sus miembros, le
mostró su beneplácito, mediante cartas
y artículos laudatorios. Entonces publicó
en la Casa de la Cultura Ecuatoriana su folleto "La
documentación sobre los próceres de
la Independencia y la crítica histórica"
y en 1960 sacó en la misma CCE. "Las Ideas
Sociales en los pueblos antiguos. Introducción
a la Historia de la Sociología", en 117
páginas y viajó a Ginebra como delegado
ante la Oficina Europea de las Naciones Unidas.
Ese año inauguró
la semana de Carlos V con "Quito y el Emperador
Carlos V" en 22 páginas.
Ya era Doctor en Jurisprudencia
pero nunca había ejercido. El 61 dio a la luz
"La Patria heroica" con ensayos críticos
sobre la independencia, en 246 páginas, de
corte tradicional y con la misma tónica de
defensa a los próceres.
El 62 salió electo Diputado
por la derecha, dio una conferencia en Ambato y pidió
que se colocara una cruz en la casa de Montalvo, porque
dizque el Cosmopolita había sido cristiano
y antes de morir hasta se había confesado,
según testimonio oído de labios de su
abuelita Ana Elvira Bueno Yerovi. En respuesta a esas
consejas domésticas el ensayista ambateño
Clodoveo González le salió al paso con
su folleto "El Doctor Yo Yo", que se agotó
de inmediato.
En 1962 y estando de presidente
de la Comisión de Relaciones Exteriores de
la Cámara, interpeló al presidente Carlos
Julio Arosemena Monroy; a propósito de su etilismo
se refirió en iguales términos al mandatario
cuencano que nos gobernaba en 1925. Meses después
y durante las fiestas del 3 de Noviembre en Cuenca,
celebradas en el baile del Club del Azuay uno de los
descendientes le hizo pasar un bochornoso incidente,
del que aún queda memoria.
En Mayo del 63 y con su condiscípulo
Carlos de la Torre Reyes solicitaron al Director de
la Academia Nacional de Historia sus ingresos como
miembros correspondientes. De la Torre se incorporó
el 26 de Junio en mérito a sus obras "La
Revolución de Quito" y "La Espada
sin mancha" y el mismo mes Salvador entregó
su artículo para el Boletín de la Academia
titulado "Nuevos datos sobre la antigüedad
del hombre en el Ecuador" en 5 páginas.
Ese año también publicó en revistas
"La antigüedad del hombre en el Ecuador
según los datos de la geología del cuaternario"
en 32 páginas, y "Una visión sobre
la obra de Emilio Estrada" en 17 páginas.
De allí en adelante comenzó a publicar
en el Boletín. El 64 sacó "Una
excursión a Ingapirca" en 8 páginas
y la Academia le envió su nombramiento de miembro
Correspondiente. También fue abogado de la
Municipalidad de Quito y luego Procurador Síndico
interino.
Entonces formó parte
de un grupo que lideraba el antropólogo Dr.
Antonio Santiana y comenzó a interesarse por
la edad del hombre en América y en el Ecuador.
El 65 principió a colaborar
en el diario "El Tiempo" con su columna
"Mensajes al Hombre común".El dictador
Franco le nombró Comendador de la Orden de
Isabel La Católica y junto a otros políticos
fue desterrado al Paraguay por la Junta Militar de
Gobierno, por un mes.
A principios de 1966 publicó
en el diario "El Nacional” de Máchala,
un artículo panegírico titulado "Clemente
Yerovi ¿Le conocéis?" y cuando
poco después cayó la Junta y Yerovi
ascendió interinamente a la presidencia de
la República, Salvador pasó de noche
a la casa presidencial, a presentarse, pues no se
conocían, y Yerovi, en un exabrupto y sin dejarle
hablar, me ordenó que le hiciera extender el
nombramiento de Canciller, solamente para zafarse
de la presión de las fuerzas vivas de Guayaquil
que le exigían la cancillería para el
Dr. Antonio Parra Velasco a quien Galo Plaza había
vetado por su antiyanquismo.
Como Canciller viajó
a New York en calidad de presidente de la delegación
ecuatoriana a la Asamblea General de las Naciones
Unidas y editó los folletos "Memoria del
Ministro de Relaciones Exteriores" y "Discurso
del Canciller", Italia le concedió la
Gran Cruz de la Orden Nacional al Mérito y
otros países también le dieron medallas.
Terminado su mandato volvió de profesor al
San Gabriel, a la Academia Militar Ecuador y a la
Universidad Católica de Quito.
El 67 fue consejero de Estado
durante la presidencia de Otto Arosemena Gómez.
El 27 de Junio de ese año se incorporó
finalmente a la Academia Nacional de Historia con
un discurso de 20 páginas titulado "Los
restos humanos más antiguos en el Ecuador"
y en Septiembre pronunció en el Centro Ecuatoriano-Chileno
de Cultura, una conferencia sobre Fray Camilo Henríquez,
publicada en el No. 111 del Boletín. El 68
fue candidatizado por el partido Conservador a la
alcaldía de Quito y perdió, dejó
de escribir para "El Tiempo", después
lo haría para "El Comercio". Salió
electo Diputado por segunda vez y Franco le dio una
tercera condecoración, el Collar de la Orden
de San Raimundo de Peñafort de la Orden Mercedaria.
Editó un estudio de 22 páginas sobre
González Suárez y fue electo miembro
de la Junta Consultiva del Ministerio de Relaciones
Exteriores.
El 69 editó el artículo
'La antigüedad del hombre en el Ecuador según
los datos de la paleontología" para uso
de sus alumnos en el San Gabriel, se encargó
de la dirección del Boletín de la Academia
y fue miembro de la Junta General de la Casa de la
Cultura Ecuatoriana.
El 70 murió Isaac Barrera
Director de la Academia Nacional de Historia. Entonces
Salvador pronunció el discurso en el cementerio
de San Diego, pasó a miembro de número
de dicha Academia y se encargó de la tesorería
a su cuñado el Lcdo. Alfonso Ortiz Bilbao e
hizo designar seis nuevos miembros amigos suyos, obteniendo
una mayoría que duró 29 años.
Ese año editó
en 9 páginas "Esquema para el estudio
de la Prehistoria en el Ecuador" y comenzó
a escribir sus comentarios bibliográficos para
el Boletín.
El 71 publicó en 7 páginas
tres artículos sobre el Padre Juan de Velasco
y otro en 15 páginas sobre "Monseñor
Jaime Izaguirre" distinguido miembro del clero
chileno, e ingresó como miembro de Número
a la Academia ecuatoriana de la Lengua.
El 72 dio a la luz en 26 páginas
un estudio sobre la Batalla del Pichincha y otro sobre
los noventa años del Académico Luis
Robalino Dávila en 3 páginas. El 73
sacó en 17 páginas una "Notas sobre
los idiomas aborígenes" y en 3 páginas
un comentario sobre la Consagración de la República
del Ecuador al Corazón de Jesús. El
74 editó en 8 páginas la lista de los
Sermones y Panegíricos del Arzobispo González
Calisto, primer trabajo suyo con un aporte inédito
a la historiografía ecuatoriana y en la Municipalidad
de Ambato pronunció un discurso sobre Juan
León Mera que publicó al año
siguiente en el Boletín de la Academia; mientras
tanto pugnaba con Clemente Yerovi pues ambos ambicionaban
la Embajada ante el Vaticano, pero a la postre triunfó
Yerovi quien fue electo por el apoyo de Galo Plaza.
(3)
El 75 escribió en 5
páginas un artículo sobre "Historia
del Ecuador y Filatelia" que luego convirtió
en libro con numerosos grabados.
El 76 dio a la luz dos escritos
en 2 y 7 páginas sobre el Dr. José Emilio
Muñoz y sobre la última bibliografía
del académico Carlos Manuel Larrea y desde
ese año la Academia Nacional de Historia dejó
de publicar dos volúmenes como había
sido costumbre, contentándose con uno solamente
por año y luego ni siquiera eso.
En Diciembre fue electo Canciller
por la Dictadura de los Triunviros y meses después,
al querer presidir la Delegación ecuatoriana
a la Conferencia internacional de Granada, entró
en contrapunto con el Embajador Galo Leoro hermano
de uno de los triunviros y perdió el cargo.
(3) Esa nueva elección
de Yerovi se debió como la anterior a la influencia
decisiva de Galo Plaza, desde entonces Yerovi se disgustó
sobremanera con Salvador considerándole inconsecuente;
sin embargo debió hacer las paces después,
porque Salvador habló en 1988 en Guayaquil
en la inauguración del monumento a Yerovi.
A principios del 77 dio a la luz "Escorzos de
Historia Patria" en 360 páginas con ilustraciones.
Intervino en la publicación de la correspondencia
de Bolívar y Flores y editó un discurso
de 3 páginas dando la bienvenida al Dr. Plutarco
Naranjo. El 78 sacó un artículo en 22
páginas sobre la actuación de los Granaderos
a caballo en la batalla de Riobamba".
A fines del 79 y por renuncia
de Carlos Manuel Larrea, pasó a dirigir la
Academia, dignidad en la que se mantuvo veinte años
y volvió a editar el discurso a Mera pronunciado
cinco años atrás, En 1980 a petición
de su cuñado Eduardo, Gerente de Salvat, dirigió
la edición de la Historia del Ecuador y escribió
tres capítulos. Esfuerzo editorial de gran
calidad de impresión realizada a base de diversas
colaboraciones; mas, al tratar sobre la etapa republicana,
se notan numerosas mal interpretaciones motivadas
por criterios retrógrados. Ese año y
durante el conflicto de Paquisha, el presidente Roldos
le nombró miembro de la Delegación limítrofe
que viajó a Washington.
El mismo año 80 editó
en 62 páginas "Hitos y Pregones"
con dieciséis artículos menores suyos,
aparecidos en "El Comercio".
El 81 sacó en tres páginas
un elogio al Dr. Julio Tobar Donoso y otro de la misma
extensión sobre el prócer Antonio Ante.
El 82 asistió como invitado a la VI Conferencia
Mundial Medios de Comunicación organizada por
la Secta Moon en Cartagena de Indias para luchar contra
el comunismo Mundial. Allí presentó
sus decálogo del periodista que los seguidores
de Moon adoptaron oficialmente y publican en sus revistas.
Recibió al Dr. Manuel de Guzmán Polanco
en la Academia y salió en Venezuela un tomo
con la biografía de Juan José Flores.
En Octubre, pidió la autorización a
su partido para desempeñar la Embajada ante
el Vaticano en reemplazo de Guzmán Polanco
y al no recibirla, se desafilió después
de más de treinta años de activa militancia
en las filas conservadoras y viajó a Roma,
llevándose las llaves de la Academia Nacional
de Historia y dejando a sus miembros sin local.
Durante su ausencia de diez
meses la Academia se remozó, reinició
sus sesiones quincenales en el local del museo Jijón
y Caamaño y bajo la presidencia del padre José
María Vargas, recibiendo todos los meses a
nuevos miembros con sesiones públicas; sin
embargo, al regreso de Salvador volvió a la
inercia anterior pues el padre Vargas, dada su natural
modestia, prudencia y bondad, no pudo resistírsele.
Siendo Embajador y durante
la campaña electoral del 84, después
de realizada la primera vuelta en que triunfó
el Dr. Rodrigo Borja, escribió varios artículos
a su favor, que disgustaron mucho al Ingeniero León
Febres Cordero, que al posesionarse lo trasladó
inmediatamente a Quito, no obstante sus peticiones
para que se le mantuviera en el Vaticano hasta la
canonización del Hermano Miguel.
El 85 editó en 11 páginas
un artículo laudatorio sobre el Papa Juan Pablo
II. Y en 23 páginas otro sobre el milenario
de los monjes Cirilo y Metodio. El 86 organizó
el encuentro mundial de Historiadores con motivo de
los 250 años de la venida de la I Misión
Geodésica.
Desde hace más de veinte
años es abogado del Dpto. Legal de la Junta
Nacional de la Vivienda y hace poco a puesto a disposición
del público su biblioteca, solamente los días
domingos, previa cita y sin permitir la salida de
los libros, según consta en el anuncio que
publicó por la prensa.
Viajero incansable y a nivel
mundial por sus funciones como Director de la Academia
Nacional de Historia y del Instituto ecuatoriano de
Geografía e Historia del Ecuador que también
preside. Desde hace mucho tiempo proyectaba una Historia
General del Ecuador en numerosos volúmenes
que aún no ha comenzado y que le será
difícil escribir con éxito, a menos
que remoce sus criterios interpretativos y abandone
viejas ideas, hoy totalmente obsoletas.
Alto, cargado de espaldas,
obeso , tez trigueña, usa perilla y bigotes
cenicanos, tiene la mirada fuerte. Su columna semanal
en el diario "El Comercio" —según
asegura— le dá gran fuerza (4) pues,
aunque no realiza investigaciones. resume trabajos
y publicaciones, acostumbra publicitarlos y contribuye
a la difusión de datos y conclusiones.
En la década de los
noventa sacó en México dos obras suyas;
Una Historia de Quito y un Resumen de la Historia
del Ecuador, ambas han sido consideradas como valiosos
aportes a la Historiografía nacional.
(4) Muchas de sus conferencias,
discursos, ponencias, artículos, estudios aparecen
recopilados en "Apuntes para el estudio de las
ciencias en el Ecuador" en dos tomos da 318 y
311 paginas, respectivamente, editado en la "Biblioteca
Ecuador", donde también consta su bibliografía.